ARQUITECTURA Y ESCULTURA EN EL SIGLO DE ORO.


REAL MONASTERIO DEL ESCORIAL

Por Siglo de Oro se entiende la época clásica  de apogeo de la  Cultura española durante los Siglo XVI y XVII, del Renacimiento el Barroco.  A finales del siglo XVIII ya se había popularizado la expresión «Siglo de Oro», con la que Lope de Vega aludía al suyo propio y que suscitaba la admiración de don Quijote en su famoso discurso sobre la “Edad de Oro. En el siglo XIX la terminó de consagrar el hispanista norteamericano George Ticknor en su Historia de la literatura española.

Durante el apogeo cultural y económico de esta época, España alcanzó prestigio internacional e influencia cultural en toda Europa. Cuanto provenía de España era a menudo imitado; y se extiende el aprendizaje y estudio del idioma.

Las ciudades más importantes de este periodo fueron Sevilla, ya que era el puerto de entrada por la que se recibian productos coloniales de ultramar y  donde se instalaron los comerciantes y banqueros europeos más importantes de Europa para exportación al Nuevo Mundo. Madrid, también al ser sede de la corte, y Valencia, por su desarrollo artesanal e industrial e importante puerto del Mediterráneo español con todo el floreciente Mediterráneo.

En el año 1492, tres acontecimientos estimularon la cultura en España, Castilla conquista Granada, con lo que finaliza la etapa de dominación musulmana, Colón llega a América y  se explotan los territorios descubiertos: “la gesta más extraordinaria de la historia de la Humanidad”, se expulsa a los judíos que no se cristianizan que se dispersaron fundando colonias hispanas por toda Europa, Asia y Norte de África, donde seguían cultivando su lengua y escribiendo literatura en castellano,

En Arquitectura y Escultura de este periodo, seria necesario resaltar:

La catedral de Segovia y la Nueva de Salamanca fueron construidas durante el siglo XV, y a pesar de ello se levantaron según las normas del estilo gótico evolucionado al plateresco, sus formas, trazado de arcos y portadas es gótico, más se le ha incorporado adornos y numerosos elementos accesorios. Por tener un aspecto semejante a las creaciones de los plateros recibió el nombre de plateresco. Las Universidades de Salamanca y Alcalá de Henares  pertenecen a este estilo que es de transición. En España durante el reinado de Carlos I penetró el estilo renacentista. En este estilo el emperador Carlos mandó construir, según líneas clásicas de este estilo, el Alcázar de Toledo y el palacio anexo al de la Alhambra de Granada.

La lonja de Zaragoza y la catedral de Málaga, debida ésta a Diego de Siloé, pertenecen al mismo gusto. En cambio, Felipe II, uno de los monarcas más severos y sencillos que ha tenido España, se sintió íntimamente compenetrado con las ideas de Juan de Herrera (1530-1597) y aprobó con ilusión los planos del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Es sabido que el rey Prudente gustaba de contemplar cómo se iba levantando la enorme mole de piedra sentado en un lugar que hoy es conocido con el nombre de “silla de Felipe II”. La Plaza Mayor de Madrid, cerrada por grandes soportales y flanqueada por torres que semejan las de El Escorial, fue construida según el más puro estilo herreriano. Cuando el gusto barroco se introdujo en España, pareció que se remozaba el estilo isabelino y plateresco, si bien con mayor profusión de formas curvas y opulentas. Su manifestación más típica fue el estilo “churrigueresco”, llamado así por ser debido al arquitecto salmantino José de Churriguera (1650- 1723). Las torres de la catedral de Salamanca son obra suya, y al mismo estilo pertenecen la fachada de la catedral de Santiago, el Pilar de Zaragoza y, ya en el siglo XVIII, la fachada del palacio del marqués de Dos Aguas, y otras.

La escultura de esta época o tiene un carácter exclusivamente religioso o está al servicio de la nobleza, y se manifiesta por medio de sepulcros o en la ornamentación de palacios. Los desnudos y la belleza desenfadada, naturalista y libre de los renacentistas italianos no encontraron respuesta en España. Alonso Berruguete había sido discípulo de Miguel Ángel, a pesar de lo cual sus figuras muestran la severidad típica de la época de los Austrias.

La imaginería religiosa tuvo sus mejores representantes en Gregorio Hernández, Juan Martínez Montañés y Alonso Cano. Algunas de sus numerosas esculturas policromadas aún se muestran al fervor de los creyentes durante las procesiones de la Semana Santa española.

El arte de la orfebrería fue cultivado por Juan de Arfe (1535- 1602), a quien se debe la maravillosa custodia de la catedral de Toledo, conceptuada como la más rica de cuantas existen en el mundo. Otras manifestaciones de tipo artístico entroncadas con la artesanía, como la fabricación de tapices, las cerámicas, etc, tuvieron en esta época protección real y gran fama, incluso fuera de España.

Una etapa de gran desarrollo económico, que invirtió en arte para elevar a nuestro país como una de las potencias culturales en occidente.


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