EL NECESARIO DESCANSO DEL SER HUMANO Y SUS FORMAS.




Los campesinos europeos de la Edad Media, descansaban más bien agachados que sentados, como hacen las mujeres del norte africano. ¿No será acaso el aprender desde la infancia a descansar de pie, o a jugar agachado o en cuclillas, un modelo de las posturas que serán luego las del trabajo diario. (LOUX 1984)

Las técnicas de reposo humano pueden ser en diferentes posiciones, tumbado, sentado o agachados. Para los occidentales, puede ser un verdadero tormento la posición de los comensales de una comida marroquí, donde la forma fundamental según el ritual sobre una alfombra, tapiz o estera.

La humanidad, las culturas también podrián dividirse entre los que se sientan y los que agachan y que no utilizan sillas, ni bancos ni estrados . Si visitamos una vivienda de los pueblos aymaras y quechuas del altiplano boliviano y buscamos donde sentarnos, no encontraremos ni taburete, ni banco, silla porque en estas culturas, no se utilizan, no las tienen, ya que son ajenas a las actividades y rutinas de sus moradores.

Las mujeres, preparan los alimentos y cocinan en cuclillas , las familias comen, después descansan de sus tareas agrícolas, preparan y toman la coca, charlan o vigilan los ganados: en cuclillas. Así lo aprenden y así lo hacen desde hace siglos.

Cuentan Pedro Moreno Miralles y Dulce María Romero en su publicación de “Actividades de la vida diaria” Edit Masson Pág. 410, que en su visita al Hospital Daniel de Bracamonte, en Potosí, cuyos usuarios son en mayoría quechuas, como en el exterior cerca de la puerta principal, los usuarios, familiares o acompañantes, toman su almuerzo en cuclillas, y que el personal del hospital, solicitan a los pacientes o familiares, que descansan en cuclillas o apoyados en las paredes, o que comen coca en las habitaciones que lo hagan sentados en las sillas y bancos repartidas por las salas de espera “sin éxito”. Unas enfermeras destinadas como voluntarias a estas regiones, explicaban que en la enfermería de la consulta en la montaña, preferían dormir en hamacas que en las camas del establecimiento.

Las culturas tradicionales rechazan los hábitos de dar a luz en una camilla o cama, las mujeres prefieren y salud intercultural lo admite, que el alumbramiento se realice en la postura que ellas eligen y se les ofrece la posibilidad en los centros sanitarios de realizar el “parto humanizado” que elijan las mujeres de cuclillas, de rodillas o sobre una colchoneta. Cuando han dado a luz retienen la placenta para ofrecerla al Sol, una costumbre religiosa arcaica, que persiste a pesar de la influencia de otras religiones que han originado una mezcla de creencias mixtas. Después del parto, como la madre ha pasado por un proceso enfermizo y su cuerpo se ha abierto, requiere una serie de cuidados, en cuanto a nutrición, vestimenta, temperatura del hogar, no debe tocar el agua, no debe quedarse sola, toda la ropa de la madre debe ser sahumada así como la casa. Incluso la mujer será sometida a lavados rituales y terapéuticos, para cerrar y cicatrizar la apertura corporal que representa el parto, con ello terminara el “enorme peligro de la apertura del cuerpo que proporciona debilidad y por tanto riesgo.

Otra costumbre que sorprende a los extranjeros, es la forma que las mujeres aymaras y quechuas, transportan a los bebes lactantes, el método se llama “wawa”, mediante unas telas resistentes que los indios “awayu” que a modo de capa o rebozo permite llevar cargas a modo de una mochila, con lo cual la mujer tiene las manos libres, para realizar actividades del hogar o trabajo, o sutilizar los medios de transporte, el bebé acompaña a su madre en todo momento, que lo transporta con habilidad en su awayu, que suele ser de bellos colores, así hasta los dos años, si es que antes no viene un nuevo hermano, porque si llegara, será la hija mayor o alguien de la familia quien prestara esta atención cuando a la madre no le es posible.

Otras mujeres africanas, utilizan una tela grande anudada en la parte del pecho y el niño va a horcajadas, desde donde llega con algún esfuerzo a alcanzar el pecho de la madre. En ambas pueblos los africanos y los indomericanos el llevar los niños es responsabilidad de la madre, nunca de los padres. Sin embargo los pueblos siberianos si que ayudan a transportarlos, y los occidentales mediante sillitas en la espalda o porta-bebes en el pecho.( Si bien es cierto en los últimos tiempos)

El antropólogo Gerardo Martínez Juárez, percibió que las concepciones del cuerpo orientan la vida de los “jaqui” (personas) aymaras, cuyo cuerpo debe ser imagen como la piedra: dura, resistente, hermética, cerrada al exterior y a la enfermedad, cuyas creencias rigen la comunidad en la que desarrollan su vida. Y para transmitir y conservar el carácter de piedra, prefieren los alimentos secos y duros, en su dieta diaria, y consideran que esta razón les libra de las enfermedades. Es por ello que el nativo del altiplano, no bebe durante la comida, lo puede hacer antes o después.

Consideran que mantener el cuerpo cerrado y de esta circunstancia, se proyecta como ejemplo en las vacunaciones, o inyecciones, se oponen porque abren sus cuerpos al exterior, incluso desnudar el cuerpo es facilitar la entrada en el organismo de males y enfermedades. Consideran que el cuerpo debe permanecer cerrado, de aquí su espanto cuando les indican deben someterse a una intervención quirúrgica, creen que los médicos les abren para curiosear, y comentar lo que es más oculto poniendo en evidencia pública lo que debería permanecer en la estricta intimidad. (de Fernández Juárez).

Rechazan las operaciones quirúrgicas, porque si los abren ya no serán capaces de realizar ningún trabajo, y que por la cicatriz que es una zona débil puede abrirse la herida y salir por ese hueco partes vitales del organismo, como las ovejas cuando se les abre el vientre. Es por estas creencias por lo que rechazan ser intervenidos.

Los intentos de imposición son baldíos o difícil de cambiar, porque tratar desde un concepto cultural destruir otra cultura es traumático para quien debe renunciar o cambiar. La cultura occidental con su concepto etnocéntrico lleno de absurdo orgullo consideran que su cultura es la correcta y superior a la de los nativos indios y estos serian mejores si tomaran los hábitos occidentales. Lo cual es muy dudoso de creer.


FLORIAN

 

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