CIENTIFICA ITALIANA PERSEGUIDAS POR EL FASCISMO



Eugenia Sacerdote de Lustig (1910) Química y bióloga.

Estudio en la cátedra de histología de la Universidad de Turín (Italia), era uno de los centros de investigación médica más avanzados de Europa.  El profesor Giuseppe Levi,  titular de la cátedra, distinguió a sus cuatro mejores discípulos como ayudantes internos,  Eran: Rita Levi Montalcini, Renatto Dulbecco, Salvador Luria que con el tiempo obtuvieron respectivos premios Nóbel en Medicina, Eugenia Sacerdote con idéntica calidad intelectual y profesional, más sin los suficientes medios para desarrollar al máximo su capacidad creadora no ganó el Premio Nóbel, pero se convirtió en una verdadera pionera de la ciencia en el país. Todos huyeron de la dictadura del fascismo italiano por las leyes antisemitas. De esta forma perdió Italia el privilegio de ser una de las potencias en investigación cayendo en el marasmo.

Se caso a los 29 años con Mauricio Lustig,  nació y estudió en  Italia,  más fue la Argentina donde realizó las más productiva e interesantes realizaciones en investigación. Cuando llegó a Argentina 1939, Eugenia Sacerdote era una gran especialista en el cultivo de los tejidos en vitro, técnica para aquel país desconocida en aquella época.

Su primer empleo lo obtuvo en la cátedra de Histología de la Facultad de Medicina. Allí, con la tenacidad suficiente  para vencer las adversidades que la situación imponía a los inmigrantes, Eugenia Sacerdote, logró una ubicación en el plano científico nacional, aun cuando a veces su sueldo no existía o solo consistía en el sobrante de las partidas destinadas para la compra de material de tubos de ensayo para el laboratorio.

La doctora Eugenia, pasó al Instituto de Bacteriología Malbrán, donde en 1956, siendo jefa del Departamento de Virología, el gobierno  de Argentina, la envió a Estados Unidos para compenetrarse con la técnica de vacunación antipoliomielítica del doctor Jonas Salk.

Eran tiempos de la terrible epidemia en la Argentina y Eugenia era la única persona que podía realizar los análisis de laboratorio. A su regreso de los Estados Unidos, se convirtió en la primera en probar la vacuna en el país.

En el Instituto de Oncología, más tarde, unió la histología con la lucha contra el cáncer, realizando investigaciones que tuvieron resonancia internacional. Fue también docente y miembro de la cátedra de Biología de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales.

Ganadora del Premio Hipócrates en 1992/el galardón más importante de la medicina argentina/. Eugenia Sacerdote fue uno de los referentes de la investigación científica en el país: ha publicado más de 180 trabajos en revistas científicas nacionales y extranjeras y formado decenas de discípulos de idéntica calidad profesional que su maestra.

A los 85 años es investigadora superior del CONICET, presidenta del Instituto de Investigaciones Médicas Albert Einstein y directora de Investigaciones del Instituto Angel Roffo. Allí desarrolla trabajos sobre el mal de Alzheimer, genética y oncología experimental.

Rita Levi-Montalcini Italiana,

Nació en Turín, en el seno de una familia judía de clase media. En 1930 comenzó sus estudios en la universidad junto a 300 alumnos más, de los que solamente siete eran mujeres. Cuando tenia 20 años, manifesto: “No siento ninguna vocación para la vida matrimonial ni para la maternal y quiero reanudar mis estudios. Estoy convencida de que la profesión idónea para mí es la medicina”.

El antisemitismo fascista italiano hicieron que junto a su familia, emigrara al sur de Italia con documentos falsos para ocultar su identidad judía, trasladando también allí su pequeño e improvisado laboratorio, donde prosiguió con sus investigaciones sobre “Función y estructura del sistema nervioso en embriones”, en un improvisado laboratorio instalado en su propia habitación, donde trabajó hasta que al finalizar la guerra fue destinada a un hospital de refugiados de guerra entre los que se propagó una epidemia de tifus abdominal. Murieron cientos de personas, esta terrible experiencia influyó poderosamente en su decisión de no ejercer la profesión médica y dedicarse a la investigación.

En 1947 fue invitada por la Universidad de Sant Louis para, durante seis meses, explicar sus trabajos sobre neuro-embriología. Permaneció en los Estados Unidos durante 13 años investigando sobre las neuronas que permitirá resolver el enigma del fenómeno de la conciencia humana. En 1960 vuelve a Italia donde crea el Labotatorio de Biología Celular. En 1986 Rita recibe el Premio Nobel de Medicina por su descubrimiento del “Factor de crecimiento nervioso”.

Comentario:

Que triste situación la de las personas perseguidas por su raza o creencias, que absurda la teorías de discriminación, que horribles dogmas que separan a quienes no son o piensan como ellos, que perdida humana de alto valor tuvieron por ideologías políticas los países fascistas y dictatoriales de todo tipo. Esperemos que estas humillaciones a los demás desaparezcan de los dogmas y los pueblos convivan con entendimiento humano.


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