UN BELLO LUGAR QUE SE HA CONVERTIDO HOY EN CENAGAL. PORTMÁN (PORTUS MAGNUM DE LOS ROMANOS)


Portmán, fue fundada por los romanos en el Siglo I, con el nombre de Portus Magnus (Puerto Grande), En tiempos de los árabes se llamó Burtuman Al-Kabir. Más tarde, en el Siglo XIV, en un libro de Montería de  Alfonso XI rey de Castilla aparece nombrado como Porte Mayn.  “En tierra de Cartagena hay estos Montes (…) La Sierra de Porte Mayn es buen monte de puerco en invierno, en estos montes hay la Fuente del Cañaveral, y la Fuente del Porte Mayn. El monte de Cabo de Palos es muy buen monte de Puerco en invierno, e este monte es cerca de la mar. E cerca deste monte está una isla, que entra en la mar: e dura bien una legua, e hay en ella muchos venados

Era un lugar privilegiado de la costa mediterránea, una bahía hermosa, bella, tranquila de aguas transparentes, la llamaban los turistas que la visitaban “el pequeño Capri” y los habitantes de la ciudad “la Concha del Mediterráneo”, era el lugar preferido de los veraneantes cartageneros. Desde lo alto del acantilado, tan limpias y claras eran las aguas que podían divisarse los bancos de peces que merodeaban la costa.

En mi visita a la bahía, ante mi ineficacia y las de mi navegador en busca de la ruta, me acompaña un voluntario vecino que se ha dispuesto a ayudarme, es Antonio “el minero”. Al empezar a bajar una empinada cuesta,  antes de llegar a la bahía, me paro y le digo a mi acompañante, ¿¿es esto??

Antonio, afirma con la cabeza baja y dice mira allí estaba el atraque de los cargueros romano….,  si se aprecian la cabeza de lo norais que emergen del barro y que en el pasado servia a los buques para atracar en los muelles, ahora están en medio del mar. Los espigones no están en el agua, están casi cubiertos de barro. Hace un sol luminoso, más yo todo lo veo marrón no hay belleza, no hay nada,  solo barro y fango hasta donde alcanza la vista.

Todo empezó en los años cincuenta, cuando se instalo “el Roberto”  un lavadero de flotación que vertía inicialmente hacia el centro de la Bahía de Portmán unas 3.000 toneladas /día de estériles, que posteriormente pasaron a ser 10.000 toneladas /día. No valieron las protestas de la población, los acuerdos de la Administración y la empresa multinacional francesa Peñarroya, fueron quienes destruyeron la bahía de Portmán, sumergiendo en cieno sin miramiento alguno: la playa, el puerto, el entorno, la pesca, el futuro del pueblo de Portmán  y el de gran parte de la comarca de la Sierra Minera.

Los vertidos a la bahía contenían compuestos minerales que eran: carbonatos y sulfuros de plomo, hierro, zinc, cobre, óxidos de hierro, y además  los productos químicos que se añadían para hacer más rápida y rentable la separación de minerales de la piedra, y estos compuestos, contenían: cianuro sódico, ácido sulfúrico, sulfatos de cobre. Todos venenos potentes para personas, plantas, peces y que destruyen cualquier tipo de vida

Tras anegar toda la bahía de tan nefastos residuos y ya no poder tomar agua del mar en los años 1960 la empresa Penaría solicita un cambio en la ubicación de la tubería de vertidos. La Población protestó y el Ayuntamiento rechaza el permiso de avocar residuos, por el peligro de lo que queda de bahía.  Sin embargo la Administración Regional y Estatal de la época, dio su consentimiento y permiso. El Ayuntamiento recurrió más el Tribunal Supremo falló a favor de la empresa Penaría, argumentando que debía tener respeto a industrias como la Sociedad Minero-Metalúrgica Penaría España S.A., de gran interés porque los puestos que mantenía,  estaban por encima de los intereses generales del municipio.

Cuando el juez leyó la sentencia, y dio el mazazo dando por terminada la sesión, ese mazazo dio de pleno en el corazón de la bahía, la condeno a muerte, y autorizó a hacerla desaparecer bajo el fango.

Tras protestas, y violentos enfrentamientos, en marzo de 1990 cesaron los vertidos al mar, porque la explotación minera estaba agotada. Las consecuencias están a la vista hoy: Se arrojaron al mar más de 60 millones de toneladas de residuos sólidos, la playa se había retirado 700/750 metros de la bahía, en el fondo marino los sedimentos llegaban hasta 12 Km., mar adentro a profundidades de más de 150m y en la bahía, 750.000 metros cuadrados de mar estaban sepultados de estériles,  bajo de ellos quedaron los  recuerdos y la dignidad de las gentes de la comarca, el futuro y su memoria de ciudad.

Si todos los habitantes de España, incluidos niños quisiéramos retirar los vertidos, nos tocarían a 1200 kilos por persona, que gran parte había que sacarla del fondo del mar mediante enormes dragas.

Culpables de tal desastre, fueron el egoísmo de la multinacional, el desamparo de la justicia, y el consentimiento de gobernantes que apoyaron con sus decisiones tal disparate. Nada puede extrañar. En julio de 1968 se constituye la empresa Penaría-España, y en si consejo de administración aparecían accionistas  con fuertes lazos con núcleos de poder. A los que la empresa francesa tuvo la habilidad de mezclar sus intereses con los promotores que estaban iniciando su expansión en La Manga. A partir de 1980 la presión social y periodística aumenta. Incluso en 1986 se produce una espectacular acción de la asociación ecologista internacional Greenpeace, encadenándose algunos de sus miembros a las tuberías de vertido.

En ese contexto con negociaciones abiertas en distintos frentes (paralización de vertidos, obligación de recuperar la bahía de Portmán, promesas de mantener la actividad, solicitudes de ampliar las explotaciones), el 20 de septiembre de 1988 Peñarroya, se deshace, vende sus bienes y  cede sus derechos mineros y propiedades a la empresa Portman Golf, compuesta por los accionistas de Peñarroya, y desaparece de la escena, BURLANDO A TODOS, Se da la paradoja de que a partir de este momento, esta nueva empresa presionará para que la administración recupere con fondos públicos la bahía, y posteriormente, recalifique como urbanos los terrenos circundantes, en su gran mayoría propiedad suya.

La primera constancia cierta de actividad minera en la comarca de Cartagena, corresponde al año 227 a.C. en el que general cartaginés Asdrúbal se asegura el control de los ricos yacimientos minerales del Sureste que ya eran explotados por los iberos. Durante 2500 años las minas de los que es la hoy Portmán, fueron explotadas. La multinacional Peñarroya, en 50 años contamino más que en los 2450 años anteriores de explotación minera.

No solo engañaron a las ciudades de la costa, sino que desapareció la compañía para eludir responsabilidades, y las propiedades pararan a otra formada por los mismos socios. Los ciudadanos y el Ayuntamiento ni recurrió, actuó en negligencia, deberían haber actuado conforme las leyes de las Sociedades Anónimas permiten, que dice que aunque se disuelva la sociedad, los perjuicios pueden reclamarse en un plazo de cinco años frente a los administradores, por muy importantes y relevantes que fueran, no dejaban de ser de gentes que por sus defender sus intereses económicos provocaron el desastre ecológico mayor de España, por lo tanto no eran respetables, eran egoístas. Mi compañero eventual Antonio “el minero arrojaba piedras a la balsa diciendo bandidos, sinvergüenzas.

Yo que soy hombre tranquilo, más no pude reprimirme y tire un grueso guijarro gritando con todas mis fuerzas, ¡¡Malditos explotadores!! Antonio se abrazo a mí y empezó a llorar, yo también.




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