LOS NOBLES PUEBLOS INDIOS NORTEAMERICANOS


 

Early_Sioux

El sencillo “Buen día” que en todos los países de mundo se cambia, de las formas más diversas, indica cierto acuerdo entre los hombres, procedentes de un sentimiento al menos rudimentario de buena voluntad de los unos respecto a los otros.

En cuanto el ser humano, se libero del salvajismo primitivo en que la horda solo vive para si misma, a la vez tímida y feroz como manada de lobos.  Las tribus, los pueblos, las naciones, se agrupan de diverso modo sobre la tierra en virtud de sus atracciones reciprocas, guiadas instintivamente por las relaciones mutuas, de cambios que necesitara su existencia.

Al manifestarse los sentimientos de curiosidad, los llamamientos de simpatía, las necesidades de socorro y ayuda mutua, los grupos humanos tienden a verse, a medir intervalos que los separan del vecino, a abrir una senda en la dirección de las cabañas, los grupos étnicos de que la Tierra está poblada, gustan de verse  y de reunirse, a intervalos más o menos cortos.

La mayor parte de las tribus limítrofes tienen lugares escogidos comúnmente en sitios fácilmente accesibles para caminos naturales, ríos, gargantas, o desfiladeros de montaña, allá se celebran las fiestas, se cumplen las palabras y se cambian los objetos que faltan a unos y sobran a otros. LOS PIELES ROJAS, cuando recorrían libremente las extensiones selváticas y caminaban las praderas de la cuenca del Missisipi, se complacían en tomar en tomar como lugar de reunión las penínsulas que dominaban las confluencias de los ríos, ( tal era la punta triangular que separa el Monongahela y el Allegheny) o colinas bien descubiertas, de vista amplia y libre, desde donde se veía de lejos a los compañeros que caminaban por las praderas o navegaban en los ríos  o los lagos, como entre los dos islotes de Manitou, entre los lagos Michigan y Hurón.

Está costumbre en el Siglo XIX, cada primavera se veían acudir de todas partes multitudes de Pieles rojas, al Gran Campamento que son llanuras herbosas que dominan al oeste las montañas de Wyoming meridional, cerca de la cumbre de separación entre los Océanos,  Podia considerársele como el Nijni-Novgorod de América. Habiasé adoptado la tregua entre los guerreros; todos cambiaban sus géneros, luchaban en los combates de fuerza y destreza, arriesgaban su haber al juego y se servían admirablemente del lenguaje de los signos como de idioma universal. Los fríos del invierno impedían el nacimiento de ciudades en aquellos sitios, si las condiciones del clima hubieran sido favorables a poblados mayores.

De Eliseo Reclús, en el Hombre y la Tierra 1903 Volumen1, paginas 178 a 180.

Comentarios:

Los indios disputaban entre ellos por las tierras que consideraban “sus territorios de caza”, más los indios se vieron envueltos en batallas crueles enfrentados a los soldados de la Unión,  los pieles rojas, eran cazadores, la caza desarrolla en los seres humanos sentimientos de astucia, y el intento de arrebatarles sus tierraza de caza, afecto al indio siempre preocupado de tener asegurada la alimentación, la aparición de concurrentes fue el chispazo que inicio la guerra por los territorios de caza.

Los indios, eran cazadores nómadas, que desplazaban sus campamentos en busca de su principal suministrador de carne: EL BUFALO, era su sustento, con las pieles hacia sus cabañas (tipis) y su vestimenta y calzado, armas y utensilios los conseguía de estos animales. Por tanto separarles de sus territorios de caza era condenarles al hambre y al sufrimiento. El indio cazaba justo para alimentarse, los blancos cazaban para enviar la carne a los mercados o para mantener los ejércitos y las masivas cantidades de trabajadores que hacían carreteras y ferrocarriles.

Las invasiones de los europeos, la rapacidad por las tierras vírgenes no cultivadas, la abundancia de reses y la explotación del oro, fueron motivos para que se desplazaran,  hasta arrinconar a los nativos americanos en estériles rincones de pobres tierras, donde las posibilidades de sobrevivir eran escasas. Ambas partes, los invadidos y los recién llegados tuvieron enfrentamientos sangrientos, provocados por la codicia de los que estaban motivados por sus propios intereses en que se consideraban a los indios como enemigos a los que se debía alejar de las cercanías de las posesiones “tomadas” de los europeos o sus descendientes, para así obtener con más facilidad sus ansias de lucro.

Bueno es pequeño

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