EL DEDO DE GALILEO ACUSA A LA IGNORANCIA



En 1737, casi un siglo después de muerto Galileo, sus restos fueron extraídos de un modesto deposito mortuorio para ser llevado a la tumba que se le había diseñado en la Basílica de la Santa Croce, en Florencia, cerca del mausoleo de Miguel Ángel. Durante el traslado, seguidores del astrónomo se apoderaron de huesos, algunos fueron recuperados más tres dedos, un diente y una vértebra estuvieron perdidos.  Se dice que el dedo, que no anda falto de carne, le fue cortado al cadáver de Galileo por un individuo llamado Gori.

En Italia, en Noviembre del 2007 han encontrado un diente de Galileo Galilei, un pulgar y un dedo medio que en vida del astrónomo formaron parte de su mano derecha. Extraviados por largo tiempo, hace poco reaparecieron, fueron puestos en subasta y el comprador los hizo llegar al Museo de Historia y Ciencia de Florencia

Hace 400 años, Galileo Galilei, perfeccionó un instrumento que permitía observar estrellas invisibles al ojo humano. Con el fue capaz de observar con detalle las imperfecciones de la superficie lunar y solar, descubrió cuatro satélites de Jupiter, detectó los anillos de Saturno, y confirmó de manera tajante la teoría heliocéntrica de Copérnico a través de sus observaciones de las fases de los planetas, en particular Venus. Armado con un telescopio elemental, animado por su carácter de hierro y soñando siempre gracias a una imaginación propia de un científico artista, el astrónomo barbudo de mirada extraviada acercó al hombre a las estrellas alargando el dedo índice, a los que se acercaban a el para mostrar sus descubrimientos. Pese a ello, 400 años después, el pasado 14 de febrero el 2009, el Vaticano celebró la primera misa en su honor.

Fue perseguido, procesado, la Inquisición consideró que sus teorías sobre el sistema del mundo eran “vehementemente sospechosas de herejía” y le encerró durante años. Galileo defendía la libertad de pensamiento contra el fanatismo religioso. Fue Juzgado por el Santo Oficio de la Inquisición,  Galileo manteniéndose en su verdad tuvo que aceptar la altertaniva de su “arrepentimiento” o su condena en la hoguera.  “Abjuro, detesto y maldigo”, exclamó Galileo en 1633 para salvar su vida…, quedo postergado y se le condeno a no ejercer la ciencia.

Quedo ciego, no pudo dedicarse a su pasión, observar las estrellas, planetas y cometas lo que le apasionaba. Los papas prohibieron por impías sus obras en Italia y en el mundo católico. Tuvo que pasar mucho tiempo para que Galilei (Pisa, 1564-Florencia, 1642), y con él Copérnico, acabaran ganando la batalla de la razón. Sin que la Iglesia haya reconocido su fatal decisión sometida al error por defender las teorías de la creación.

La idea de hacer una exposición homenaje en el lugar donde el científico vivió, murió y estuvo preso es, precisamente, del director de ese museo de Florencia, Paolo Galluzzi. Galileo, Imágenes del universo, de la antigüedad al telescopio festeja el 400 aniversario de sus descubrimientos con piezas donadas por los mejores museos del mundo de artistas como Rubens, Boticelli, Guercino o Durero.

En la muestra, la sección dedicada al Renacimiento Astronómico, los protagonistas es Copérnico y sus tesis heliocéntricas. La muestra se asoma a los miedos y la esperanza, bucea en las relaciones entre astrología y astronomía, la música y la medicina, la superstición y la formación del carácter, la agria melancolía vinculada al planeta Saturno, que ejemplifica el grabado de Durero Melancolía que hemos incluido en esta pagina.

Comentarios:

Era muy frecuente costumbre medieval la de guardar reliquias, de las que las Iglesias están llenas, y cuanto más reliquias, más visitas de creyentes, más limosnas y más inmersión en la fe. Cuesta considerar el fanático sadismo del  marques poseedor de tal reliquia y conservador de los huesos del científico, actitud que esta cerca de las costumbre tribales africanas, que guardan los huesos de sus antecesores para solicitarles favores. Triste el despedazamiento y reparto de los huesos de Galileo, y de santos y mártires, para recuerdo de sus proezas científicas, humanas o religiosas.  Extraños actos de retener parte del cuerpo de Galileo y que se mutilara y distribuyera el cuerpo de santos, habiendo contenido grandes espíritus.

Hubo conquistadores que en su fanatismo místico llevaban como protección reliquias de santos mientras dirigían batallas y conquistas, incluso brazos enteros reposaban en la mesa de trabajo donde se decidían las sentencias de muerte, indigno uso opuesto a l@s humanistas propietari@s. Los poseedores de reliquias mal utilizadas serán acusados eternamente por malos usos y se atormentaran en sus criptas. Al igual que el dedo de Galileo que apunta acusando de intolerancia, rígido durante siglos, signo de burla y denuncia a la ignorancia.


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