JUAN DE RIBERA, SANTO QUE SANCIONABA A SUS RELIGIOSOS


ESTATUA DE San JUAN DE RIBERA  EN EL CLAUSTRO DEL SEMINARIO QUE FUNDÓ

Juan de Ribera, era hijo del Duque de Alcala de los Gazules nació en Sevilla (1532) ya de niño demostró una inteligencia de superdotado, fue enviado á Salamanca donde tuvo como profesores a dos celebres teólogos, era estimado de todos por su aplicación al estudio, amabilidad de sus modales, y la sencillez de sus costumbres.

 

Cuando era ya Doctor y Catedrático en la Universidad, fue requerido por el rey y lo elevó á Obispo  de Badajoz, dignidad que Ribera admitió con sumisión y obligado por las instancias de la Corte. Poco tiempo después quedo vacante el Arzobispado de Valencia y el Papa Pio V le confio tal dignidad. El Pontífice dijo de el :  Ribera, lumbrera de toda España, raro ejemplo de virtud y de bondad, dechado de las costumbres y de la santidad, tanto que nos confunde con su humildad y parsimonia.

 

Trasladado á Valencia, sus virtudes y  talentos resaltaron con mayor brillo, no se cansaba de predicar, de confesar, ni de escribir; y su celo era infatigable así en la conversión de los Moriscos, como en la reforma de las costumbres, y en la observancia de la disciplina eclesiástica. Centrado en las verdaderas calidades del sublime ministerio que estaba á su cuidado, siempre quiso dar consejos de  padre mas que juez.

 

El rey Felipe III le entregó el Gobierno político del Reino de Valencia, aquel humilde, bondadoso ser humano, se sometió a la entereza de la justicia, y se mantuvo inflexible en su ejercicio. La poderosa nobleza no podian torcerse con él, y los facinerosos, vagabundos y bandoleros huían precipitadamente de Valencia perseguidos de su severidad y vigilancia. Sus ojos paternales, abiertos vigilaban las necesidades públicas, atendia a todos los que se acercaban para exponerle o solicitarle sus cuitas, su palacio  daba hospedaje á todo pasajero ó necesitado que lo pedia,  acopiaba inmensidad de harina para alivio de los pobres; y cuando socorría á las familias, su discreta generosidad inventó mil medios exquisitos, con que salia al paso de sus necesidades, y les evitaba el bochorno de manifestarlas.

Creo una fundación, que fuese manantial de religiosos cuidadores de la fe, para lo que  mando construir el magnífico Seminario de Corpus Christi en 1594, dotándole liberalmente para que allí fuesen mantenidos y educados veinticautro jóvenes Colegiales becados, En esta institución sacrificó la mayor parte de su rico patrimonio, no queriendo emplear en ella los bienes de la Iglesia, que siempre tenia destinados al alivio de los pobres.

 

Ribera, que jamás hizo mal a nadie, que tenia un corazón benéfico y  humano, cuya capacidad y momentos se empleaba en la felicidad del pueblo que gobernaba, se oyó llamar tirano inexorable, fue apedreado, se publicaban pasquines contra él; y dos Clérigos súbditos eran los fautores de estos movimientos escandalosos. Los que no hicieron otra cosa que dar mayor realce á la virtud del Virey, su corazón magnánimo se vengó de sus enemigos dándoles el ejemplo de las virtud. Falleció este hombre grande de una aguda enfermedad en 1611, con general sentimiento de los buenos y de los infelices, que perdían en él un compañero y un padre.

 

 

La figura del Juan de Ribera, es crucial en la historia de España, y en la historia de las Tierras Valencianas, mientras lo escrito y que se puede estudiar, deja a Juan de Ribera en gran personaje, lo no escrito por los naturales aun lo deja en mayor grandeza. Incluso siendo gran defensor de Roma, a su vez era un defensor ejemplar en estas tierras de lo natural y propio.

 

Al llegar a Valencia, la clerecía vive en el más completo egoista y leonino de los arbitrios. Estaban las parroquias catalogadas totalmente por sus rentas, sin importar la realidad espiritual de sus cristianos. Juan de Ribera al llegar a Valencia corta de raíz tales excesos y desmanes, obligando a que todos los sacerdotes vivan en sus parroquias, y se dediquen a sus feligreses y gastar las rentas de la Iglesia en ampliarlas y embellecerlas, renunciando al beneficio y enriquecimiento de los religiosos. del  de las iglesias, las rentas de la propia iglesia. Revisaba todas las parroquias valencianas y a los sacerdotes que no le hicieron caso lo mandó de misiones a América.

 

Fue virrey y capitán general de Valencia desde 1602 a 1603. Falleció en el Colegio del Corpus Christi de Valencia el 6 de enero de 1611, siendo enterrado en la iglesia del Colegio.

Fuente  Internet

 

 

Construyo un Seminario, por donde obligó a pasar a todos los sacerdotes valencianos y mientras duró la obra contacto con los canteros valencianos que mantenían los fueros en capatro que Roma les concediera y Jaime I mantuviera. Fueros que los señalaban como libres en los territorios de la hoy Burjasot, Moncada, Betera, cuyas montañas nadie se podía escriturar en propiedad por pertenecerles a ellos. Canteros que no eran ni musulmanes ni cristianos, pues mantenían su cultura natural y ancestral sin que nadie con ellos se entrometiera.


Y es tanta la compenetración y sintonía que Juan de Ribera llega a tener con los canteros, que en su Lar se hace construir un palacio, que aun está y mantiene su Nombre.

La pena es ver como esta parte de nuestra historia sólo la mantienen cuatro abuelos canteros, dado que el resto de la sociedad la ignora. Como pena es el ver que las canteras que en tiempos de Juan de Ribera eran de quien las trabajara, hoy están escrituradas en manos de cuatro egoistas, que la permisividad de los gobiernos lo ha consentido. Y más pena da el ver que toda esta historia valenciana, en actual, se pone empeño para que se olvide.

Fuente So. Andrés Castellano Martí. Gracias.

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2 comentarios en “JUAN DE RIBERA, SANTO QUE SANCIONABA A SUS RELIGIOSOS

  1. Para quien quiera profundizar (algo raro en estos tiempos de tanta veloz avidez) aquí dejo un enlace a un texto del profesor Eugenio Ciscar Pallarés de la Universidad de Valencia.
    Merece el esfuerzo leerlo para comprender mejor la historia y también la exaltación patriótica de algunos, pocos, ultramontanos.

    http://centros.uv.es/web/departamentos/D235/data/informacion/E129/PDF57.pdf

    Con datos y abundantes referencias bibliográficas, el historiador nos acerca a la figura de este ilustre obispo que destacó por su total apoyo a la expulsión de los moriscos. Uno de los mayores errores de nuestra historia, al decir de muchos historiadores.

  2. Respuesta a Pardal: Publicado su comentario con el enlace para el Profesor Ciscar.

    Lamantable, es que la limitación de espacio nos impida profundizar más temas que son interesante.

    Garcias por su aportación.

    Florián

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