SALUD Y EMIGRANTES.


SOBRE ATENCIONES A LA SALUD A EMIGRANTES

Los sanitarios, informan que en general los inmigrantes, llegan de países donde la atención médica es diferente y también el concepto de salud. Se sorprenden  por nuestra organización de nuestro Sistema de Salud, que les hace sentirse maltratados.

Para los pacientes árabes: La asistencia primaria dispone de 8-10 minutos que les deja insatisfechos,  y les hiere la sensibilidad las laminas anatómicas del cuerpo humano en las consultas, gesticulan con exageración y elevan el tono de voz, corteses en la visita a domicilio se sentirán agraviados si no les aceptamos su taza de te. Las mujeres son paciente de profundos prejuicios morales, rechazan al médico varón, la acompañara el marido quien hablara por ella, hablar directamente a la mujer es una afrenta. La ciencia médica, exige técnicas exploratorias que obligan a examinar la parte del cuerpo humano afectada, bien a través de una inspección ocular, táctil, radiográfica o practicas quirúrgicas, o un simple supositorio o enema, que una  mujer musulmana rechaza,  lo interpreta como una intromisión a su cuerpo, a lo que  no está dispuesta a someterse y esto es comprensible desde la perspectiva de sus fuertes convicciones religiosas y temor al marido.

Es un deshonor el embarazo de madres solteras, por lo que se produce abortos sin garantía, están habituadas a parir en cu domicilio, asistida por una partera, sin asepsia y acuden al sanatorio cuando el parto es distócico, que obliga a recurrir a urgencias del  a la parturienta sanatorio con posibles riesgos irreversibles para la madre y el niño, cuando este nace, le enfajan el vientre y la madre no se baña en la lactancia para “no rebajar la leche”. Pueden aceptar transfusiones únicamente para salvar la vida, admitirán transplantes de órganos de fallecidos, nunca de vivos, no admiten prótesis ni medicamentos procedentes del cerdo (gelatina de  cápsulas, la insulina), ni pueden utilizar medicamentos que contengan alcohol, Usan remedios caseros para  sus males y ocultan las enfermedades mentales y la invalidez de su familia.

Los pacientes subsaharianos y suramericanos: Son hiperfrecuentadores  y vulnerables a problemas de depresión por desajustes sociales y desajustes afectivos. Les produce ansiedad nuestro sofisticado sistema de salud, a los que proceden de una remota aldea y que el uso de la cita previa es para ellos incomprensible, La anamnesis presenta dificultades, ocultan síntomas, o responden forma incompleta o deformada a preguntas que consideran inoportunas. Suelen acudir tarde a la consulta o no acudir y reclaman si no se les atiende, si el médico sonríe en exceso,  puede hacerle pensar que no le toma en serio, a enfermos  sensibles. No siguen las instrucciones sobre las dosis, creen que la medicina occidental es demasiado agresiva.

Los pacientes chinos: No miran a la cara por respeto cultural, que puede interpretarse como signo de depresión, el número cuatro para ellos es tabú (significa muerte) así que no se les puede citar a las 4, ni ingresarlos a la habitación 44 del piso 4º.                        Tienen el mito de que los goteros intravenosos son panacea que curan todas las enfermedades, y lo piden en consulta. No confían en medicamentos baratos, y prefieren de fabricación americana o alemana, prefieren los medicamentos aplicados por vía parenteral y rechazan los análisis de sangre periódico porque creen “debilitan la salud”                               Los niños toman muy poca leche y a partir de los nueve meses les dan para comer pescado, carne, huevos, frutas y verduras. Frecuente intolerancia a la lactosa, que va decayendo con la edad y siguen de acuerdo el calendario de vacunaciones y tienen más fe en su medicina que en la occidental.

Cada sociedad, desarrolla sus propios procedimientos y modos de curar. Ninguna medicina es mejor o peor. Un sistema terapéutico es válido si resuelve o ayuda a resolver problemas de salud. La medicina occidental, científica y tecnológica, es una más dentro de las que se desarrollan en el mundo, con las soluciones a los problemas de salud dentro de esta cultura, una etnomedicina que  condujo la revolución científica con grandes avances por la investigación.

Para los “nativos” americanos, el monte es vida, los árboles hermanos,  respetar las flores y plantas son fuentes para sanar, el agua sangre que nutre sus campos; las rocas, protección y fuerza; el Sol Padre de la vida; la tierra la Madre que da lo que se necesita para vivir. Alrededor de esas imágenes poéticas, están los elementos espirituales y si todo ello está en equilibrio, hay salud. El entendimiento entre el hombre y la naturaleza es un  saber que se adquiere por el conocimiento kimun, ofreciendo valores de conducta, y esa mezcla física y espiritual, conduce a las personas a saber curar sus males.

En China tradicional se implica en la salud: El cielo, las nubes, al viento, al sol y a las estrellas; al río, bosques y  montes. Si todo se relaciona en equilibrio, sin alteraciones, fluye el Qi, (materia y energía, constituyente esencial de lo existente). Las energías de la naturaleza son influyentes y responsables en la salud, en los individuos, de  la comunidad y del entorno.

La medicina occidental entiende que un remedio correcto debe lograr la mejoría  de la enfermedad desde el primer momento. La medicina moderna, alopática, tecnológica,  reconoce el beneficio de plantas en la salud de las personas. Los médicos occidentales, consideran posible combinar los sistemas terapéuticos de la medicina tradicional con la occidental-tecnológica-científica,  usando tanto plantas y remedios y medicamentos de patente, de acuerdo a las necesidades. Son mejores los médicos convencionales en cirugía, afecciones respiratorias o del corazón.

La medicina tradicional naturalista, entiende que el remedio provocara una reacción del organismo en respuesta al proceso terapéutico, y tras un aparente empeoramiento de los síntomas debe ser seguido de una mejoría o de la cura total, se utilizan medios botánicos y ritos comunitarios con prácticas ancestrales para asegurar las curaciones Los médicos tradicionales creen que cada sistema tiene sus ventajas, que ellos curan mejor las enfermedades del alma que tienen que ver expresamente con la cultura, la comunidad y el medio, del espíritu o robo del alma (el susto que produce estados de trance, con fiebre, convulsiones y shock). La imposición de la medicina occidental con el criterio de LA MEJOR, en opinión de miembros de culturas tradicionales, implica un acto de orgullo fruto de la posición de poder de la cultura occidental y de los intereses económicos del mundo rico de tipo etnocentrista.

Comentario: Las atenciones y relaciones sanitarias, se producen situaciones originadas por el choque de diferentes y dispares culturas, con conceptos de salud y atenciones muy diferentes a las occidentales frente a las de los inmigrantes en general y con la musulmana en particular.

Dijo HANS-GEORG GADAMER. Europa tiene la ventaja especial de haber podido aprender más que otros países a vivir con otros, lo que nos impulsa a la convivencia con diversas culturas y lenguas, religiones y confesiones que deben configurar el nuevo modelo político de Europa y de toda la humanidad. ……..Tenemos que aprender a respetar al Otro y a lo Otro. O lo que es lo mismo, tenemos que aprender a no tener razón y a conocer a lo Otro y a los Otros, a fin de lograr una participación reciproca a Nosotros mismos.

Los problemas en la relación con inmigrantes, indican que el gran desafío del sistema sanitario es la atención de la diversidad, significa adaptar los servicios a las individualidades. Los conceptos sociales y culturales, varían en función del contexto en el que se generan. Por este motivo, la relación sanitario-paciente puede estar influenciada por conceptos a veces divergentes. Las  partes tienen razón desde sus puntos divergentes técnico y moral.

Se precisa un proceso de integración, aceptando las diferencias de la globalización económica, cultural y tecnológica en las sociedades posmodernas, que se enfrenta a los problemas que surgen de posiciones encontradas. Vencer los convencionalismos mediante alianzas culturales, que no es tarea exclusivamente sanitaria, seria preciso la colaboración de las Administraciones,  con la sociedad española y los inmigrantes, para alcanzar la comprensión de culturas y modificar actitudes, mediante medidas de tipo político, social, de sensibilización  y educativo.

Fuentes:

  • Revista El Confidencial.
  • Universidad de Alicante, Carlos Gómez Gil, director Permanente para la Inmigración
  • Ministerio de Sanidad y Consumo (España)
  • HANS-GEORG GADAMER. La herencia de Europa BROWN, Peter. J. 1998. Understanding medical antropology. Mayfield publishing. London

Bueno es pequeño

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