TODOS LO SABEN

Este año han concedido el Premio Príncipe de Asturias al canadiense Leonard Cohen. Un poeta que canta desde hace mucho, y canta lo que todos sabemos pero que no queremos escuchar. Todos lo que participan en las acampadas en las diferentes plazas de España, los indignados, saben que sólo se habla con los bolsillos pero también creen como Leonard que hay algo más. El sistema está podrido, todos lo sabemos pero muy pocos somos capaces de hacer algo más que comprar desodorantes, todos lo sabemos. Gracias Leonard.

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Elena Ortúzar, la segunda esposa de Vicente Blasco Ibáñez

Doña eEena, pintada por Sorolla.


Elena (Chile, 1872-1963) Su bella figura la realzaba con joyas exclusivas de Cartier, visones y chinchillas lucían con naturalidad en la chilena Elena Ortúzar  y hasta en su honor un día volaron cenizas de La voluntad de vivir, la novela escrita ante su desdén y quemada en su honor por el novelista Vicente Blasco Ibáñez, su amante durante años y finalmente marido.

Elena, Chita para sus elitistas familiares y amigos, conoció a Blasco en Madrid, donde había llegado junto a su marido agregado cultural de la embajada chilena, varón de mucha más edad que ella, aunque adornado por la propiedad de una fabulosa mina de cobre en los Andes. Elena había llegado a Madrid cuando la ciudad se preparaba para la boda de Alfonso XIII con Victoria Eugenia de Battenberg, en marzo de 1906, integrándose de inmediato en la alta esfera madrileña, bien dispuesta ante la novedad de una extranjera desenvuelta y chic

Elena era rubia, alta, bellos ojos azules realzados con modelos de Cartier y Bousseron, y una exuberancia que hoy resultaría excesiva pero que entonces arrebataba, respondía al prototipo de mujer mundana que brillaba en embajadas, teatros, casinos o estudios de artistas como Sorolla, al que pagó una fortuna de diez mil pesetas de entonces, una fortuna, por retratarla vestida de noche, enjoyada y tocada con una estola de armiño. El lujo era parte de su vida, nació en Santiago de Chile en una familia de ascendencia vasca y varios presidentes de la República.

Así la conoció Blasco hacia 1905, ya convertido en celebridad por novelas como La barraca y Cañas y barro y por sus actividades políticas y periodísticas. Cercano a la cuarentena y padre de cuatro hijos, su matrimonio con María Blasco se resentía de los duros años de embargos, exilio, cárcel y escarceos amorosos del artista.

Una ruptura de los amantes provoca el despecho de Blasco, y describe en La voluntad… a una bella sudamericana casada pero insatisfecha sexualmente, imperiosa y arrogante que lleva a un hombre célebre al suicidio. Una llamada de Chita provoca la reconciliación y la quema de la edición en la Malvarrosa un día antes de publicarse, hecho tan inusual en la literatura como la personalidad del novelista.

Desde entonces, estará con él cuando es agasajado por el sultán turco, da la vuelta al mundo o llega el vértigo de la fama y el dinero a espuertas con Los cuatro jinetes del Apocalipsis, primer best seller mundial y segundo libro más leído tras la Biblia, que convirtió al autor en icono mundial al ser adaptado en Hollywood con celebridades como Greta Garbo o Valentino.

Católica devota, solo al enviudar convivió abiertamente con Blasco en la

legendaria villa Fontana Rosa de Menton (Francia), donde se casaron al enviudar también él en 1925. Chita sobrevivió al escritor treinta y cinco años y murió en Santiago de Chile, donde se conserva su imponente retrato de Sorolla.

La voluntad de vivir fue escrita en dos meses, se publicó en abril de 1907 y

marca una nueva etapa en la vida personal y artística de Blasco Ibáñez, coincidiendo con sus cuarenta años y el encuentro con Elena Ortúzar, Chita. la descubrió Blasco en el estudio de su amigo Sorolla que, como él,

había sido galardonado en diciembre de ese año con la Legión de Honor francesa. Esta condecoración fue un paso más en el reconocimiento internacional del escritor y llenó de orgullo a sus paisanos, que lo celebraron leyendo en voz alta sus novelas en los casinos, vendiendo su retrato a cinco céntimos de peseta y con un multitudinario homenaje en el Teatro Principal, que él agradeció con un telegrama divulgado en El Pueblo.

La relación entre la mujer de la alta sociedad, ferviente católica y adinerada, con el escritor anticlerical y populista debió empezar muy pronto, a juzgar por las fechas de La voluntad de vivir, que narra el amor pasional de una bella sudamericana adúltera, caprichosa y voluble con un sabio español de renombre, ex diputado, al que la dama mortifica hasta arrastrarlo al suicidio. Las coincidencias autobiográficas le parecieron a Chita tan alarmantes como para suplicar a Blasco que parara la edición, y él lo hizo al mejor estilo blasquista:

Quemó la edición entera ante su casa familiar de la Malvarrosa. Aunque se

salvaron algunos ejemplares, el gesto le valió la reconciliación y dejar atrás

los romances sucesivos al margen del matrimonio por una relación exclusiva y estable en tierras francesas a partir de enviudar Chita en 1917, que acabó de facto con el matrimonio de Blasco. El traslado a Francia coincide también con su definitiva proyección internacional.

Chita acompañariá a Blasco en todos los demás viajes reales y literarios que le esperan: París con sus salones, museos y restaurantes; Oriente y la recepción con el sultán turco; la vuelta al Mundo; Nueva York; o su transformación en personaje de la jet set internacional, asiduo del casino

de Montecarlo y vestido con monóculo y frac. El éxito catártico y multimillonario de Los cuatro jinetes del Apocalipsis, su novela contra la Primera Guerra Mundial, le colocó en unas cimas de popularidad internacional no superadas en vida por ningún otro escritor español. Considerada el primer best seller internacional, solo en Estados Unidos alcanzó el millón de ejemplares y su portada fue reproducida en jabones, camisetas, cigarrillos, juguetes…, convirtió a su autor en un hombre inmensamente rico y tal éxito solo lo ensombreció la muerte en 1919, a los veintitrés años, de su hijo Julio César.

Instalado con Chita en la fabulosa Vila Fontana Rosa de la Costa Azul, en

Menton, a partir de 1921, Blasco solo se diferencia de los demás millonarios en que escribe catorce horas diarias. Por lo demás, frecuenta el cercano casino de Montecarlo porque a Chita le encanta jugar a la ruleta y vive rodeado de personajes mundanos, como el aspirante carlista Jaime de Borbón, que se convierte en uno de sus mejores amigos. En Menton lo describe el escritor y periodista Josep Pla, paseando entre el inmenso jardín dedicado a los escritores, la casa y el pabellón separado donde tiene su despacho, como «un hombre absolutamente rodeado de gloria […], era rico, ruidoso, importante, y su nombre volaba de un continente a otro». Pla menciona la presencia del chofer personal y del automóvil «enorme y aparatoso» que les conduce a comer al mítico Gran Casino de la Costa Azul, donde Blasco se movía con familiaridad y «era tratado de acuerdo a la gloria de su obra».

Desde Francia viajó a Valencia su ciudad natal,  para asistir a una semana de homenajes y fue recibido como un auténtico héroe: una lápida con su nombre, un arco triunfal en su honor en la calle San Vicente, un desfile de cabalgatas alegóricas sobre La barraca, una carroza portando el busto gigante y laureado del novelista, sería la última visita a Valencia, y estuvo  acompañado de sus hijos.

Pocos años después, el mismo ayuntamiento retiró todas las placas y signos

públicos referentes al novelista, proscrito por escribir el manifiesto Una nación secuestrada contra la dictadura de Primo de Rivera. La policía registró su casa familiar en Valencia, secuestró sus bienes y se llevó detenido a su hijo Sigfrido.

Amparo Iturbi, pianista valenciana.


Esta magnifica pianista que interpreto las obras de Granados, Albeniz y Falla, era procedente de una familia de pianistas artistas, con cuatro hermanos todos relacionados  con la música por la habilidad del padre para afinar pianos, una actividad extra con la que redondeaba su escueto sueldo de cobrador de gas. Las noticias sobre la muerte de Amparo Iturbi llegaron desde Beverly Hills en 1969, víctima de un tumor cerebral, había nacido en 1895.

Amparo logró igualar la pureza y claridad de sonido que dio fama internacional a los Iturbi, el éxito la acompaño en el París de 1925. Allí es aclamada por la interpretación de Goyescas, por Granados, obra con la que triunfa también en las mejores salas europeas, a la vez que empieza a dar con su hermano  José los legendarios conciertos de piano a cuatro manos y los dúos con que ilusiona al público europeo de entreguerras.

De rasgos morenos, alta, fumadora empedernida, políglota y elegante, se convirtió en la gran dama del piano de su tiempo. Tras casarse con un comerciante y exportador de frutas, del que se separó poco después y tuvo en 1931, tuvo a su única hija. Nunca se divorció formalmente ni se volvió a enamorar, al menos públicamente.

En 1937 llega a Estados Unidos y debuta con extraordinario éxito en el Carnegie Hall de Nueva York. Da clases, conciertos, graba docenas de discos y redobla su popularidad al participar en programas de radio y, finalmente, en cinco famosas películas de la Metro Goldwyn Mayer, tocando a cuatro manos o a dúo con José. Bien sabía Pasternak, el melómano productor de la Metro que les contrató, que el apellido Iturbi era sinónimo de triunfo en aquel Hollywood dorado del musical.

Se Instaló con su hija y nieto en Beverly Hills, conservo siempre su amor a su tierra, cocinaba paella y hablaba valenciano con los suyos. Hoy es muy difícil encontrar sus discos en España, una calle valenciana lleva su nombre, se recuerda su  faceta de pianista universal y su condición de «hermana de José Iturbi»

El Holliwood que acoge en los años cuarenta a Amparo Iturbi era un mundo prvilegiado, porque España habia terminado la cruel guerra civil, y malvivia su población con una durísima posguerra y Europa desafortunada se enfrentaba a una terrible II Guerra Mundial que dejo sesenta millones de muertos.

Estados Unidos había superado la Gran Depresión de Wall Street en 1929, y encontró la necesidad de evasión en el cine que con sus canciones, y alegres colores proporcionaba una catarsis liberadora. La Metro Goldwyn Mayer, que disputaba a la Warner Bros en el dominio del género musical coincidiendo con la sustitución del blanco y negro por el technicolor.

Música y cine habían estado vinculados desde el principio del séptimo arte,

con ocho años José tocaba el piano para las películas mudas de los primeros cinematógrafos valencianos, inicialmente a cambio de helados  y luego cobraba una peseta por sesión.

La música, el lujo, el color  y ritmo de los musicales les haría triunfar de

Inmediato y  seria una fórmula necesaria de calmar las dificultades de las gentes. Hollywood, supo salir con prontitud del crac económico, y la inteligencia de captar a cientos de expertos talentos europeos llegados a Estados Unidos huyendo de la brutalidad de Hitler en la Guerra Mundial.

Entre aquellos que llegaron fue el productor húngaro Joe Pasternak, que tras pasar por otros estudios fue fichado por la Metro en 1941. Este hombre culto y melómano, apostó por democratizar la música clásica adaptándola a ritmos populares, incluyendo en sus películas temas de Chopin, Falla, Debussy o Rachmaninoff.

Aunque los musicólogos criticaron estas adaptaciones, hoy todos aceptan los deliciosos momentos en que Judy Garland cantanba swing sobre El barbero de Sevilla y el boogi-woogie de Iturbi al piano en Miles de aplausos.  Establecía mezclas entre la música culta y la popular, en duelos musicales con  diferentes estilos, como el que protagonizaron los valencianos Iturbi con el catalán Xavier Cugat.

Los dos españoles usarían su enorme popularidad para entretener y levantar

la moral de los soldados aliados, bien a través de programas de radio, el otro gran medio de comunicación de masas de los cuarenta, o participando con actuaciones, conciertos o charlas en alguno de los tres mil clubs de la United Service Organization, la USO, igual que hicieron durante toda la guerra otras grandes estrellas como Marlene Dietrich, los hermanos Marx, Doris Day, Andrés Segovia o Amparo Iturbi, que incluso se desplazó al Norte de África. Entre las colaboraciones de Pasternak, los Iturbi y Cugat, la película Festival en México tiene hoy un valor documental añadido. Rodada en 1946, aparecen José y Amparo haciendo de ellos mismos y tocando a cuatro manos en una escena familiar a la que se suman Tonia y Teresa Hero, huérfanas de la malograda hija del pianista, pidiendo a su abuelo que toque algo para ellas.


UNA DE LAS ESPOSAS EJECUTADAS DE ENRIQUE VIII-CATALINA HOWARD-.

Catalina Howard (1522-1542): Ocupó el trono real de Inglaterra como quinta esposa de Enrique VIII. Era prima de primer grado de la reina ejecutada Ana Bolena. Su casamiento con el rey se debió quizás a una imposición familiar. Ello se deduce por dos posibles razones: por un lado, se estima que estaba enamorada de otro hombre, el joven y apuesto Culpeper, de quien se murmuraba que era su amante. De otra parte tenia resentimiento a un rey que había decapitado a su prima. En la corte las damas manifestaban abiertamente que la que se casara con el rey tendría dos cabezas: “una para conservarse viva y la otra para ser decapitada por él rey.  Enrique era un rey avejentado, obeso, enfermo, y aficionado a la bebida,  no le resultaba atractivo a Catalina, que era cinco años menor que la hija de su futuro esposo. El rey Enrique manifestaba estar enamoradísimo de la joven y bella pelirroja, a la que llamaba “su rosa sin espinas” y por esto la boda y la coronación de la nueva reina se efectuaron casi inmediatamente de la anulación de su anterior matrimonio.

El clan Howard, a muy ambicioso, la propia Catalina era más dada a las intrigas amorosas que utilizaba con proyectos de ambición política. Catalina Howard no supo obtener apoyos dentro de la Corte, ni la simpatía de su hijastra, María, hasta el punto de expresar que “Lady María no la trataba con la debida reverencia, pareciendo olvidar que ella era sólo una bastarda real”. La madrastra retribuyó la malquerencia, logrando que el rey hiciera despedir a tres de las damas de honor de la princesa María y le redujera el dinero que le era otorgado para sus gastos. La princesa decidió entonces que le era más provechoso acordar con la nueva reina y, al hacerlo, le fueron devueltas sus damas de honor y su renta.

Al poco tiempo a través de las intrigas cortesanas Catalina fue acusada de adúltera. Se dijo que Catalina era promiscua, que lo había sido antes de su matrimonio y lo siguió siendo durante éste, que seguía viéndose con su antiguo amante Culpeper y con otros, y que el único que lo ignoraba era el rey. Como elementos probatorios de la infidelidad y el comportamiento licencioso de Catalina, se ofrecieron al rey una serie de cartas “apasionadas” escritas por la reina a uno de sus amantes. La reina apenas sabía escribir su nombre, lo que demuestra la falsedad de estas supuestas pruebas. Es decir, que ni al mismo rey pudieron haber engañado. Pero éste las admitió, quizá para reforzar su orden de encarcelamiento de su esposa y su posterior condena, acusada de falta de castidad antes de su matrimonio y adulterio durante éste. Cuando por orden del rey, fue encerrada en la torre del castillo de Hampton Cauri, a orillas del Támesis.  No hubo clemencia para ella y posteriormente la condujeron en un bote por el Támesis para trasladarla a la Torre de Londres, para ser allí decapitada cuando contaba apenas veinte años. En la actualidad se dice que el fantasma de Catalina Howard deambula por la galería que conduce a la capilla del magnífico palacio de Hampton Court y que en el aniversario de su captura pueden escucharse sus estridentes gritos.

Catalina, fue la segunda de las 5 hijas de Lord Edmund Howa y Joyce Cultpepper. El padre de Catalina tenía problemas económicos. Su sobrina Ana entonces reina, le consiguió un empleo en el gobierno, trabajando para el rey en Calais. En ese momento, la joven Catalina fue enviada a vivir con su abuela, Elizabeth que regentaba una casa de huéspedes y recibía a numerosos visitantes; a los 12 años, inicio un romance con su profesor de música, Henry Mannox. El romance terminó cuando Catalina se enamoró de un joven secretario, Francis Dereham. Se convirtieron en amantes, asunto que pasó a ser del conocimiento de los huéspedes de la mansión.

A finales de q539, Catalina consiguió el empleo de dama de compañía de la nueva esposa de Enrique VIII, la reina Ana de Cleves. Al ser una adolescente atractiva, Catalina captó la atención del rey Enrique que anuló su matrimonio con Ana, y se casó con Catalina -que había sido su amante durante meses.  Enrique, llenó a su joven esposa de joyas y otros regalos extremadamente caros. El rey desconocía el pasado de Catalina a la que consideraba una reina joven y virtuosa.

A pesar de todas estas riquezas, Catalina encontró que su matrimonio no le satisfacía. Le desagradaba el cuerpo de su esposo y buscaba entretenimientos amorosos en cualquier parte. Inició un romance con uno de los cortesanos favoritos del rey, Thomas Culpeper, antiguos huéspedes de la casa de su abuela contactaron con Catalina para pedirles favores a cambio de su silencio. Sus antiguos amantes Henry Mannox y Francis Dereham estaban entre ellos.

Aumentaron los rumores sobre la conducta de la reina. Uno de los antiguos compañeros de Catalina reveló las relaciones que la reina había mantenido. En un principio, el rey no quiso creerlo hasta que las evidencias fueron demasiado claras para negar el hecho. Catalina fue puesta bajo vigilancia en sus aposentos, acompañada tan sólo de una de sus damas de compañía. Fue interrogada por los consejeros del rey en numerosas ocasiones.

Fue acusada de adulterio que, en el caso de la reina, significaba traición y condenada fue llevada a la Torre de Londres en  1542. La noche anterior a su ejecución, Catalina pasó horas practicando como colocar su cabeza sobre el cadalso. Fue ejecutada y llegó al cadalso con dignidad, aunque se la veía pálida y aterrorizada. Antes de morir, pidió perdón y rezó por la salvación de su alma. Su muerte fue rápida. Catalina fue enterrada en la capilla de San Pedro-ad-Vincula.

Comentario:

Está historia que incluye ambiciones y deseos sexuales exacerbados, fue una historia que fue divulgada mediante las publicaciones de caña y cordel que recorría España, con los ciegos cantores.

Fuente: Vida y Pasión de Grandes Mujeres – Las Reinas – Elsa Felder

Alfonso X, El Sabio. Rey que estudiaba el universo

Cantigas de Alfonso X, el Sabio

La Edad Media, fue un tiempo en que Europa vivía sometida en las guerras de territorios por señores feudales, la ignorancia y creencias extrañas y supersticiones dominaban la cultura de las gentes y la ciencia estaba escasamente desarrollada.

Alfonso X fue Rey de Castilla y de León (1221 – 1284). Vivió esta época, y los actos de guerra ocasionaban la pobreza del los siervos, pues mantener soldados,  exigía dinero y hombres lo que creaban dificultades financieras, que obligaron a reducir la ley de la moneda y a crear nuevos impuestos. En aquellas desafortunadas situaciones que soliviantaban los ánimos de las gentes, el rey Alfonso fue calificado son en sobrenombre de “El Sabio”, pues desarrollo los conocimientos científicos, el arte, la literatura y la música, supo unir las tres grandes culturas que ocupaban sus territorios: cristianos, árabes y judíos, los pueblos que poblaban su reino.

La educación de Alfonso X, fue esmerada; la madre del monarca era una mujer erudita que influyo en desarrollar en el rey la necesidad de saber y un gran respeto a la cultura porque su madre,  El príncipe Alfonso, además de escribía cantigas en en galaico-portugués  famosas son las de Santa Maria y algunos himnos de loor a la Virgen, auspició un libro de cuentos ejemplares en castellano: el Calila y Dimna.  Escribió sobre las propiedades minerales, y el Libro de los juegos sobre ajedrez, dados y tablas, deportes de la nobleza en aquel tiempo. La intervención del rey fue a veces directa y a veces indirecta, pero indudablemente fue el arquitecto de estas obras:

Este rey divulgo los legados y conocimientos que recibieron de anteriores generaciones, su gran pasión era la historia, astronomía y cosmología en una época en la que nuestro país fue pionero en todos los campos de la investigación. Desarrollo los estudios jurídicos  mediante un equipo de juristas que elaboraron código legal ampliado, Siete Partidas redactadas entre 1256 y 1265. Las reformas legislativas del rey produjeron el rechazo de elementos ciudadanos y nobiliarios, cuyos privilegios se veían amenazados por la creciente intervención del Estado en las legislaciones privativas. Este rechazo fue una de las causas de la gran rebelión nobiliaria de 1272. . El rey patrocinó, supervisó y a menudo participó con su propia escritura y en colaboración con un conjunto de intelectuales conocido como Escuela de Traductores de Toledo, el mismo intervino con sus escritos,  en la composición de una ingente obra literaria que inicia en buena medida la prosa en castellano.

En 1935, el mundo de los astrónomos le reconocen como astrónomo precursor y  nombraron en su honor un cráter lunar “Alphonsus”

Comentario

Los nobles y reyes, dedicaban su tiempo a luchar,  cabalgar y la mas completa actividad física, muchos sabían poco leer y escribir. Por ello es de gran mérito el de este rey, pues aún sabiendo que su destino era la guerra, destino su tiempo al conocimiento de las ciencias.




MUJERES CIENTÍFICAS DEL SIGLO XVII y XVIII

Durante los s.XVII y XVIII, las mujeres de la aristocracia tenían cierto poder y prestigio social, pero los historiadores de la ciencia solo les conceden un papel pasivo, siendo obligadas a ocupar posiciones periféricas.

A partir del s.XVII, las mujeres de las clases acomodadas recibían educación en casa. Algunas mujeres de las clases intermedias asistían a colegios femeninos en conventos. Las campesinas eran analfabetas.  Se tienen datos de damas que durante el s.XVII estudiaron filosofía, gramática, latín, griego…. y eran calificadas de sabihondas, respondonas, etc… En Inglaterra, la filosofía natural fue para algunas mujeres una alternativa al estudio de los clásicos.

Dos factores influyeron de manera decisiva en el acceso de las mujeres a la actividad científica durante el s.XVII y parte del XVIII: El entorno familiar, y la categoría no profesional de la ciencia.  En esta época. Cada vez son más las científicas que, en la época del positivismo, y a pesar de la desconfianza y la hostilidad típica de los ambientes masculinos, cerrados y elitistas, empiezan a entrar en la comunidad científica, suceso que tendrá gran importancia para toda la sociedad en un momento en el que surgen los primeros movimientos de liberación de las mujeres.

La construcción de la ciencia moderna se establece a lo largo de los s.XVII y XVIII, que constituyen un periodo de especial desarrollo del conocimiento científico y la contribución de las mujeres ha dicho conocimiento. Es durante la revolución científica del s. XVII cuando se asientan las verdaderas bases para el ingreso de las mujeres en el mundo científico.  Lo más destacable de este período es que la actividad de las científicas no se desarrolla sólo en el campo de la medicina, como había ocurrido en el pasado; las mujeres ya están presentes en todos los terrenos del saber: química, botánica, ciencias naturales, biología, geología, astronomía y matemáticas.

Durante el s.XVII se desbordó el interés por los hechos científicos. Se extendió la afición al naturalismo y, especialmente en Paris, las mujeres de las clases altas coleccionaban toda clase de objetos: conchas, estalactitas, insectos, etc…      Podemos citar a varias mujeres que durante esta época trabajaron en algunas actividades científicas. Se encuentran entre ellas filosofas, astrónomas, alquimistas, entomólogas, botánicas, expertas en medicina, doctoras en filosofía La filosofía natural en la Europa del s.XVII era una nueva empresa que luchaba por su reconocimiento  por parte de las jerarquías. La filosofía natural estaba intentando liberarse de la Universidad medieval y necesitaba otro tipo de instituciones.

En física las obras del newtonianismo ingles y el cartesianismo francés fueron traducidas a diversos idiomas, y esta labor corrió a cargo de mujeres, por ejemplo Claudine Picardet, que trabajó en un laboratorio, aprendió sueco y alemán para traducir los volúmenes de las “Memorias de Química” de Scheele y probablemente ayudó a su marido Morveau en la traducción y comentarios de los dos volúmenes de Bergman. Esta labor de traducción realizada por mujeres, fundamental para el desarrollo de la ciencia, no goza hoy de reconocimiento desde la perspectiva de la ciencia moderna. Las mujeres que estudiaban se las llamo “damas de la ciencia” y alcanzaron niveles de competencia inimaginables para sus antecesoras, lo que constituyó un mayor motivo de orgullo para ellas.

Citemos de esta época a: María de Zayas, María Andrea Casamayor y de la Coma, Emile du Chatelet, Mary Anning, Margaret Cavendish, Anne Finch, Maria Sybilla,  Merian, Mary Pierrepoint, Maria Gaetana Agnesi, Caroline Herschel, Marianne North, Marie Sophie Germain.

Comentario:

La absurda posición del varón en aquella época discriminada durante siglos, era injusta e inhumana ante la mujer.

El acercamiento a las artes y las ciencias en la sociedad del Renacimiento, permitió facilitar las circunstancias para que se abriera el campo de participación en el saber e iluminar el conocimiento humano sin diferencia de género. Afortunada circunstancia que inicio el camino de la igualdad.

Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana

Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana

Olympe de Gouges redacto en 1791 la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana (Déclaration des Droits de la Femme et de la Citoyenne), es un importante documento en similitud a la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano, de 1789 (que sirvió de ideología para llevar a cabo la revolución francesa).  Es uno de los primeros documentos históricos que propone la emancipación femenina,  constituye por sí misma un alegato brillante y radical en favor de las reivindicaciones femeninas y una proclama auténtica de la universalización de los derechos humanos. Su autora denunciaba que la revolución olvidaba a las mujeres en su proyecto de igualdad y libertad. Defendía que la mujer nace libre y debe permanecer igual al hombre en derechos y que la Ley debe ser la expresión de la voluntad general; todas las Ciudadanas y los Ciudadanos deben contribuir, personalmente o por medio de sus representantes, a su formación.

Reclamaba un trato igualitario hacia las mujeres en todos los ámbitos de la vida tanto públicos como privados: derecho al voto y a la propiedad privada, poder participar en la educación y en el ejército, y ejercer cargos públicos llegando incluso a pedir la igualdad de poder en la familia y en la Iglesia.

Parece que Olympe de Gouges no creía que mujeres y hombres fueran iguales. Al contrario que la mayoría de las teóricas de la igualdad, pensaba que había dos naturalezas distintas para hombres y para mujeres, y que la de las mujeres era superior. Esa convicción de las dos naturalezas es palpable en el texto que precede a la declaración.

El planteamiento feminista no era compartido por los varones que dirigían la revolución, ni siquiera los más radicales. Olympe de Gouges fue acusada de traición a la revolución por oponerse a la pena de muerte contra el rey Luis XVI.

DECLARACIÓN DE LOS DERECHOS DE LA MUJER Y DE LA CIUDADANA

(Redactada para ser decretada por la Asamblea Nacional Francesa)

PREÁMBULO

Las madres, hijas, hermanas, representantes de la nación, piden que se las constituya en asamblea nacional. Por considerar que la ignorancia, el olvido o el desprecio de los derechos de la mujer son las únicas causas de los males públicos y de la corrupción de 105 gobiernos, han resuelto exponer en una declaración solemne, los derechos naturales, inalienables y sagrados de la mujer a fin de que esta declaración, constantemente presente para todos los miembros del cuerpo social les recuerde sin cesar sus derechos y sus deberes, a fin de que los actos del poder de las mujeres y los del poder de los hombres puedan ser, en todo instante, comparados con el objetivo de toda institución política y sean más respetados por ella, a fin de que las reclamaciones de las ciudadanas, fundadas a partir de ahora en principios simples e indiscutibles, se dirijan siempre al mantenimiento de la constitución, de las buenas costumbres y de la felicidad de todos.

En consecuencia, el sexo superior tanto en belleza como en coraje, en los sufrimientos

maternos, reconoce y declara, en presencia y bajo 105 auspicios del Ser supremo, los

Derechos siguientes de la Mujer y de la Ciudadana.

ARTÍCULO PRIMERO

La mujer nace libre y permanece igual al hombre en derechos, Las distinciones sociales

sólo pueden estar fundadas en la utilidad común.

ARTÍCULO SEGUNDO

El objetivo de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles de la Mujer y del Hombre; estos derechos son la libertad, la propiedad,

la seguridad y, sobre todo, la resistencia a la opresión.

ARTÍCULO TERCERO

El principio de toda soberanía reside esencialmente en la Nación que no es más que la

reunión de la Mujer y el Hombre: ningún cuerpo, ningún individuo, puede ejercer  autoridad que no emane de ellos.

ARTÍCULO CUARTO

La libertad y la justicia consisten en devolver todo lo que pertenece a los otros; así, el ejercicio de los derechos naturales de la mujer sólo tiene por límites la tiranía perpetua que el hombre le opone; estos límites deben ser corregidos por las leyes de la naturaleza y de la razón.

ARTÍCULO QUINTO

Las leyes de la naturaleza y de la razón prohíben todas las acciones perjudiciales para la

Sociedad: todo lo que no esté prohibido por estas leyes, prudentes y divinas, no puede

Ser impedido y nadie puede ser obligado a hacer lo que ellas no ordenan.

ARTÍCULO SEXTO

La ley debe ser la expresión de la voluntad general; todas las Ciudadanas y Ciudadanos

deben participar en su formación personalmente o por medio de sus representantes.

Debe ser la misma para todos; todas las ciudadanas y todos los ciudadanos, por ser iguales a sus ojos, deben ser igualmente admisibles a todas las dignidades, puestos  empleos públicos, según sus capacidades y sin más distinción que la de sus virtudes y sus talentos.

ARTÍCULO SÉPTIMO

Ninguna mujer se halla eximida de ser acusada, detenida y encarcelada en los casos  determinados por la Ley. Las mujeres obedecen como los hombres a esta Ley rigurosa.

ARTÍCULO OCTAVO

La Ley sólo debe establecer penas estricta y evidentemente necesarias y nadie puede ser

castigado más que en virtud de una Ley establecida y promulgada anteriormente al delito y legalmente aplicada a las mujeres.

ARTÍCULO NOVENO

Sobre toda mujer que haya sido declarada culpable caerá todo el rigor de la Ley.

ARTÍCULO DÉCIMO

Nadie debe ser molestado por sus opiniones incluso fundamentales; la mujer tiene el derecho de subir al cadalso; debe tener también igualmente el de subir a la Tribuna con tal que sus manifestaciones no alteren el orden público establecido por la Ley.

ARTÍCULO DECIMOPRIMERO

La libre comunicación de los pensamientos y de las opiniones es uno de los derechos más preciosos de la mujer, puesto que esta libertad asegura la legitimidad de los padres con relación a los hijos. Toda ciudadana puede, pues, decir libremente, soy madre de un hijo que os pertenece sin que un prejuicio bárbaro la fuerce a disimular la verdad; con la salvedad de responder por el abuso de esta libertad en los casos determinados por la Ley.

ARTÍCULO DECIMOSEGUNDO

La garantía de los derechos de la mujer y de la ciudadana implica una utilidad mayor; esta garantía debe ser instituida para ventaja de todos y no para utilidad particular de aquellas a quienes es confiada.

ARTÍCULO DECIMOTERCERO

Para el mantenimiento de la fuerza pública y para los gastos de administración, las contribuciones de la mujer y del hombre son las mismas; ella participa en todas las prestaciones personales, en todas las tareas penosas, por lo tanto, debe participar en la distribución de los puestos, empleos, cargos, dignidades y otras actividades.

ARTÍCULO DECIMOCUARTO

Las Ciudadanas y Ciudadanos tienen el derecho de comprobar, por sí mismos o por medio de sus representantes, la necesidad de la contribución pública. Las Ciudadanas únicamente pueden aprobarla si se admite un reparto igual, no sólo en la fortuna sino también en la administración pública, y si determinan la cuota, la base tributaria, la recaudación y la duración del impuesto.

ARTÍCULO DECIMOQUINTO

La masa de las mujeres, agrupada con la de los hombres para la contribución, tiene el derecho de pedir cuentas de su administración a todo agente público.

ARTÍCULO DECIMOSEXTO

Toda sociedad en la que la garantía de los derechos no esté asegurada, ni la separación de los poderes determinada, no tiene constitución; la constitución es nula si la mayoría de los individuos que componen la Nación no ha cooperado en su redacción.

ARTÍCULO DECIMOSÉPTIMO

Las propiedades pertenecen a todos los sexos reunidos o separados; son, para cada uno, un derecho inviolable y sagrado; nadie puede ser privado de ella como verdadero patrimonio de la naturaleza a no ser que la necesidad pública, legalmente constatada, lo exija de manera evidente y bajo la condición de una justa y previa indemnización.

EPÍLOGO

Mujer, despierta; el rebato de la razón se hace oír en todo el universo; reconoce tus derechos. El potente imperio de la naturaleza ha dejado de estar rodeado de prejuicios, fanatismo, superstición y mentiras. La antorcha de la verdad ha disipado todas las nubes de la necedad y la usurpación. El hombre esclavo ha redoblado sus fuerzas y ha necesitado apelar a las tuyas para romper sus cadenas. Pero una vez en libertad, ha sido injusto con su compañera. ¡OH, mujeres! ¡Mujeres! ¿Cuando dejaréis de estar ciegas? ¿Qué ventajas habéis obtenido de la revolución? Un desprecio más marcado, un desdén más visible. […] Cualesquiera sean los obstáculos que os opongan, podéis superarlos; os basta con desearlo.