Potlach fallero

Los nativos de la noroeste de Canadá, los Kwakiutl,  celebraban una ceremonia  llamada Potlach que estudió el antropólogo Franz Boas en 1889 y que sirvió para describir los diferentes niveles de significado de una misma escenificación tribal según la escuela antropológica que la describe. En el Potlach el anfitrion regala  bienes en grandes cantidades lo cuál obliga a los rivales a igualar o aumentarlas cuando tienen que ser ellos los anfitriones, a no ser que reconozcan la superioridad en el rango del otro. También puede escenificarse el Potlach por la destrucción de bienes de consumo, incendio de casas o aldeas propias. Esto puede entenderse en términos descriptivos EMIC, lo que explican los propios nativos de sus ceremonias, o términos ETIC que es lo que describiría cualquier observador de la ceremonia , sea cualquiera que sea su origen cultural de un modo más objetivo.

En el caso del Potlach lo explican como algo que debe de hacerse a los otros, sean personas o tribus, por costumbre de todos los tiempos, que ya practicaban sus antepasados, aunque para algunos sea una ceremonia de exaltación de la megalomanía de los jefes. Pero cuando los antropólogos buscan una descripción más objetiva no encuentran otra más que la de ser un método para regular los excedentes de bienes en épocas determinadas por abundancia de caza o pesca, es decir de riqueza colectiva.

Cuando el profesor Nicolás Sánchez Durá acabó de explicar en la clase de Antropología la ceremonia del Potlach, pensé en las Fallas de Valencia. Aplicar una descripción ETIC con las realidades del 2009 no sería muy comprensible a no ser que creamos que quemar dinero es una forma de ofrendar glorias a España. Yo que cada vez me siento más a gusto en el silencio me iré de la ciudad pero no tan lejos como el profesor que se ha ido a Etiopía.

Felices potlachs 2009

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