Rodrigo Diaz de Vivar, El Cid Campeador. / VALENCIA.


 

                                     Estatua del Cidl levanta la divisa de sus mesnadas. Sobre alto pedestal de piedra, rodeado de un espacio ajardinado se encuentra, en Valencia junto a la plaza de España, la estatua del Cid Campeador, obra de la escultora norteamericana Anna Hyatt Hungtinton. Llegó la estatua a Valencia el 3 de marzo de 1964.

Este hombre, el azote de su tiempo, por su ansia de gloria, por la prudente tenacidad de su carácter, por su heroica valentía, fue uno de los milagros de Dios.Ibn Bassam.

El Campeador, terrible calamidad para el Islam, fue por la viril firmeza de su carácter y por su heroica energía, uno de los grandes milagros del Creador» Ben Bassam

Hombre y Señor de la Guerra, fue el héroe de muchos niños españoles, que escuchando las historias de sus batallas, y sus triunfos contra los invasores árabes, imaginaban la valentía de tal caballero. Rodrigo Díaz, el más universal de los burgaleses, encarna el prototipo del caballero con las máximas virtudes, fuerte y leal, justo y valiente, prudente, guerrero y culto. Su lugar de nacimiento es sólo señalado por el Cantar de Mío Cid como Vivar del Cid, a 10 Km. de Burgos, se señala que la victoria de Rodrigo en combate singular sobre el caballero navarro Jimeno Garcés, como el origen del sobrenombre “Campeador” (maestre de campo). Se trata de una figura histórica y legendaria de la Reconquista, cuya vida es la base del más importante cantar de gesta de la literatura española, el Cantar de Mío Cid.

Entre los años 1063 a 1072 fue el brazo derecho de don Sancho y guerreó junto a él en Zaragoza, Coimbra, y Zamora, época en la cual fue armado primeramente caballero y también nombrado Alférez y “príncipe de la hueste” de Sancho II. A los 23 años obtuvo el título de “Campeador” –Campidoctor– al vencer en duelo personal al alférez del reino de Navarra. A finales de 1080Sin descartar la influencia de cortesanos opuestos a Díaz de Vivar en la decisión, el rey incurrió en la «ira regia» contra El Cid y decretó su destierro y el rompimiento de la relación de vasallaje con él.

Díaz de Vivar partió al destierro e, inmediatamente y junto con sus vasallos o «mesnada», entró al servicio desde 1081 hasta 1085 del rey de Zaragoza, al-Mutamín, que encomendó al Cid en 1082 una ofensiva contra su hermano, el gobernador de Lérida, Mundir, En 1084 el Cid desempeñaba una misión en el sureste de la taifa zaragozana, atacando Morella.  De nuevo el castellano se alzó con la victoria,

La invasión almorávide y la derrota en 1086 de Alfonso VI en la batalla de Sagrajas, fomentaron el acercamiento entre rey y vasallo, y se le encargó la defensa de la zona levantina y le concedió varios dominios en tenencia: Dueñas, San Esteban de Gormaz, Langa de Duero y Briviesca.

En 1089 se produjo una nueva disensión con el rey, al llegar tarde las tropas de Díaz de Vivar al sitio de Aledo, lo que le provocó un segundo destierro y ser despojado de las concesiones anteriores e incluso de sus propias heredades. Junto con su mujer Jimena y sus soldados más leales marchó en busca de gloria.

En los años siguientes, la fama del Cid se acrecentó espectacularmente al contrario que el reinado del rey. En menos de un año el Cid se hizo señor  de los reinos moros de Lérida, Tortosa, Valencia, Denia, Albarracín, y Alpuente. En torno al 1093, matan a su protegido de Valencia Al-Cádir, ciudad que fue tomada por Ben Yehhaf. El Cid asedió durante 19 meses la ciudad y finalmente entró triunfal en junio de 1094.

Rodrigo se convirtió en el señor de Valencia, otorgó a la ciudad un estatuto de justicia envidiable y equilibrado, restauró la religión cristiana y al mismo tiempo renovó la mezquita de los musulmanes, acuñó moneda, se rodeó de una corte de estilo oriental con poetas tanto árabes como cristianos y gentes eminentes en el mundo de las leyes, en definitiva, organizó con grandísima maestría la vida del municipio valenciano.

A partir de ese momento, adoptó el título de príncipe Rodrigo el Campeador, y sus guerreros pudieron muy bien aplicarle el apelativo de meu sidi, efectivamente señor de muchas fortalezas de alcaides musulmanes en tierras de Levante. Aún habría de combatir numerosas batallas, como la que el mismo año le enfrentó al emperador almorávide Mahammad, sobrino de Yusuf, el cual se presentó a las puertas de Valencia con 150.000 caballeros. El Cid quedo victorioso.

Su fallecimiento se produjo en Valencia entre mayo y julio de 1099  debido a unas fiebres. Doña Jimena consiguió mantener la ciudad con la ayuda de su yerno Ramón Berenguer III , hasta mayo de 1102, debido a una situación insostenible, la familia y gente del Cid abandonó Valencia. Sus restos desde 1921 reposan junto con los de su esposa Doña Jimena en un emplazamiento privilegiado de la Catedral de Burgos.

Mucha leyenda le rodea, su figura ha sido estudiada con gran rigor por grandes especialistas, su vida familiar, y hasta su caballo y espadas son por todos conocidos. Las gentes del pueblo conocieron los cantares de gesta, del que se conserva el Cantar de Mío Cid escrito entre 1195 y 1207 por un autor culto, letrado de la zona de Burgos referido a los hechos recreados de la última parte de su vida. Todos los juglares de los siglos posteriores a su muerte contarían en forma de cantares de gesta su vida y sus hazañas, así como también inventarían su leyenda en forma de epopeya.

En 1961 se estrenó la versión cinematográfica más popular del Cid. Fue dirigida por Anthony Mann y protagonizada por Sophia Loren y Charlton Heston. La película, producida por Samuel Bronston, se rodó en el levante Valenciano.

Ya entra el Cid Ruy Díaz por Burgos; sesenta pendones le acompañan./ Hombres y mujeres salen a verlo/, los burgaleses y burgalesas se asoman a las ventanas: todos afligidos y llorosos./De todas las bocas sale el mismo lamento:¡Oh Dios, qué buen vasallo si tuviese buen Señor! “

hasta-1-de-mayo-009 

Anuncios

2 comentarios en “Rodrigo Diaz de Vivar, El Cid Campeador. / VALENCIA.

  1. Hay personajes históricos, para los que “disfrutamos” de la enseñanza primaria, secundaria y universitaria en tiempos del dictador Franco, que debido a los honores, estatuas, monumentos, enterramientos catedralicios, etc.etc. con los que fueron honrados en aquellos años siempre me han escocido los ojos y supurado los odios. El Cid es el más importante de ellos. Un señor cuyo mérito más destacado es que era el más bestia de todos, el que servia como si fuera un mercenario más a cualquier señor feudal que le pagara,y el otro mérito fue llevarse muy bien con la santa madre Iglesia católica. Esta es mi reflexión personal.

  2. Alfredo hace una crítica muy severa al Cid. Sabemos que era un mercenario y que nos lo vendieron como un salvador de la Patria y un autentico matamoros, defensor a ultranza de los cristianos, cuando en realidad servía al mejor postor, pero yo lo veo como un mítico “caballero andante” que inspiró El cantar del Mio Cid. Para mí es como un Héroe de la Edad Media. Si nos pusiéramos a analizar a otros personajes que consideramos extraordinarios, veríamos que muchos de ellos tiene los pies de barro.
    Por otro lado Charlton Heston, que yo entonces no sabía de su afición a las armas, en aquellos tiempos me pareció un Cid guapísimo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s