Amalia Fenollosa Peris, escritora del periodo Romántico.


Los precursores del Romanticismo buscan entre el misterio e imponen los derechos del sentimiento. Su lema es la libertad en todos los aspectos de la vida, pensamiento que se extendió por Europa iniciado por  Roussaeu, pensador francés, y el dramaturgo alemán Goethe. Bajo el potente influjo de estas figuras los románticos se encaminan a crear obras menos perfectas y menos regulares, pero más profundas e íntimas.

El Romanticismo en España fue propiciado por la prensa literaria, que colaboro y facilito que muchas escritoras publicaran por primera vez en nuestro país. Hasta el siglo XIX, los escritos de mujeres no se habían publicado, con la excepción de dos religiosas: Santa Teresa de Ávila y sor Isabel de Villena en Valencia. Las escritoras  que tomaron como guía los postulados románticos, cuestionan el rol social de las mujeres de su tiempo, sobre la base de desigualdad. “Nace la mujer siendo esclava de sus padres, vive siendo esclava de su marido, muere siendo esclava de sus hijos”.  La reivindicación de la libertad, era una de las grandes causas románticas, como también la justicia. El Romanticismo había surgido en centroeuropea, y tardó mucho en llegar a España a pesar de que era ejemplo de libertad creativa,  fue tardío y breve…, más intenso,

Amalia Fenollosa, fue una de las escritoras perteneciente al movimiento artístico del periodo romántico, era la hija de un médico de Castellón de la Plana, ciudad en la que nació cuando, cuando  todavía  era un núcleo urbano de solamente 15.000 habitantes cuyas familias tenían como dedicación laboral la agricultura.

Gran poetisa, novelista, dramaturga, vivió la crueldad de la guerra Carlista, y quedó impresionada de cuando las fuerzas del General Cabrera, acantonados en la fortaleza de Morelia descendieron a Castellón, acuchillando a  indefensos vecinos  desarmados, poco después perdió a su padre cuando ella tenia solamente trece años, con estos acontecimientos fue marcada en la tragedia de la vida. Mujer de su tiempo y circunstancias, Amalia traslado su pesimismo vital por medio de sus creaciones literarias, en muchas ocasiones dramatizando: «Yo, víctima de la suerte, /huérfana y desventurada / desde el nacer entregada / al aflictivo dolor».

Empezó a crear sus poemas de tristeza, adoptó la melancolía como señas de identidad.  Amalia pública en revistas y periódicos de toda España, en El Idólatra de Galicia, en 1841 publica su poema «El suspiro de la brisa» y la presentan como «uno de aquellos raros portentos de fondo tétrico y sentimental, como el de persona habituada al padecer». Colaboro Amalia en la prensa valenciana: El Fénix, La Psiquis o El Celtíbero de Segorbe, y las prestigiosas revistas españolas, como La Lira Española de Barcelona, La Sílfide, Revista Vascongada, El Defensor del Bello Sexo, Álbum de las Bellas o El Pensil del Bello Sexo, la primera antología de escritoras españolas

Víctor Balaguer, mentor de Amalia, fue promotor del movimiento cultura de la Renaixença, la conecto a «Hermandad Lírica» un movimiento feminista, que abogaba  por el progreso de la mujer en la España  tradicional, desde donde critica el sumiso rol tradicional femenino del siglo XIX, con la que afrontar los sinsabores literarios y personales.

Primero poetisa y con posterioridad autora de folletines y dramas, se adhiere al movimiento de escritoras dedicándose poemas y apoyándose en torno a la “Hermandad Lírica”, persiste en su atormentado pesimismo, en cuyo campo se destaca por la belleza trágica de sus escritos, hizo amistad con el poeta Ramón de Campoamor, por entonces gobernador civil de la provincia de Castellón, y conoce a Juan Mañe,  director del Diario de Barcelona, con quien la poetisa romántica conoce el amor. “Lo más hermoso que le ocurrió a la artista” y que fue aliciente para cambiar su vida.

Tras casarse en 1851, marcha a Barcelona y determino su diferente faceta en la vida, comunica a sus amigas: «Heme retirado de la literatura, renunciando a la gloria literaria, porque todo lo que no sea él me parece robado a su culto».  En su clausura literaria, se dedica a la vida matrimonial, con la mala fortuna que en su vida le acompaño, su esposo Juan enferma y tienen que trasladarse a Sarriá, buscando el aire puro, Amalia se separa así del ambiente cultural barcelonés, al que se había adherido. Luego enferma su madre, nace su hija y al no poder amamantarla la cede en crianza a una distante nodriza, por lo que muy poco disfruto de la  niña.

Su pluma se pliega escondida en el silencio en 1869, cuando contaba solamente cuarenta y cuatro años, disfrutando poco la vida, sin tiempo para amar resignada al silencio de mantenerse en su destino a escribir. Una necrológica del Diario de Barcelona (que dirigía su esposo), comunica su muerte y recuerda sus «dotes nada comunes de versificación y estilo» Una escritora que no podia amar y escribir.

“¡Cuán largas pasan las volubles horas

para el que siente fatigoso afán,

para el que en vez de dichas seductoras,

lleva en su pecho destructor volcán! […]”

Un comentario en “Amalia Fenollosa Peris, escritora del periodo Romántico.

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