UNA ABADESA VALENCIANA (Isabel de Villena)


Monasterio de las Trinitarias

Elionor Manuel de Villena (Valencia 1430-1490), escritora y religiosa española, hija bastarda de Enrique de Villena un poeta y prosista de la nobleza, perteneciente a losTrastamara familia de de los reyes de Aragón y de Castilla.

Se hizo cargo de ella desde los 4 años María de Castilla unida sentimentalmente al rey Jaime el Conquistador y residente en Valencia. Vivió desde pequeña introducida en los ambientes aventureros y abiertos que rodearon a Alfonso V, conocido como el Magnánimo.

La nobleza de la sangre le venía a Sor Isabel por las dos ramas, tanto por la de Castilla como por la de Aragón. En efecto, su padre era, por la rama castellana, nieto del rey Enrique II de Castilla e hijo de la princesa bastarda Juana, primo hermano del rey Enrique III y tío de la reina María de Castilla, la esposa de Alfonso V el Magnánimo. Por la rama de Aragón era rebisnieto de Jaime II, biznieto de Pedro de Aragón, nieto de Alfonso I duque real de Gandía, e hijo de Pedro de Villena. Según nuestros estudios, Sor Isabel aparece no como sobrina sino como prima tanto de María de Castilla como de su marido Alfonso V. También aparece Sor Isabel como prima hermana de Dña. Catalina, señora de Cortes y gran bienhechora del monasterio de la Trinidad, ya que ésta era hija de D. Galvany, hermano del padre de Isabel.

No se sabe nada sobre la madre de Sor Isabel, aunque la mayoría de autores dice que fue valenciana. Lo cierto es que Leonor Manuel, nacida en 1430, huérfana de padre, o tal vez de padre y de madre, aparece a los cuatro añitos de edad en el palacio real de Valencia junto a su prima la reina Dña. María de Castilla, hija del rey Enrique III y de Catalina de Lancaster, hermana del rey Juan II y tía carnal de Isabel la Católica. Nacida en Segovia en 1401, contrajo matrimonio en Valencia, el año 1415, con su primo Alfonso, llamado El Magnánimo, hijo de Fernando de Antequera. Dios no le dio hijos a Dña. María, pero fue una gran reina, muy querida por los valencianos tanto por sus virtudes como por su manera de gobernar en los repetidos y prolongados períodos en que su esposo andaba por tierras de Italia.

Isabel profesó en el convento de la Santísima Trinidad de las Clarisas de Valencia, donde sería nombrada abadesa en 1463, una responsabilidad que tendría hasta su muerte.

Isabel de Villena sigue una vida de contemplación y espiritualidad (que la llevan a escribir, según ha transcendido en las crónicas de la época, diversos tratados sobre la vida religiosa). De todos ellos, nada más se ha conservado una única obra que le ha valido un reconocimiento universal, la Vita Christi (Vida de Cristo), Fue la sucesora en el cargo de Abadesa, Sor Aldonça de Montsoriu quien al encontrarse la obra de póstuma de su antecesora, publicó la primera edición que vio la luz en Valencia en 1497. Poco se sabe de otras obras, pero se dice que escribió diversos tratados y una obra mística, el Speculum Animae (Espejo del Alma), del que la última noticia data de 1761, pero que hoy permanece perdida.

En todo caso, la dedicación a las letras de la autora no era frecuente en su época sin duda ayudo a enmarcar el esplendor cultural de la Valencia del siglo XV.

Otros escritores y traductores contemporáneos la nombran o le dedican sus obras, como Miquel Pérez, que le dedica la traducción de la Imitación de Jesucristo (según la autora ella que según ella vive en nuestro tiempo aún, paseando por los conventos) Se cree también que Isabel tuvo ocasión de tener charlas literarias con el médico del convento que en la época erá Jaume Roig.

“La Vita Christi” escrito por Isabel, nace como un libro de doctrina y se convierte en una de las piezas importantes de la literatura del siglo XV, dentro de lo que se llama como El Siglo de Oro Valenciano.

Los críticos y estudiosos la han visto como un referente extraordinario, y también como un caso peculiar, ateniéndose a las escasas publicaciones que se conservan escritas por mujeres. Libro biográfico y de contemplación, que no excluye los sueños como una manera de explicar la espiritualidad, nos habla de las mujeres en relación directa con Cristo, un punto de vista que no debía gustar mucho a la iglesia de entonces.

(…) un libro biográfico y de contemplación al mismo tiempo, y si no tenemos en cuenta estos dos aspectos, fundamentales en la intención de la autora, corremos el peligro de no entenderlo, aunque eso no quiere decir que el lector moderno encuentre más interés en la vida de Cristo y en los episodios del más allá.

Martí de Riquer (sobre la Vita Christi)

La intención doctrinal de la Vita Christi, libro que no fue firmado por la autora, no quita que sea un gran trabajo literario que no se fundamentó sólo en las fuentes consideradas legítimas. Isabel de Villena escribe prestando atención a otras fuentes llamadas “extra-canónicas”: libros apócrifos o de tradiciones. En este último libro podríamos entender que estuvo influenciada por su padre, que era como gran maestre de una orden, la cual da como válidos ciertos textos no reconocidos por la iglesia, así como el ensalzamiento de la mujer.

Alfons Llorenç, hizo unos comentarios en el libro  “La Vita Christi, un text coetani”, dins «Aproximació al món literari de la Festa d’Elx», Festa d’Elx, núm. 45, pag. 109-23 (Elx, 1987)

La abadesa de la Trinidad de Valencia nos ofrece una vida de Cristo no demasiado ortodoxa, ya que prescinde de muchas de las noticias de los Evangelios canónicos e incluye, en cambio, numerosos temas y relatos de los textos apócrifos o de tradiciones piadosas, como las contenidas en la Leyenda áurea. No incluye, por ejemplo, muchos de los milagros o parábolas que incluyen los cuatro evangelistas; no recuerda, ni tan solo, el que es considerado el manifiesto fundamental de cristianismo, el «sermón de la montaña». A Isabel de Villena le interesa más la inocencia de María y de Jesús, y la pasión de estos y la muerte y ascensión de su madre, que la doctrina, la predicación.

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Un comentario en “UNA ABADESA VALENCIANA (Isabel de Villena)

  1. Reblogueó esto en Mi mundo entre letrasy comentado:
    Isabel de Villena, una abadesa valenciana. Un poco de historia sobre su vida.
    La literatura poética escrita por mujeres valencianas desde el siglo XV hasta hoy fue el origen del espectáculo presentado por la actriz Empar Ferrer en el teatro Principal, de la diputación provincial, con motivo de la celebración del día nacional del País Valenciano: 9 de octubre.

    El montaje Les donen diuen consiste en la puesta en escena, con la colaboración de músicos y ballet, de textos escritos en la época medieval, Renaixenca del siglo XIX y nuestro siglo. De aquella época, lo más destacado es la obra de la abadesa Isabel de Villena, que, en versión preparada por Carmelina Sánchez Cutillas, escritora galardonada con el Premio Octubre, formó parte del espectáculo mediante una carta apócrifa dirigida al literato medieval Jaume Roig. La recopilación cuenta con importantes textos de María Beneyto, Fina Cardona, María Mercé Marcal, Beatriu Civera y otras.
    La información de este párrafo me hizo interesar en Isabel de Villena, y buescando encontré esta información en el blog que comparto.

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