LA SALUD ES TAMBIÉN EQULIBRIO CON LA NATURALEZA.


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La Salud es también equilibrio con la Naturaleza.

En la formación que se imparte en la Facultad de Medicina, la formación en Antropología, ha sido de escasa  profundidad. Un posible motivo es atribuible a que el estudiante occidental considera su medicina superior y las restantes de evidente inferioridad. Solo hoy con los movimientos migratorios, en la necesidad de atender a personas de otras culturas, habituados a una medicina diferente, se crea la necesidad  de profundizar con sistemas antropológicos.

Los enfermos inmigrantes que acuden a las consultas españolas, consideran a la medicina occidental demasiado “fuerte” porque recurre a la química de forma permanente despreciando los sistemas curativos validos de otras culturas, dicen que la occidental es una medicina etnocéntrica a la que los someten y que además quieren imponer en todo el mundo bajo el epígrafe de “ayuda al desarrollo”. Y es que ambas medicinas y sistemas de curar tienen su gran parte de razón, la occidental dispone de innegables avances en medios diagnósticos y gran desarrollo en cirugía, entretanto que la medicina “tradicional” dispone de formulas ancrestales y conocimientos de las plantas muy superior a la occidental, cuya validez ha sido reconocida por la farmacopea e  incluidas en sus formulas y remedios.

En todas las civilizaciones,  bajo todas las culturas  desde que se tienen conocimientos escritos de los egipcios, los persas o de los griegos hace ya entre tres mil a cinco  mil años  las personas dedicadas a curar eran personas consideradas socialmente como hacedoras de bien y sabios para sanar numerosos males poco conocidos. Los médicos y el personal sanitario en general, son considerados bajo el esteriotipo de personas con una gran humanidad, dispuestos a la entrega que exige  sacrifico de horas de trabajo interminables, dispuesto a partir donde el dolor y la enfermedad se manifestase, viviendo con humildad y a compartir su saber con los demás.  Héroes humanos aquellos que cuando faltaban carreteras o vehículos, visitaban por las aldeas a pie o sobre una mula en las frías noches de invierno sobre cerros nevados.  Los que en conflictos o catástrofes son los primeros en llegar y el las guerras están dispuestos a partir a primera línea de fuego para en una tienda de campaña o improvisado hospital atender al herido, a veces impotente ante tanto dolor y tan escasos medios humanos y material quirúrgico.

El médico occidental hoy, ejerce su profesión dentro de un sistema sociocultural que legitima su actividad, donde además de diagnosticar males y enfermedades,  prohíbe hacer, comer y beber o prescribe medicinas métodos terapéuticos y su trabajo- ciencia se desarrolla en escenarios socialmente tipificados. Dentro de las personas que curan y que han curado se incluyen: Chamanes, brujos, frailes fabricantes de elixires,  y parteras empíricas basadas en escasa experiencia,  ministros eclesiásticos que  con practicas exorcistas curan y expulsan demonios. Para no ser etnocéntricos, el siglo pasado en España, había peluqueros dentistas, sanadores, sangradores que periódicamente  sometían a sus clientes a la extracción de sangre por sanguijuelas o por corte en vena,  considerados de dudosa eficacia en la medicina moderna.

Un enfermo, es aquel que ha perdido su salud por desequilibrios en el funcionamiento de su organismo,  detectada por síntomas, si bien hay enfermedades silenciosas como la diabetes, sin dolor ni síntomas apreciables,  ni en las enfermedades acompañadas de dolor no todos los enfermos tienen la misma sensibilidad, como las personas muy mayores o enfermedades mentales  “asintomáticas”. Los enfermos tras tomar precauciones rechazando lo que considere puede ser nocivos su organismo y  se encuentran sin alivio decide visitar al médico para conocer el diagnostico a su dolencia  ayudado por exploraciones o analíticas y dará recomendaciones que el enfermo tomara, o solamente hasta que note mejoría o dejara olvidada en su mesilla de noche, o quizás decida contrastar con otro doctor si el diagnostico no es de su agrado. Como en los casos en que el doctor prohíbe tomar alcohol y dejar de fumar.

Enfermar no es un hecho individual, sino que esta inmerso en el entorno social afectado por la interacción del grupo humano, orientado desde perspectivas diferentes, donde  la cultura define y tipifica enfermedades y crea conceptos que forman el contexto terapéutico.  (Recordemos los dolores del parto por parte del padre varón en tribus indias o la depresión post-parto en la vida occidental por parte del varón).

Los avances en la investigación médica, han alcanzado en los últimos años desarrollos que hacen vivir a los seres humanos más tiempo y con más salud,  por lo que la humanidad queda admirada y reconocida ante estos avances en tan hermosa labor científica.  El enfermo tiene su rol dentro del grupo, es respetado, se le exime de trabajos, se le visita se le obsequia y se le dan caprichos, incluso las embarazadas en privilegio de su estado tienen deseos y caprichos “antojos”, que espera alcanzar.

La empatia del médico, y su  comportamiento en la consulta en cada visita, formara un concepto relacionado  con lo que se le ofrece y lo que espera el paciente, hará que la imagen preconcebida por el enfermo  se vea confirmada o rectificada e influyen ya no solamente aspectos médicos sino humanos, como tiempo de espera, duración de la visita, precios de los medicamentos no solo por su excesivo precio, sino que los baratos pueden ser considerados como malos. La enfermedad, alcanza a todos los humanos como alteración del funcionamiento biológico, el concepto de salud es tan diferente que una  persona excesivamente gruesa o delgada desde diferentes culturas o grupos pueden ser síntomas de salud o de enfermedad. La vejez, puede ser considerada como una enfermedad que origina debilidad orgánica. Otro concepto diferentes de distintas culturas, son el concepto de las personas con trastornos mentales, aunque parece que la persona “alterada” de de ser atendida con fármacos, en otras culturas se les administra drogas alucinógenas que producen comportamiento esquizofrénico.

Curiosos son los experimentos de los investigadores de farmacia destinado a humanos, donde eligiendo un grupo de enfermos con un tratamiento, se les administra a algunos un producto inocuo “placebo”  que no contiene medicamento, con resultados tan sorprendentes de que algunos de estos enfermos que reciben falso tratamiento mejoran en sus estado patológico, lo que demuestra la fuerza de la cultura que para el enfermo tienen los tratamientos sanitarios.  Por el contrario una transgresión de las normas puede originar síntomas de enfermedad.

Los antropólogos dividen en tres conceptos o  términos la enfermedad (sickness): La patología (disease), su percepción (iones) la experiencia y vivencia  (etnomedicina), todo sumado es un proceso que da significado social  a los signos que producen los desordenes conductuales y biológicos, significativamente los de origen patológico, que examina el transcurrir biológico del hombre, como acontecimiento actual sobre el que se construyen determinadas identidades sociales, las culturas diferencian a su grupo por edades, genero, sometidos a rituales con intervención social, organizan  ritos,  unos como los africanos de iniciación, y en la occidental la abuela impone que sea bautizado el recién nacido aunque los fundamentos religiosos de la familia no sean firmes.

La medicina científica, a veces contrapone con las ideas de la medicina cultural popular y ancrestal, donde supersticiones y desconocimiento de asepsia, estaban extendidas otros curadores actúan con ensalmos, oraciones y encantamientos, y es que hay diferentes medicinas y medios de curar:

  • Un occidental estando enfermo se daría autotratamiento  antes que acudir a un Brujo Chaman adornado con plumas de pájaros y con unas bolsas de cuero de donde saca sus medicinas anónimas con plantas, minerales y se supone que sangre de algún animal.
  • Y el africano queda aterrado ante una jeringuilla para inyección hipodérmica.
  • Un musulmán diabético, rechazaría recibir insulina, al ser producto extraído del páncreas de un cerdo, prohibido por su religión y su esposa se consideraria ultrajada si le es prescrito medicamentos en forma de supositorios para aplicarse por vía anal.
  • Un sudamericano se sentiría ofendido, si el medico decide no recibirlo por haber llegado solo con una hora de retraso a consulta.
  • Las medicinas “alternativas” como homeopatías, técnicas de prevención y terapia como el yoga y la acupuntura,  son valores procedentes de países orientales y con valor en Occidente, que revalorizan la naturaleza, y rechazan la agresividad de la violenta medicina no natural.

El sistema de biomedicina que se ha instituido en los países occidentales, ha sido examinado en buen numero de contextos y variantes sobre la base de diversidad de perspectivas, que incluye la articulación de servicios sanitarios, la red de usuarios, la actitud de los profesionales, las relaciones simbólicas con sus sistemas sociales, y sus normas.  En la enseñanza de la medicina se considera a la salud y a la enfermedad como fenómenos exclusivamente biológicos. Se pretende que los profesionales de la medicina hagan frente a los problemas médicos desde una perspectiva que integre todos los factores con especial atención en aquéllos que son característicos de la sociedad y de la cultura en la que estamos inmersos, que incluya el análisis transcultural y transhistórico de nuestro entorno conociendo las diversas formas en las que el hombre ha hecho frente a la enfermedad y desde una perspectiva en la que todos estos planteamientos se efectuan desde la perspectiva de una sociedad que, aunque se haya «mundializado», no es la única ni lo ha sido a lo largo de la historia de la humanidad.

Los grandes avances y conquistas en la medicina contemporánea en cirugía, en lucha contra las grandes pandemias y patologías infecciosas, han supuesto un cambio radical en los tratamientos que han erradicado infinidad de enfermedades. No por ello deben desecharse las antiguas formar de curar.

Bibliografía : J.L. García García     ENFERMEDAD y CULTURA

Tullio seppilli FACTORES CULTURALES DE LA SALUD

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