Símbolos en el ritual ndembu “EL ARBOL DE LA LECHE “


Símbolos en el ritual ndembu “EL ARBOL DE LA LECHE “

La importancia del ritual en la vida de los poblados ndembu de Zambia (antes Rodesia del Norte), en 1952, resultaba asombrosa. En cualquier pequeña vecindad era difícil pasar una semana sin oír algún tambor ritual en uno u otro de sus poblados.

El símbolo es la más pequeña unidad del ritual que todavía conserva las propiedades específicas de la conducta ritual; es la unidad última de estructura específica en un contexto ritual. Un «símbolo» es una cosa de la que por general consenso, se piensa que tipifica naturalmente, o representa, o recuerda algo, ya sea por la posesión de cualidades análogas, ya por asociación de hecho o de pensamiento.

El símbolo viene  a asociarse a los humanos intereses, propósitos, fines, medios, tanto si éstos están explícitamente formulados como si han de inferirse a partir de la conducta observada. La estructura y las propiedades de un símbolo son las de una entidad dinámica, al menos dentro del contexto de acción adecuado.

El nkang´a, es el ritual de la pubertad de las muchachas, la novicia, envuelta en una manta, yace al pie de un vástago de mudyi. El árbol mudyi, Diplorrhyncus condylocarpon,  es notable por su látex blanco, que exuda gotas lechosas cuando  se araña su delgada corteza. Para los ndembu, ésta es la más importante  de sus características observables, «árbol de la leche». La mayor parte de las mujeres ndembu  atribuyen varios sentidos a este árbol:

En primer lugar, dicen que el árbol de la leche es él «más anciano» (mukulumpi) del ritual. Cada tipo de ritual tiene su símbolo «más anciano», «dominante». Las mujeres dicen que el árbol de la leche está por la leche humana y también por los pechos que la producen. Este significado lo ponen en relación con el hecho de que el nkang´a, se celebra cuando empiezan a formarse los pechos de la niña, y no con su primera menstruación que es ocasión de otro ritual menos elaborado.

En segundo lugar, el tema central del ceremonial es el vínculo de la lactancia entre la madre y el hijo, no el vínculo del nacimiento. Este tema de la lactancia se expresa por varios símbolos suplementarios indicativos del acto de la alimentación y de la materia de los alimentos.

En tercer lugar, las mujeres describen el árbol de la leche como «el árbol de una madre y de su hijo. Aquí el referente se ha desplazado de la descripción de un acto biológico, el amamantamiento, a un vínculo social de profunda importancia tanto para las relaciones domésticas como para la estructura de la sociedad ndembu. Este último sentido se expresa con la mayor claridad en un texto que recogí de un especialista ritual:

El árbol de la leche es el lugar de todas las madres del linaje (ivumu, literalmente «matriz» o «estómago»). Representa a la antepasada de mujeres y hombres. El árbol de la leche es donde durmió nuestra antepasada cuando fue iniciada. Una antepasada después de otra durmió aquí hasta nuestra abuela, hasta nuestra madre, hasta nosotros mismos los hijos. Este es el lugar de nuestra costumbre tribal (muchidi)1 , donde empezamos incluso  nosotros los hombres, porque a los hombres se les hace la circuncisión bajo un árbol de la leche.

A determinado nivel de abstracción, el árbol de la leche está por la matrilinealidad, el principio del que depende la continuidad de la sociedad ndembu. La matrilinealidad gobierna la sucesión en los cargos y la herencia de la propiedad, e inviste con los derechos dominantes de residencia en las unidades locales, confiere orden y estructura ala vida social ndembu. Sin embargo, según este mismo texto y según otros muchos informes, el mudyi significa la costumbre tribal (muchidi wetu) en sí misma.

El niño depende de su madre para su nutrición; y similarmente, dicen los ndembu, el miembro de la tribu bebe de los pechos de la costumbre tribal. De este modo, en el contenido de sentido del árbol de la leche, la nutrición y el aprendizaje se hacen equivalentes. Del niño se dice que ingiere la instrucción como el bebé ingiere la leche y el kapudyi, unas gachas de cazabe, muy aguadas, que los ndembu comparan con la leche. Aquí el árbol de la leche es una especie de cifra y compendio del proceso de instrucción en las cosas de la tribu que sigue a los episodios críticos de la iniciación, tanto de los varones (el episodio de la circuncisión), como de las muchachas (el largo episodio durante el que han de yacer inmóviles).El rol de la madre es el arquetipo del protector, nutridor y maestro. Con frecuencia, por ejemplo, se habla del jefe llamándolo «madre de su pueblo»; igual que al cazador que inicia aun novicio en un culto de caza se le llama «madre del arte de la caza» (mama dawuyang’a). El aprendiz de circuncisor es «hijo de la medicina de la circuncisión» y su instructor la «madre de la medicina de la circuncisión». En todos los sentidos hasta aquí descritos, el árbol de la leche representa los aspectos armoniosos, benevolentes de la vida doméstica y tribal.

El árbol de la leche representa aspectos de diferenciación e incluso de oposición social entre los componentes de esa misma sociedad a la que idealmente se supone que simboliza como un todo armonioso. El primer contexto significativo que examinaremos es el papel del árbol de la leche en una serie de situaciones de acción en el marco del ritual de la pubertad de las muchachas. Son las mujeres las que danzan en torno al árbol de la leche e inician a la novicia yaciente haciendo de ella el centro del círculo que gira.

El árbol de la leche exclusividad de las mujeres: las moviliza en oposición a los hombres, pues las mujeres entonan cantos en los que se mofan de los hombres y durante cierto tiempo no les dejan que dancen en su mismo círculo. Por tanto, si hemos de tomar en cuenta el aspecto operacional de ese símbolo que es el árbol de la leche, considerando no sólo lo que los ndembu dicen sobre él, sino también lo que hacen con él en su sentido, tendremos que conceder que distingue a las mujeres como categoría social e indica su solidaridad.

El árbol de la leche introduce aún otras discriminaciones, por ejemplo, en ciertos contextos de acción representa a la propia novicia. Un contexto así es el de la sacralización inicial de un vástago concreto del árbol de la leche que en la muchacha simboliza su nueva personalidad social como mujer madura. En el pasado (y ocasionalmente también hoy), el ritual de la pubertad de una muchacha formaba parte de su ritual matrimonial, y el matrimonio marcaba su transición de muchacha a mujer.

Gran parte del aprendizaje a que se la somete en el nkang´a y el simbolismo de la ceremonia apuntan a hacer de la muchacha una esposa sexualmente adecuada, una mujer fecunda y una madre capaz de producir una generosa provisión de leche. Para cada muchacha hay una ceremonia. Se la inicia a ella sola y ella sola se convierte en el centro de la atención y del cuidado de todos, es el acontecimiento más excitante y gratificante de vida. La sociedad reconoce esos sentimientos y los fomenta, impone a la novicia pruebas y penalidades que ella tiene que sufrir antes de ser glorificada en el último día del ritual. Así, el árbol de la leche celebra la mayoría de edad de una  nueva personalidad social, a la que en ese único momento de su vida distingue de todas las otras mujeres. Se expresa aquí el conflicto entre la muchacha y la comunidad moral de las mujeres adultas en la que ella va a entrar. No sin razón, el lugar del árbol de la leche se conoce con los mismos términos que se aplican al sitio en que se circunda a los muchachos, a saber, «lugar de morir» o «lugar de sufrir», pues la muchacha tiene que pasar en él un día entero, y un día caluroso, sin mover ni un solo músculo.

En otros contextos, lugar en que está el árbol de la leche es escenario de la oposición entre la madre de la novicia y el grupo de las mujeres adultas. La madre es excluida del círculo de la danza. En ese momento está perdiendo una hija, aunque luego la recobre como nuevo miembro adulto de su propio linaje. La relación entre la madre y la hija persiste a lo largo de todo el ritual, pero su contenido cambia, en una fase del  ceremonial la madre y la hija intercambian prendas, que podría guardar relación con la costumbre ndemb’u de que las personas en duelo lleven sobre sí pequeñas porciones de la vestimenta de su pariente muerto.

La oposición entre las mujeres de la tribu y la madre de la novicia se representa mímicamente junto al árbol de la leche al terminar el primer día del ritual de pubertad. La madre de la muchacha cocina una gran cantidad de cazabe y habas para las visitantes, que comen por grupos de aldea y no distribuidas al azar. Antes de comer, las mujeres se acercan al árbol de la leche, a pocos metros de allí, y giran procesional- mente en torno a él. La madre va la última llevando un gran cucharón lleno de cazabe y habas. De pronto grita: «¿Quién quiere cazabe de chipwampwilu?» Y todas las mujeres corren para apoderarse del cucharón y comer de él. «Chipwampwilu» parece ser una palabra arcaica sin conocido significado. El cucharón representa a la novicia en su papel de mujer casada, mientras que el alimento simboliza su poder reproductivo (lusemu) “Trae suerte que el cucharón lo coja una persona que sea del mismo poblado que la novicia”. Si no ocurre eso, la madre piensa que su hija se separará de ella para irse aun poblado lejano y morir allí. La madre desea que su hija se quede cerca de ella.» De esta manera, recibe forma dramática y simbólica el conflicto entre otro subsistema y el sistema total.

Resulta evidente que existen considerables discrepancias entre las  interpretaciones que del árbol de la leche ofrecen los informantes y la conducta que exhiben los ndembu en situaciones dominadas por el simbolismo del árbol de la leche…, se nos dice que el árbol de la leche representa el estrecho vínculo entre la madre y la hija, pero en realidad separa a la hija de la madre. Se nos dice también que árbol de la leche está por la unidad de la sociedad ndembu, pero en la práctica nos encontramos con que separa a las mujeres de los hombres, a unas categorías y grupos de mujeres de categorías y otros grupos. La ceremonia, es para la niña es una apertura a un nuevo estatus social.

Bibliografía: Victor Turner (1967) La selva de los símbolos. Siglo XXI, Madrid, 1980. Del Capitulo I

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