Elena Sanz, una de las amantes de un rey .



Elena era una cantante famosa y muy conocida,  nacida en Castellón  en 1844, era dueña de una hermosa y maravillosa voz. Pérez Galdos la describió como: «elegantísima, guapetona, de grandes ojos negros fulgurantes, espléndida de hechuras, bien plantada».

Dº Emilio Castelar: «Quien haya visto en su vida a Elena Sanz no podrá olvidarla».

Elena vivía con sus padres que habían emigrado a Madrid y allí estudia en el  Colegio de las Niñas de Leganés, que ofrecía una esmerada educación para niñas pobres. Su voz destacó en el coro, hasta el punto de llegar a oídos de Isabel II, que se convirtió en su protectora.

Alfonso XII, de adolescente estudiaba en un colegio de edite en Viena, en la época que la triunfante cantante Elena, recorre Europa, triunfante, y llega a Viena para actuar en el Teatro Imperial. En Viena, realiza una visita de cortesía, al entonces príncipe Alfonso, un adolescente de quince años, que queda impresionado por la cantante de ópera, quince años que él.

Alfonso había acompañado al destierro a su familia con poco más de diez años y, tras educarse en París y Viena, volvía a España como rey con apenas dieciocho años, en medio de un tenso panorama político del que logró salir airoso.

Extrovertido, afable y consciente de su encanto personal, logró pronto el aprecio popular, con actos tales como incorporarse al frente como un soldado para terminar la tercera y última Guerra Carlista, lo que le valió el nombre de Pacificador.

Alfonso XII, ya rey  se casó muy enamorado con su prima María de las Mercedes de Orleáns con  la oposición de su madre, la reina Isabel, la novia era su sobrina, hija de la infanta Luisa Fernanda y del duque de Montpensier, que habían pretendido el trono a Isabel.

Mientras se preparaba la boda, Mercedes permaneció en el Palacio Real de Aranjuez y El 23 de enero se celebra la boda en la madrileña basílica de Atocha y se ofreció una gran recepción en el Salón del Trono del Palacio Real.

Existen leyendas sobre la pasión de los recién casados y de su inmensa felicidad, a los cinco meses terminó aquella permanente luna de miel, la joven reina aborto, por estar gravemente enferma por tifus, sin que la ciencia médica pudiera evitar que en pocos días empeorara gravemente, sin que los médicos puedan remediarlo, ni tampoco los cuidados del rey. Tras corta convalecencia, Mercedes no pudo vencer a la enfermedad y moría de tifus. El rey quedo desconsolado y sus hermanas, las infantas Eulalia e Isabel, creyeron que nunca se repuso de tal trauma.

Un rey obsesionado con la pérdida de su esposa Maria de las Mercedes que solo tenía 18 años. Diariamente acudía al Panteón Real en el Escorial, para rogar por ella, deprimido  y enfermo solo salio de su marasmo cuando se encontró con otro amor.

Alfonso XII viudo, es obligado por su dignidad a inaugurar la temporada del Teatro Real y allí comienza un encuentro que acabo en pasión, Alfonso y Elena, se  enamoraron, ella dejo su carrera de ópera, e iniciaron una relación, donde ella se convirtió en la otra, querida, que vivía en una elegante villa  de Paris, que le fue obsequiada por su amante, de esta relación nacieron dos hijos bastardos “Alfonso y Fernando”.

Estando embarazada Elena de Alfonso XII, este  contrae segundas nupcias con María Cristina de Habsburgo-Lorena en 1879, el hijo mayor de Elena nació en 1880, dos meses después que su padre se había casado con otra mujer a la que hizo reina consorte. La nueva reina, soportó que su suegra la reina Isabel, amadrinara al nieto ilegítimo y se refería a Elena como «mi nuera ante Dios».

La recién casada la reina María Cristina de Habsburgo-Lorena, austriaca, tendría que soportar hechos personales y políticos que pondrían a prueba su inteligencia, discreción y férrea voluntad. Su matrimonio no empezó bien, ya que una bomba exploto cuando pasaba el cortejo real poniendo en riesgo su vida.

A los pocos meses conoció la existencia de Elena Sanz. Más tarde de Blanca Escosura, Adela Aymerich (la cubana), Adela Borghi y de otros affaires.

El rey aquejado de una tuberculosis tuvo una temprana muerte, Elena como amante y la reina consorte, Maria Cristina, llegaron a un acuerdo en beneficio mutuo. Elena vendió las cartas amorosas a la Corona para ser destruidas y a cambió mantener el estatus de sus dos hijos, y María Cristina aceptó para preservar el de sus hijas y su hijo póstumo, el que fue Alfonso XIII.

Elena Sanz fue la amante más duradera y tal vez querida de Alfonso XII como bien sabía la sufrida reina María Cristina de Habsburgo-Lorena y la corte entera, aunque ésta condescendiera con las aventuras galantes del joven rey,

Elena Sanz murió en París dos años más tarde (1898) y María Cristina fue regente

hasta la mayoría de edad de su hijo, el futuro rey Alfonso XIII.

Comentarios:

La juventud del rey encajaba con la moda romántica imperante en el siglo XIX de permisividad. No obstante la ética  desdice del comportamiento moral que se espera de quien públicamente se dice católico practicante, para  mantener un comportamiento indigno del puesto que ocupan. La vida particular corresponde a quien la vive, más un personaje público debe tener un comportamiento impecable, de acuerdo con su cargo y sin disimular sus creencias.

3 comentarios en “Elena Sanz, una de las amantes de un rey .

  1. Aurora. El adulterio es un delito social, los casados si han perdido el amor tendrán que plantearse con su compañero/a, una solución de separación. Y cuando obtenga esa libertad decidir según considere por los dictado de su razón. Siempre que nos sean católicos, porque la Iglesia no permite estás situaciones.

    El delincuente sea un ciudadano sencillo, religioso o del más alto nivel, tiene igual responsabilidad ante su pareja y ante la ley. El adultero que se protege con su alta posición social o cargo de privilegio que intenta ocultar amparándose en su capacidad y poder de censura: son hipócritas, ante la sociedad a la que representa. Si además el adultero además alardea de pertenecer a una religión que prohíbe estas relaciones: según su creencia “esta en pecado mortal”

    Hace unos días los medios difundieron las imágenes de un dignatario adultero, que abrazaba la imagen del Apóstol Santiago. Realmente hubiera sido magnifico y milagro digno del Santo que hubiera rechazado tal abrazo paralizando al pecador, o al igual que hacia con los infieles, pisoteándolo con su caballo por su infamia,.

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