LA CEIBA, ÁRBOL SAGRADO EN CUBA.


 

 

cuba-congaLa Ceiba según los botánicos es un árbol originario de América tropical, aunque ahora es uno de los árboles más comunes del bosque de ÁFRICA, de la familia de las Bombaceas, su nombre más conocido es Ceiba, y se la denomina además: Sumauma, kumaka, kakopier, huimba, yucca, y fromagueur, dum, búbá, fuma, deum, enia y ngewé. Todos son el mismo árbol sagrado… Allí se cuelgan amuletos para proteger al poblado de los malos espíritus y cerca se encuentra la casa de la palabra, donde se reúnen los hombres del poblado cuando acaban con sus tareas.

La Ceiba es un árbol especial es dominante que impacta, su atractivo radica en que físicamente es un árbol con un encanto particular, es decir, brinda un placer extraordinario estar junto a él, casi mágico a la mirada, al olfato, al tacto, y se puede diferenciar de otras especies con facilidad.

Las tradiciones más antiguas relatan que al amparo de la sombra de las ceibas se han llevado a cabo actividades sociales importantes, como el intercambio de mercancías entre el pueblo o la transmisión de poderes entre los gobernantes. En la actualidad muchos días de mercado locales, festividades y ceremonias se llevan a cabo debajo de las ceibas de las plazas centrales de los pueblos y aldeas. El profundo afecto y popularidad de esta especie se extiende por Latinoamérica, donde crece naturalmente y donde está en muchos de los campos, plazas y parques de toda la región.

En CUBA el culto a la Ceiba persiste y comulgan con idéntico fervor, los hombres de raza negra y blancos, en este árbol lo habitan los muertos, los antepasados y espíritus de los ancestros y los “santos” africanos y de todas las naciones que todos los inmigrantes trajeron a Cuba con sus culturas, también  son refugio de los santos católicos que  habitan permanentemente las ceibas.

Hasta para lo chinos que vinieron  durante la época colonial, y hoy para sus descendientes la Ceiba es  “el trono de Santàn Kòn”, como en China.


Los campesinos blancos cristianos también siguen este misticismo que despierta la Ceiba en todo el país, dicen que el árbol Ceiba “esta bendita”, y que desde pequeño sus mayores le han enseñado a adorarla y respetarla, ” La Ceiba es santa de lo más sagrado y lo mas grande de este mundo”. “Es el árbol de la Virgen Maria” “Es el árbol del Santísimo” o “del Poder de Dios”, o que es “árbol de misterio”. Prueba de ello, que los elementos desencadenados la respetan: no la abate, no la desgaja el huracán más fiero: no la fulmina el rayo. “El rayo respeta a la Ceiba y no a ningún otro árbol”


La Ceiba no se tala, si se cortan ramas para hacer leña. Nadie se atreverá a derribar uno de estos árboles imponentes centenarios, adorados y temidos de todos en los campos de Cuba. Es comprensible que respondiendo puramente a un instinto de respeto religioso milenario, común a todo el género humano, un árbol de tales proporciones y de belleza tan solemne y majestuoso, se represente como la materialización de alguna poderosa divinidad: esta divinidad de la Ceiba se impone sencillamente. “Hasta tocar la Ceiba con la mano, fortifica”. Todo en ella es beneficioso; contemplarla, y si llueve, mirar el agua que resbala por su tronco, “refresca el corazón”. Este árbol para todo tiene una virtud, suma de la fuerza mística de la vegetación, la tiene también para hacer fecundas a las mujeres estériles.


Quien ha vivido en Cuba sabe hasta qué punto es difícil derribar uno de estos árboles prodigiosos, eminentemente santos, brujos y repletos de espíritus, que veneran el pueblo con una fe que se resiste a poner en duda su divinidad. Las ceibas se vengan si no las respetan y no perdonan los agravios. Estos árboles están cargados de leyendas y rodeados de misterio.

La creencia de la santidad de la Ceiba y de su poder sagrado, se trasmite de generación en generación. Para el ser humano es grandioso estar en armonía con la naturaleza considerada como divina, y ésta relación que se constituye de sustancias vegetales y animales, se rige por las mismas leyes que el mundo físico, el hombre y naturaleza cuando están unidos por lo sagrado se ayudan con su mutua protección.

NOTA: La costumbre fue traída a Cuba por esclavos africanos yorubas, en cuya cultura estaba incluida la adoración a los árboles sagrados,  del contacto de las creencias africanas con el catolicismo, surgió la fusión cultural con un mestizaje religioso que fertilizó en nuevas deidades y santidades,  con similitud a las creencias de las que procedían. A está adoración la denominamos santería. En ocasiones se mezclan con otras creencias procedentes de culturas africanas dando origen a la magia  y al vudú

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