GUERRA Y AMOR DEL CENTURIÓN ROMANO


UNIFORME DE CENTURIÓN ROMANO

UNIFORME DE CENTURIÓN ROMANO

GUERRA Y AMOR DEL  CENTURIÓN ROMANO

En las excavaciones de Sagunto, los espeleólogos han encontrado una estela con  una inscripción, que traducida dice: Bajo estás piedras yacen Octavius y Claudia quienes enamorados vivieron su amor con respeto a sus compromisos, aquí reposan sus cuerpos mientras sus espíritus vuelan juntos. La lapida cubría una tumba con los cuerpos de una  mujer y un varon vestido como oficial del ejercito romano, entre ellos una pequeña ánfora sellada con resinas, dentro del ánfora dos papiros escritos cuyo contenido reproducimos. Los criterios de los expertos atribuyen como cierta la narración  ya que coincide con hechos históricos.

PAPIRO PRIMERO: Nací en Roma capital del Imperio del año 278 dc, en el mes dedicado a Marte Dios de la guerra, al octavo día de mi nacimiento fui legitimado por mi padre Claudio en el hogar de mi madre Cornelia, mediante la  ceremonia de alzarme  elevándome en brazos a lo alto, símbolo del compromiso de mi padre  a educarme, y se me atribuyó como protector Hércules el héroe solar que  representa la encarnación de lo divino en lo humano, me purificaron con agua al ponerme nombre Octavius,  me impusieron anudada al cuello una bolsa de cuerola bulla” que contenía  amuletos protectores y que debía llevar colgada hasta la mayoría de edad.

Mis juegos estuvieron relacionados con el arte de luchar en todas sus formas, y destacaba en los ejercicios de agilidad fuerza y destreza. Al cumplir diecisiete años, mi padre me envió a la Escuela Militar de la Armada en Ostia era el año de 295,  los barcos eran inestables, incómodos e insanos, la valentía de la tripulación quedaba anulada por la fuerza de la Naturaleza, nos ejercitamos en abordar y destruir naves enemigas y demoler  defensas de puertos tuvimos escaramuzas y desembarcos para castigar a extranjeros. A los veintiún años logre mi nombramiento de suboficial, y lucia el uniforme con coraza de metal que protegían completamente el tronco, casco con penacho, cinturón de cuero en el vientre con tiras colgantes para proteger los muslos, y unas fuertes sandalias de suela con tachuelas, espada y un puñal.

Cuando cobramos el primer salario los compañeros decidimos ir de fiesta a la taberna de Celsio, cuyas bellas esclavas eran ofrecidas y al ser varios los aspirantes a las caricias de las muchachas, la decisión de los privilegiados tuvo que ser decidida por la suerte de los dados, ame sin amor a una joven que pasiva aceptaba mis caricias por unas monedas que recogía su dueño, salí del habitáculo asqueado de que mi pasión hubiera ultrajado aquel cuerpo que recibía la lujuria con sonrisas ensayadas.

Fui enviado a las costas de Germania, gente del Norte que bebe abundante agua fermentada con cereales a la que llaman cerveza, comen nabo y cerdo, los hombres son belicosos y las mujeres son gruesas, altas y trabajaban en el campo.

Más tarde la marina me reclamó como suboficial de un barco en Britania, con mares  revueltos y nieblas permanentes durante meses, triste castigo para un romano el estar privado del privilegio del Sol y quedar en tierra de druidas y brujos errantes.             Cuando Constantino estuvo en guerra contra Liciano, fui embarcado ya como oficial en el Classic Ravennatis, con base en Ravena, nuestro  comandante era Crispo el primogénito del emperador, éramos treinta naves entre ambos bandos, enfrentados en  batalla contra Licinio, íbamos en busca del adversario, o los eludíamos, frente a nosotros cruzaba una nave con el estandarte del Comandante enemigo, sobre nosotros cayo una lluvia de flechas, nuestro capitán cayo herido y me confió el mando de nuestra nave que era pequeña pero rápida, pedí todo a babor y navegar a todo remo, el barco contrario interpreto maniobra de evasión y se dispuso a perseguirme  yo no quite la orden e hice dos terceras parte de un circulo, a continuación ordene todo a estribor bamboleando la nave por la brusquedad de la maniobra, con lo que enfilamos como una flecha el costado del buque contrario, nuestra proa estaba provisto de tres aguijones de bronce en la proa,  uno a ras de línea de flotación, otro a nivel de cubierta  y un tercero en la parte superior de la cámara de colisión. El choque fue terrible la estructuras de los barcos se estremecieron, el contrario dañado en la parte más sensible de su estructura chasco por la rotura de cuadernas y se abrió una brecha, el barco se estaba hundiendo, los marineros saltaban al agua, rescatamos del agua a Licinio,  los barcos enemigos huyeron  al ver a su Comandante prisionero, y ganamos la batalla.

El Emperador por mi comportamiento me llamó para felicitarme, y ante su ofrecimiento le pedí me enviase a un lugar sano porque las heridas de las batallas me torturaban, generoso me concedió ascenso a Centurión, con destino en el Mare  Nostrum y una finca con una gran casa, el documento de nombramiento decia: Por su dedicación al Ejercito Romano y su valentía en las batallas contra los enemigos de Roma, el Centurión Octavius ha sido nombrado Responsable del Destacamento de Saguntum en el campo de Morvedre.

Sagunto era ciudad rica con grandes campos de frutales y verduras regadas por el río Palancia, con un cercano puerto vinculado a la pesca, salazones y tráfico de mercancías.

En la necesaria relación social a mi llegada visité a la familia del anterior Centurión, fui atendido por su hija, una mujer de mediana edad. Claudia era bella y hermosa, inteligente, amable y sola porque su esposo dedicado a los entretenimientos de guerra y las caricias de amantes no la prestaba atención. También yo estaba solo, así que decidí reencontrarme con ella y surgió una amistad, era muy culta e instruida en el conocimiento de literatura griega; sabia cantar tocar la lira y  cantar, acordamos intercambiar conocimientos dado que yo tenia experiencia en viajes y haber convivido con otros pueblos, ella quería saber de aquellas culturas, desde entonces nos citábamos para comentar historias y conversar, me atraía como hermosa mujer que era y me seducía con su conversación y sus miradas, pasaron los meses estaba constantemente pensando en ella y una desazón y angustia llenaba de inquietud mi vida, que colmaba de alegría cuando estaba a su lado. Surgió en mí un amor, una forma de amor y amistad en que no hay un elemento sexual o este se da de forma mental, imaginativa o idealizada “platónica” y no de forma física.

En una ocasión me pidió me asomara al ventanal para presenciar un águila que se lanzaban para atrapar a unas liebres que corrían por entre los cultivos. Estábamos tan cerca que sin pretenderlo nuestros cuerpos se rozaron, a través de las ligeras túnicas yo sentí sus formas y un agradable estremecimiento recorrió mi cuerpo. Fueron días diferentes a la triste vida en el camarote de un barco sucio,  llegar ahora a una residencia cómoda, llena de sol, en clima suave estando cerca de “ella”,  en camino de la ancianidad  soy muy feliz con mis ilusiones.

El Senador Placido me invitó a la bacanal anual,  acudimos multitud de gente a la fiesta. Nos recibían mujeres adolescentes que imitaban las danzas de las sacerdotisas, ellas nos acompañaron a los baños, donde nos realizaron actos de limpieza y relajación, masajes con diferentes esencias y aceites, nos secaron y cubrieron con túnicas, fuimos acogidos en un salón donde existían lechos frente a las mesas, allí nos seria servida una cena, la educación de aquellas gentes que tomaban comida con las puntas de los dedos sin mancharse, chocaba con mis costumbres burdas de militar y tenía que solicitar a los esclavos un constante servicio para lavarme las manos. Tomamos abundantes manjares, frutas y quesos bebimos  de muchos vinos. Las jóvenes bailaron  vestidas con diademas de flores.

Se acerco a mi Claudia y me invitó a pasear por los vericuetos del enorme jardín, tomamos asiento en una pérgola junto a un estanque, seducido por el perfume a violetas de Claudia, perdí mi habitual respeto y acercándome a ella acaricie su cabello y deposité un largo beso en sus labios que sabían a almíbar de fresa caliente, fue largo, lento, inmenso ella correspondió, y en mi cuerpo una sensación de placentero éxtasis estalló.

De pronto un ruido y un dolor en el costado, era una espada que entraba muy dentro de mi cuerpo, me volví herido y pude empujar fuerte al individuo embozado que cayó sobre un banco de piedra, un ruido seco indicó que algún hueso se le quebró, me sentí muy débil,… cuando desperté estaba  atendido por Marcus Antoninus, medico  hispano de avanzados conocimientos, que hacia cirugía de cataratas, prótesis de miembros y taladraba cráneos para aliviar males del cerebro. Me había dado calmantes, pregunté a Marcus si era grave o iba a mejorar, negó con la cabeza…, como soldado romano no temía a la muerte, aunque me indignaba tener que abandonar la vida de cuando podia ser tan feliz. Pedí urgente que me trajeran escribano, para  enviar mensaje a mi amada Claudia.

PAPIRO SEGUNDO. Como médico de Saguntum, atendí a Octavius que estaba agonizando, me informo de su secreto y  yo oculté que Claudia había muerto asesinada en el mismo momento en que el fue atacado, culpable el desairado ex-marido que salió huyendo a saltos con  una pierna rota y cayó  por la muralla donde quedo muerto.

Octavius no termino el dictado porque un golpe de tos acabo con su vida.  Claudia no tuvo tiempo de contar que desde aquel día era mujer libre, había conseguido el divorcio rápido, al estar casada por las iustae nuptiae (matrimonios libres). Octavius fue sepultado con honores de Héroe del Ejército Romano y por mi mediación enterrado con Claudia.

Días más tarde el Astrólogo Adriano instalo su catalejo en el foro para que en las noches claras todos pudieran ver dos nuevas estrellas brillantes que se habían descubierto  y que unidas corrían por los cielos. Los saguntinos creyeron que eran  Claudia y Octavius y con ese nombre  las llamaron. Que magnifico destino para el amor, poder caminar eternamente juntos y libres en el firmamento.

Bueno es pequeño

Un comentario en “GUERRA Y AMOR DEL CENTURIÓN ROMANO

  1. Que bonita historia, es triste eso de morir por amor, pero muy romántico, fijate si se adelantaron a Romeo y Julieta o a Eleisa y Abelardo y tantos otros.

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