Máscaras del ARTE AFRICANO


Arte africano

MÁSCARAS Y EL ARTE AFRICANO.

Los occidentales consideraron las piezas de arte africano como objetos extraños, construidos por étnias primitivas. Solo a principios del siglo XX, los artistas europeos se sintieron interesados y se inspiraron en el arte africano desde el punto de vista puramente estético, sin darle importancia a su variedad, significado y función. Fueron entre otros Henri Matisse y los fauvistas, André Derain. Modigliani, Georges Braque. Pablo Picasso supo aprovechar mejor que nadie toda la carga emocional que el arte africano ofrecía y empezó a representar la figura humana de una forma cada vez más geométrica por medio de atrevidos planos, logrando la sensación de fuerza que emanan las máscaras africanas.

El africano que talla una máscara o una escultura para uso ritual, no considera que esté realizando una obra de arte,  como el artista de Occidente, el tallista africano no expresa una visión personal, sino de la comunidad a la que pertenece, sin apenas margen para la improvisación ni a la imaginación. Su trabajo tampoco es desinteresado, ya que persigue un fin determinado.

En África se siguen practicando ritos animistas, aunque los objetos que se utilizan en muchos de estos ritos actuales son diferentes a los que se empleaban antiguamente. Cuando el animista abandona sus creencias ancestrales por el avance del Islam, el cristianismo y la globalización, pierde interés por esos objetos y los pone a la venta.

Animados por el elevado precio que los objetos africanos alcanzan en los mercados occidentales, muchos habiles artistas se dedican a reproducir objetos que deben comercializarse como copias. La prueba de termoluminiscencia y el carbono 14 pueden indicar la antigüedad del material con el que está fabricado el objeto, aunque si utilizó madera de un árbol que fue talado hace muchos años, la respuesta puede estar equivocada.

Los comerciantes de pequeños poblados africanos intentan obtener  mejor precio posible y piden muy por encima del valor real, en la cultura africana el regateo es una formula habitual de negocio, y pueden pedir al menos el doble de lo que están dispuestos a vender, e inician una subasta a la baja, donde incitan al comprador a participar, llegando a enfadarse si no permaneces en el juego de oferta y contraoferta. Tienen tendencia a confundir a los compradores, exagerando con la fecha en que fue trabajada, captando a incautos  a los que ofrecen una figura corriente a precio de antigüedad.

Es importante conocer los ritos en los que se utilizan los objetos. En África los conocimentos se transmiten por vía oral entre generaciones, entre las creencias animistas el culto a los antepasados, se transfiere de padres a hijos. Olvidar un ancestro equivale a negarle la inmortalidad. Las mascaras estaban destinadas a las ceremonias y las creencias africanas consideran que encierran a espíritus de sus antepasados, o dioses buenos o malos. A los vendedores  se les debe escuchar con atención sobre la mascara y su ceremonial, porque algunos no son sinceros, pueden atribuir al anterior propietario un rey tribal, en busca de obtener más precio de sus piezas. Algunos coleccionistas solo compran objetos que salieron de África hace tiempo, desafortunadamente  están solo al alcance de privilegiados dispuestos a pagar precios elevados, y en algunos casos seria posible que el objeto fue sacado de África antes de haber sido utilizado en algún ritual. Algunos coleccionistas desprecian los objetos que son reproducciones y que tienen su belleza y  fin decorativo. Gran parte de los objetos de arte africano fueron expoliados por los colonialistas europeos, como el caso del ejecito británico que en 1897 se llevaron a Inglaterra, al menos 900 bronces históricos de Benin.

Cuando algún experto escribe que un objeto fabricado en África tiene autor desconocido, lo único que quiere decir es que ignora quién lo ha fabricado, no hará esfuerzos por averiguarlo, aunque algunos artistas no son anónimos. Los  comerciantes africanos, conocen bien su negocio, saben distinguir un objeto  auténtico de otro falso, y muchas veces conocen el nombre de los autores de los objetos antiguos, aunque los artistas fallecieran hace muchos años.

El uso determina la pátina. Entre la enorme variedad de objetos rituales africanos, hay algunos que se usan una vez, y luego se desechan. Otros van perteneciendo y son usados por sucesivas generaciones. Si encontramos un objeto de usar y tirar con muestras evidentes de haber sido utilizado varias veces, hay muchas probabilidades de que sea una falsificación.

Algunas máscaras se usan cada vez que se produce un deceso en el poblado. Otras se utilizan una vez cada ciertos años. Algunas tallas son frecuentemente acariciadas y sobadas, o manoseadas por niños. Otras se dejan en altares durante años sin que nadie ose tocarlas. Algunos objetos se untan con aceite de carité, cera de abeja, sangre, estiércol, huevo, etc. Otros se dejan a la intemperie y sufren los efectos de la climatología: calor, humedad, sol. Algunos objetos se transportan a menudo de un sitio a otro, o se golpean con fuerza contra el suelo. Otros se entierran durante años. Algunos objetos están tallados en maderas muy duras que no pierden peso durante el transcurso de los años. Otras maderas pierden peso al secarse. Algunos africanos tienen la costumbre de cocinar dentro de las chozas. El humo de la hoguera y los vapores de la comida determinan la pátina.

La rareza es uno de los aspectos que más valoran otros coleccionistas de mentalidad más abierta. Algunos grupos tribales son más prolíficos que otros, y los objetos provenientes de determinadas etnias son más valiosos que los procedentes de otras y algunas tribus no han tenido máscaras, aunque si alguno otros objetos artísticos. Teniendo en cuenta que adquirir y tener en domicilio particular un relicario con huesos de antepasados africanos son antigüedades que no todas las familias occidentales admiten.

El que quiera conocer del arte africano debe buscar, leer, estudiar, acudir a museos y exposiciones para conocer. Internet es una buena fuente de información y si su economía no es elevada puede hacerse con una colección de reproducciones, que son muy bellas, tendrá un objeto interesante, decorativo e ira tomando conocimientos de este singular arte, una persona positiva, inteligente, sensible y culta siempre encuentra algún atractivo en el objeto africano bien hecho.

El etnocentrismo europeo es evidente, cuando califica las formas de los africanos con escasa estimación, y resulta sorprendente cuando los artistas europeos incluyen el estilo en sus creaciones son grandes obras de arte. Al final llegas al convencimiento que el arte está influenciado por manejos interesados.

Bueno es pequeño


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