Sobre la guerra. EL PENSAMIENTO DE LA “ESCUELA DE SALAMANCA” (Antigua Universidad).


Sobre aspectos de la Administración y Justicia, el autor Jerónimo Castillo de Bobadilla, redacto dentro de la idea liberal de la Escuela, el tratado: “Política para corregidores y señores de vassallos, en tiempos de paz y de guerra y para juezes eclesiásticos y seglares, juezes de comisión, regidores, abogados y otros oficiales públicos”.

La guerra…, cualquier guerra, es uno de los peores males que puede sufrir el se humano, con  perdida de vidas, dinero, joyas, bienes y posesiones perdidas, cosechas incendiadas, ganados robados, talleres requisados, abuso a mujeres  y niñas, desastres, hambre, enfermedades, angustias, separación de familias, menores raptados.

Los integrantes de la Escuela de Salamanca razonaron que no se puede recurrir a ella bajo cualquier condición, sino sólo para evitar un mal mayor. Incluso es preferible un acuerdo regular, aun siendo la parte poderosa, antes que comenzar una guerra. Ejemplos de guerra justa, deben ser licitas por el motivo que la origina,  y debe siempre cumplir requisitos añadidos, como:

  1. En defensa propia, siempre que tenga posibilidades de éxito. Si de antemano está condenada al fracaso, dicha guerra sería un derramamiento inútil de sangre.
  2. Guerra preventiva contra un tirano que se prepara para el ataque.
  3. Castigo contra un enemigo culpable.
  4. Es necesario que la respuesta sea proporcional al mal, si se utiliza más violencia de la estrictamente necesaria sería una guerra injusta.
  5. El gobernante es el que debe declarar la guerra, pero su decisión no es causa suficiente para comenzarla. Si la población se opone es ilícita. Por supuesto, si el gobernante quiere emprender una guerra injusta, es preferible deponerlo y juzgarlo.
  6. Una vez la guerra ha comenzado no se puede hacer todo en ella, como atacar inocentes o matar rehenes, hay límites morales a la actuación.
  7. Es obligatorio apurar todas las opciones de diálogo y negociaciones antes de emprender una guerra, sólo es lícita la guerra como último recurso.
  8. Son injustas las guerras expansionistas, de pillaje, para convertir a infieles o paganos, o por la gloria de los mandos militares.

Comentarios:

Tras leer estas conclusiones de los pensadores salmantinos del siglo XVI, nos viene a la memoria la de un cercano ex – presidente español, que se introdujo en una guerra incipiente de la cual nunca se arrepintió, y aún hoy en día obseso en su idea de grandeza persiste en su “gran decisión”, aunque la historia demostró que no habia “armas destructivas ocultas”.

Repasando la lista de los profesores humanistas de la Escuela de Salamanca, las declaraciones de aquel presidente… inducen al desprecio, a la risa no: porque el tema no lo permite.

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