Declaracion Universal de los Derechos Humanos. LA ESCLAVITUD.


SALMA,  Esclava, pudo huir a Senegal y de alli e Estados unidos.

Salma Mint Saloum, que sirvió como esclava en Mauritania y que consiguió escapar a través de Senegal y luego llegar a Estados Unidos,

LA ESCLAVITUD EN EL MUNDO PERSISTE en contra de la Declaración Universal de los derechos humanos, que en su Artículo 4 contiene: Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.

A pesar de ello hay continuas denuncias de países en que se practica la esclavitud, la ONG freeslaves.com, denuncia de forma constante los abusos humanos que hoy día ocurren en el mundo, bajo las siguientes condiciones:

Los esclavos son forzados a trabajar sin renumeración, y tratados con violencia.  

Hay hoy 27 millones de esclavos en el mundo.                                                     

 Aunque la esclavitud no es legal, sucede en muchos sitios.                   .                                       

La mayoría de los esclavos se encuentran en la India y en África.                          

Al menos 14.500 esclavos, son vendidos en Estados Unidos de América cada año.

Los esclavos trabajan e los campos, en las casas, minas, y restaurantes.                 

  El “comercio humano” es el moderno comercio de esclavos.               .                                  

  El coste de un esclavo en el mundo tiene un precio de 70 €. (Lo mismo que una habitación de un hotel medio en España).                                                       

 Los dueños de esclavos, usan términos para evitar la palabra “esclavo”: fuerza de trabajo, compra de  trabajo, temporeros, personal de servicio ó intercambio humano. Se presupone que al menor 25 años será necesario para acabar con esta plaga de denigración al ser humano. 

“Cultivamos el trigo, y ellos nos dan el maiz
Horneamos el pan, y nos dan el mendrugo; 
Cribamos la harina, y nos dan la cáscara; 
Pelamos la carne, y nos dan la 
piel
Y de esta forma, nos van engañando.”

“No más migajas de maíz para mí, no más, no más, 
No más latigazos del amo para mí, no más no más…”

A pesar de la entrada en vigor de la Convención sobre la Esclavitud y de estar ‘oficialmente prohibida’ en casi todos los países, la esclavitud sigue existiendo en gran escala, tanto en sus formas tradicionales como en forma de ‘nueva esclavitud’. Según un estudio publicado en el año 2000 podría haber unos 27 millones de esclavos en todo el mundo. Uno de los países que mantienen la esclavitud y la protegen es Mauritania, contra cuyo gobierno se han alzado varias voces en distintas épocas.

Así mismo en muchos lugares del mundo siguen existiendo zonas con gran cantidad de personas viviendo en un régimen de esclavitud similar a los de la antigüedad. Sobre todo en zonas donde las administraciones prácticamente no existen, no llegan fácilmente o no se oponen y luchan contra ella debido a la corrupción de los funcionarios que deben controlarla, como en la Selva Amazónica por ejemplo.

Según el Departamento de Estado norteamericano, hay de 90.000 a 300.000 personas esclavas en Sudán. Estos esclavos son comprados y vendidos en unos modernos mercados de esclavos. En 1989, una mujer o un niño de la tribu Dinka costaban 90 dólares. Varios meses después, el precio cayó hasta los 15 dólares, ya que la oferta era muy superior. Se les obliga a cambiar su religión, y a convertirse al Islam. Les cambian sus nombres por otros árabes, y son forzados a hablar una lengua que no conocen. La organización humanitaria Christian Solidarity International lleva, desde 1995, compra esclavos para liberarlos, pagando 50 dólares por cada uno.

Reflexionando sobre la relación entre esclavitud y capitalismo, el economista Lester Thurow sostiene que:

Democracia y capitalismo parten de creencias muy diferentes sobre la adecuada distribución del poder. La primera se basa en la distribución equitativa del poder político, «un hombre, un voto», mientras que el capitalismo cree que es deber de los económicamente aptos expulsar a los no aptos fuera del negocio y eliminarlos. La «supervivencia del más apto» y las desigualdades en el poder de compra son la base de la eficiencia capitalista. Lo primero es el lucro personal y por tanto las empresas se hacen eficientes para enriquecerse. Por decirlo en su forma más cruda, el capitalismo es perfectamente compatible con la esclavitud, la democracia no.

La ONG Free the Slaves. Narra lo que sucede en MAURITANIA:

 

  • En la república islámica del noroeste de África son todavía comunes las prácticas esclavistas. Mujeres y hombres son condenados generación tras generación a servir a las clases dirigentes. Un decreto abolió la esclavitud en ese país en 1981 pero las organizaciones antiesclavistas aseguran que no sirve  para nada. Una ley inservible.
  • Los esclavos en ese país no llevan cadenas, ni llevan marcas sobre la piel, pero deben obediencia a sus amos, en un sistema que lleva vigente durante siglos y que se resiste al avance de la democracia en la república islámica africana mauritana.
  • Esclavos como sus padres, miles de ciudadanos de Mauritania, según SOS Slaves, se ven obligados a ejercer de sirvientes para las clases altas de una sociedad altamente jerarquizada que realiza todo tipo de abusos incluso sexuales  y el Estado nunca ha procesado a nadie por esto y las clases dirigentes miran para otro lado
  • La Unión Europa se ha ofrecido a financiar un estudio sobre el tema, propuesta que ha sido rechazada por el gobierno del país. Los activistas han pedido que se incluya la prohibición expresa de la esclavitud en la Constitución del país, a lo que los políticos se han negado.

 Comentario:

Una canción; un relato o una poesía constituyen otras formas de resistencia que no deben ser olvidadas. El esclavo no pierde su total libertad aunque esté atado por fuertes cadenas, el ansia de ser  libre permanece.

El malvado esclavista que te ata y domina, que rechaza tu color y aprecia el calor de los senos de tus hijas, son degenerados humanos en contra del débil que nunca ha sido libre, es un explotador de cuerpos, destruyendo culturas, despreciables vampiros con mentes insanas, que usan la violencia y el dinero para dominar. 

Lo más triste es quien hace a su pueblo esclavo, como los tiranos de los países que atan a sus ciudadanos con las cadenas  de la  represión, amordazados con la censura mientras en la calle se escuchan la violencia, las botas militares, que buscan a los rebeldes en  callejones, dándoles caza como a animales, y vienen los llantos, los dramas humanos, las cárceles y campos de refugiados llenos de desesperanza.

También culpable aquellos clérigos complacientes que como canonjía tenían parte de los  impuestos al entrar en las aduanas los barcos negreros, socios  del más despreciable negocio de aquellos que dudaban si los esclavos tenían alma, eran ellos  quienes no tenían o la tenían podrida.  Triste que la Santa Madre la Iglesia, declarara que la negritud carece de alma, lo que les permitio justificar la barbarie. Al indio le concedió el beneplácito de la existencia del alma, seguramente porque casi se habian casi extinguido los nativos. 

 También se entiende por esclavitud la condición de personas sujetas a los designios de otras sin opción a réplica, discrepancia, decisión o protesta, porque existe el esclavista ideológico, peligroso y solapado que medra en los círculos sostenidos por el capital, el ultra te observa, le estorbas, quieren boicotear la vía de tu libertad, quieren que vivas en  chozas como antaño,  que trabajes con un salario escaso y precises hacer muchas horas para comprar justo el pan para tu hijo  a quien nunca le podrás comprar un juguete, defiende tu libertad si ya la tienes, no te rindas jamás. Ciudadanos del mundo libre permanecer alerta, ante el ataque de las bestias totalitarias rencorosas de haber  reducido su dominio, que mantienen su  añoranza de épocas en que paseaban a sus ídolos bajo palio. Ellos no tienen piedad, nosotros si, sabremos defendernos con honor en justicia. 

Bueno es pequeño

 

 

2 comentarios en “Declaracion Universal de los Derechos Humanos. LA ESCLAVITUD.

  1. He leído varias veces tu artículo sobre la esclavitud y tu comentario final es muy duro. No quiero decir con esto que no sea justo, pues tienes razón, parece mentira que en este siglo siga existiendo esta indignidad. Después de tantas Revoluciones en nombre de la libertad, seguimos sometiendo a los seres humanos de tantas maneras… Pero nosotros seguimos pensando que somos estupendos y civilizados, que son los demás, pero nosotros consentimos.

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