Medicina y médicos árabes


LA MEDICINA ÁRABE

En el siglo IX se propiciaba una formación general del médico, se estimulaba la observación, se fomentaba la salud pública, se abogaba por un control central de la medicina. Los estimados progresos aportados por la medicina árabe fueron la construcción de hospitales, nuevas observaciones clínicas especialmente en enfermedades infecciosas y oculares y la ampliación de la farmacopea.

Dos de los grandes médicos más famosos: Rhazes y Avicena, ambos de origen persa. Eran de forma de hacer muy diferente. Rhazes era el artista, inclinado a la historia clínica. Avicena, en cambio, habiendo también observado mucho, era un aristotélico interesado en lo general. Construyó un inmenso sistema unitario que comprendía la totalidad del saber greco-árabe.

AVICENA, Cuando tenía alrededor de 20 años escribió su primera obra: una enciclopedia en 20 volúmenes. En el último período de su vida pudo dedicarse enteramente a la ciencia. Dejó un gran número de obras, que abarcan todo el saber de su tiempo. Apareció ante la posteridad como un nuevo Aristóteles. Su mayor éxito lo alcanzó en medicina con su Canon de medicina, una obra de cincuenta partes que trata de la teoría médica. Esta obra, que contiene alrededor de un millón de vocablos, es tal vez la de mayor influencia que haya existido, fue estudiada durante seis siglos, traducida al latín en el siglo XII.

En la época nazari de Al Andalus,  la corte árabe estaba influenciada por las ideas y avances culturales del norte africano. Entre las especialidades de las ciencias, la más cultivada fue la medicina. Los reyes nazaríes, además de promover su estudio, darán acogida y protección en su corte a médicos procedentes de otras regiones de España.

Este es el caso de Muhammad II (1273-1302), que teniendo como médico privado al entonces famoso lbn al-Sarray, admitirá también en su corte a médicos procedentes de otras regiones de la Península, especialmente de Murcia, atraídos por la seguridad que proporcionaba el buen gobierno de la corte nazarí. Acude a Granada el murciano al-Riqutí, que crea una Escuela de Medicina, a la que pertenecerá entre otros Ibn Hudayl al-Tuyibí, maestro del también médico lbn al-Jatib. Otro murciano que asimismo se dirige a Granada, donde vivirá hasta el final de sus días dedicándose a la enseñanza de la medicina es lbn al Raqqam.
En la Granada nazarí, se enseñaba medicina en la madraza o centro de enseñanza superior inaugurada a mediados del s. XIV, juntamente con las enseñanzas de derecho, ciencias del Islam y disciplinas de carácter filológico. El texto médico que se leía era la fa
mosa Uryuza o poema didáctico sobre la medicina, conocida en el mundo latino como Canticum, compuesta por el iraní Avicena para enseñanza y aprendizaje del futuro médico: los musulmanes eran expertos en componer estas obras didácticas mnemotécnicas en verso en cualquier rama del saber: gramática, agricultura, matemáticas, etcétera.
Hay que destacar en el período nazarí los escritos de tres médicos sobre la peste negra (peste bubónica y pulmonar), que en mayo de 1348 entró por el puerto de Almería en la Península y diezmó la población de Granada.
El primero es un opúsculo debido a lbn al-Jatib, cuyo título completo es Libro que satisface a quien pregunta acerca de la terrible enfermedad de la peste. El segundo lleva por título Descripción de la peste y medios para prevenirla, del autor almeriense Ibn Jatima (1324-1369). Finalmente, el escrito por el médico de Segura de la Sierra (Jaén), Muhammad al-Saqurí (1326-fin de siglo) con el título Información exacta sobre la epidemia.
Todos insisten en el contagio como causa de la propagación de la epidemia y en la necesidad de adoptar medidas de carácter higiénico para combatirla, basadas fundamentalmente en la limpieza con agua fría, fumigaciones para sanear la atmósfera, el aislamiento del enfermo, el lavado de vestidos y utensilios y la prohibición de frecuentar baños públicos;  en la época  los religiosos atribuían el origen de la peste a un castigo divino y, en la Europa cristiana, a una conjunción astrológica.

Ibn al-Jatib fue el escritor médico más prolífico Las redacciones que sobre medicina teórico-práctica de la época nazarí han llegado hasta nosotros son en su mayoría los escritos del citado médico. El llamado Práctica del que emplea su talento médico en favor de aquellos que ama se desarrolla en dos partes. La primera contiene la descripción y tratamiento de las enfermedades que afectan a cada órgano del cuerpo humano, enumerados desde la cabeza hasta los pies. La segunda lista los males que afectan al cuerpo en su conjunto es decir, fiebres, inflamaciones, roturas, dislocaciones y mordeduras o picaduras de animales venenosos.
Determinación de la última etapa de la formación del feto y también un tratado Sobre la triaca o antídoto universal contra todo tipo de veneno, un tema frecuente de la medicina árabe cuya investigación se dice que le costó la vida al médico malagueño al-Qalnar en 1351. Otro texto médico de la Granada nazarí que nos ha llegado son fragmentos de la obra de Muhammad al Saquri llamada Regalo del que ruega y reposo del que reflexiona. En él se estudia todo lo relativo a la diarrea, hemorragias intestinales y hemorroides. El mismo autor escribió un libro de Experiencias ó Recopilaciones de Medicamentos con tratamientos empleados en casos médicos concretos.
Sacar flechas y curar fracturas. La cirugía está representada por la obra del médico de Crevillente (Alicante) Muhammad al-Safra, que desarrolló su actividad en distintas ciudades de la Península Ibérica y del Norte de África, completando su formación médica en Granada. El título de su obra es Indagación y ratificación sobre el tratamiento de las heridas. Con toda probabilidad fue escrito en Fez después del año 1344 y su finalidad era enseñar al médico la práctica de la cirugía. En él se mencionan 36 tipos de tumores, la cura de heridas como extracción de flechas o el arte de reducir las fracturas y dislocaciones.
Su experiencia procede de la tradición islámica y de la obra del cordobés Abulcasis, autor de un Libro que permite actuar a quien quiere prescindir de otras compilaciones, distribuida en 30 volúmenes, uno de los cuales, sobre cirugía, fue traducido al latín y muy estudiado en Europa.
Granada tuvo también el Maristán, hospital fundado por Muhammad V. Estaba destinado a acoger a enfermos pobres, pero no parece que en él hubiera asistencia ni enseñanza médica, al contrario que en otros hospitales del Norte de África y de Oriente, donde los médicos adquirían su experiencia y formación inicial en los hospitales de forma idéntica a las prácticas que realizan hoy en día los estudiantes de medicina en los hospitales universitarios.

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