Brotes literarios de verano: Henry Miller

Hay libros que se desparraman en nuestras manos, en nuestra conciencia, como si fueran una cascada suave de palabras que resbalan, apenas mojan  la piel encostrada por la rutina. Pero hay libros, leídos hace tiempo, que desprenden en algunos párrafos ya olvidados pensamientos inquietantes que te activan y no te dejan  impasible.

Ahora que se discute tanto sobre el papel de las instituciones protectoras de los débiles, de los que no tienen posibilidad alguna de tener, como diría Adela Cortina, empoderamiento, conviene al amparo de la sombra fresca de una palmera releer este párrafo del viejo H. Miller:

Todos los dispositivos protectores -sociales, morales, religiosos- que proporcionan la ilusión de sostener y ayudar al débil para que pueda ser guiado y conducido hacia una vida mejor, son precisamente lo que impiden al débil sacar provecho de la experiencia directa de la vida. En vez de experiencia desnuda e inmediata, los hombres tratan de ampararse en protecciones y así se mutilan. Estos dispositivos se convierten en instrumentos de poder, de explotación material y espiritual.

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