AVANCE DE LA CIRUGIA EN EL RENACIMIENTO CON AMBROISE PARE


Ambroise Pare cirujano

A. PARE, (1517-1590),” Padre de la cirugía francesa”. Nació en Hersent, suburbio de Laval, en la Bretaña Francesa, hijo de un  humilde carpintero, por lo que acceder a una buena educación le fue tarea casi imposible, por ello que no pudo optar a estudiar medicina propiamente, su formación científica solo como cirujano barbero, teniendo como único horizonte alistarse en el clero o en la milicia. Se inició como aprendiz de barbero y a los 16 años de edad llegó a París, en donde continúo siendo aprendiz pero al poco tiempo ingresó como interno al Hôtel Dieu y pasó ahí tres años, al cabo de los cuales se incorporó al ejército de Francisco I como cirujano, tenía 19 años de edad.

En la guerra, hizo un primer descubrimiento: Las heridas por armas de fuego se trataban en la época  bañando las heridas con aceite hirviendo debido a la creencia de que la pólvora era venenosa. Por serendipia (serendipia es un descubrimiento científico afortunado e inesperado. Se puede denominar así también a la casualidad, coincidencia o accidente), descubrió que este sistema tradicional de curar era nefasto para los heridos y su curación. En una ocasión al joven cirujano se le acabó el aceite y entonces trató a un grupo de heridos por arcabuz con una mezcla preparada con yema de huevo, aceite de rosas y aguarrás, lo único que tenia disponible en el hospital de campaña.

Escribió Ambroise: Esa noche no pudo dormir bien, pensando que por no haberlos cauterizado, encontraría a todos los heridos en los que no había usado el aceite muertos por envenenamiento, lo que me hizo levantarme muy temprano para revisarlos. Pero en contra de lo anticipado, me encontré que aquellos en quienes había empleado el medicamento casual que había aplicado tenían poco dolor en la herida, no mostraban inflamación o tumefacción y habían pasado bien la noche, mientras que los que habían recibido el aceite mencionado estaban febriles, con gran dolor e inflamación en los tejidos vecinos de sus heridas. Por lo que resolví no volver a quemar tan cruelmente las  heridas de soldados, producidas por arcabuces.

Durante años y en varias guerras, curó a heridos en Perpiñán, Landrecies, Bolonia. Cuando regresó a París publicó su primer libro era el 1545, “La methode de traicter les playes faictes par les arquebutes et autrees bastons a feu; el de celles qui son faictes par fleches, dards et semblables; aussi des combustions specialement faictes par la pouldre a canon” (El método de tratar las heridas hechas por los arcabuces y otras armas de fuego; y de las causadas por flecha; dardos y similares; también de las quemaduras especialmente hechas por la pólvora de cañón)

En París ejercía su profesión y escribía sus experiencias en nuevos libros. Los principales lectores de Paré eran sus colegas cirujanos y sus libros tuvieron éxito. Su segunda publicación apareció en 1549 un tratado de anatomía dirigido a cirujanos pero sin ilustraciones. Paré corrigió este defecto en la segunda edición, de 1561, reproduciendo muchas láminas de Vesalio y dándole crédito como “… un hombre tan bien versado en estos secretos como el que más en nuestro tiempo”.

En 1549, en el sitio a Bolonia, hizo un gran descubrimiento para no cauterizar el muñón de los amputados que evitaba la hemorragia, lo hizo por medio de ligaduras de los vasos arteriales y venosos seccionados. En aquella época era un gran adelanto en la cirugía.

En una guerra, Paré cayó prisionero del duque de Saboya, quien le ofreció que se quedara de su lado y a cambio le daría nuevas ropas y lo dejaría ayudar a caballo, oferta que Paré rechazó, cuando curó de una úlcera cutánea a uno de los nobles invasores, se ganó la libertad y regresó a París donde fue cirujano del rey Enrique II, a quien atendió junto con en su accidente mortal, después conservó el mismo puesto con el rey Francisco II y a la muerte de éste su sucesor, Carlos IX, lo nombro primer cirujano real,  en 1562, Carlos IX murió en 1574 pero Paré conservó el título de cirujano primado de Enrique III, quien le tenía la misma confianza que le habían mostrado sus tres hermanos.

Paré fue el primero en describir una fractura expuesta tratada con éxito sin amputación. El fue su propio paciente cuando sufrió un accidente y no quería que le cortaran la pierna… En palabras de Paré: “el caballo me pateó y me fracturó los huesos, al intentar dar un paso atrás caí súbitamente al suelo y los huesos fracturados saltaron hacia fuera, desgarrando la carne, la media y la bota”. Se especializó no solo en cirugía, sino que formuló ingeniosos aparatos y prótesis ortopédicas.

La Hermandad de San Cosme recibió en su seno a Paré y le otorgó el grado de maestro en cirugía; Paré leyó una tesis en latín, dos años más tarde Paré publicó su obra “Dix livres de la chirurgie” (Diez libros de cirugía), en donde critica el uso del cauterio y describe la ligadura de los vasos para controlar la hemorragia en las amputaciones. A los 65 años de edad apareció la primera edición de sus Oeuvres, que además de cirugía contenían comentarios médicos sobre la peste y obstetricia y como Paré no era médico, la Facultad de París trató de evitar que se publicara. Siguió trabajando y publicando nuevas ediciones de sus libros; la cuarta y última que él revisó apareció en 1585. Paré murió a los 80 años de edad, en 1590.

Paré compartía muchas de las supersticiones de su tiempo: creía que las brujas causaban desgracias, que los astros influían en las enfermedades, que la plaga se debía a la voluntad divina, que existían monstruos imaginarios. Con sus conocimientos de alquimia se animó a efectuar bestiarios fabulosos, y en sus incontables viajes recopiló mitos tradicionales de cada región y los corporizó en varios grabados.
(Tiene un libro famoso sobre el tema); en cambio, se enfrentó a las creencias de que el polvo de momia y del cuerno de unicornio a las que las gentes les atribuyan de forma equivocada propiedades maravillosas, refutó para siempre tales supercherías.

La contribución más importante de Paré a la cirugía fue su personalidad, el ejemplo de su esfuerzo serio y continuo por aumentar sus conocimientos de anatomía y la habilidad en su práctica profesional, así como su insistencia en que el cirujano debe hacer sus mejores esfuerzos por evitar o aliviar el sufrimiento de sus pacientes.

Los defectos y errores de Ambroise Pare no lo alcanzan mas que como hombre de una época de atraso científico, oscurantismo católico enfrentado con la ciencia y misticismo ingenuamente exacerbado.

Bueno es pequeño

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