COMENTARIOS DEL CENTRO PRA LA BIOÉTICA Y LA DIGNIDAD HUMANA. .


Una tarea primaria de la ética es la de reconocer distinciones válidas frente a la incertidumbre con relación a las obligaciones morales , los enfoques teóricos disponibles con frecuencia aportan soluciones contrapuestas, cuando los confrontamos con los dilemas de los cuidados de la salud, en particular las personas difieren en como priorizan sus valores personales para llegar a decisiones que implican consecuencias transcendentales para la vida.

Estas con las materias grises de la bioética. Sus contornos difusos delinean lo que es conocido, lo que puede hacerse y lo que debería hacerse. En algún punto entre evidencia y brillante e insondable desconocido, entre lúcido correcto y sombrío erróneo, entre determinación decidida y sombrío erróneo, entre determinación decidida y apatía distante, yace una vasta extensión de gris ético.

La materia  gris es lo que los bioeticistas aplican a la materia gris,  aquella parte del cerebro que cuando es diseccionada aparece como gris, en contraste con la materia blanca, en general la materia gris, cerebral es la responsable de la transmisión de la información. Por lo tanto tiene connotaciones tanto anatómicas como filosóficas.

La neurótica es el mundo donde las materias grises cerebrales y éticas interpretan. Las neurociencias están generando capacidades apasionantes, para medir la función cerebral sana y alterada. Así como entender la naturaleza de los procesos neurales que corresponden a la mente humana. Las implicaciones para la ética son profundas, ya que el objeto de del estudio neurocientífico es el mismo órgano que participa en la contemplación ética.

Con las técnicas de resonancia magnéticas para obtener imágenes poco invasivos, y las estimulaciones externas, la neurociencia puede ofrecer descripciones cada vez más sofisticadas de la base neural de las funcione cognitivas superiores. Estas incluyen aspectos de razonamiento moral, la intención, la conciencia, la empátia, la creencia y la experiencia espiritual.

Las vías neurales que sirven para los juicios morales y el razonamiento ético están apareciendo a la vista científica con detalles sin precedentes. Su  interpretación corresponde a la materia gris, de cómo la sociedad asigna significado a los fenómenos cerebrales que corresponden a interacciones sociales, creencias personales, conciencia moral, análisis filosófico así como el impulso para realizar investigaciones científicas tiene implicaciones intrigantes, para la autocomprensión humana  y su traducción a la cultura.

La neurociencia importa, más debe recodarse que las descripciones físicas no pueden brindar una explicación completa de la mente humana. Los grandes pensamientos no consisten en racimos de neuronas accionado de forma refleja, si bien las neuronas pueden representarlas. Sorprendentemente, son las neuronas las que dan expresión a los anhelos humanos que inspiran la imaginación moral. Estas aspiraciones ensombrecen brillantemente el gris más gris.  Celebremos los avances de la neurociencia, para conocer la plenitud de la neuroética.

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