HUTUS Y TUTSIS, UNA ABSURDA GUERRA ENTRE HERMANOS.


Hutus y tutsis

Hutus y tutsis

HUTUS Y TUTSIS, UNA ABSURDA GUERRA ENTRE HERMANOS.

En las últimas décadas los países han asistido a un renacimiento de la tradición, a menudo con carácter político e ideológico, es como si la modernidad económico, tecnológico o social hubiera traído en el plano cultural un movimiento en dirección al pasado y a las tradiciones en general. Aunque muchos europeos agradecen las ventajas de la tecnología, el aumento de la riqueza y la liberalización de las costumbres, habría que considerar que este retorno por interés a la tradición se encuentra relacionado con motivos más sutiles que un simple rechazo al cambio.

La tradición y la identidad, aparece cada vez con mayor frecuencia, en nuestro debate cultural, como si la identidad colectiva debiera concebirse como algo que se deriva directa y exclusivamente de la tradición.  La cultura clásica, nos proporciona a este propósito un episodio bastante característico. Los atenienses enviaron una embajada encargada de plantear una petición que hoy seria muy actual, se pregunto a Apolo, cuales ritos sagrados deberían conservarse y cuales no; el oráculo respondió: Las que sean conformes a las costumbres de los antepasados. Reflexionaron los atenienses sobre la respuesta y decidieron volver a consultar al Dios, para aclarar que las costumbres de los antepasados habían variado muchas veces, cual era la costumbre que debían seguir entre las muchas que habían existido. El oráculo respondió “la mejor”; el discernimiento del que pregunta es el que debe elegir la respuesta y seguirla. Cuando citamos con el vocablo raíces, a la tradición nos referimos a algo que se introduce en concepto de lo natural, algo que se introduce en la tierra y que nutre…. Nuestra identidad.  Que se identidad asume la apariencia de una fuerza que brota de la naturaleza orgánica. Como un árbol nacido de las raíces de la tradición cultural. En cierto sentido es como si no pudiéramos ser de otra forma, como si nuestra identidad acabase inevitablemente determinada por la tradición a la que pertenecemos.

La imagen de las raíces contiene el mito de la autoctonia, la pretensión de de ser los únicos auténticos hijos de una tierra concreta, superiores a los que se limitan a vivir de ella tras haber venido de fuera. Defender la tradición y la identidad de un determinado grupo, es proteger la tierra de posibles “contaminaciones”. Como por desgracia sabemos bien, ese tipo de constelaciones simbólicas y conceptuales, raíces, identidad, tradición, tierra…, pueden trasformarse en instrumentos de muerte, y no solo de conflicto político, uno de los últimos de catastróficas consecuencias es el que tuvo lugar en Yugoslavia.

Ejemplos de tradición, algunos de ellos muy destacados, el Palio de Siena, es un los acontecimiento social que los espectadores perciben generalmente como manifestación de tradición inmutable durante siglos. Se trata por el contrario de una “reconstrucción” en la que las formas precedentes de esta competición han sido numerosas y diversas, han desparecido para dejar paso a otras surgidas en tiempos más recientes. Formas que hoy son percibidas como absolutamente “tradicionales”.  Nos podemos dar cuenta de lo difícil que es optar por determinado modelo de tradición, y no por otro,…. Constituye un acto destinado a incidir directamente en la memoria cultural colectiva de las generaciones colectivas. Es necesario que de cara a las generaciones futuras elijamos tradiciones que se puedan sostener, tradiciones de tipo humano si podemos llamarlo así, tolerantes, abiertas, de otro modo nos arriesgamos a producir ciudadanos tan ignorantes  como malos ciudadanos que se hacen daño entre ellos, y que harán daño a los demás.

Un ejemplo sirva de eficaz razonamiento:

Cuando estallaron en Ruanda los primeros conflictos  entre humus y tutsis, descubrimos con horror, que en realidad no se trataba de un conflicto de carácter étnico o mejor “tribal” como los medios de comunicación se empeñan en decir que se trata de una guerra africana. Era algo mucho peor. En efecto hutus y tutsis no pertenecen a etnias distintas, hablan la misma lengua, apenas resultan distinguibles en el plano somático y durante siglos han compartido las  mismas instituciones políticas. Habitantes de un mismo reino, si bien los tutsis desempeñaban funciones de aristocracia, a los humus se les asignaba privilegios rituales de los que dependía el bienestar de todos. De este modo, humus y tutsis habían convivido durante siglos. Fueron los misioneros y colonizadores europeos quienes interpretaron a estos dos grupos sociales como poblaciones distintas.

Adoptando los criterios utilizados por la antropología ochocentista, /genética y jerárquica al mismo tiempo, a los tutsis pastores nobles, se les atribuyeron orígenes camitas, un patrimonio biológico y cultural que les aproximaba en cierto modo a Occidente, a partir de una descendencia común de Noé, mientras que a los humus se les convirtió en toscos campesinos autóctonos. Leon Classe, arzobispo católico, pretendía sin más que los tutsis eran de raza “aria” mientras que sus sucesores prefirieron reconocer en ellos a los descendientes de tribus dispersas de Israel, Todo porque los colonizadores habían hecho aristócratas a los tutsis, sus interlocutores privilegiados, desentendiéndose de los hutus al tiempo que los despojaban de los privilegios rituales que disfrutaban. Cuando los tutsis se convirtieron al catolicismo adoptaron como propia la leyenda de sus orígenes camitas, mientras que los hutus fueron relegados al papel de campesinos de lengua bantú. En este punto los hutus aceptando también ellos como buena la leyenda etnográfica, que reconstruía su “memoria” y su “tradición” a partir de los modelos europeos, comenzaron a su vez a los tutsis su condición de “invasores”. Hutus y tutsis quedaron de este modo “etnicizados” por los belgas y han luchado entre ellos como si fueran diferentes.

Las trágicas paradojas, de la guerra de Ruanda  /las paradojas de la etnicidad artificial y de la tradición inventada/ no acaban aquí. En 1930 los colonos belgas habían previsto realizar un censo con el fin de proporcionar un documento de identidad; en él se indicaba si la persona era tutsi, hutu o twa (pigmeo). Puesto que no era posible distinguir somáticamente a un hutu de un tutsi, lo mismo que era imposible efectuar la distinción sobre una base lingüística se decidió adoptar como criterio étnico discriminante el número de reses que poseía cada uno. La posesión de ganado bovino, seguía siendo en efecto un indicador de prestigio para la población local: Los belgas lo transformaron en criterio de etnicidad, evidentemente sobreentendiendo que solo los individuos de raza tutsi, podían poseer un número suficiente de reses. Se decidió así que a los individuos varones que poseían diez o más bueyes había que considerarlo tutsis; los demás que no tenían un número inferior de animales, o no tenia ninguno, serian considerados hutus. Y así para siempre, Estos documentos siguen existiendo hoy y han servido para que los combatientes de las dos facciones supieran a quien había que matar y quien se salvaba. Todo por una “tradición”creada por otros, pero que la memoria colectiva de tutsis y hutus había hecho desgraciadamente propia.

Bibliografía: CONTRA LAS RAICES,   Tradición, identidad y memoria  De Bettini M, publicado en el Mulino, número 393   (1-1-2001.) Traducido por Alberto Taberna.

Bueno es pequeño

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11 comentarios en “HUTUS Y TUTSIS, UNA ABSURDA GUERRA ENTRE HERMANOS.

  1. La guerra entre los hutus y los tutsis es por el dominio de Ruanda y por el COLTAN, el cual utilizado para la creación de los celulares, baterías, bombas, del cual se le gana un buen provecho!
    En Abril-Mayo-Junio De 1994 ocurrió una mortandad, Los Tutsis mataron a 1’000.000 de Hutus

  2. el asesinato del presidente en la explosion del avion eta HUTU, y desde los medios se llamo a los hutus para que mataran a los tusi en represalia.

  3. Muchas gracias por esta información, es excelente para entender el origen de esa guerra “filial”.

  4. Se organizó una limpieza etnica, fué una autentica limpieza en la que se instigó a participar a toda la población para que la culpa y verguenza fuese colectiva. Aunque las matanzas desde ambas partes fueron continuas, en el llamado genocidio mayor desde la II guerra mundial) lo cierto es qué la del 94 fué hutus contra tutsi a machetazos y palos. VERGUENZA PARA LA HUMANIDAD.

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