LOS MÉDICOS, HIPÓCRATES Y EL JURAMENTO


Escritos de Hipocrates.

Escritos de Hipócrates.

En la sociedad griega clásica la salud era el bien supremo. El verdadero aristócrata es el que goza de un cuerpo saludable, dice un antiguo proverbio ático. El ser humano ideal es un hombre desarrollado armónicamente en el cuerpo y el alma, noble y bello. La enfermedad es, por lo tanto, un gran mal, que hace al hombre de menor valía. De ahí que los nacidos débiles o lisiados fueran eliminados no sólo en Esparta, sino que era natural hacerlo en cualquier parte de Grecia.

La arcaica medicina prehipocrática se basaba en lo sobrenatural y empírico. Basada en los cultos a dioses  como de Apolo, del que surge la enseñanza del arte de los expertos en curar como Esculapio o Asclepio a quienes se les diviniza en los santuarios de Grecia. En estos templos había Asclepíades, sacerdotes que probablemente también eran médicos. Las hijas de Apolo son Higiea, diosa de la salud, y Panacea, diosa remediadora de todo. Esculapio es una figura humana hacia el año 1.200 a.C. y que después se convirtió en el dios de la medicina. La serpiente, con que suele representarse a Esculapio, es un animal sagrado en la mitología griega y símbolo de las virtudes medicinales de la tierra. La medicina religiosa y la racional coexistían en aquellas épocas, lo que prueba que se habían desarrollado paralelamente y no la una de la otra. Allí concurrían los enfermos a ofrecer sacrificios para una cura milagrosa a través del sueño sagrado.

HIPOCRATES Y LA SALUD.

Hipócrates, un médico legendario, para el mundo de Occidente es el padre de la medicina y personifica el ideal de médico con los valores de la profesión médica. Fue el introductor de la dietética como ayuda para curar, su fama creció a través del tiempo y en particular, desde que Galeno lo consideró el médico perfecto. Existe una biografía que fue escrita por Sorano unos 500 años después de la muerte de Hipócrates. Nació en la isla de Cos hacia el año 460 a.C., por tanto, era coetáneo de Demócrito y unos diez años menor que Sócrates, fue un médico destacado y, como era lo usual, itinerante. Ejerció la medicina también en la isla de Tasos, en Tracia, cerca del Ponto Euxino y en Tesalia, donde murió, cerca de los 80 años, esto es, alrededor del año 380 a.C.; en la isla de Cos se encontraron cuatro monedas del siglo I A, .C. grabadas con la efigie y nombre de Hipócrates: es la cabeza de un hombre robusto, calvo, nariz gruesa y barba corta. Uno de los bustos conocidos tiene estos rasgos.

LA CUESTION HIPOCRATICA, CORPUS HIPROCRATICUM.

Existe una colección de cincuenta tratados que abarcan más de mil páginas, escritos en dialecto jónico que  estuvieron en la Biblioteca Médica de la isla de Cos. Los principales tratados fueron escritos entre los años 420 y 350 a.C., algunos atribuidos al mismo Hipócrates, pero cuáles y cuántos escribió no se sabe con certeza, parece que fueron agregando tratados médicos hasta entonces anónimos.

La colección contiene:

  • Tratados anatómicos: Los conocimientos de anatomía que tenían los hipocráticos eran profundos, basados en la disección de animales.
  • Tratados teóricos. Sobre la medicina antigua es una bella obra filosófica, aunque se inicia con una crítica a la filosofía por su intromisión en la medicina.
  • Sobre la naturaleza del hombre es uno de los textos tardíos, contiene la doctrina sobre los cuatro humores. El tratado Sobre los humores versa acerca de la constitución del cuerpo humano y predisposición a enfermarse en distintas épocas
  • Sobre las enfermedades y Sobre las afecciones; los libros de las Epidemias, escritos en forma de breves historias clínicas, son una de las mejores obras de la colección.
  • Monografía Sobre la enfermedad sagrada; Tratados clínicos son Sobre las crisis y Sobre los días críticos.
  • Sobre aires, aguas y lugares es un tratado acerca de geografía médica, que habla de cómo el medio ecológico determina las condiciones físicas y mentales del hombre y sus enfermedades.
  • El tratado acerca del Pronóstico es otra obra clásica, de muy rica información.
  • Obras sobre dietética, entre ellas Sobre la dieta en enfermedades agudas,
  • Sobre fracturas, y Sobre articulaciones, esta última es especial porque está ilustrada. El libro Sobre las heridas de la cabeza es de cirugía militar.
  • Tratados Sobre las enfermedades de la mujer, que abarca la ginecología y obstetricia. En ese tiempo en Grecia las mujeres no solían ser atendidas por médicos.
  • Tratados deontólogicos, entre ellos el Juramento y Sobre el médico.
  • El magnífico libro de los Aforismos, uno de los más conocidos de la literatura médica universal.

ASPECTO ETICO

El documento de mayor valor ético es el Juramento, que comienza invocando a los dioses y concluye señalando las consecuencias terrenas derivadas de su cumplimiento y trasgresión. Luego de la invocación viene un contrato y un código. Dice así:

Juro por Apolo médico, por Asclepio, Higiea y Panacea, así como por todos los dioses y diosas, poniéndolos por testigos, dar cumplimiento en la medida de mis fuerzas y de acuerdo con mi criterio, a este juramento y compromiso:

Tener al que me enseñó este arte en igual estima que a mis progenitores, compartir con él mi hacienda y tomar a mi cargo sus necesidades si le hiciera falta; considerar a sus hijos como hermanos míos y enseñarles este arte, si es que tuvieran necesidad de aprenderlo, de forma gratuita y sin contrato; impartir los preceptos, la instrucción oral y todas las demás enseñanzas de mis hijos, de los de mi maestro y de los discípulos que hayan suscrito el compromiso y estén sometidos por juramento a la ley médica, pero a nadie más.

Haré uso del régimen dietético para ayuda del enfermo, según mi capacidad y recto entender: del daño y la injusticia lo preservaré.

No daré a nadie, aunque me lo pida, ningún fármaco letal, ni haré semejante sugerencia. Igualmente tampoco proporcionaré a mujer alguna un pesario abortivo.

En pureza y santidad mantendré mi vida y mi arte.

No haré uso del bisturí ni aun con los que sufren el mal de piedra: dejaré esa práctica a los que la realizan.

A cualquier casa que entrare acudiré para asistencia del enfermo, fuera de todo agravio intencionado o corrupción, en especial de prácticas sexuales con las personas, ya sean hombres o mujeres, esclavos o libres.

Lo que en el tratamiento, o incluso fuera de él, viere u oyere en relación con la vida de los hombres, aquello que jamás deba trascender, lo callaré teniéndolo por secreto.

En consecuencia séame dado, si a este juramento fuere fiel y no lo quebrantare, el gozar de mi vida y de mi arte, siempre celebrado entre todos los hombres. Mas si lo trasgredo y cometo perjurio, sea de esto lo contrario.

Según Hipócrates,  en su profesión el médico ha de cumplir deberes frente al enfermo, frente a sus colegas y frente a la pólis. La idea moral culmina con la exigencia de que el médico debe ser bello y bueno, calós cagathós, y al lograrlo, él se convierte en áristos, en noble. Con ello se da cumplimiento al juicio valórico de Homero según el cual el médico es un hombre que vale por muchos otros.

Bueno es pequeño

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