Agustín de Hipona, o San Agustín


Aurelius Augustinus Hipponensis uno de los cuatro más importantes Padre de la Iglesia, a la cual le facilitó argumentos para atraer fieles.

Nació el 354  en Tagaste, pequeña  ciudad romana en África, su madre, Santa Monica  fue ejemplo de piedad y bondad abnegada que enseñó a su hijo los principios básicos del cristianismo y al ver cómo el joven Agustín se separaba del camino del cristianismo se entregó a la oración constante en medio de un gran sufrimiento.

Agustín estaba dotado de una gran imaginación y de una extraordinaria inteligencia. Se destacó en el estudio de las letras. Mostró un gran interés hacia la literatura griega clásica y poseía gran poder de elocuencia y retórica . Gustaba en gran medida de recibir halagos y fama, que encontró fácilmente en aquellos primeros años de su juventud,  sobresalió en concursos poéticos y certámenes públicos.

Se dejaba llevar por las pasiones humanas y mundanas, y seguía abiertamente los impulsos de su espíritu sensual y mujeriego, tuvo relaciones con mujeres y se le atribuyeron varios hijos, a los que no reconoció ni atendió a las madres, ni realizó atención alguna hacia ellos.  El propio Agustín hace una crítica muy dura y amarga de esta etapa de su juventud en sus Confesiones.

A los diecinueve años, despertó en la mente de Agustín el espíritu de especulación  al leer a los autores griegos y  se dedica de lleno al estudio de la filosofia. En esta época cuando el joven Agustín conocerá a una mujer con la que mantendrá una relación estable de catorce años y con la cual tendrá un hijo: Adeodato.

En su búsqueda incansable de respuesta al problema de la verdad, Agustín pasa de una escuela filosófica a otra sin que encuentre en ninguna una verdadera respuesta a sus inquietudes. Finalmente abraza el Maniqueísmo religión de influencia irani de tipo dualista agnóstica, fundada por el sabio persa Manes considerado por sus seguidores como divinamente inspirado que se cree extinguida en sus últimos reductos en Asia desde el  Siglo XVII, creyendo que en este sistema encontraría un modelo según el cual podría orientar su vida. Varios años siguió esta doctrina y solamente la abandonó después de hablar con el obispo Fausto. Ante tal decepción, se convenció de la imposibilidad de llegar a alcanzar la plena verdad , y por ello se hizo escéptico, creían que todo es tan subjetivo que sólo es posible emitir opiniones sin base cierta.

Fue en Milán donde se produjo la última etapa antes de su conversión: empezó a asistir como catecúmeno a las celebraciones litúrgicas del obispo Ámbrosio y quedo admirado de sus predicaciones. Entonces decidió romper definitivamente con el maniqueísmo. Se despidió de su compañera sentimental con gran dolor y en vez de optar por casarse decidió vivir como asceta, del sacerdote Simpliciano  aprendió los  escritos neoplatónicos cuya filosofía le ayudó a resolver el problema del materialismo y el del mal. San Ambrosio le ofreció la clave para interpretar el Antiguo Testamento.  y encontrar en la escritura  inspiración para elaborar fuentes de fe.

Se consagra al estudio formal y metódico de las ideas del cristianismo. Renuncia a su cátedra y se retira con su madre y unos compañeros  cerca de Milán para dedicarse por completo al estudio y a la meditación. A los treinta y tres años de edad, es bautizado en Milán por el santo obispo Ambrosio. Ya bautizado, regresa a África, y antes de partir su  madre muere en  Ostia, el puerto cerca de Roma.

Cuando llegó a Tagaste vendió todos sus bienes y el producto de la venta lo repartió entre los pobres. Se retiró con unos compañeros a vivir en una pequeña propiedad para hacer allí vida monacal. Años después esta experiencia será la inspiración para su famosa Regla. A pesar de su búsqueda de la soledad y el aislamiento, la fama de Agustín se extiende por toda la comarca.

En el 391 viajó a HIPONA para buscar un lugar donde abrir un monasterio y vivir con sus hermanos, pero durante una celebración litúrgica fue elegido por la comunidad para que fuese ordenado sacerdote, a causa de las necesidades del obispo de Hipona Valerio. Aceptó esta brusca elección, fue consagrado obispo en el 395. Fue entonces cuando dejó el monasterio de laicos y se instaló en la casa del obispo, que transformó en un monasterio de clérigos.

La actividad episcopal de Agustín es enorme y variada. Predica todo el tiempo y en muchos lugares, escribe sin descanso y polemiza con aquellos que van en contra de la doctrina cristiana de aquel entonces, preside concilios,  y resuelve los problemas más diversos que le presentan sus fieles.

Agustín murió en Hipona el  28 de agosto del 430. Su cuerpo, en fecha incierta, fue trasladado a Cerdeña y, hacia el 725, a Pavia  donde están sus restos en la basílica de San Pietro in Ciel d’Oro, donde reposa.

San Agustín tiene gran importancia en la historia de la cultura europea. La obra de Agustín de Hipona está constituida por trece libros en los que nos narra su vida, formación y su evolución interior; también habla de la psicología, de la filosofía, de su concepto y su visión del mundo. Su ovbra está dividida en dos grandes partes:

  • Libros 1-9: contienen la confesión de los errores de Agustín hasta su conversión. Terminan con la muerte de su madre Mónica en Ostia.
  • Libros 10-13: alaba a Dios y a su creación.

Leyó y conoció de memoria muchas obras de filósofos, entre ellas estaban las de Cicerón, Séneca, Plotino y Porfirio, al considerarles los filósofos clásicos más cercanos al cristianismo y por haber dado vida a una enseñanza común de la verdadera filosofía.

Soluciona el problema de la presencia de los pecadores en la Iglesia diciendo que es un cuerpo mixto y que los pecadores no contaminan las virtudes de los buenos. Sus Confesiones suponen un modelo de biografía interior para muchos autores, que van a considerar la introspección como elemento importante en la literatura. San Agustín va a ser un puente importante entre la Antigüedad y la cultura cristiana. El especial aprecio que tiene por Virgilio y Platón va a marcar fuertemente los siglos posteriores en Occidente.  Frases celebres:

  • Los pecadores forman parte de la Iglesia sólo en apariencia, los justos poseen realmente la justicia.
  • Casarse está bien. No casarse está mejor.
  • La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano.
  • El hábito, si no se resiste, al poco tiempo se vuelve una necesidad.

Comentario:

Es reconocible su gran inteligencia y capacidad de trabajo. Es un santo de la Iglesia. En  el mundo de hoylas personas que como el santo viven con mujeres, al menos con una de ellas estuvo conviviendo catorce años, y tuvo un hijo, a su amante y al niño los abandonó. que abandonó con su madre. Su concepto hacia la mujer “como fuente de pecado” hoy seria calificado como machismo y exento de comprensión y amor.

Más aquellos eran otros tiempos.!!.


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