LA INICIACION DE LA MÚSICA, EN LOS PUEBLOS


Entre los instrumentos que se encuentran en las excavaciones de las viviendas primitivas, algunos subsisten entre las culturas nativas, hay varios que se destinan a alegrar los ocios con la música, acompañando del ritmo de los movimientos corporales y de los pasos, aunque en muchas grutas solo se ha encontrado un solo instrumento musical propiamente dicho: el silbato.

Sabemos que muchos animales, son muy sensibles a la música bajo sus diversas formas, aun como simple medida. Por las dulces modulaciones de la voz, del silbido y de los instrumentos de viento, atrae a las serpientes y las hace balancearse rítmicamente sobre la cola. La ruidosa música militar, arrastra consigo a los caballos y dicen los Mongoles, que un violinista, que saca de su instrumento sonidos lastimosos hace correr lagrimas por los ojos de los camellos.

Hay una leyenda sobre Orfeo, cuya lira hacia salir a las fieras de su madriguera, las cambia en fraternales compañeras del hombre y llega a dar vida durmiente a la piedra para transformar los peñascos en murallas que se yuxtaponen y se convierten en ciudades. Orfeo es una personificación perfecta del arte en las edades prehistóricas, y podemos afirmar que la lira ha hecho más por el progreso humano que la maza de Hércules. No sabemos lo que resta de aquellas lejanas épocas, pero no puede dudarse que los aires del silbido del campesino que lleva el ganado al abrevadero y la mayor parte de los ritmos campesinos al que se adaptan palabras de siglo en siglo y de país en país son una herencia son una herencia de los tiempos antiguas de la historia. ¿Y que son los cantos sino los moderadores de las pasiones?  Con la danza, las pantomimas y los cuentos de formas tradicionales, los cantos fueron en todas partes el principio de la literatura; por ellos se inició la humanidad en las artes.

Desde las primeras edades, la música cuyos progresos han sido tan portentosos en la expresión de los sentimientos, y en la evocación del ideal humano. Han perdido mucho como auxiliar en ocupaciones ordenadas en la vida, y apenas se canta hoy en algunas trabajos de fuerza, como la virada del cabestrante en las maniobras de los grandes buques, el amasado del pan en las tahonas de algunas provincias. Antiguamente se acompañaban las operaciones dolorosas con una cantinela que adormecía el sufrimiento: el taraceo, la circuncisión y la infibulación hacían sufrir menos al paciente por la dulce cadencias de las voces (Karl Búcher, Arbeit und Rythmus)

Frecuentemente  la música no servia sino para adormecer el pensamiento, para cambiar el estado consciente del hombre en una vaga inconsciencia dejando solamente la agradable impresión de vivir. El indígena se comunicaba  con sus amigos, con golpe de tambor que era comprendido a lo lejos por compañeros o por su amada.

Cuando los misioneros jesuitas profundos conocedores del corazón humano, subían y bajaban las márgenes de los ríos, cantaban constantemente a la cadencia de los remeros, sus más vehementes y armoniosos himnos, esperando que los indios escondidos en la espesura serian sensibles al encanto de sus voces, la obra de conversión dio por resultado la obra teocrática de Paraguay. Desde aquella época no pocos viajeros a quienes sus armas perfeccionadas no hubieran salvado, han debido la vida a una caja de música a su acordeón y hasta una simple trompeta.

Cuando los negros esclavos, que hablaban diversos idiomas, fueron transportados a las plantaciones americanas, se encontraron sin voz en sus relaciones con los indígenas den Nuevo Mundo, el odio separaba a las razas negra y roja, ambos pueblo oprimidos, se hizo una reconciliación inconsciente entre las dos razas, gracias a la música. Pronto el tam-tam reconcilió a los hombres, que se separaban por el color de la piel.  Los ladinos de Guatemala, de quienes sorprenderá saber que aprendieron a tocar el instrumento sirviéndose de maestros  negros a los que despreciaban, tocaban con no menos entusiasmo que los negros del Congo, aunque con menos gracia.

Se sabe también que los animales que llevan campanillas o cascabeles son más resistentes que quienes no los usan: la música del cobre que resuena les ayuda en el trabajo, tanto como el orgullo de haber sido escogidos por el hombre como conductores de rebaños o de recuas.

Bibliografía: Reclús Eliseo, el Hombre y la Tierra. Tomo I Pág. 214 a 218, Editorial Maucci BARCELONA.

Comentario:

La psicología confirma la influencia de la música en las personas, hasta el extremo que la ciencia publicitaria la utiliza en sus campañas,  en supermercados y grandes superficies  para estimular las ventas induciendo a los clientes.

También animales y plantas se dice reciben influencia cuando están en un ambiente musical.

Hoy algunos cantos y danzas son sinónimos de un pueblo y que hasta simbolizan países: México las rancheras, Argentina el tango, España el flamenco, salsa en Centroamérica,

Música que forma parte del patrimonio cultural propiedad del pueblo. Esto es la música llega a ser vínculo de unión entre los humanos.


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