La Semana Trágica de Barcelona (1909) y el ensañamiento de las partes.


Se conoce con el nombre de Semana Trágica a los acontecimientos desarrollados en Barcelona y otras ciudades Catalanas, entre el  26 de Julio al 2 de Agosto de 1909. Cataluña en vanguardia industrial en España, vivía movimientos de lucha  obrera, El Partido Republicano Radical  de Alejandro Lerroux  desarrolló en la Ciudad Condal  su programa demagógico y anticlerical. Desde principios de siglo (1907) se había creado  Solidaridad Obrera, organización anarquista que nació como respuesta a la burguesa patronal  y nacionalista Solidaritat Catalana.

La Ley de Jurisdicciones de 1906 trajo un reforzamiento en la ciudad de Barcelona del anticlericalismo y antimilitarismo. La política autoritaria del gobierno de Maura encrespo los ánimos. Sin embargo, fue la guerra de Marruecos, la que determinó el estallido de la Semana Trágica, Los ataques de los habitantes del Rif contra los trabajadores españoles de una compañía minera llevó a la movilización de reservistas. Las protestas obreras aparecieron en Barcelona y Madrid. Cuando se ordena la movilización de los reservistas, medida muy mal acogida por las clases populares debido a la legislación de reclutamiento vigente que permitía quedar exento de la incorporación a filas mediante el pago de un canon de 6.000 reales,  cantidad que no estaba al alcance del pueblo (el sustento diario de un trabajador ascendía en la época aproximadamente a 10 reales). Además la mayor parte de los reservistas eran padres de familia en las que la única fuente de ingresos era el trabajo de éstos.

El domingo 18 de Julio 1909, es la  fecha del primer embarque previsto en el puerto de Barcelona, varias aristócratas barcelonesas algunas con hijos eximidos de partir a la guerra mediante el pago de los 6.000 reales, se presentan en el puerto para entregar a los soldados reservistas escapularios, medallas de vírgenes ó santos y tabaco, lo que provocó tumultos populares.

El día 26 de julio 1909 estalló la huelga general en Barcelona, convocada por Solidaridad Obrera y la UGT. Hubo tres días de protestas, quemas de conventos, enfrentamientos con el ejército. La huelga general fue seguida mayoritariamente en Barcelona,  y sus areas industriales: Sabadell, Tarrasa, Badalona. Mataró, Sitges y Granollers. Se creó un comité de huelga para su coordinación y dirección. Las autoridades ordenaron la salida del ejército a la calle, que fue acogido por la población con gritos de ¡Viva el Ejército!¡Abajo la guerra!, y salvo incidentes muy esporádicos resultó una jornada pacífica.

El 27 de Julio, llegan noticias de África, donde perecieron 200-300 reservistas, en su mayor parte del contingente que salió de Barcelona el día 18 de julio, provocó el inicio de la auténtica insurrección con el levantamiento de barricadas en las calles.

La inicial protesta antibelicista se transforma en protesta anticlerical, con el incendio de iglesias, conventos y  escuelas religiosas. Este giro anticlerical de los amotinados tiene su causa en varios motivos muy arraigados en el proletariado urbano al ser la Iglesia  Catolica que estando mas en contacto con el pueblo, estaba más unido a los goberanantes y burguesia, lo que daba lugar a fricciones continuas. Por ejemplo, la educación era impartida en escuelas controladas por la Iglesia y se inculcaba a los hijos de los obreros unos valores contrarios a la causa obrera; o los hospitales e instituciones de beneficencia estaban regentados por religiosos; y la Iglesia impulsaba los denominados sindicatos amarillos, enfrentados al sindicalismo obrero mayoritario en la ciudad.

Se proclama el “estado de guerra” en la ciudad y la proclamación de la ley marcial y el toque de queda,  y comienzan los primeros disparos, en la zona de Las Ramblas,  el ejército abandona la actitud pasiva mantenida hasta entonces y hace que se enconen aún más los ánimos.

El 28 de Julio, Barcelona amanece con numerosas columnas de humo procedentes de los edificios religiosos asaltados e incendiados. El comité de huelga se muestra incapaz de controlar a los obreros y la insurrección se desborda alcanzando esta su clímax ya que la ciudad no dispone de tropas con que hacer frente a los amotinados al negarse la guarnición y las fuerzas de seguridad a combatir a los huelguistas a quienes consideran sus compañeros.

29 de julio. La falta de una dirección efectiva hace que el motín popular inicie su declive. La única esperanza de los sublevados es que la situación se extienda al resto de la Península, lo cual no se produjo al actuar el Gobierno aislando Barcelona y difundiendo la noticia falsa de que los sucesos de la ciudad tenían carácter separatista. Este mismo día llegan a Barcelona tropas de refuerzo procedentes de  varias procedencias, que finalmente dominan entre el 30 y e1 de Julio, los últimos focos de la insurrección.

La Semana Trágica tuvo un brutal coste humano: un centenar de muertos civiles, heridos, destrucciones. El gobernador civil de Barcelona, Ángel Ossorio dimitió de su cargo por oponerse a la declaración del estado de guerra en la ciudad, siendo sustituido.

El gobierno Maura, por medio de su ministro de la Gobernación Juan de la Cierva de inmediato, inició una represión durísima y arbitraria. Se detiene a varios millares de personas, de las que 2000 fueron procesadas resultando 175 penas de destierro, 59 cadenas perpetuas y 5 condenas a muerte. Además se clausuraron los sindicatos y se ordenó el cierre de las escuelas laicas.

Los reos fueron juzgados sin garantias, y ejecutados, en el Castillo de Montjuic. Entre ellos se encontraba  Francisco Ferrer y Guardia, pedagogo anarquista y fundador de la Escuela Moderna. acusado por la carta enviada por los prelados de Barcelona. Estos fusilamientos ocasionaron una amplia repulsa hacia Maura en España y toda el mundo occidental, organizándose una gran campaña en la prensa extranjera así como manifestaciones y asaltos a diversas embajadas. El rey, alarmado por estas reacciones ante  estos crímenes de Estadotanto en el exterior como en el interior de España, cesa a Maura y le sustituye por el liberal Segismundo Moret.

La solución no dio satisfacción al pueblo, porque los fusilados no volvieron a la vida, sus familias quedarón abandonadas,… un cese de cuantos intervinierón no era sufriente debieron hacer pagar con la totalidad de su hacienda a los perjudicados.

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