Historia del Arte con las producciones artisticas Africanas de BENIN


MASCARAS Y OBJETOS AFRICANOS 002

Bronce BENINDios de la Guerra GU BENIN

MASCARAS Y OBJETOS AFRICANOS 027

Bronce de BENIN

MASCARAS Y OBJETOS AFRICANOS 029

Bronces de BENIN

MASCARAS Y OBJETOS AFRICANOS 051

Placas de bronce BENIN

MASCARAS Y OBJETOS AFRICANOS 050

Máscara de vientre BENIN

Al este de los yoruba de Nigeria están los edo, una etnia compuesta por varias tribus, entre las que se cuenta la de los bini, cuya capital fue Benin.  Los bini constituían un grupo guerrero y pronto formaron uno de los más poderosos imperios que han existido en África. En el siglo XV, el portugués Fernando Poo estableció un tratado comercial, entre el rey de Portugal y el oba reinante en Benin, por el que los africanos entregaban productos tales como pimienta, aceite de palma, marfil y esclavos, recibiendo a cambio sal, telas, alambre, utensilios metálicos, armas de fuego y pólvora. Los portugueses introdujeron en Benin las naranjas, los limones, el cacao, el maíz y el tabaco.


El bronce era un material de primordial importancia para los bini, y el oba tenía el monopolio de su fabricación y utilización, consistente en la realización de objetos suntuarios y religiosos para el rey y su corte.
En Benin se produjeron piezas de bronce, y también tallas de marfil, a lo largo de varios siglos; las mejores y más bellas esculturas y placas con relieves son, sin duda, las realizadas a mediados del siglo XVI. Entre las primeras destacan las cabezas de reinas madre, de bellos y delicados rostros y graciosos tocados; entre las placas destacan las escenas de caza, en las que están representados arcabuceros portugueses, y las de corte. Otra época de bellas producciones fue el siglo XVIII.


A finales del siglo XIX, el reino de Benin se había convertido en paradigma de terror y crueldad, ya que para mantener su posición preponderante sobre las tribus vecinas, recurrían a un constante uso de la fuerza. Cuando los ingleses iniciaron la colonización de Nigeria, las constantes denuncias que hacían los pueblos vecinos de la crueldad que reinaba en Benin decidieron al vicecónsul británico, Mr. Phillips, a intervenir, comunicando al oba que deseaba visitar la ciudad. Según parece, uno de los jefes de las tropas del oba, desobedeciendo las órdenes de éste, hizo caer en una emboscada y Phillips y sus acompañantes (excepto dos, que pudieron escapar y explicar lo sucedido) fueron asesinados. La respuesta británica fue contundente, la ciudad de Benin fue sitiada, cañoneada hasta arrasarla y entregada al pillaje.


Los tesoros del palacio del oba, los altares, las cabezas de bronce, las copas, campanas, trompas, marfiles tallados, y las hermosas placas de bronce de paredes y columnas, fueron repartidas entre los soldados como trofeos de guerra. A la larga, una buena parte de las mejores piezas pasaron a engrosar las colecciones inglesas; algunas, muy pocas, quedaron en Nigeria y otras se dispersaron por el mundo.

Actualmente, la mayor y mejor colección de piezas de Benin es, sin duda, los Museos de Berlín, el Museo Británico y la colección Pitt-Rivers, Inglaterra. Así terminó la más importante y más larga tradición artística del África negra.

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