LA MONTAÑA EN EQUILIBRIO, en Cuenca.


PAJARONCILLO

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LAS CORBETERAS

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PEÑAS EQUILIBRISTAS

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COLUMNAS QUE SOSTIENEN EL CIELO

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MONTAÑA, AUPADA EN OTRA MONTAÑA

MONTAÑA, AUPADA EN OTRA MONTAÑA

LAS CORBETERAS”, BELLEZAS DE LA NATURALEZA.

Corbetera en lenguaje, informal de la serrania conquense es la tapa de barro de una olla o puchero. El paraje tiene tramos que recuerdan a una alta torre construida con gigantes tapas de pucheros.

Visitamos un pueblo minúsculo y casi deshabitado, con menos de cien habitantes, aunque en verano su población aumenta de forma considerable. Pajaroncillo, cuyo nombre nos envía al pueblo vecino llamado Pajarón que según comenta un  residente hace referencia a un pájaro grande, por tanto PAJARONCILLO seria lugar pequeño del pájaro grande. Fue zona agrícola  de trigo candeal que producía harinas para panes grandes, blancos, crujientes y olorosos que llamamos de “pueblo” una de las cosas buenas que no tenemos en las capitales. Su valle era residencia de ganados, encrucijada de caminos y descanso de rebaños trashumantes con ovejas lecheras y cabras acrobáticas cuando eran trasladados por los pastores a los pastos frescos del verano.

Las montañas de Rodeno, que son aglomeración de areniscas rojizas que estuvieron inmersas en el mar antes de los grandes plegamientos, ofrecen un  espectacular paraje en las “Las Corbeteras”, cercano a Pajaroncillo en la serranía baja de la provincia de Cuenca (España), en la carretera  de Carboneras de Guadazaón a Cañete, paralela al río Cabriel, ofrece el deleite de poder admirar los paisajes producto de la Naturaleza, donde la erosión ha labrado las piedras, para lograr formas inéditas  de belleza caprichosa en descomunales tamaños que proporcionan un rincón como si estuviera diseñado por hadas o magos. Es allí donde comienza el territorio de la increíble hoz que ha formado el  río en su camino al mar, en un paraje hermoso guardado por pinos con aromas a resina en una atmósfera  enriquecida por el aire puro, que la alquimia vegetal ha filtrado en los inmensos bosques.  La mejor entrada está saliendo de Cuenca dirección Cañete, a los pocos metros de pasar el KM. 486, hay a la derecha del conductor un espacio junto al rio Gabriel, donde se puede aparcar. Desde alli hay un paseo muy agradable y facil en un camino ancho, solo un trozo tiene las piedras sueltas por la bajada de aguas, la cuesta es corta y suave tiene aproximadamente un Kilometro y medio. Merece un esfuerzo porque la belleza del entorno es sensacional.

De la misma estructura geológica es el conocido “Castillo de Pajaroncillo”, también llamado: “el Saladar”. Fue hermoso refugio de asentamientos humanos, que nuestros antecesores habitaron hace miles de años, estas tierra estuvieron habitadas en la Edad de Hierro y Bronce como demuestran los refugios de poblados rupestres hallados, el Castillo por su situación casi inexpugnable fue utilizado por todas las civilizaciones como defensa de territorios, los romanos,  los árabes  y hasta  la avanzada del Marquesado de Moya en tiempos modernos. Se conservan los aljibes y cisternas talladas en la roca que servían para recoger agua con que poder soportar los asedios y acosos enemigos.  En el valle una extensa capa freática cercana a la superficie facilitó aguas subterráneas y los asentamientos.

Incluimos las fotos de la excursión, que fue coronada por una merienda junto al riachuelo cantarín  de aguas frías y rodeados de pequeños pájaros que nos solicitaban unas migas. El “Pajarón” no existe o no se presentó, nos lo imaginamos sobrevolando aquel cielo azul lleno de luz, posándose orgulloso  desde su atalaya de vigilancia en lo alto de las corbeteras, protegiendo el entorno de la rapacidad humana hoy contenida que destruyo paredones para obtener piedras rodenas y construir viviendas, mesas de jardines y barbacoas.

Tampoco apareció ningún cartel indicador, lastima que rincón de tanta belleza, no haya merecido de la Delegación de Turismo de Castilla La Mancha un cartel indicador de los que cuestasn 30 Euros, espèramos que sea un olvido a rectificar, porque si fuera negligencia mereceria una critica severa.

Bueno es pequeño


2 comentarios en “LA MONTAÑA EN EQUILIBRIO, en Cuenca.

  1. Hace mas o menos treinta y dos o treinta y tres años, hicimos un viaje inolvidable a la Serranía de Cuenca. Íbamos mi marido y yo y mis tres hijos mayores. Llevábamos en la baca del Seat 127 el equipaje, la tienda de campaña, mantas, mesa y sillas de camping y todos los enseres que nos hacían falta para preparar la comida allí donde se nos ocurría parar. Acampábamos en la montaña, en las afuera de los pequeños pueblos que tú describes, en fin en aquellos sitios que nos gustaban. La gente nos miraba como si fuéramos alguna tribu nómada salida de no sé que sitio. Nos bañábamos en los pequeños arroyos de claras y frías aguas. En una ocasión dormimos en un refugio de montaña. Por la mañana cuando me desperté, salí y vi un hermoso ciervo bebiendo agua en el abrevadero, llamé a mis hijos pero el asustadizo animal desapareció corriendo. En nuestro recorrido visitamos Cuenca y como no la Ciudad Encantada. Cuenca es una bella ciudad que me dejó un recuerdo especial.Fue un viaje precioso, que ahora en la distancia pienso lo irresponsables que fuimos, con las dos niñas y el niño, sin cinturones de seguridad y por supuesto sin aire acondicionado y cargados de equipaje hasta los topes, pero lo pasamos también y fue tan bonito que mereció la pena. Tus fotos me lo han recordado. ¡Entonces eramos jóvenes!

  2. Mis nietos son de ciudad y sus padres cuando los llevan de viaje los alojan en hotel y comen en restaurante.

    Cuando con los pequeños han estado con nosotros en Cuenca, algunos días los hemos llevado de cesta, lo que los modernos llaman picnic, están tan felices y piden comer de “taper” Los tiempos cambian y aquellos bellos momentos han cambiado, más hoy como hace años los niños son felices jugando en el campo, viendo los animales y admirando las montañas y los bosques.

    Lo del coche lo entiendo, mi esposa hizo un viaje en un SEAT 127 con su madre, su hermana cuatro niños, un perro, un gato y un canario. Es real, divertido y llegaron

    Tiempos felices que son nostalgia de mayores.

    Muy hermoso tu comentario. Florián

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