El Sendero de la Seda

En las nubes

En las nubes

Releo mis apuntes de una de las primeras clases de Arcadio López-Casanova (Taller de lectura) en la que nos explicaba que leer un poema, la obra de un poeta, era entrar en el código del lenguaje poético utilizado para profundizar más. Esto conlleva que el lector más capacitado es el que capta todos los significados que el autor ha plasmado en el poema, muchas veces incluso capta aspectos que el poeta ni siquiera imaginó porque el lector con su imaginación a su vez también es creador.

Yo pienso que si no se practica ese esfuerzo creador se marchita y entonces la poesía se queda apergaminada como una momia si sentido. Ayer leí algunos poemas de un escritor chileno que no conocía, Vicente Huidobro, y lo traigo a esta página por ver si consigo espabilar (qué joya de palabra) un poco al adormecido poeta que todos tenemos desde el día que vimos que detrás de la palabra mar, luna, silencio hay algo más, aunque no sepamos explicarlo.

EL SENDERO DE LA SEDA

El sendero de Seda es el que va más allá

de los últimos umbrales.

Es como un puente colgante que hubiera al extremo

de la vida. Es como un puente colgante sobre

el infinito, sobre todas las cosas que han caído

en el misterio.

Es el Silencio.

Y el Silencio es el personaje inmutable que contempla

todos los acontecimientos humanos mudo

y sombrío con un gesto de estatua.

Es el personaje que queda más allá. El que nadie ve

y sólo las grandes almas sienten latir.

Y sin embargo es el más importante y en él están en

gestación todos los enormes deslumbramientos del

futuro.

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