ALFONSO VIII Y EL SANTO GRIAL.


En la mitológica griega, los dioses casados con humanos tenían hijos humanos. Más el caso de Jesús, es diferente, por el hecho de que Jesús hombre es hijo de Dios bendito en la tierra, por las sagradas escrituras sabemos que Jesús tenia idénticas necesidades que los humanos, y las satisfacía, esto es comía, bebía, y dormía, suponemos que otras necesidades fisiológicas orgánicas, también las satisfaría, y dado que los primeros padres de la Iglesia según se relata eran casados, seria  aceptable y comprensible que Jesús mortal hubiera tenido con Maria u otra mujer, relación que hubiera dado frutos, como reivindican los seguidores del Santo Grial. Ya se le atribuían descendientes de Jesús y Maria Magdalena en el S XII,  con varias ramas entre los entonces reyes y aristócratas de España, Francia e Inglaterra,  por lo que en el caso de ser cierto y con  ocho siglos añadidos, las posibles ramas de descendía podrían dar  lugar a conflictos por preferencia a derechos. La situación social actual de países y sus gobiernos da escasa opción política a los seguidores Templarios y del Santo Grial para facilitarles el reino universal que aspiran según los derechos que atribuyen, al menos por el momento, salvo que haya intervención divina.

Algunas teorías, dan como cierto que Cristo y María Magdalena tuvieron descendencia, entroncada con la sangre de los reyes merovingios, que desemboco en diversas ramas genealógicas europeas a lo largo de la Edad Media.

Una muy notable, sería la de los Plantavelu, que a finales del siglo IX constituiría el ducado de Aquitania, y en el XII fructificaría en uno de los personajes más brillantes de su época: la duquesa Leonor. El rey castellano Alfonso VI casado con Constanza de Borgoña, nieta por parte paterna de Constanza de Aquitania. De ese entronque se formaron cuatro generaciones después, el rey de Castilla Alfonso VIII,  por cruce de parentescos, volvió a mezclar su sangre con esa dinastía sagrada de tan antiguos orígenes al casarse con una hija de Leonor de Aquitania y de Enrique II, rey de Inglaterra y conde de Anjou. Como consecuencia de esta mezcla de familia, la antigua sangre  y los genes del rey David  y los Jesús y María Magdalena corría  por el organismo del Rey Alfonso VIII  de Castilla.

Cuando el rey Alfonso VIII, puso cerco a la ciudad de Cuenca, los musulmanes llevaban en ella cuatro siglos. No fue fácil la conquista ya que la muralla natural de piedra, cercan la ciudad por las hoces de los ríos Júcar y Húecar, el rey Alfonso necesitó la ayuda del monarca aragonés,  su pariente Alfonso que descendía de Inés de Aquitania y también contó con el auxilio de los caballeros de la Orden del Temple,  milicia de Cristo que, según los romances medievales, custodiaba el secreto del Grial. De manera que las fuerzas que plantaron cerco a la Cuenca musulmana eran “soldados del Grial”, un ejército mandado por reyes que pertenecían a la estirpe sagrada. El asedio se inició el 6 de enero, día de la Epifanía, y duró nueve meses, hasta el 21 de septiembre del 1.177,  festividad de san Mateo.


El escudo que le fue concedido a la ciudad de Cuenca todavía se conserva, se confeccionó para conmemorar la victoria  del rey Alfonso VIII quien concedió a la villa unas armas que recordaban los días de comienzo y del fin de su conquista. Se cree que las intenciones del rey Alfonso VIII, escogiera tales símbolos para representarse a sí mismo en el escudo de la ciudad que llevara su nombre: Alfonsopolis,  el proyecto era hacer de Cuenca la sede de su corte y de su familia, y por ello con las armas del escudo quiso reseñar además del hecho de su victoriosa conquista, que su señal  propia que campeara sobre la ciudad elegida y que dejara constancia simbólica de la estirpe a la que él con su esposa pertenecían.

La estrella del escudo de la ciudad hace referencia para unos de la fiesta de la Epifanía, día que comenzó el asedio a la ciudad,  también podría significar el Lucero de la Mañana, en alusión simbólica a la Virgen,  el cáliz simbolizando en alusión al Santo Grial y  el fondo rojo simboliza la sangre  cristiana derramada en la conquista, porque la otra la de los infieles, no se consideraba digna de atención  ni representación.

Las opiniones de los seguidores del Santo Grial o de los Templarios, en opinión diferente de la Iglesia Católica o silencio de la misma, deduce que como ambas partes tienen diferencias de criterios, alguno no corresponde a la certeza, o quizás ambas partes estén confundidos o que ambas tienen parte de razón o se su particular manera de entender lo cierto. Partiendo del hecho histórico de que las Iglesias recibían diezmos, primicias y limosnas, era un acontecimiento a celebrar por los canónigos recibir en sus altares,  cristos, vírgenes, santos y reliquias, que atraían a fieles devotos y a sus bolsas. Si la aparición  surgía de forma milagrosa, tenía más capacidad de convencimiento de su carácter milagroso.

Lo que se da por cierto por antecedentes históricos, es que el comportamiento de los religiosos y del Rey de Francia, fue cruel, que obraron con saña e injusticia contra los templarios y cataros,  con animo de rapiña de tierras, ganados, y casas, también se les arrebato la vida de forma inhumana la vida en ejecuciones multitudinarias, quemados vivos,  como si de reses se tratara. Se supone que el Rey buscaba los supuestos tesoros e inmensas riquezas y entre ellos el Cáliz del Santo Grial, que todavía se están persiguiendo e investigando, formando parte de leyendas.


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