LA DESCALIFICACION DEL ADVERSARIO EN POLITICA.


Ningunear tiene dos significados, según el diccionario de la Academia de la Lengua Española:

En primer lugar, significa no hacer caso de alguien, no tomarlo en consideración

En segundo, menospreciar a alguien o desdeñar.

Sinonimos son: No atender, o ignorar. Es Tratar a una persona de manera que intenta hacerle sentirse como que no vale.  Ningunear viene de “ninguno” es hacerle creer a otra persona que no es nadie, descalificar su persona.

Para Octavio Paz, Premio Nobel de la Paz, el ningueo En México es despreciar, La “disimulación mimética”, según escribe en su libro El laberinto de la soledad (1950), es una de manifestación de hermetismo: “no sólo nos disimulamos a nosotros mismos y nos hacemos transparentes y fantasmales; también disimulamos la existencia de nuestros semejantes. No quiero decir que los ignoremos o los hagamos menos, actos deliberados y soberbios, los disimulamos de manera más definitiva y radical: los ninguneamos.”

El ninguneo es una operación que consiste en hacer de Alguien, Ninguno. La nada de pronto se individualiza, se hace cuerpo y ojos, se hace Ninguno.” Según este mismo autor, el ninguneo se relaciona con el horror a la crítica y disidencia intelectual. Se opta entonces por ningunear para no enfrentar la crítica con argumentos.

El filósofo y teólogo Martín Buber, nació en Viena (1878), emigró cuando Hitler tomó el poder, y murió en 1965 en Jerusalén. En 1923 publicó un libro breve que tiene una poderosa vigencia; es una obra necesaria aquí y ahora. Su título: Yo y tú. Buber llamaba a “yo-tú” la “palabra primordial”. La consideraba vocablo único, imposible de separar, puesto que “yo” nada significa sin la noción de “tú” y dado que, en cuanto pronuncio el pronombre “yo”, me convierto en el tú de otro.

Buber fundó la filosofía del diálogo. Diálogo es el encuentro yo-tú. En el diálogo se da una relación directa y mutua, de identidad y reconocimiento. Cada persona confirma a la otra como un valor en sí mismo. Las personas son fines una para otra, no medios. No hay utilitarismo. En el diálogo se habla con el otro, no del otro. Es una experiencia profunda que resuena en todos los planos, incluso en el espiritual. No es lo mismo hablar de Dios que hablar con Dios. La primera es una práctica intelectual, la segunda es una experiencia de vida que abarca a todo el ser y no sólo a su razón. Sostenía Buber que en la experiencia yo-tú se manifiesta el amor. Ella es el amor.

Frente a al diálogo está el monólogo. En éste, cada persona conoce a las otras sólo para usarlas. Se vale de ellas o las niega. Ignora sus razones y su existencia. Desconoce al tú y así se desmerece como yo; vacía de trascendencia su propia existencia. Hace del otro un objeto; rompe la palabra primordial y él mismo se hace objeto; pierde su calidad de sujeto. El ser humano, decía Buber, se plasma en la recíproca presencia, se reconoce y se realiza en cada encuentro de un yo y un tú. Y lo más valioso de ese encuentro reside en que se da sin fines, sin utilitarismo. Es un encuentro sin búsqueda. Buber insistía en que la negación de ese tú lleva a la desaparición de quien se dice yo. “La palabra primordial yo-tú sólo puede ser dicha con la totalidad del ser.”, señala en una de las frases más hermosas de su libro y de su pensamiento. Y completa: “Toda vida verdadera es encuentro”.

Ese pequeño, profundo, bello y esencial libro de 1923 adquiere una resonancia que atruena en el mundo de hoy, En los politicos del piquete continuo, del reclamo de derechos con olvido de deberes, en el país donde el que tiene poder aprieta, ningunea, ignora, desprecia, odia, rompe de palabra y de hecho el vocablo yo-tú primordial y luego salta sobre sus trozos. Urge volver a modular la palabra primordial antes de que terminemos de perder nuestra condición de sujetos y nuestra dignidad de humanos. La palabra primordial se rompe y se vacía en las corruptelas parlamentarias; en los discursos prepotentes; en la toma de un colegio; en el asalto de una calle o una ruta; en la ignorancia de un acuerdo; en la falta a una promesa; en una burla electoral “testimonial”, en el olvido de que quienes votan son mandatarios y los votados son los mandados, en la violación de leyes, normas y reglas, en el uso de lo público para provecho propio, en el arribismo, en el ventajismo, en la violencia del lenguaje y de la acción, en el falseo de cifras esenciales y necesarias, en la pandémica e inmoral expansión de la pobreza, en los enriquecimientos inexplicables e inexplicados, en el uso vil del hambreado, en la manipulación de la justicia, en la invocación perversa de los derechos humanos.

En todas estas acciones se cree que el otro no importa, que el tú es innecesario. Todas estas acciones son monólogos. Todo el acento está en el yo. Media palabra, palabra rota. “Del hombre a quien llamo tú no tengo un conocimiento empírico. Pero estoy en relación con él en el santuario de la palabra primordial. Duele leer esto en el país del desencuentro y del monólogo autista y autoritario. Pero también aviva la memoria, convoca a recordar la palabra primordial, invita a volver a pronunciarla. Al menos, quienes estén dispuestos a templar para ello su voz y a abrir sus oídos en una escucha hospitalaria.

Fuente: Sergio SINAB, periodista y psicólogo, Para LA NACION17 /10/ 2009

Comentario:

Fue una actuación no apropiada de la persona que lo dijo,  y que fue aplaudido por su sumiso grupo. Es lógico que ese grupo defienda sus ideas y la de los grupos que le apoyan, también lo es que trabajasen unidos al Gobierno para salir de la crisis sin intentar que sea con la anulación total del proyecto, para exigirlo adecuado a sus pretensiones, los españoles pensamos que cualquier presupuesto que hubiera sido presentado, de igual manera se habría despreciado.

Duele ver los desencuentros de los políticos, y la imagen que proyectan, como cuando  reunidos para solucionar problemas graves de un país, y presentar presupuestos, el Presidente de la oposición  en España, ningunee a la Ministra del Gobierno, con la descalificación a ella y al proyecto que presentaba a debate y la conocida contraoferta de que se deben bajar los impuestos a las empresas y no lo dijo pero lo anticipo anteriormente facilitar el despido de los trabajadores.

Es muy correcto que los politicos defiendan sus ideas, más imponerlas no es democratico ni la descalificación es elegante medio.

Sentimos estos enfrentamientos que solo pueden llevar a desentendimientos y retrasos en nuestro despegue económico. Lo que parece no van a lograr con ello es poner en la Moncloa a quien de manera tan extraña dirige la oposición, a no ser que rectifique de actuaciones tan deprimentes.

Bueno es pequeño

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