EL MERCADILLO EN LAS CIUDADES TROPICALES.


Al mercado de Abidjan, Foto noelia.net.

Al mercado de Abidjan, Foto noelia.net.

EL MERCADILLO EN LAS CIUDADES TROPICALES.

Los mercados  y mercadillos que se celebran en cualquier parte del mundo tienen una,  similitud, más tienen un sentido más importante y diferente en la Hispano América y en  África, la plaza de una ciudad, donde se instalan es un foco que al menos una vez a la semana atrae a las gentes de hasta diez kilómetros de alrededor, es un día especial para las mujeres (muchas) y los hombres (pocos) de las aldeas y poblados, que se preparan para tal acontecimiento, se levantan pronto, muy pronto  al amanecer  se tomara si lo hay el vehículo de transporte o la bicicleta si se dispone que marchara conducido por el hombre y llevara en la barra un niño, en la parte posterior a una esposa que mantendrá a un bebe con el pareo a la espalda y sobre la cabeza con increíble equilibrio una especie de barreño de aluminio o plástico, donde han puesto lo que lleva a vender o cambiar, otros irán andando en una caminata que para ir les costara a algunos cerca de tres horas, todos vestidos con su traje de fiesta muchas veces tradicional, y aquello que quieren vender o canjear lo introducen en una gaveta sobre su cabeza equilibrada con un rodillo de tela, son verduras del huerto familiar, piñas o bananas de sus pequeñas explotaciones o recogidas en la selva, manioca, un gallo, unos huevos de sus gallinas, o unas hierbas para el comerciante,  en ocasiones aceite de palma o alguna chicha o vino de palma, si la mujer tiene pareja, llevara un bebe a la espalda y otro de la mano, al llegar ofrecerá su mercancía a la venta, o solucionara con el intercambio, conseguirá unas monedas o canjeara por unas telas, arroz, sal, una sartén y todos los cacharros que como ajuar la casa necesita.

La visita al mercadillo, es un lugar donde se encuentra con familiares, amigos y conocidos, y intercambiaran las respectivas noticias, los encuentros son muy emotivos, se saludan e interrogan por todo y todos y las respuestas deben ser extensas y completas, a la luz criticas a amigos comunes, en ocasiones en este comadreo sacan a la luz criticas a amigas, es una versión de actividad social, diferente a como los ricos hacen en las grandes fiestas, aunque con el mismo sentido.

Los jóvenes aprovechan estos encuentros para intercambiarse requiebros, insinuaciones y declaraciones de intención de formar pareja. Se dice que el trópico es sensual y que desinhibe, de forma evidente los vestidos son para el calor y las aberturas para que circule el aire muestran parte de la anatomía de las mujeres que tanto gusta a los hombres de contemplar y les hace soñar, las jóvenes en ocasiones no tienen en el lugar donde viven varones para elegir y aquí en el mercado los hay a cientos, por tanto es cuestión de aprovechar antes de que se pase la edad o el chico de sus sueños sea acaparado por otra interesada.

El mercado es un lugar de bullicio, donde los vendedores llaman a los compradores conocidos haciendo su oferta, en un rincón habrá unos peluqueros que trabajaran en su oficio y un dentista nativo mañoso en el arte de extraer y hasta un vendedor de gafas graduadas, todo en una mezcla increíble, al fondo un vendedor de CDs piratas ofrece las últimas novedades, y hasta tienen un bar, es una caseta de cañas con hojas de palmera donde ofrecen bebida, con la música de un aparato de radio enorme con grandes altavoces, y una placita para bailar, resulta curioso ver a las madres danzar la salsa con su carga de bebe a la espalda, a quien no les parece extraño es a los pequeños que no se quejan, al contrario se rien.

Nunca faltan los médicos nativos que son grandes expertos y conocedores de las enfermedades y que prescriben plantas, adivinadores del porvenir, o los que venden amuletos para conseguir todo y que te defienden de lo malo, para conseguir lo bueno; situados entre la magia, la superchería y el engaño

Los clientes locales hacen sus compras y regresan a casa, a mediodía los que llegaron de lejos, traen su comida preparada o la improvisan, en ocasiones son dos bananas o un puñado de maní, al atardecer, el mercado languidece y todos empiezan a recoger, los que han venido de lejos aprovechan hasta el último instante para terminar de vender su mercancía y  continuar el cambio de impresiones sobre temas sociales de interés.

Empiezan las largas despedidas al empezar a recoger, antes de emprender el regreso que serán en  algunos casos de tres horas de caminata aunque el Sol del atardecer es más débil que el de mediodía. Todos  vuelven satisfechos y de regreso comentan lo bien que han vendido y de lo facil que resulta sacar mejor precio de los productos a los blancos,

El viaje ha sido productivo según se deduce de su buen humor, han obtenido un equivalente a veinte dólares, implicadas dos personas en todo un día, la siguiente semana estarán de nuevo, ofreciendo sus productos, en amigable diálogos con amistades, rompiendo la monotonía con nuevas noticias que reemplazaran a las antiguas, y la muchacha soltera, que ha profundizado en amistad con un joven galán, quisiera que la semana siguiente fuera…ya mañana.

Es una forma de vivir feliz su vida, libre de ambiciones, mucho más tranquila, es una diferente forma de entender la vida muy distinta a la que estamos acostumbrados.      Nos gustaría vivir en ese paraíso, aunque faltan muchas cosas de la que a los humanos la civilización del desarrollo nos ha creado la necesidad y a los que no sabríamos renunciar.

Bueno es pequeño

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