SOCIEDAD, EN LOS PUEBLOS CASTELLANOS.


La formación de los hijos era orientarle en la profesión del padre: minero, labrador o ganadero, las hijas se las formaba en las labores de casa, en ser sumisa, preparadas para ser obediente esposa y bien dispuesta a las faenas domésticas y en ocasiones a las agrícolas.  En las familias adineradas las niñas aprendían canto y  piano, mientras que los hijos administraban las fincas y las rentas.

La Sociedad en los años cincuenta, era de mentalidad rígida, basada en un dominio exagerado de la religión católica sobre personas sin fe, sometiéndolos a costumbres casi medievales, con  un deseo de imponer  condiciones para librar a los ciudadanos de pensamientos impuros, salvar sus almas,  y forzándoles a una falso virtuosismo, fueran o no católicos y sin respetar otras creencias.

Bajo este fundamentalismo y para evitar los pensamientos impuros de los hombres, el vestido de la mujer tenia que impedir mostrar nada desnudo  desde la garganta a cerca de los pies. El régimen y la iglesia insistían con censura de libros, prensa, cines,  teatros, emisoras de radio, se perseguía no solo lo “inmoral” sino toda expresión de  pensamiento intelectual, todas las creencias políticas, sindicales o religiosas, estaban prohibidas si  eran distintas a las establecidas por el régimen.

En las iglesias se predicaba para informar a las mujeres, a las jóvenes y a los muchachos de los peligros del mundo. Los burgueses acudían a misa de doce los domingos y con doble moral por la tarde visitaban sus queridas o se acercaban a elegantes casas de prostitutas; los obreros como eran pobres se libraban de esos pecados ya que no estaba a su alcance económico.

Cuando el turismo descubrió nuestras costas y las chicas del Norte de Europa empezaron a visitar las playas donde exponían con toda naturalidad la redondez de sus pechos, mientras el español vigilaba como hipnotizado aquellos milagros de la Naturaleza. Las libertades concedidas en la época de la Republica se habían cancelado y los intelectuales se exilaron ante el riesgo de perder la libertad, cuando el mundo occidental estaba desacralizado, el Caudillo por la Gracia de Dios, era paseado por la Iglesia bajo palio y en su despacho presidido por el brazo incorrupto de Santa Teresa firmaba sentencias capitales, rechazando las solicitudes de clemencia humanitaria de Su Santidad y de los Jefes de Estado y Gobierno Democráticos.

Las jóvenes no disponían de libertad de decisión en sus relaciones de noviazgo, tenían  que estar autorizadas por la familia, quienes procuraban tener la mayor seguridad del buen fin en las relaciones de los novios, ya que un fracaso que terminara con el rompimiento del compromiso, se originaba una enemistad y una desvalorización de la novia, que significaba una dificultad para que la joven tuviese nuevo pretendiente. Como la virginidad era considerada como requisito indispensable para llegar al matrimonio, se presumía  que la chica que hubiera tenido relación  podía haber perdido la virtud. Se decía que quedaba para “vestir santos”, refiriéndose a las solteras beatas que se refugian en la iglesia para eludir el tedio de su existencia. De otra parte si las jóvenes casaderas no lograban emparejarse tenían el riesgo de que por edad no encontraran pareja, se decía “que se les había pasado el arroz”.

Por ello los padres tenían tan excesivo celo, cuidando de asegurarse y comprobar el interés del novio que tenia que demostrarlo, el número de noviazgos fallidos sin llegar al matrimonio era muy bajo porque el filtro de los padres evitaba los riesgos de aventuras. Algunas bellas mujeres de magnifica economía, fueron solteronas porque los aspirantes a su mano no eran del agrado de los padres o tenían insuficientes recursos económicos, destruyendo así su vida sentimental.

Comienzo de la relación, bajo vigilancia. Volví en varias ocasiones y advertí que éramos observados, en verano nos quedábamos en la puerta y en invierno pasaba a la casa cuando los padres se iban a dormir, porque en las noches de la Sierra Conquense, tampoco era cuestión de quedarse dos horas en la calle. Cuando salíamos a pasear alguna persona, como alguno de sus hermanos o una hija de los vecinos se unía a nosotros o nos seguía muy de cerca, en ocasiones íbamos a casa de unos amigos de los padres de Pilar, cuando estaba la mujer sola, salía a hacer alguna gestión fuera de la casa dejándonos unos minutos en soledad. Aquella mujer decía que a ella en su noviazgo no se lo habían permitido, ningún momento estuvo sola con su pretendiente y lo consideraba una crueldad, así pues nos permitía unos instantes de libertad.  Le agradecí su comprensión y  razón ya  que aquellos momentos de intimidad, era necesario para que se fortalecieran  los sentimientos dentro de una relación  se promuevan el acercamiento, en las que un beso y unas caricias eran una amalgama que fomentaban el vínculo y la conexión de las parejas. Dentro del respeto y comedimiento unos jóvenes tenían derechos que iban más allá que la de contemplación pura e inerte de estar sentados uno frente al otro. 

Duración del noviazgo, solía ser entre dos a cuatro años, dependía de si comenzaba antes o después de servicio militar del novio, era una relación de jóvenes para crear su hogar y lograr como casado las relaciones plenas de amor.

Las novias jóvenes no trabajaban en salario renumerado y los padres eran muy modestos, por ello, para aquellas gentes era un gran esfuerzo entregar a sus hijas un ajuar que estaba compuesto de cacharros de cocina, algunas piezas de decoración, cubertería y ropa para la casa que incluya toallas, sabanas bordadas  y colchas de ganchillo.

El novio ponía unos pocos muebles sin que faltase el arcón y la banca para descansar. El resto de cosas modestas, según las posibilidades que eran escasas. Lo que ambos ofreian al otro en abundancia era amor….. mucho amor e ilusión.

Los casados  mantenían sus matrimonios largo tiempo y no solían separarse aunque las relaciones no fueran buenas, ambos disimulaban la situación ella atada por los hijos y sin fuerza económica cumplía sus deberes de esposa como sumisa esclava, mientras el marido se entretenía en la taberna o en brazos de otra mujer, para al volver a casa  sin dinero descargar su agresividad con quien se pusiera frente a el, pero no llegaba a la violencia de genero actual, o al menos no se divulgaban.

La Iglesia era el único medio de formalizar la unión legalmente, asistian a la boda todo el pueblo, unos como invitados y otros como espectadores, más que nunca en las ceremonias religiosas. 

El viaje de bodas, con pocos recursos cuando se realizaba era una visita a Madrid, Valencia o Toledo como mucho una semana en una pensión. Los más afortunados llegaban a Mallorca y Como las excursiones eran un  grupo  de recién casados, los chicos se acercaban para tararear con segunda intención mirando a ellas, una canción que era celebre en aquel tiempo pasado: Que pálida te has quedado…….., como gata en el tejado.

 FLORIÁN

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s