FELIZ AÑO NUEVO 2012

En la esperanza, nunca hay que perderla, de que en los próximos meses el progreso de unos no esté reñido con la dignidad de los demás, de que la violencia no destruya la justicia,  es bueno recordar este relato del libro escrito por Jean-Claude Carrière: El círculo de los mentirosos, de la editorial Lumen, que dice así:

Otra historia judía presenta a un rabino que pregunta a sus estudiantes:

– ¿Cómo sabemos que la noche ha llegado a su fin y que el día amanece?

-Porque podemos distinguir a una oveja de un perro -dijo un estudiante.

-No, no es la respuesta -dijo el rabino.

-Porque -dijo otro estudiante-, podemos distinguir una higuera de un olivo.

-No -dijo el rabino-. No es la respuesta.

-Entonces, ¿cómo lo sabemos?

-Cuando miramos un rostro desconocido, un extraño, y vemos que es nuestro hermano, en ese momento ha amanecido.

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EL ENAMORADO DEL MAR

EL ENAMORADO DEL MAR

Soy hijo de un marinero y de una sirena, al nacer me operaron para quitarme las aletas de pez, ahora tengo un aspecto humano. Nací en el mes de julio, soy Cáncer, signo de agua, y  hubiera querido ser todo de agua, para estar siempre discurriendo de un cauce a otro hasta llegar al mar, evaporarme bajo el sol para convertirme en nube, jugar con el viento y caer en forma de gota de lluvia sobre la suave cara de una muchacha acariciando su mejilla. Mi querencia al agua se incrementaba cuando en los veranos los niños nos acercábamos al cauce del riachuelo que se dirige a llevar sus aguas al mar, discurre el agua entre chopos altos y atrevidos que querían descubrir el misterio del  cielos con su copa y que fascinan con sus hojas verdes que abanican el aire creando agradable ambiente y sombra en verano, llegando el otoño la alquimia las convierte en color oro y cobre que crean encantadores contrastes.

De niño bañaba mi cuerpo en las frías aguas del río, que me estremecían por las caricias que con amor me obsequiaba; desde mi escondite tras los grandes sauces gastaba mis descansos vigilando las ranas y  observando la ruta del agua, cuyo empuje utilizaba para enviar mensajes escritos en papel fijados con un alfiler a un corcho que depositaba en la superficie, a veces corría tras el “barco” y observaba desde el “puente” como las olas con caprichosos dibujos en su descender portaba mis palabras, mientras que con mis ordenes al timón inexistente intentaba marcar el rumbo del transporte en su navegar incierto sobre las olas.

Mis aventuras en el río acabaron de triste manera, cuando en invierno patinando con otros niños en el lecho helado, la dura capa se resquebrajo y nos hundimos en la charca grande. Todos corrimos,  yo lloraba: ¡madre…, que me he mojado, tengo mucho frío! Fue ella quien me prohibió ir al río pretextando que era peligroso,  se que lo hizo para protegerme y sin querer me hizo daño, ella no pudo comprender que yo amaba las aguas limpias y claras. Me separaron de ellas, impidiéndome la felicidad de contemplarlas y tocarlas, de zambullirme en la poza, triste imposición que me desgarro el corazón porque ¡me había enamorado de aquel río! Obediente me sometí a mandato de madre, triste porque los sentimientos nobles no deben someterse a tan crueles situaciones.

Mi amor al agua renació cuando subimos a la montaña entre riscos llenos de altivos pinos albares que con su resina purifican el aire, tomamos una senda cuajada de plantas olorosas “romero, morquera, jara y espliego”, hasta llegar a una cueva entre lirios perfumados y libélulas que se balancean en los juncos como alados jinetes de colores. Allí conocí el nacimiento del río Cuervo, al tener su agua entre mis labios, percibí el hechizo de su frescura; surge del interior de las rocas donde se oculta un depósito gigantesco que la Naturaleza ayudada por filtros ocultos consigue su pureza,  la lluvia y las nieves renuevan el ciclo y su belleza.  Cuando introduje mis manos en su fuente, me envolvió un frescor y bienestar transcendental, desde ese momento me interesó… ¿preludio de amor?. Contemple su hermosura eterna, ella se interesó por mi, ambos nos intercambiamos guiños en secreta complicidad. Me despedí susurrado un “Te quiero”. La fuente, recatada me respondió con un gorgoteo de su caño grueso que me estremeció.

Pili, tenia catorce años, dos menos que yo, era alta delgada flacucha con pecas cerca de la nariz, y coleta sujeta por un lazo rojo, muy aficionada a los deportes, cuando era necesario hacia de portera en los partidos de fútbol y aspiraba a participar en el equipo de gimnasia rítmica, ella me llamaba Popeye por mi fea nariz. Fuimos amigos infantiles, nos contábamos historias, yo le hablaba de héroes y aventuras, ella narraba historias de ninfas, sirenas, lamías y hadas buenas que  hacían sortilegios para destruir injusticias y de cómo eran capaces de construir un puente o palacio en una noche. Fue entonces cuando empecé a sospechar que elle era también una de ellas.

Nos enamoramos y en infantil ceremonia inventada y secreta, nos declaramos pareja. Fueron unos meses de mutua felicidad en un lugar solitario de encuentros, hasta que alguien observó nuestras entradas y salidas de un abandonado desván, supuso con mentalidad malsana e informo a la madre de la chica, la mujer reacciono diciendo que éramos muy jóvenes y que de mayores decidiríamos sobre nosotros, entretanto no se oponía a que fuéramos solo amigos. Era una decisión que auguraba un bello proceso de felicidad basado en un amor presente de sincero querer y la esperanza de un para siempre que empezaba mañana.

Eran épocas de estudios, nos encontrábamos  en  lugares y momentos  acordados con solo unos minutos de charla, donde ratificamos nuestro cariño y el intercambio de nuestras últimas poesías. Cuando Pili tenia 18 años, la naturaleza convirtió su cuerpo de crisálida en mariposa, se había estilizado, desarrollado el busto, esculpido el talle, su piel oscurecido, sus ojos se habían transformado en un lago verde con brillos de esmeralda defendidos por los juncos de sus pestañas, su cabello color oro descendía en guirnaldas revoltosas con las que jugueteaba entre sus dedos largos y finos de delicado cristal, su dulce respirar me envolvía en un aroma que hechizaba, sus labios tenían un sabor a fruta madura, era inteligente y sabia, enérgica como roble que el viento no vence. En su diario despertar se asomaba por su balcón en busca de la caricia de sol de la mañana y allí estaba yo esperando el beso que depositaba en la palma de su mano para lanzarlo hacia mí con un soplo,  así reconfortaba mi pasión.

Al cumplir veintiún año, con la primera paga de mi trabajo obsequie a Pili, un espejo de plata y un peine dorado, para que pudiera alisar sus revoltosos rizos que despeinaba la brisa durante las noches en que juntos desde nuestra isla de ensueños contemplábamos la lluvia de estrellas en el espacio, mientras susurrábamos sentimientos envueltos en espuma del  río. En las noches de luna llena, nos mirábamos en el cauce que mostraba nuestras sombras en su profundidad, entonces desconocía que el agua y las sirenas mantienen mutuos secretos.

Recibí una carta donde Pili me decía: Me marcho a estudiar a Londres: El pasado vivido contigo permanecerá en mí eternamente, te conocí y te ame y a tan bello recuerdo no se renuncia. Te ruego me olvides…, existe algo que impide nuestra felicidad…, Recapacité, lo nuestro fue un bello intercambio de amor, más no era de mi propiedad y en sus sentimientos ella mandaba.  Ironías del destino que el hombre que amaba en sinceridad era rechazado de manera tan inesperada y cruel. En mi preocupación fui paseando por el cauce antiguo del río Túria, en ese momento tenia un aspecto fantasmagórico por una extraña luz cegadora que surgía del fondo. Continué el camino. Me dolía todo y nada, escuche un rumor lejano que me decía: “lucha, siempre lucha, nada  grandioso se obtiene sin esfuerzo y sin entusiasmo”, otra voz  aconsejaba. “olvídala, es una ingrata, que se ha burlado de tu amor sincero”

Era de noche y caminaba sin rumbo inmerso en mi desgracia, hasta que llegue al mar, en la orilla había una pequeña barca sin dueño cercano, reme para separarme de la costa, después me tumbé en la barca mirando al cielo. Fue una experiencia grandiosa, remaba, y me balanceaba mirando el firmamento que oscilaba al ritmo de las olas, la luna descendía a bañarse al mar y subirse en la puntas de las olas hasta llegar a la playa, me sobresalté al escuchar un fuerte chapoteo y risas, levanté la cabeza y descubrí en la proa unas sombras, percibí su contorno, eran seis  figuras que alisaban con las manos su cabello haciéndoles brillar con reflejos. Una llevaba un peine dorado y un espejo plateado, era Pili. Desconcertado quede observando, al poco empezaron a cantar una bella canción de amor narrada con un tono que hipnotizaba, me incorporé despacio sugestionado por la situación que admiré en silencio, quede asombrado por el fulgor de sus bellos rostros. Una de ellas fijo su mirada su mirada en mi, dio un grito e interrumpieron su canto sumergiéndose en las aguas, al rato salieron  a la superficie  saludaron con las mano y desparecieron. Deduje que Pili…! era una ninfa!, decidí seguirla a nado, era muy rápida, agotado quede paralizado en el mar, me podia sostener pero no avanzar, alrededor de mi empezaron a surgir varias ninfas, a veces me rozaban, cantaban una canción triste de un hombre que se lanzó al mar persiguiendo una ilusión de amor y se ahogo, empecé a chapotear para llegar a la costa más era inútil, las olas enviaban mi cuerpo a todas partes sin que pudiera evitarlo. De pronto se hizo la oscuridad dentro de mí, supe después que me encontró un pescador en la desembocadura del Xuquer, el río me había protegido y que tenía una enorme brecha en la cabeza por un golpe contra una roca.

Cuando desperté mi madre estaba a mi lado, narré lo ocurrido y pregunté por Pili, mi madre llorosa, comentó eran delirios ocasionados por el golpe y que las historias de ninfas que aturden a los marineros, eran leyendas sin fundamento y no había tenido ninguna amiga llamada Pilar. Quedé desconcertado, cuando llegó el doctor  solo dije que había salido a pescar y las olas habían volcado la barca. Si hubiera dicho verdad, quizás hubiera anotado: presunto trastorno mental.

Me visitó mi amigo Enric, acercándose a mi madre le dijo algo que escuche: Aixó es efecte de dones d’aigua. Tenen poders, atrauen irresistiblement per amor, sedueixen fins als límits de la follia, fins a l’oblit de la seva pròpia personalitat. S’explica casos de donas d’aigua, fent-se passar durant tot el temps com una dona normal i corrent.

Estaba en el lecho del sanatorio, una muchacha, entró a la habitación  y controlaba los aparatos a los que estaba conectado, era rubia con el pelo largo llevaba en la bata blanca un bordado: “Pilar García. Enfermera”, sabía que las ninfas podían manifestarse de diferentes maneras, más aquello era inesperado. Cuando le dije “tu eres la ninfa de la que yo estoy enamorado”. Sonrió en complicidad y salió de la habitación.

Me sentí zarandeado por una señora que me gritaba: ya ha llegado…, reaccione y active mi despertar, la mujer comentó: “despierta, Pilar ha dado a luz  y tú dormido como un  tronco”, era una sanitaria que me entregaba un envoltorio donde una cosa pequeña se removía con los ojos cerrados…, era mi hija. Estaba muy nervioso, pensando si mi niña era humana o tenía alguna influencia genética de los antecesores de su madre o míos y nacía sirena o ninfa. Así que aparte las sabanas que la cubrían y aprecie con alegría que sus piernas terminaban en lindos pies con dedos separados de niña, sin membranas nadadoras, ni aletas de sirena, entonces excitado grité: ¡un hada, un hada maravillosa! Los que me escuchaban consideraron mi exclamación como indicio de pasión de padre. ¡¡Que feliz sueño!!.

El médico preguntó: ¿Qué tal se encuentra hoy el enfermo?  Bien, dije con tenue voz. Mi madre añadió: estoy preocupada porque no deja de hablar en voz alta cuando está dormido. El médico recetó algo que decidí no tomar…/ La enfermera Pilar, llegó con una jeringuilla, no me explicaron lo que era, en la ampolla leí algo así como “hipnosedol”, como no estábamos solos murmure a su oído: ¡Te espero donde cada noche a las once! Pilar por discreción me respondió guiñando un ojo.

A los seis meses nos casamos, con invitados, anillo y sometidos al rito especial y extraño de sumergirnos abrazados en las aguas de un lago lleno de perfumados nenúfares, me sentí atrapado con sus brazos que como lianas de magnolios me sujetaban hasta lograr la sensación de que ella formaba parte de mí. Sentí la dicha del ser humano  cuando ama  y se sabe  correspondido, procurando cada uno la felicidad  al otro.

Vivir en los sueños deseos como si fueran realidad, son momentos que proporcionan felicidad. Me quede otra vez dormido, dichoso, dispuesto a soñar.

LOS COLORES EN LA VIDA, historia para el Año Nuevo

Dedico este escrito a mi esposa, mi gran amor, la mujer de mi vida que después de cincuenta años de matrimonio, más los de feliz noviazgo en amor, sigue llenando mi vida de cariño, afecto, ternura, atenciones y cuidados. Florián

Historia de una vida con reflexión en el Año Nuevo: El transcurrir de los años que vivimos se encauzan en la interrelación humana, para comprender y ser comprendido, de ver y como te ven, en un conjunto de factores que crea un entorno  que influyen en tu vida, la voluntad ayuda aunque son los elementos en que vivimos quienes determinan tu bienestar y felicidad. Estamos en un mundo donde somos como débiles barquichuelos que salen a navegar en alta mar, para alguno será como un placentero paseo de un día soleado en un mar en calma, otros menos  afortunados tendrán un horrible navegar con vientos, olas altas, con el riesgo de sufrimientos o terribles naufragios.

Cuando estás en el año que será el de tus bodas de oro, recapacitas, vuelves la vista en todas direcciones, el pasado tuvo aspectos buenos y otros menos gratos, el futuro es hoy igual de incierto que siempre, más tenemos seguro que la felicidad solo te la pueden facilitar quienes están a tu lado. Los momentos vividos son de diferentes colores como los de un foco de teatro que ilumina tu escena manejado por un destino que cada cierto periodo alumbra con diferente color tu vida y circunstancias y que corresponde a diferentes épocas algunas de ellas similares para todos los seres humanos. Mi experiencia me indica que se atraviesan diferentes etapas.

Periodo BLANCO

Eres un niño, cuidado y mimado, impartes órdenes con autoridad y llena de amenazas con las represalias de lloros, pataletas y enfados si  tus caprichos no son consentidos. Deberes escasos, partidos de balón eternos, juegos en la calle sin tráfico, solo interrumpido por la llamada de tu madre desde un balcón avisando de que la merienda estaba preparada, subías los tres pisos con una agilidad increíble. No había ascensor,  y para que lo querías?, si podías subir las escaleras de tres en tres y bajarlas con saltos a tramos.

Periodo AZUL

Eres un mozalbete, empiezas a considerar con aspecto critico la sociedad del momento, y descubres que siempre hay gentes hipócritas que se deciden por el grupo ganador, reforzando dictaduras en burla a la democracia, solo por medrar, destacarse y ocupar un lugar en el mundo social y de trabajo estatal que en la época se adjudicaba a dedo, siendo mérito el haber sido de forma circunstancial o imaginaria, y ahora refuerzan su mentira mientras mantienen su brazo extendido entre saludo y solicitud y amoldan sus convicciones a las circunstancias dominantes.

Descubrí y tuve la suerte de leer a autores “prohibidos” por su contenido que apoyaba las libertades, libros que hoy son considerados como indispensables en  el estudio de los fundamentos democráticos. Eran libros condenados al fuego de la censura y que el conserje de un colegio, apartaron en un rincón y que después prestaban a algunos de los estudiantes en los confiaban.

Pasado el tiempo, reconozco la escasa visión mental de los que creyendo en la eficacia de su insensata censura intentaban someter a los ciudadanos para apagar los deseos de libertad y someterlos ideológicamente con creencias políticas, dogmas religiosos y morales impuestas por algunos que mantenían amantes y visitaban prostíbulos.

Periodo MARRON

Siempre me he preguntado porque los chicos matriculas de los cursos en el bachiller, eran quienes sus padres eran pertenecientes a los de círculos sociales elevados en la ciudad y los de gente modesta no podían asistir al Instituto y si lo eran ninguno alcanzaba ser beneficiado de matriculas, que hubiera permitido a sus padres eximirle de pesados gastos.

Cuando en las Universidades entraron nuevas generaciones con diferentes capas sociales, estas diferencias desaparecieron. Llegue a la conclusión de que podia existir un plan premeditado para que los hijos de adictos llamados defensores de su patria, alcanzasen títulos y honores, mientras que el pueblo quedara inmerso en la ignorancia útil para el capitalismo como mano de obra barata que ensalzara más las diferencias sociales.

Consciente de que la formación, era la base de un futuro mejor, estudiaba mientras trabajaba, me matriculaba como “libre” adquiría los libros y me lanzaba a exámenes con conocimientos teóricos adquiridos por la lectura. Malos momentos para muchos fueron para adquirir conocimientos y lograr diplomas.

Hoy los jóvenes tienen mayores posibilidades de estudio  y sus padres se permiten enviarlos a Universidades de su país o del extranjero, triste situación la de los jóvenes que rechazan el sacrificio del estudio.

AL ROSA POR EL AMARILLO

Fui enviado como enfermero sustituto a un botiquín de una explotación minera, era (porque ya fue cerrado) un complejo con una población pequeña, la consulta era escasa, el médico residía en una población cercana y se desplazaba a la consulta a lomo de yegua una vez al mes.

Era una hermosa mañana de Julio, el monte lleno de pinos contenía el embriagador perfume de las jaras y las resinas, en una vivienda había una enferma, era verano la ventana que daba a la calle estaba abierta, y una muy bella muchacha con coletas, observaba  con atención, tome las pulsaciones de la paciente, y advertí que no estaba recibiendo las pulsaciones de paciente, sino las que eran producto de mi alteración y turbación ante la belleza impresionante de la joven.

Aquella enferma se curo, la muchacha desapareció y yo quede con el corazón herido  en desazón, prisionero de sus encantos, la encontré, la rondé, desaparecieron sus trenzas, se maquillo y reafirmo su aspecto encantador, la pedí relaciones, no me contesto… ya veremos, según te comportes…, debo estar todavía en observación porque después de tener hijos y nietos no ha dado respuesta a mi veja demanda.

VERDE DE ESPERANZA.

Encontrar trabajo era facil, España empezaba a moverse y sus especialistas, y titulados hallaban trabajo sin ninguna dificultad, eran salarios bajos, más de forma evidente mejores que los de obreros y trabajadores.

El dinero no era un objetivo fundamental en la vida, más si el de vivir con una cierta comodidad,  el que fueras destinado a un pueblo hermoso de la sierra era un gran objetivo en apariencia, más falso en el fondo, los pueblos de la sierra eran incómodos, eran de crudo frío en el invierno, de nevadas que transformaban las calles sin asfaltar en cenagales,  con gentes que tenían pocos recursos, y el Ayuntamiento pagaba con retrasos de hasta catorce meses.

En mi familia eran modestos comerciantes y su nivel de vida no era alto, más yo tenía fe en los negocios, sabía que los comerciantes en la historia de las grandes civilizaciones habían sido un importante grupo que formaba la burguesía.  Como no tenía dinero y sin el no se puede montar negocio y no tenia nada para hipotecar o que sirviera de garantía de préstamo, ni mis padres estaban propicios a financiar mí aventura, tuve que trabajar como empleado y cuando en una coyuntura de hartazgo a las presiones de explotación, inicie una aventura comercial con otros socios de buen resultado, aunque cuando quieres salirte de una empresa que no cotiza en bolsa, tienes grandes dificultades. Libre no acabas de ser nunca.

BLANCO

Ahora vivo de la pensión y de unos ahorros que van mermando, y que las crisis han reducido, mas en alegría, tengo los regalos para la familia preparados, el banco donde tengo una pequeña cuenta me ha obsequiado con un calendario lo he colgado y quitado la cubierta, aparece Enero del año nuevo y sonrió al calcular las hojas que en mi vida llevo arrancadas.  Me hace ilusión pensando en las que puedo arrancar, espero que sean muchas como también a vosotros.


A todos os deseo un FELIZ AÑO NUEVO

MI PERRITA TULA .

AUTORA : Alejandra , siete años

MI PERRITA TULA.  Cuento que nos entrega con dibujos, como regalo a todos los niños en las Fiestas de Navidad.

MI PERRITA TULA. Es muy presumida, le gusta mirarse al espejo para ver lo bien que le sienta su elegante lazo rojo y su collar nuevo que le hemos comprado y del que cuelga un cascabel. Cada vez que se acerca la oímos y sabemos que llega, cuando jugamos al escondite la encuentro enseguida si se mueve.

Tula es muy bonita, de color marrón, y le gusta jugar conmigo con la pelota, que atrapa con facilidad porque es muy rapida. Cuando nos vamos de excursión nos la llevamos porque corre mucho y esta alegre, Tula siempre tiene hambre siempre, un dia que llevábamos  mochila y la habíamos dejado abierta, encontró las galletas de la merienda y se las zampo todas, ¡ay, ay, ay, que glotona! Como  mi hermana y mis primas teniamos apetito y la abuela no llevaba nada más, tuvimos que esperar a tomar un bocadillo al regreso a casa.


Cuando estoy de vacaciones me lo paso muy bien con Tula, que es muy divertida, y tenemos cada día alguna aventura,  en la calle, en el jardín o en el campo, que yo escribo en mi diario o en mi libreta.  Más las aventuras se han terminado y ahora tengo que ir al colé, Tula llora cuando me voy, ladra como diciendo ¿Es una broma, verdad? Intenta meterse en el coche pero no le damos tiempo. Por la tarde cuando regreso Tula va directa hacia mi, más no la abrazo ni puedo jugar, porque no tengo el día libre, Tula se extraña pensando ¿Por qué no me abraza? , cuando me siento para hacer los deberes, que me ha mandado la profe, Tula se pone a mi lado y me distrae, yo le digo “no Tula”, no tengo tiempo libre, debo hacer mis cosas. Tula me da en la pierna con la pata y me vuelve a distraer, ¡ahora no Tula, luego! Se queda quieta y me mira, me espera, le digo te vas a cansar, tengo muchos deberes y tengo que aprenderme una poesía,… Tula al poco rato se levanta y se a su rincón.

Llega el otoño y con las hojas que caen al suelo a Tula le gusta jugar y perseguirlas, y le gusta estar conmigo, que yo que soy su mejor amiga, estoy tan ocupada que no me puedo entretener y ella me responde moviendo la cola invitándome a participar en su diversión, así que me convence y salgo con ella al jardín, ella coge las hojas con la boca y me las da en la mano, yo corro y ella me persigue. De repente mi madre me llama: ¡Alejandra ven aquí! Si mamá, voy a la casa, para terminar las últimas sumas que me quedan y me preparo para el examen que tengo que hacer y no quiero suspender.

Tula me sigue y queda tumbada en la puerta como guardando la casa, allí queda hasta la hora de cenar, tomamos  pescado a mi perrita le gusta más la carne y los huesos, como no hay esta noche no hay se va a su cacharro  donde come los crispis, mamá de la una cucharadita de una medicina que el veterinario le recomendó,  para que no se alborote. Después de cenar mientras yo leo un cuento, Tula se tumba a mi lado encima de la cama, la acaricio y le rasco la barriga que la pone muy nerviosa; al apagar la luz ella se va a su colchón de espuma, donde tiene agua por si tiene sed por la noche.

Por la mañana, vuelta al cole, es viernes así que en el fin de semana como no hay  clase, le digo a Tula que hay fiesta y tengo muy pocos deberes así que podemos  jugar, no se si me entiende pero esta contenta porque mueve la cola muy deprisa. Nos decimos adiós yo con la mano y ella ladra guau, guau, guau, y levanta la pata.

Al regreso le doy una buena noticia, la próxima semana hay que llevar nuestras mascotas al jardín del cole un ratito. Cuando se lo digo a Tula se pone contentísima y empieza a saltar, revolcarse, da saltos de alegría, parece que se ha vuelto loca, le lanzo la pelota la persigue y se tranquiliza un poco, luego cansada va a la cocina y bebe agua de su cacharro y unas galletas. Se le están acabando las galletas y las nuevas les gustan más, le he dicho se coma las antiguas más se come con ilusión las nuevas que tienen forma de hueso, no me hace saso y no que hacer, espero se me aparezcan los angelitos que salen en los dibujos animados, uno bueno y otro malo, el bueno es un ángel y el otro es un demonio malo, si me salieran yo haría caso del bueno, cuando vuelvo a casa sigue con las mismas y ¡mira y que se lo he dicho!, Te voy a regañar como lo vuelvo a hacer, mi hermana Clara me da una solución: no les pongas de las nuevas hasta que termine las antiguas.



Cenamos en casa macarrones con tomate y queso, ¡ mmm. Que ricos! En la comida de cole hay cosas buenas y otras no tanto, aunque este plato está mas rico en casa, mi mama cuando cocina lo hace con mucho cariño.

Otro día nuevo, me levanto me aseo, y yo sola me lavo los dientes y me peino, ya soy mayor, mis padres me llevan al colegio, otros dias, me lleva mi tía, algunas veces temprano me llevan a casa de mi abuela Pilar que se llama como mi tía, también mi padre se llama como mi abuelo Florián Yubero, pero el segundo apellido es distinto.

Hoy mi tía Pilar es quien me lleva al cole, en el camino mi tía compra el pan para el bocadillo de mi primo Pablo, después compra el periódico y llegamos tarde al cole.

He tenido un día de mala suerte, me han dado en el patio un balonazo en la cabeza, luego con una raqueta en el hombreo, y otro balonazo en la espinilla, que daño como duele, ya no aguanto más y me voy a un rincón para estar lejos de los balones que tanto daño hacen, y del  raquetazo ni te cuento, pase junto a un grupo de niños que estaban hablando y de repente echa la raqueta para atrás y me da en el hombro, menos mal que dio un poco flojito, ……. De pronto piiiii, piiiii, suena la bocina y nos ponemos en fila, yo me pongo de las últimas porque los chicos salen corriendo como locos.

Cuando llegó a mi casa, allí me espera mi gran amiga  juguetona Tula y nos juntamos para divertirnos, tengo mi hermana para jugar y también amigas, más mi   perrita TULA es especial, al llegar a casa, siempre me espera, siempre se pone alegre, no se cansa de jugar y cuando alguien quiera hacerme algo ella me defenderá. Estoy amaestrando a Tula, ya sabe dar la patita, hacerse la dormida,  pedir comida con las patitas de adelante mientras esta de pie. Este fin de semana será divertido porque la voy a vestir con unos vestidos mios de cuando era pequeña y la voy a enseñar a bailar. Si me sale bien haré circo en el barrio para las amigas del cole. Mi hermana Clara venderá las entradas y mis primas Elena y Alba, acomodan a la gente que venga a vernos.  FIN

Besos de Alejandra

TRISTEZA DEL EMIGRANTE

TRISTEZA DEL EMIGRANTE  ,  narración en forma de cuento

Nací en una región pobre de la sierra, el maestro de la escuela le dijo a mi padre o así lo entendí de el, que yo era dispuesto para los estudios y como en casa no había posibles, por mediación de un sacerdote, me enviaron a un Convento-Colegio, donde tenia que trabajar para costear los estudios, como solo tenia conocimientos de pastoreo y agricultura, fui destinado a la cocina, magnifico lugar para quien ha sufrido privaciones.

En el colegio religioso asistíamos a los diarios servicios de misa, en una homilía se nos informo que Dios era infinitamente protector de nosotros sus hijos a quien amaba por igual.  Cuando fui a confesarme lo hice con el padre predicador y con inocencia de adolescente pregunte: ¿Porque si el Señor nos amaba por igual había personas tan ricas  y otras tan pobres que no tenían nada? Quede informado de que éramos iguales en el cielo, y que las personas nacían con un estatus de acuerdo con los designios divinos, que eran el adecuado a su salvación.

Al final del último curso, me ofreció el Superior por medio de nuestro tutor, que  podría quedarme en el Convento para seguir la carrera religiosa en el Seminario, ofreciendo así una vida de sacrificio al Señor. Respondí que reconocía la grandeza de la vida entregada a Dios y a los demás, aunque me faltaba la vocación necesaria para dedicarme a almas ajenas que quieren alcanzar el cielo sin arrepentimiento y lo solicitan por personas interpuestas. Mi ideal era formar una familia, que también es servir al Señor.

A los dieciocho años me despedí en busca de una vida laboral renumerada. Empecé a trabajar en el hotel de Valencia, era responsable de platos sencillos y ayudaba a los cocineros en los platos complicados selectos, muy variados para clientes exigentes, y el salario representaba un cambio económico comía en la cocina y dormía gratis en un cuarto del ático, lo cual me permitía ahorrar. Al hotel llegaban clientes de todas las nacionalidades, que gastaban cantidades inmensas, como los maharajaes príncipes de la India un país lleno de parias hambrientos, o el despilfarro de un jeque árabe cuando es conocida la miseria de su pueblo. ¿Porque se tolera que en algunos países solo unos pocos se benefician de los recursos valiosos, provocando sociedades injustas, que provocan la pobreza y la miseria de las poblaciones? ¿Dónde está la equidad social?

A los dos años era cocinero de primera. Un jueves, pasadas las cuatro de la tarde, unos clientes franceses que habían tomado mis arroces en nuestro comedor, me invitaron a su mesa y el que era Presidente de una cadena hotelera, me  propuso trabajar en un hotel que se estaba terminando de construir en Carcassone ciudad turística francesa, para dirigir la cocina, la renumeración era el doble de la que tenia, dije inmediatamente que si, además me evitaba el servicio militar  que podia hacerse en el extranjero con algún servicio auxiliar en el consulado. Me preguntaba porque la enorme diferencia de salarios entre países. Había leído la Epístola del Apóstol Santiago, donde denunciaba a los empleadores que no pagan a sus empleados sus justos salarios, condenando la usura y la explotación impulsando las bases de un justo precio, y rechazaban que: la sociedad empleadora basase su actividad en enriquecerse sin limite ahorrando en salarios o sin atender las normativas laborales.

Me recibió el país de la libertad, igualdad y fraternidad, de los derechos humanos,…  algunos franceses nos discriminaban como a raza inferior y  catalogaban: “cantantes y toreros” que trabajábamos poco, sientes que te miran con desprecio, y te encuentras solo, con gente diferente a ti, y a tus costumbres, con  dificultad en la comunicación, con rabia, cuando te insultaban diciéndote fascista. Fueron tiempos duros, añorando Castilla y Valencia, no era feliz, la felicidad se consigue con la integración social y allí no la había posibilidad, es cierto que algunos se reunían para despotricar contra el régimen de Franco y las chicas para bailar y ligar liberándose de la represión religiosa. Conocí libros prohibidos en España, de autores franceses que basaban sus pensamientos en que los derechos de los individuos son naturales y por tanto todos los hombres son titulares de ellos.  Se soportaba por la diferencia de ingresos, porque a igual salario si encuentras trabajo te quedas en tu casa.

Han pasado años, todos prosperamos, ahora ya no emigran los españoles, ahora son los inmigrantes los que quieren venir a España. En una terraza de la playa de Gandia, leo las noticias de la prensa, con la repetida llegada de pateras a las costas españolas, personas desesperadas que huyen del sufrimiento de las guerras, de las injusticias y del hambre.

Algunos inmigrantes son capturados al llegar en la oscuridad de la noche, son devueltos a su procedencia, a la ignominia de la guerra, a campos de refugiados o a la prisión donde serán sometidos a trabajos forzados; cuando vinieron no tenían nada: solo la esperanza, cuando vuelven sin esperanza solo llevan una manta de la Cruz Roja y una caja de galletas.

Los hombres del Norte, del mundo occidental, se ponen la careta de benefactores y obran con crueldad. Nuestro corazón  capaz de conmoverse ante el sufrimiento ajeno, esta ahora lleno de egoísmo e intolerancia, situación que comprendemos mejor los que fuimos emigrantes. Estamos condenando a semejantes la desesperación, o quizás a la muerte. Algunos no llegan, otros llegan para convertirse en esclavos explotados por mafias, que los ocultan, les facilitan documentos falsos, y proporcionan trabajo del que parte se queda la organización. Viven ocultos como animales acechados, vendieron sus pertenencias para poder embarcar en la patera, quedando su familia como rehenes que aseguran el pago. Solo tienen la ilusión de salir de las guerras, de la injusticia,  huir de enfermedades, de la explotación y al llegar se ven nuevamente encadenados a la organización que los extorsiona, en el aislamiento y soledad sin familia, en la nostalgia del clan de su poblado y cantan: Dejé mi esposa, mis hijos, mis padres y mis amigos /  Dejé mi pueblo, mi cultura y mi patria. No me queda mucho, me queda la fe, /  la esperanza y el sueño de llegar al NORTE, /  Aún así sueño lo mismo que todos los emigrantes  / De regresar con los míos y vivir, /  como quiere vivir todo ser humano.  (de Iki poeta africano).

Bueno es pequeño

LA PAZ ESTÁ EN EL NORTE. (Cuento)

LA PAZ ESTÁ EN EL NORTE.           (Cuento)

África se muere de sed, de hambre, de sida,

África  guerrea, llora,………. ya no canta.

He roto aguas en el avión destino  Valencia y acabo de traer al mundo una vida nueva, las contracciones me comenzaron en vuelo y con ambulancia me han traído al Sanatorio, soy primeriza y el parto ha sido fácil porque soy de caderas anchas. Ahora a mi lado está mi hija, le miro su carita, esta haciendo sus primeros gestos, yo estoy disfrutando del feliz momento. Quería ser madre, mi equilibrio emocional lo necesitaba y he sido muy dichosa con mi embarazo, agradezco a Akwaba diosa de la fertilidad mi preciosa niña producto del amor a la vida, este preciado regalo de la Naturaleza es bálsamo espiritual, calmante de sufrimientos.

Mí cuñada Teresa está a mi lado, les avisé que llegaba, más no de cómo llegaba, mi  marido acaba de entregarme un ramo de flores, el sorprendido padre desconocía mi estado ya que para evitar preocuparle no le informé de mi embarazo; se abrazó a mi emocionado, él no podía hablar… yo tampoco. Intervino Teresa pidiéndonos calma mientras secaba mis lágrimas de alegría, y tomó de la cuna la niña diciendo a Julio: ¡Mírala bien!, es tu vivo retrato,  pelirroja de ojos entre cielo y mar,…. un Sol.

Los tranquilizantes que con gotero me aplican en el antebrazo, me están haciendo efecto, estoy muy relajada y casi dormida, cierro lo ojos y empiezo a recordar los sucesos que ocurrieron:  Me llamo Afiloba, tengo el orgullo y la suerte de conocer y estar influenciada por culturas diferentes con valores y costumbres en ocasiones coincidentes o enfrentadas.  Mi padre era francés y fue Director de un Hotel en Kinshasa, mi madre era negra, profesora de idiomas y por tanto soy mulata. Estudié en Valencia, soy interprete, conocí un español que trabaja  en genética agrícola cerca de Kinshasa y me enamoré de Julio al que llaman “el che”, es inteligente y sano lo que convenía a mis intenciones de esposa-madre. Nos casamos y nuestra luna de miel ha sido de feliz estancia en Paris, terminamos nuestro permiso y regresamos.

Al descender por la escalerilla del avión que nos llevó al África, el denso aire contagiado con los perfumes de la selva era exuberante, lleno de los ricos matices de flores y plantas que inducen a respirar con profundidad esta exclusiva atmósfera tropical. Tomamos un taxi, que salió a gran velocidad, abrí mi bolso y saque la llaves de la casa que mis padres nos habían cedido, al llegar al barrio tuvimos nuestra sorpresa, del barrio y de la casa no quedaba nada, ni paredes, sin techo, ni muebles, nada, …un montón de escombros, solo teníamos la llave que nada abría. Nos dirigimos a la explotación donde trabaja Julio, cruzamos por senderos hasta entrar en la cerrada selva ocultos por los grandes árboles gigantes de hasta cien metros de altura, rodamos despacio atravesamos una valla donde un cartel anunciaba: Zone Agricole P. Müller, habíamos llegado. Fuimos directamente a la vivienda del director, estaban todos:

·         Anna, Esposa de Müller, una matrona grande e inmensa, muy afectiva.

·         Müller, Director de la explotación. Alsaciano, esa región que, perteneció a dos países.

·         Eleazar. Administradora, africana del clan bantú de los Tiko como mi madre.

·         Kambolo,  jefe de equipo camerunés, diplomado agrícola, hermano de Eleazar.

Ocupamos la casa de madera que seria nuestra residencia, Abdoulie, nuevo asistente dijo que era cocinero, y sus especialidades eran: asados de cordero, pescados, arroces… Nos llevaremos bien le dije. – Gracias patrona. – No me llames patrona, dime  Afiloba. – Si patrona Afiloba.

Se había montado un altar con velas y fetiches, era noche de luna llena, cuando llegó KIBANGO mago blanco, realizó plegarias para llegar al trance que le transfieren la facultad de impartir bendiciones sagradas. Entre música, cánticos y danzas se realizó la ceremonia de  invocación a los espíritus ancestrales para asegurar buen rendimiento agrícola. Julio realizó unas fotos, le delató el flash, Kambolo avisó: no…, que rompes el hechizo y le robas el alma, Julio guardó su cámara sorprendido de aquella reacción supeditada a lo irracional, de creencias arcaicas y supersticiones como que se arrebataban los espíritus con una maquina digital.

Los agricultores, y familias del poblado se presentaron en casa de Müller, quien explico que iba a proyectar unos documentales interesantes que había traído Julio de los cultivos valencianos, Kambolo después de verlos exclamó: Nos has abierto los ojos y enseñado cosas de las cuales nosotros jamás no hubiéramos imaginado ni preocupado. Los agricultores dijeron a Julio “gracias sabio hermano”, calificativo tiene el significado de afecto y respeto.

Propusimos una invitación al equipo que aceptaron satisfechos. Para Julio la  cena entre la exótica cocina africana y la relajada valenciana de verduras, seria un intercambio cultural, porque la gastronomía es uno de los factores más importantes de los valores en las relaciones humanas, un recurso al estímulo de la convivencia entre los pueblos y razas. Encargue a Abdoulie platos congoleses y  Julio prometió las recetas de arroz con verduras.

Llegado el día se presentaron los invitados, Anna con vestido largo y enorme collar de marfil. Eleazar  con vestido ceñido y peinado afro, Müller con pajarita, Kambolo vestía un traje típico y Julio con su conjunto de safari, yo vestía un modelo con la espalda abierta. En el porche tomamos un aperitivo y cervezas con aguardiente fuerte, al entrar al comedor Abdoulie ofreció flores de hibyscus que las señoras engarzamos en el pelo. Inició la conversación Eleazar que comentó orgullosa que su hermano tenia doce vacas, una hectárea de cultivo de café, y pronto una segunda esposa, cuyo acuerdo estaba cerrado con el padre de la novia y entregada la dote equivalente a 160 €.  Preguntó a Julio cuantas esposas, vacas y que tipo de café cultivaba, esté asombrado respondió que solo una esposa y nada más, quedaron los africanos extrañados, para ellos el prestigio social se mide por el número de bienes que tiene el varón, sean tierras, ganado y mujeres. Para su cultura éramos pobres muy pobres.

Müller comentaba con Julio, que las mujeres bantúes africanas casadas son fieles y respetan el matrimonio, si son adúlteras el marido puede castigarla y la mujer lapidada. Debatimos, siendo criterio de Anna que era costumbre a abolir por cruel, ya que los derechos humanos están contra la pena de muerte, y que en justicia y debiendo ser las mujeres ser ciudadanas de pleno derecho, no se podía castigar de forma tan cruel a la mujer y no al hombre por el mismo delito, y que en caso de infidelidad o desavenencias deberían poder negociar separación  de común acuerdo o con un proceso con respetos iguales. El arroz con verduras estaba riquísimo, Müller felicito a Abdoulie por el riquísimo filete que le había servido de cola de cocodrilo, al escucharlo Julio me murmuro que lo tomó creyendo era pescado, Kambolo comentó que lo que estaba realmente sabroso era el guisado de antílope que estaba comiendo, se sirve por separado arroz cocido, una salsa y todo se mezcla con la carne y según tu resistencia al terrible picante pili-pili.

Recibí una sorpresa, un conjunto musical del vecino poblado, vino para complacernos con melodías con instrumentos de percusión, mezcla de tambores, campanas, y xilófonos, una mezcla preciosa y Julio con bandurria acompañó y cantó como cuando me rondaba de novios con la tuna: Corre mulata junto a mi pecho/ para calmar mi gran dolor/ y si me estrechas junto a ti/ nos sufrirá más mi corazón. Me obsequiaron un lameláfono, una tabla con láminas de metal,  se sujeta en las palmas de las manos y con los pulgares se pulsan los extremos de las láminas para obtener melodías.  Bailamos todos con música de un tocadiscos antiguo, paré la música y  propuse salir al porche buscando aire fresco. Los hombres conversaban de semillas y cultivos. Anna y Eleazar dijeron  que se iban a dormir porque era muy tarde. Invite a Müller lo que  el llama su “penúltimo trago”, a esto un alsaciano no se resiste.

No me encontraba bien, y decidi visitar a Kibango el brujo, a los pacientes los trataba con medicina tradicional. Curaba y sanaba con hipnotismo, plantas y sugestión, las molestias del espíritu se curan mejor con la medicina africana que es la sabiduría y conocimientos de las virtudes de las hierbas. En cirugía y las enfermedades contagiosas la medicina de los blancos es más efectiva, son válidas ambas formas de curar, hay europeos que buscan la medicina africana y congoleses a los médicos blancos.

Me levanté temprano para visitar a Kibango al borde del valle del inmenso Río Congo junto a las cataratas, desde donde en dirección Norte se distingue lejana la cima del volcán del cual surgían fumarolas premonitorias de una erupción, el brujo estaba sentado en el suelo con las piernas cruzadas, junto a una hoguera frente a su cueva, le expuse mis síntomas, me diagnosticó iba a ser madre, aconsejó oraciones y me ofreció como amuleto protector un brazalete grabado con signos mágicos, para proteger mi fruto y ningún hechizo fuera capaz de interferir.

Mi mitad negra guarda en el inconsciente creencias que recibí por antiguas tradiciones ancestrales que atribuyen a deidades creadoras poderes omnipotentes, en razón a ello invoqué a Bumba creador del mundo y a Akwuaba diosa de la fertilidad, para que protegiera mi vientre. Conceptos que se oponían a mi mente de mujer blanca, informada y científica, que rechaza las supersticiones, mitos y leyendas. A pesar de mis reticencias, cuando finalicé las plegarias me encontré esperanzada de la eficacia del amuleto y los rezos, al regreso a la casa, plena de energía, pude disfrutar relajada las grandiosas imágenes de surgir el Sol africano a través de las montañas; interpreté que ese espectáculo era la respuesta simbólica y afirmativa a mis ruegos.

Unas semanas después a través de la emisora nos llego aviso de la prefectura de que entraban a la zona soldados rebeldes, nos pedían evacuáramos con urgencia. La alarma del tam-tam corría a través de la selva, el miedo es una realidad emocional por el proceso de encontrar a enemigos, la sensación de terror tenia lugar por las referencias de cómo operaban aquellos sanguinarios armados. Con lo indispensable tomamos los dos todo-terreno que disponíamos y partimos, huíamos aterrados. Estuvimos tres días a través de la selva y cuando se terminó el combustible continuamos andando. Julio tenía fiebre alta, nos quedamos rezagados y el grupo se deshizo, encontramos un poblado de bantúes temerosos. Al oírme hablar en lingala y explicarles mi linaje se tranquilizaron y me ayudaron a alojarlo en una cabaña, yo buscaba cortezas de  quinina, y las raíces de olkinyei para preparar infusiones y combatir el paludismo a mi esposo, lo tapaba con hojas de palmera, lo alimentaba con bayas. Julio estaba mejor pero débil.           Un atardecer escuché ruido de vehiculos, quedé acurrucada, eran soldados franceses del hospital de campaña, a los europeos y trasladaban a los africanos a campos de refugiados. A Julio lo enviaban con avión a Paris, un médico conocido me pregunto si dominaba la informática. Afirmé. – OK serás mi auxiliar.

Julio me dijo al marchar: Promete Afiloba que vendrás pronto, respondí SI y le di las gracias por su regalo que crecía dentro de mí, el más bonito que jamás me habían hecho, mi blanco no entendió porque es hombre, hable con mi vientre y dije: Se va papá porque esta malito, cuando nazcas estaremos con él. Mi fruto no debía nacer ni crecer en África, bella tierra sometida a guerras fraticidas interminables, de esto hace siete meses, hoy, con un embarazo adelantado, decidí lo que había prometido: marchar a Valencia.

Estoy recuperada y he sido dada de alta en el Sanatorio, tras realizar la ofrenda de mí placenta a la Luna Llena, hablé a Teresa de mis proyectos: He venido a este lugar buscando las raíces del linaje de mi esposo, y que la niña aquí se desarrolle en libertad intelectual con derechos y en respeto humano. Lo cual no existe en África, tú has aceptado ser la madrina de mi hija, y en base a esa responsabilidad, te pido que acojas a esta niña inocente.

Julio, amado esposo, es un gran sacrificio el abandonarte a ti y a este nuestro tesoro que acaba de nacer. Estoy convocada a las negociaciones de paz al lado de Francia y tengo el sagrado deber de intervenir ¡¡Apelo a tu moral!! Decías como Levinás: Pensad en el otro, que son los desplazados, las viudas y los huérfanos, en África son numerosos los que necesitan ayuda. Los juicios de valor que mediatizan los pensamientos deben determinar comportamientos, la fraternidad y  los sentimientos humanitarios obligan a  colaborar. Debo volver al Congo.

Teresa intervino: ¡La decisión es de vuestra ética! Cuidare con amor a mi ahijada; a las mujeres maduras sin hijos nos convienen la compañía de niños; pediré una excedencia y luego, ya veré: haced lo que os indique la razón y aplicad los valores que habéis defendido. Julio me besó dulcemente: Afiloba, estaré siempre junto a ti, iré donde tú vayas, tengo la oferta de Müller que se basa en un proverbio Kongo: Las huellas de las personas que caminaron juntas nunca se borran, me incita a regresar para terminar nuestro proyecto, esta vez en área segura.

El hechicero Kibango, tenia el encargo de adivinar el futuro del Congo, el mago tiró cuatro veces los huesos de animales, nunca informó de que vio, se murmura que  marchó al volcán lejano lanzó los huesos de adivinar y luego él se arrojo al cráter. Se presupone que algo terrible conoció, que le hizo perder la razón. Yawo, vidente de Mayombé, está convencido de que la aparición fue de soldados convertidos en Mokele-Mbembé criaturas destructoras, con cabeza de serpiente y  patas de lagarto, voraces de carne humana.

Han transcurrido tres años. Afiloba espera como cada día el mágico Sol del amanecer y bajo su influjo redacta crónicas que envía a los medios, hoy escribe: Bumba creo el mundo y dijo: “Esta maravilla de tierra Kongo, la he preparado para vosotros, disfrutadla”.. Congolesas que deseáis la libertad nunca conseguida, “habrá un hoy mejor y un mañana feliz” La  comprensión, y el perdón nos conducirán a lograr la paz buscada.

Julio se ha despertado, ha pasado muy buena noche tras la operación para restaurar los daños que en su pierna le hizo una mina antipersona que estallo a su lado. Muy animado dice sonriendo: Tengo la satisfacción de haber prestado a este pueblo una ayuda y me siento feliz de haberlo hecho. Este accidente es nada comparado con que sufre el pueblo Congoles.

A través de la ventana abierta  entra  un ligero viento y se ven  cruzar palomas en el cielo. Pedimos que alguna sea la que anuncia la Paz definitiva, y este viento con aroma de metralla que cese y  cambie para traer brisas de esperanza.

¡Triste África sin tranquilidad! Siempre expoliada de su riqueza y con el amargo sabor de  falta de libertad a tus hijos, que lo  soportan  con  resignación.

Bueno es pequeño

Razon para vivir (cuento corto)

Convaleciente.

Convaleciente.

RAZÓN PARA VIVIR.

Isidoro.– Empezare hablando de mi juventud, cuyos recuerdos están vivos y a los que me gusta recurrir para disfrutar con los felices tiempos pasados. Peris y Valero, donde ahora estamos, se encontraba sin asfaltar, los carros transitaban por unos carriles para evitar que las ruedas se hincaran en la tierra, el ferrocarril de vía estrecha pasaba por la parte posterior limitando con la huerta.

La casa tenia dos bajos comerciales, uno ocupado por mis padres en su establecimiento de panadería y de comidas “Casa Reme”,  y otro era del Señor Manolo con su taller de mecánica, en la parte superior vivíamos cuatro vecinos en dos plantas, la casas son grandes.

Éramos tres niños en la finca, jugábamos y estudiábamos juntos, Carmen era más pequeña y flacucha, Aurora de mi edad  era muy “desarrollada”, ambas muy guapas, Hacíamos los deberes juntos, yo soportaba tener que ser siempre quien ayudaba e ellas.

Estuve saliendo al cine los domingos con Aurora y después que conoció a Roberto  que tenia veinte años, me dejo plantado diciendo que yo era un crío y ahora salía con un hombre. Ayer cumplió Aurora dieciséis años, nos invito a los amigos a merendar,  al salir de la fiesta Roberto quiso “tocar” a Carmen y yo la defendí, los amigos dicen que la pelea, fue por celos.

Carmen: Isidoro estaba enfurruñado y tenso, Aurora lo ha apartado porque tiene otro novio,   siguen siendo amigos, más la situación ha cambiado. Ayer cuando salimos del cumple; Roberto (actual novio de Aurora) me tiro de las coletas, y cuando proteste, me toco el trasero, yo empecé a gritar, acudió Isidoro y se interpuso frente a  mi atacante, comenzaron a darse tortas, Isidoro es fuerte porque esta acostumbrado a mover sacos de harina, más el otro chico con sus brazos largos evitaba los golpes, hasta que Isidoro le dio un empujón al otro que le hizo caer, lo que aprovecho mi defensor para dar un puñetazo en el ojo del contrario que de inmediato se le puso morado. Isidoro quedo ganador, mi héroe protector cual caballero medieval había luchado en defensa de una dama, y esa dama era yo, el sangraba por la nariz, más como valiente no se quejó de sus heridas, lo lleve a mi casa y le curamos con agua oxigenada y le limpie la ropa, conté a mis padres su heroicidad, y se lo agradecieron ofreciendo como compensación repararle la bicicleta gratis en nuestro taller. Cuando se despidió, yo salí al rellano y lo bese como había visto hacer en las películas de amor. Desde entonces es mi acompañante, siento una atracción muy grande por el, estoy enamorada y creo que el también de mi. Aurora, ingrata desde entonces no nos habla.

Isidoro. A los veintiún años, termine mis estudios de Magisterio, no tengo vocación de enseñante, curse la carrera, para tener conocimientos y este es centro que daba cursos nocturnos  lo tenia cerca de casa, mientras trabajaba en la panadería horno de mi madre viuda.

Mis relaciones con Carmen, no funcionan como yo quisiera, la amo, la considero y respeto, pero advierto está muy fría conmigo desde que asiste a la Clínica de la Salud para hacer practicas.

Carmen.– Voy bien en mis estudios de enfermería y voy a especializarme en dietética. La influencia de las Hermanas de la Caridad, me han decidido a considerar dedicar mi vida a los demás y este verano he decidido entrar como novicia durante un periodo de seis meses que me servirán de prueba para decidir mi continuidad.  Hoy lo he comunicado a Isidoro, se ha puesto muy serio y me ha dicho lo pensara bien antes de entrar. Es muy bueno lo quiero mucho y me siento culpable de hacerle sufrir, me duele porque es muy vulnerable, entiende que yo sea humanitaria, el es sensible con el mal ajeno, agnóstico y respeta a todos, ha participado en ONGs, pero nunca desde la perspectiva religiosa. Le he dicho que quedaba libre de nuestro compromiso, y él con triste sonrisa ha dicho: ¡Nunca me has dicho que si! Lo he visto partir abatido. Se  despidió diciendo: Te quiero, yo le conteste: Y yo a ti.

Isidoro.– Como el negocio crecía, mi madre había cogido una joven, treinta-añera, para ayudarle en la casa y en el horno. Petra era una mujer fuerte y hermosa, que tomo la costumbre de pasar a media noche a mi dormitorio donde hablábamos, sobre todo de música a la que ella era muy aficionada, una noche mi madre escucho que hablaba con alguien en mi habitación y pidió abriera la puerta, al rato la abrí, diciendo  perdona estaba muy dormido, miro la habitación buscando algo, hasta que advirtió que una pie asomaba por debajo la cama, mi madre muy desconfiada no creyó que manteníamos exclusivamente conversaciones sobre música. Dijo la despediría acusada de atentar contra mi inocencia, yo argumente era una decisión injusta y sin fundamento pero no me escucho; hasta me llamo vicioso, respondí que escuchar música era una afición y no un vicio, pego un bufido y me tiro una de mis botas a la cabeza. La esquive y quede callado.

He asistido a cursos de idiomas y de cocina para aumentar con estas experiencias la variedad del establecimiento Casa Reme, en los platos que hicimos en las practicas de clase, mi paella fue considerada como premiada, lo debo a las habilidades que mi madre me enseño, he aprendido sobre los asados castellanos, los pescados mediterráneos y pastelillos árabes.

Para vender en San Valentín, prepare con mazapán “tetas de monja” que aprendí de un compañero de Chinchón (un pueblo de Madrid), cuando mi madre vio las formas me mando parar y hacer figuras adecuadas a la festividad “cupidos”, lo hice de mala gana, reconocí tenia rencor a los felices enamorados, ya que me habían quitado la ilusión,  tenia muy reciente el último desengaño, que no era el único, también Aurora me dejo abandonado hacia tiempo. No es fácil olvidar.

Mi única evasión era trabajar y estudiar. Sentía atracción por las chicas, pero nunca me atreví a dar un paso de acercamiento, tenía destrozada mi autoestima y creía que el amor era una falacia.

Carmen.– He acabado mi noviciado, es un gran servicio a los demás, que considero también puedo hacerlo como seglar, así se lo he comunicado a la Madre Superiora, la cual muy comprensiva me dijo que por la Gracia del Señor había sido llamada pero no elegida, que era muy dispuesta, pendiente de los demás y una buena cristiana. La próxima semana vuelvo a casa, les daré a mis padres una sorpresa, estoy deseando verlos.

Isidoro.- Teníamos a tres empleados ya trabajando en el horno,  a las dos de la mañana  bajaba las escaleras y se apagó la luz, tropecé y caí sobre quien en ese momento subía, me golpee con ella, con una maleta y paquetes, alguien empezó a quejarse, conocí la voz y pregunte ¿Eres Carmen, que te he hecho?, ¿De donde vienes?.  Ella que también me conoció respondió: Vengo de Zaragoza y mi tren ha llegado con retraso,  me duele la pierna y el pecho, le pasé la mano y me la rechazo, no es en el muslo, es en el pie  y no tengo nada roto, tosía mucho y le puse mi mano dulcemente en su parte afectada, me dio un manotazo. A mi me dolía la cabeza y la espalda, pero no me queje. Moviéndome con dificultad me gire hasta ponerme sentado a su lado, entonces la bese muy fuerte en los labios, se desmayo y no tuve que sujetarla, ya lo estaba. La subí en brazos y a oscuras a mi casa. Carmen al depositarla en la cama se recupero diciendo Isidoro amor mío y me abrazo. Mi madre se despertó y acudió asustada y cuando nos vio a la luz de una vela, nada dijo y cerró la puerta. Al rato llamo y pregunto si estábamos bien, (Estábamos en una nube de felicidad), Carmen se auto-examino el pie y dijo no es necesario, no tengo nada roto, y dirigiéndose a mi me pidió recogiera la maleta y los paquetes que estaban en la escalera, allí tengo un botiquín. Volvió la luz a alumbrar con claridad, Carmen tenia una bella sonrisa, estaba pálida y maravillosamente hermosa, su madre avisada bajo al instante, al llegar a la habitación gritó con ira. ¡Mi hija que le estas haciendo granula!, no la vimos llegar y no pudimos  contestar a su pregunta, teníamos los labios del uno pegados al otro, el padre furioso exclamo: ¡Quiero explicaciones, de porque esta aquí sin nosotros saberlo, y con la blusa desabrochada! Mi Madre intervino, dejad a los chicos, no veis que se quieren y entre dientes, ¡hay madre!, que la Petra me lo ha “maleao”.

Carmen.- Cuando encontré a Isidoro en la escalera, sentí tal emoción y satisfacción, que anuló mis resistencia, me beso como nunca me había besado, en mi ausencia había ganado en pasión, note perdía mis fuerzas, ahora recuperada me afirmó en mi decisión ya pensada quiero se mujer casada y un día madre. Estoy muy enamorada de el, lo explique a mis sorprendidos padres, que habían dado una hija al servicio de Dios, y me encuentran besándome con un hombre en su cama.  Mi madre decía: Estamos satisfechos de tenerte……/ No terminó su frase, porque entró Isidoro y poniéndose de rodillas me hizo entrega de un anillo que supe había sido de su abuela diciendo:”te pido en matrimonio, para que por siempre seas mi esposa, te prometo seré un buen marido”. Esta vez se mareo mi madre, a la que atendí, aguantando el dolor de mi pie maltrecho.

Isidoro.- Manolo, se jubilaba y nos dijo que como teníamos la intención de ampliar el negocio, nos dejaba el local para que lo utilizásemos, ya que ahora tendríamos que pensar en boda y mantener una familia, podíamos poner un restaurante.

Carmen.- Visite con mi novio a la Superiora de mi convento, se lo había prometido, las religiosas perdiendo su natural recato dijeron que Isidoro era muy guapo.

Isidoro.– Estas monjas de La Caridad, que están en contacto con la realidad del mundo a través de  la enfermedad y el dolor, considero son más sociales, humanas  y útiles a los demás que aquellas encerradas dentro de su clausura.

La Superiora  me ofreció al saber que íbamos a abrir un restaurante, a buen precio unas mesas y sillas sobrantes que no utilizaban. Eran piezas magnificas muy bien terminadas, macizas de maderas de ciprés, estilo rustico, “conventuales de tipo medieval”. Llegamos a un acuerdo y yo me hice propietario y deudor de aquel material. Decidí comprarlas porque al entrar al sótano donde estaban guardadas, emitían un ligero perfume, el mismo que percibí en el cuerpo de Carmen el día que tropezamos en la escalera, olor de convento.

Carmen,- Nos casamos, tuvimos una hija preciosa, que fue las alegrías de las abuelas, yo me dedique a colaborar en el restaurante, por la tarde asistía a enfermos y ancianos, he sido muy feliz con mi vida,  y mi esposo me ha dado mucho cariño.

Isidoro.- Cuando mi hija termino su carrera, invito a nuestro restaurante un grupo de amigos y compañeros filósofos y antropólogos, ella explico que el mobiliario era de madera de ciprés considerada en el simbolismo universal y primitivo de árbol sagrado, por su resina incorruptible que evocan la vida eterna, se plantaba en los claustros de iglesias, catedrales y monasterios católicos. Un Padre de la Iglesia llamado Orígenes, destacado por su erudición, vio en el ciprés un símbolo de las virtudes espirituales, pues “el ciprés desprende muy buen olor”, el de la santidad que había proporcionado un ambiente especial al local que sugestiono a los clientes, y proporciono felicidad y paz a sus padres.

Me encantan estos jóvenes inteligentes, llenos de conocimientos y sabiduría, con ideas libres de dogmas, que han viajado y saben de mundos, disfrutan con lo suyo y también se preocupan de los demás. Me dan envidia.

Carmen. Comprobé mirando el reloj que los compradores se retrasaban, pensé que no tardarían y prepare una infusión porque veía muy nervioso a mi esposo.

Isidoro.– Llamaron al timbre, era el Notario y los clientes, un interprete comenzó diciendo: “Les plesento al honolable Lin Chin Tum, Plesidente de Aloces Olientales”. Quede aterrado: Son chinos. No, no lo podré resistir, los “olientales” haciendo arroz tres delicias,  pescado congelado y preparando platos sin aceite de oliva, en mi restaurante ¡Terrible!! Empezamos a firmar, en ese momento sentí un dolor intenso en el pecho, presión en el brazo izquierdo, náuseas, angustia, me faltaba aire, transpiraba y…., había sufrido un infarto de miocardio, cuando me desperté estaba en un Sanatorio conectado a aparatos, Carmen me vigilaba, al rato entró mi hija y un medico, explicaron que “mi enfermera” me había atendido a tiempo, que no tenía lesión  grave, y que me podría ir a casa en unos días. Respondí ya estoy mejor y me voy, intente levantarme sin  conseguirlo, grite: ¿Dónde hay un bastón? Nadie atendió, exigí ¡quiero  preparar mi testamento vital!, yo no quiero vivir atado a unas maquinas, y no me importa nada,  porque enfermo, derrotado por los chinos y sin actividad, mi vida ya está sin objeto.

Mi esposa tomo mi mano y la puso en el vientre de nuestra hija; SI, hay una razón ¿La sientes?, vaya parece que soy el último en saberlo, y es que los jóvenes hoy viven ajenos a los padres, indignado exclame “hija, tu y yo tenemos que hablar”.

Cuando mi esposa me dio las pastillas, le pedí un beso que yo hice largo, ella comentó: ¡vaya!, ya estas mejor  abuelo besucón. Tome las medicinas sin rechistar, SI, ahora tenemos una nueva e importante razón para vivir; espero que sea un niño.

No quise saber nada de la venta del restaurante y de si había terminado de firmar cuando tuve mi accidente cardíaco, ya me lo dirán cuando esté recuperado.

Verano del 2009Bueno es pequeño