Las enfermedades transmisibles por relaciones sexuales, en tiempos pasados.


Dionisio, patrón de los sifiliticos.

Hay escritos chinos que datan de hace más de 2 500 años que describen una infección en la uretra tratable con esencia de soja. Una enfermedad de transmisión sexual, que pudo serla gonorrea, la que la Biblia describe que afectó a Sara, la mujer de Abraham, según aparece en Génesis, capítulo 12. La misma infección puede haber sido la plaga que se extendió por la corte del faraón y sus concubinas.

El libro del Levítico describe una enfermedad que era de transmisión sexual. Moisés, no solamente describe el poder de contagio  de la gonorrea, sino que además da normas para prevenir el contagio. En el libro de los Números podemos aprender más sobre las enfermedades de transmisión sexual que tienen lugar en tiempo de guerra, enfermedad que se extendió cuando los israelitas guerreaban contra los madianitas. Moisés discutió el significado del problema y prohibió las relaciones sexuales durante el tiempo correspondiente al inicio de los síntomas.

Descripciones de la enfermedad se encuentran en el papiro de Eber, no solamente se describen los síntomas de una uretritis aguda en estos escritos, sino también se da una fórmula que permite la cura por medio de la instilación intrauretral de aceite de sándalo.

Hipócrates (del 460 al 355 antes de Cristo) hace una de las primeras descripciones científicas de la infección gonocóccica. Disecó la uretra de los hombres que estaban infectados por este agente y notó la existencia de modificaciones en el tejido epitelial, a la vez que una secreción. Describió el hallazgo de la estenosis uretral que con tanta frecuencia acompaña al problema. Galeno fue el que acuñó el término gonorrea.

Una ley del siglo XII en Londres, prohíbe a los dueños de burdeles el contratar mujeres que padecieran de escozor en los genitales. Se podía interpretar, referido a las mujeres que tuvieran molestias de sensación de ardor al realizar la micción.

En el año 1300 John Ardeme, cirujano de Ricardo II y Enrique IV de Inglaterra, fue el primero en utilizar el término purgación. El origen de esta palabra es poco claro,  puede hacerse referencia a la palabra francesa clapier, casa de prostitución; o a la palabra clappers, que eran unos instrumentos para hacer ruido y que se utilizaban para advertir la proximidad de los leprosos.

El regreso de Colón del Nuevo Mundo y la explosión de sífilis en la Europa Continental tuvieron como resultado una gran confusión. Los pacientes que padecían tanto la gonorrea como la sífilis, llevaron a muchos a creer que ambas enfermedades estaban relacionadas y que la gonorrea era un síntoma temprano de la sífilis. Hay que recordar que por aquella época se creía que el origen de las enfermedades se debía a los humores y al aire y los problemas que planteaba la sífilis no podían ser resueltos por los hombres del Renacimiento, pues el hombre del siglo XV era científicamente poco desarrollado.

El nombre de sífilis esta inspirado en la historia narrada en un poema de Gerolamo Fracastoro, en que aparece el nombre de Sipylus. Era costumbre entre los escritores de la época, en sus obras un sobrenombre, tomo el de Syphilis. Fracastoro nació en Verona en 1478, vivió 75 años, estudió en Padua humanismo. Vivió en una finca de Verona. Allí recibía amigos, donde tenían tertulias intelectuales, se tenían discusiones científicas, y se celebraban veladas musicales. Escribía en un magnifico y puro latín, sobre temas médicos y de salud humana, su interés se centró en la investigación de enfermedades contagiosas, transmisibles por contactos sexuales. Sus dos obras más importantes son unos poemas “Syphilidis sive de morbo Gallico” (La sífilis o sobre el mal francés) y su tratado De contagione et contagiosis morbis et eorum curatione (Del contagio, las enfermedades contagiosas y su curación). En este último se exponen ideas acerca de la transmisión de enfermedades epidémicas y fundamenta el concepto de contagio. Este se producía, según el autor, por partículas diminutas, que él denominó seminaria contagiorum, capaces de penetrar y multiplicarse en los cuerpos sanos por contacto directo o por medio de material contaminado, recomendó el guayacol y los mercuriales como tratamiento, que se utilizaron por mucho tiempo para el tratamiento de la sífilis. Este tratamiento mató más enfermos que la propia sífilis, si a esto añadimos que en algunos hospitales religiosos, después de la cura, le propinaban al enfermo una tunda de palos para castigar “la carne pecadora”.

Una terrible epidemia de sífilis arrasó Europa durante los siglos XV y XVI, lo que dio como resultado miles de muertos, pues no había ninguna terapéutica eficaz: sólo se disponía de plegarias y rezos  de forma evidente hoy den inútil curación, aunque servían para consolar a los enfermos. El miedo a la enfermedad condujo a la incorporación de un Santo de Urgencia de la Iglesia: San Dionisio fue el Patrono de los sifilíticos, en Munich, existe en la biblioteca del estado Bávaro, una breve plegaria de intercesión a este santo. En cada una de las esquinas inferiores, hay pintado un penitente con una erupción cutánea, cuya cabeza mira al cielo en súplica.

Paracelso afirmó que madres sifilíticas daban hijos sifilíticos. Hunter fue uno de los que creyeron que la gonorrea era un síntoma precoz de la sífilis y se inoculó a sí mismo con el pus de la uretra de un paciente con gonorrea y contrajo la sífilis. Murió, según algunos historiadores de un aneurisma sifilítico de la aorta. Fue un mártir de la ciencia.
Las disputas sobre el origen determinaron que a la sífilis se le conociera como “enfermedad de La Española”, “mal francés”, “mal napolitano”, etcétera.

En España, la existencia de los primeros hospitales de los que se tiene noticia se debía más bien a la finalidad de albergar a la gran cantidad de peregrinos que acudían a los santuarios a principios del XIV; durante los primeros años del priorato regular sólo hubo un hospital propiamente dicho: el “Hospital General” o “de San Juan Bautista”, mandado edificar por el P. Yáñez en 1402, en la ciudad de Guadalupe (Cáceres), constaba este hospital de 80 camas, a las que tenían derecho los habitantes del lugar, la distribución de este hospital se organizaba en torno a dos claustros: en uno de ellos se dedicaba al tratamiento de las enfermedades contagiosas, entre las que el “mal francés” (sífilis) ocupaba un lugar destacado.

El “Hospital de la Pasión” o “de las bubas” se fundó el 31 de Diciembre de 1498, con el fin de separar a los enfermos sifilíticos, en manos de una cofradía, aunque la asistencia médica siguió en manos de los médicos del monasterio. El personal médico de la “enfermería de las bubas” estaba compuesto de enfermeros, un boticario entendido en cirugía, dos enfermeros para las calenturas, otros dos para las heridas. El tratamiento consistía, según Francisco de Arceo, en fumigaciones, sudoríferos y unciones mercuriales (que se daban de Abril a Mayo, por dos de los enfermeros).


Phillip Reicort, un médico nacido en Baltimore, que practicaba la medicina en París,  durante 1800 llevó a cabo más de 1.000 estudios y fue capaz de demostrar de forma inequívoca que sífilis y gonorrea eran entidades diferentes. Los hitos fundamentales de la historia posterior de ambas afecciones incluyen la introducción de la sulfamida. La sífilis parece ha cambiado su forma inicial virulenta a una menos rápida y a una infección mejor diagnosticable  con los análisis microscópicos y más curable con los antibióticos, y la vigilancia que existe sobre estos casos, cuando se detecta un caso la policía sanitaria interviene para conocer la fuente y se examina a las personas relacionadas que hayan tenido contacto fijo u ocasional. Los avances de la ciencia, han parado más no erradicado estas infecciones que siguen siendo un importante problema de salud y, probablemente seguirán siéndolo en el futuro, quizás por mucho tiempo. Otras enfermedades sexuales se desarrollaron en el Siglo XX, el terrible Sida, con millones de fallecimientos “Por media hora con Venus, toda una vida con sufrimiento y martirio”.

Fuente: Artehistoria.

Anuncios

2 comentarios en “Las enfermedades transmisibles por relaciones sexuales, en tiempos pasados.

  1. Felicito al autor del artículo, con la pena de ver que dichas enfermedades que ya habían sido superadas en España, de nuevo resurgen progresivamente y arrollan con su maldición. Siendo lo triste el ver que las personas que las padecen y transmiten no tienen ningún control que evite que contagien, lo que da que toda la población esté en la lotería de contagiarse. So. Andrés Castellano Martí. Gracias.

  2. Pingback: Las enfermedades transmisibles por relaciones sexuales, en tiempos pasados

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s