El misterio de las Virgenes Negras.


Las Vírgenes Negras

Algunas Vírgenes Negras dieron lugar a  centros de peregrinación, como la Virgen de Guadalupe, en Extremadura desde la segunda mitad del siglo XI. Es una talla labrada en fina madera de cedro del Líbano, que permaneció seis siglos oculta junto al río Guadalupe (“río escondido”). Su hallazgo la convirtió en  símbolo para los creyentes, a su santuario acudía Isabel la Católica a buscar sosiego y ánimo en su lucha por la reconquista y unidad de lo que entonces comenzaba a ser España.

La tez oscura de la Vírgenes Negras,  ha motivado perplejidad por el enigma sobre su significado,  una versión las relaciona con la ancestral veneración a las diosas de la tierra de un antiguo culto pre-céltico. Bajo estas formas romanizadas, se adoraba en Europa, a una diosa- tierra -madre, ese culto céltico era comparable, en la mayor parte de las grandes religiones y mitologías de la humanidad; el culto de Isis, de Cibeles, de Deméter y de Ceres, también en creencias y mitologías existentes en las religiones precolombinas (en aquellas épocas desconocidas para los occidentales). La Diosa-Tierra fecunda y siempre renovada era particularmente invocada por las mujeres estériles que deseaban tener un hijo,  las Vírgenes Negras tenían reputación milagrosa de conceder la fecundidad y ser protectoras de los niños de corta edad.

Las gentes sencillas, amantes de esas prácticas, presentían la grandiosa concepción naturalista basada en relatos sagrados de la humanidad, todo en el universo nacía siempre del encuentro y la síntesis de un principio masculino con otro femenino. La Tierra, virgen en su origen, fue fecundada por los rayos del sol, y gracias a esta acción bienhechora que pudo dar vida a todo lo que existe en la Naturaleza y la Humanidad. Los antiguos hicieron de la Diosa-Tierra, la representación simbólica del gran principio femenino de todas las cosas, y del Sol como principio masculino.

En la Edad Media cristiana, la gente medieval estaba convencida de que las Vírgenes Negras, eran Diosas -Tierra.  La Virgen, por la acción de Dios dará luz a un Hijo, al mismo tiempo humano y divino, que ayudara a la Humanidad,  dará vida espiritual, aportándoles medios para “la salvación”. Los benedictinos y otros promotores del culto cristiano unen  antiguas creencias celtas a la nueva religión cristiana mediante las Vírgenes Negras, figuras simbólicas de la gran idea: “El Sol fecunda la tierra que engendra la Vida”. De este modo adquiere sentido la expresión del Apocalipsis, “una mujer revestida de sol”, que san Bernardo tiene  presente en todo el fenómeno del culto medieval y para designar a la Virgen María.

El color negro se utiliza para representar simbólicamente en la Europa medieval esa tierra primitiva que fecundada, será fuente de vida, las Diosa-Tierra. Isis, Cibeles y Deméter que fueron con frecuencia representadas negras.  En el templo de Diana en Efeso, se veneraba una estatua negra de la Gran Diosa, resulta sorprendente descubrir que es precisamente en Éfeso donde la Virgen María vivió tras la muerte de Jesús, el lugar en que ocurrió se denomina karatchalti, “la piedra negra”.

El peregrinaje de los musulmanes como culminación de su vida de creyentes a la Meca, es una piedra negra símbolo de fecundidad y de fertilidad, los árabes cristianos habían asociado a aquel templo unas imágenes de la Virgen María,  Mahoma hizo desaparecer todas las imágenes y los íconos, respetando la piedra negra venerable, que fue incorporada a la religión musulmana, y su fiesta sagrada.

Nuestros escultores medievales, al emplear a propósito el color negro, subrayaban de manera clara que la Virgen Negra, era para ellos al mismo tiempo la María cristiana, la Diosa-Tierra céltica y la Isis egipcia, situándola dentro de una concepción religiosa universal del gran principio femenino del Universo.  Este color, nunca fue dado en la cristiandad a otra estatua que no fuera de la Virgen (Salvo a santa Ana, madre de la Virgen, en un vitral de Chartres) justificado por ese grandioso simbolismo a la vez naturalista y religioso, que confirma claramente el estado del pensamiento espiritual de los hombres de la Edad Media.

En la actualidad, la mayor parte están cubiertas con ropas recientes carentes de interés, y han sido repintadas en diferentes épocas. Cuando hallamos descripciones antiguas, en su origen, los vestidos estaban pintados en la misma madera de la estatua o sobre las cintas después del encolado eran de tres colores: azul, blanco y  rojo. Los vestidos de las Vírgenes Negras estaban a veces adornados con motivos dorados, y llevaban frecuentemente joyas y accesorios de oro. Al negro se le asimilaba frecuentemente el azul noche, que representaba la putrefacción primera por la cual debía pasar la materia. El blanco correspondía la fase siguiente, que era la de la purificación de la materia, mientras que el rojo simboliza la purificación gracias a la acción del “fuego secreto”. Como en un proceso de alquimia, el color negro asociado a los rasgos de la Madre y del Hijo, era la materia primordial de los alquimistas, los colores, blanco y rojo serían las tres transformaciones por las que pasa la materia durante la obra, y finalmente el color dorado, el del metal puro obtenido al término de la transmutación de los metales vulgares, sería el símbolo de la perfección iniciadora. (1) Jacques Huynen.

Al sur de Egipto, en la región llamada Nubia, cerca de Asuán, existe una isla situada en el centro del Nilo denominada Isla de Philae (“Isla del tiempo de Ra” para los antiguos egipcios). En esta isla se erige un templo dedicado a la diosa Isis (o Hathor) y era, en tiempos de las cruzadas, el único emplazamiento en donde se seguían realizando los antiguos cultos de los tiempos del Egipto faraónico.  Los Caballeros Templarios navegaron el Nilo en una de sus incursiones por el país y alcanzaron esta isla. Seducidos por la hermosura del lugar, por la paz y la espiritualidad que emanaba, y por la belleza del culto a la antigua diosa, se sintieron tan atraídos que lo adaptaron a sus propias creencias. Desde la instauración del Temple empezaron a proliferar imágenes de vírgenes negras, como evocación a la ancestral diosa madre-tierra Isis.

Unas son de madera casi negra como corresponde al “ébano africano”, otras oscurecieron con el paso del tiempo o por la exposición centenaria al humo de las velas.  En todas ellas parece vibrar la reminiscencia de la amada del Cantar de los Cantares, la de piel oscura, tostada por el sol, “la más bella de las mujeres”: Nigra sum, sed fermosa (“Soy negra, pero hermosa”). (2) R. Alarcón.

Los Templarios no podían adorar a una deidad pagana ya que suponía una herejía, que les enfrentaba a graves sanciones y penas en caso de ser descubiertos por la Iglesia. Esto obligó a los miembros del Temple a ser muy ingeniosos, decidieron inventar la figura de “Nuestra Señora de…” y adorar a la diosa egipcia bajo la imagen de una “virgen negra”, apariencia que se ha mantenido hasta nuestros días y cuyo culto, se haya aún vigente en muchos lugares de la geografía europea. De esta forma, los Templarios llevaron adelante su culto y confundieran a la Iglesia Católica.

Otra teoría dice que las vírgenes negras fueron utilizadas por el Temple para difundir el culto a la Magdalena, que sería la madre del linaje de Jesús. Este habría tenido descendencia. Los defensores de esta teoría argumentan que los reyes merovingios eran los descendientes sanguíneos de la pareja Jesús y Magdalena, y que en los Evangelios se habla de los hermanos de Jesús (Marcos, Mateo 13.55-56 y Lucas 8.19-21). Defienden que Jesús habría podido tener hijos. Curiosamente, en los lugares donde se encuentra una virgen negra aparece una evocación a la María Magdalena, por lo que el enigma sigue abierto. (3) Templarios.

A Las vírgenes negras se les construía un templo en el emplazamiento de su aparición;  estos lugares son coincidentes con los antiguos lugares de culto que las primitivas culturas dedicaban a sus cultos paganos a la Gran Diosa Madre. Los Templarios alzaban sus santuarios en estos emplazamientos ancestrales, lo que lleva a pensar que tenían un conocimiento de las virtudes de estos enclaves.

Bibliografía:

(1) Jacques Huynen, El enigma de las vírgenes negras, Colección otros Horizontes, de editorial Plaza Janes.   (2) Rafael ALARCÓN (1999, 66): El misterio de las vírgenes negras. Año Cero, Nº 12-0300-113, diciembre, Madrid.  (3) Templarios Extraído de www.templebalear.com

El Temple aspiraba a la abolición total de las guerras, de las desigualdades y a la extirpación del odio predicado por las religiones. Pretenderían instaurar la sinarquía, el reino de la razón, de la caridad, del amor. En definitiva, el Reino de Dios de las profecías bíblicas.

Bueno es pequeño

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