RACISMO OCCIDENTAL Y DESPRECIO HUMANO


 

Ota Benga expuesto en un zoologico

Ota Benga expuesto en un zoologico

 

RACISMO OCCIDENTAL Y DESPRECIO HUMANO.

 “Increíbles perversas y repugnantes prácticas, con discriminación y falta de respeto a otros pueblos, fueron efectuados contra étnias respetables, y  de las que somos descendientes”.

 Actos denigrantes se hizo con seres humanos en épocas cercanas, como la presentación es escenarios de teatros y ferias de personas de razas exóticas, fue idea de un despreciable hombre de negocios Karl Hagenbeck, traficante con animales salvajes para presentarlos en zoológicos, en ampliación a su negocio, decidió a partir de 1874,  presentar humanos esclavizadas de Samoa y Saamis  y nubas de Egipto, en espectáculos organizados que fueron un éxito económico para el inhumano promotor.

En estas humillantes exhibiciones de humanos se presentaban como animales en jaulas o encadenados, recorrió con esté espectáculo las principales ciudades europeas. Mas tarde se  traslado el “espectáculo” a Norteamérica.

El numero de participantes, trabajadores en el espectáculo y esclavos fue aumentado  capturo tuaregs  de Tombuctú, malgaches de Madagascar; amazonas de Abomey. Muchos de los indígenas exhibidos en estas condiciones murieron, como un grupo de galibis de la Guayana en París en 1892.

En el siglo XIX de Sara Baartman, una mujer Khoi-san,  era exhibida desnuda en una jaula como una atracción complementaria en Inglaterra, ante la indignación de la Asociación Africana. Después de su muerte, sus genitales fueron diseccionados y moldeados en cera. Nelson Mandela solicitó formalmente a Francia el regreso de sus restos, que habían sido guardados en el Musée de l’Homme de París hasta 1974.

 En  Estados Unidos, el director de la Sociedad Zoológica de Nueva York, Madison Grant, un científico racista, expuso en el Zoológico de Bronx a Ota Benga, una personaje pigmeo traído de África,  al que se exhibía de forma permanente en jaula cerrada, de donde no salía viviendo junto con simios y otros animales en 1906, donde el espectáculo era apreciar como convivía el hombre pigmeo conviviendo con un orangután encerrados en la misma jaula.

La Iglesia Afro-Americana Baptista, envió protestas y el Zoo tuvo que quitar a Ota Benga de la exhibición, los argumentos públicos hacían referencia a que la exhibición era racista “Nuestra raza, pensamos, esta suficientemente deprimida, sin exhibir uno de nosotros con los simios” dijo el clérigo James H. Gordon.

Los visitantes veían como disparaba con su arco y flecha como parte de la exhibición interactiva pero al ser acosado verbal y físicamente por la multitud, lo que le origino una  conducta violenta. Ota Benga, estaba preso sin poder regresar a África y visto como una curiosidad en  América. El 20 de marzo de 1910 a la edad de 32 años, prendió un fuego ritual, arrancó las coronas que le habían implantado en los dientes limados, bailó una danza tradicional y se suicidó.

En el Jardín Parisino de Aclimatación de Paris, su director Geoffroy de Saint-Hilaire, en 1877 organizaron “exhibiciones etnológicas”, mostrando personas nubas e inuit. En la Feria Mundial de París de 1878 y 1879 se exhibieron las “villas de negros” seres humanos en jaulas, frecuentemente desnudos o semidesnudos.

El guerrero disecado del Museo Darder de Historia Natural, en Banyoles  (Girona), fue retirado el 1997 tras ciento setenta años de la exhibición publica, y enviados a Botswana donde se le debió enterrar con la dignidad y ceremonial correspondiente a la cultura de su pueblo, fue rescatado tras una larga polémica entre estados africanos y España con el Ayuntamiento de Banyoles. El guerrero disecado se remonta, al 1830, cuando unos naturalistas franceses, desenterraron el cuerpo de un indígena de unos 30 años, y decidieron disecarlo para enviarlo a París. Francesc Darder la adquirió para integrarla en su colección de historia natural, con la que fundaría el museo de Banyoles.

La polémica la inició en 1991, el médico haitiano Alphonse Arcelin, quien se mostró indignado ante la exhibición de un ser humano relleno de serrín y vestido con taparrabos. La situación se agravó cuando la Organización para la Unidad Africana (OUA), las Naciones Unidas y la Unesco reclamaron también la retirada del hombre disecado. El Ayuntamiento cedió en 1997, cuando todos los grupos políticos del consistorio acordaron iniciar los trámites del traslado a África. El negro de Banyoles emprendió su viaje definitivo por la puerta de atrás, buscando el respeto reservado a los cadáveres humanos.

El hombre se vuelve cruel con sus semejantes, pierde la responsabilidad que corresponde a la ética y deciden un os negociar exponiéndolos como raros o diferentes y los  espectadores pagando por presenciar la exhibición de otras razas, expuestos en jaulas esclavizados o colocados en jaulas o en museos. La dignidad humana no lo permite.

Cuestión diferente es la de conocer con respeto, la historia, la cultura, y la fisonomía de otros pueblos cuando voluntariamente se someten a fotografiarse para divulgar su cultura.

Estos casos son muestra de las  humillaciones humanas a quienes no podian defenderse,  que denigran a sur guardianes y “supuestos propietarios”que sometió a personas libres a la esclavitud, como animales salvajes e irracionales, sometidos a actos crueles, encadenados y amenazados,  en una situación donde el individuo dominado, pierde la capacidad de disponer libremente de sí mismo.

Culpa también para  aquellos espectadores que acudían a los montajes y exhibiciones  a lasl que  asistían adultos con niños, educándolos sin respeto a los demás en actos crueles de racismo y ayudando a formarles con ideas etnocentristas de la falsa  superioridad occidental.         

bueno-es-pequeno5                                                                                       

Un comentario en “RACISMO OCCIDENTAL Y DESPRECIO HUMANO

  1. Muy interesante este artículo, pero me permitirás no estar de acuerdo en que pongas en el mismo saco los casos de Karl Hagenbeck y el de Francesc Darder. El negro de Bañoles fue un hombre que vivió y murió libre. Su cadaver sustraido de su tumba de la misma manera que lo fueron todas las momias que hay esparcidas por el mundo sin que esto sea tratado como un caso de racismo. Los mismos que se rasgaron las vestiduras en Ruanda por la exhibición del negro de Bañolas tienen los suburbios de bostwana llenos de bosquimanos viviendo en la absoluta precaridad y tratandolos como una especie inferior.

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