PESCAR EN RIO


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                                                              MI EXPERIENCIA DE PESCADOR

La persona que hace una vida sana tendrá  larga salud y dicha con derecho a disfrutar de las cosas bellas y agradables. Son los gratificantes deportes honestos los que permiten al ser humano disfrutar sin arrepentimiento posterior, entre ellos destaca la pesca con caña,  un hilo (línea) y anzuelos con cebo serán su equipaje, Si el pescador captura, no habrá hombre más feliz. Si no hubiera peces en el río, al menos se vera compensado de de un saludable y placentero paseo matinal, hecho que resulta beneficioso para la salud, custodiado en su caminar envuelto en la fragancia de las flores y plantas del campo. 

El pescador en su caminata de ida y vuelta a su lugar de pesca, en individuo extrovertido, amable y comunicativo, sonriente que presume de feliz. Cuando llega a su puesto, que es un lugar al que le tiene afecto aunque no sea muy rentable en pesca, se torna silencioso ya que conoce que los ruidos ahuyenta las piezas, arma su aparejo monta el cebo y arroja el plomo quedando el testigo flotador a su vista. A partir de ahora empieza la pesca, entretanto que llega la primera picada que a veces es la única, esta en contacto con la Naturaleza, el encanto del murmullo del agua al chocar con las piedras,  los árboles sus hojas y sombras, las plantas, el sol, se respira profundo y se activa la circulación llenando los pulmones de aire puro. Es un estado de placer profundo que permite al pescador disfrutar de su entorno mientras observa el corcho que se balancea o esperando el maravilloso sonido ricccck….del carrete.

El pescador esta vigilante, puede tener momentos de lapsus en que la narcolepsia le domina, pero reacciona en su alerta con rapidez. Y en esa placidez el pescador reflexiona en la vida cotidiana, piensa en los acontecimientos locales y busca solución a los problemas de la vida actual donde los valores se modifican con vértigo, abriendo significados que obtiene como resultado de sus clarificados pensamientos, el pescador tiene la suerte en ventaja a otras actividades  deportivas, que la placidez del medio le predispone a una gimnasia de la actividad cerebral  por el pensar en profundidad con reflexión.

Heidegger decía que para pensar hay que imbuirse en el pensar y esta actividad de pensador es labor filosófica, por ello decimos que en la actividad de pescador se simultanean roles de inteligencia, habilidad de captura, disfrute de la Naturaleza, grabando momentos felices, que estimulan la capacidad de pensar, de hacer filosofía,  que convierten al pescador en individuo feliz pensante. La filosofía no es ninguna de las ciencias naturales, su objetivo de las filosofía es la clarificación lógica de los pensamientos, no es una doctrina, que consta esencialmente de aclaraciones, donde el resultado no son las proposiciones, sino que las proposiciones lleguen a clarificar nítidamente los pensamientos que son por así decirlo turbios y borrosos>. Ludwig Josef Johann Wittgentein, Tractatus lógico-philosophicus. Tecnos,   notas 4.111 y 4.222

El  mensaje del pescador filósofo es aceptado ya que sus proposiciones encierran las descripciones meditadas que significan la esencia del mundo. Solamente cuando habla de sus proezas en la pesca y del tamaño de sus capturas,  sus oyentes dudan, sin advertir que  las  interpretaciones sobre si  lo que ha sucedido o esta sucediendo es real o ficción y que el mundo y la verdad esta formado  por la totalidad de conexiones  entre los recuerdos grabados en nuestra mente  y la  interpretación   fundamentada.

Pican tan escasos peces en este trozo de río, que cuando atrapas uno los paseantes se acercan para advertir como manejas los aparejos de pesca y curiosear tu captura, hoy mi observador era un anciano de pelo blanco,  que cuando tuve fuera del agua la recompensa de mis conocimientos en este arte, se acerco para apreciar mi trofeo y decirme: ¡¡ Bravo compañero, y te vas a comer eso!!  Me dejo desconcertado, porque si se atrapa un pez, es para aprovecharlo, a no ser que si tus capturas son altas y pescas sin muerte los devuelvas al agua.

El anciano continúo hablando y  percibí que parecía experto y había unas posibilidades de obtener información de mi observador. Se llamaba Miguel, con el que abro tema de conversación,  hablamos  de la ecología  en relación con la pesca. Decía:

Observa como los bordes del río, están por debajo de las marcas anteriores que indican donde habían llegado antes los niveles de agua. Señal de que llueve poco.

Investiga el río que no está transparente, el fondo no tiene la belleza del verde o azul de las aguas puras, sino que viene marrón y sucio,  y a trozos maloliente descompuesto por las mezclas de desechos arrojados a él desde los pueblos de la ribera, hasta emponzoñar las aguas, donde los peces no viven, convirtiéndose en incomestibles por los venenos almacenados en su organismo. 

Comprueba  la tierra  firme fuera del río, como esta cuarteada por la falta de agua, como las plantas están  tristes y mustias y  con zonas calvas donde nada crece.

Y no llueve,  ni va llover,  no es atribuible  una histeria o capricho del clima, sino por el cambio que los humanos estamos provocando en la atmósfera, en un proceso de auto inmolación donde aniquilaremos la naturaleza y a la raza humana.

Aprecia el entorno y comprueba como esta lleno de latas, plásticos, papeles aunque muy cerca hay bidones para depositar desechos reciclables.

Mira los pinos, llenos de nidos de procesionaria, que enferman  los árboles,  y  precisan de tratamiento con pesticidas que llegan a las aguas.

Examina tu pez, esta sin brillo en las escamas, sus ojos tienen un color cambiado: del antiguo marrón brillante de sus pupilas, han pasado a un gris muerto, es un animal mutante quizás uno de los últimos peces que puedas conseguir antes de su extinción. A la que los pescadores están colaborando extrayendo más cantidad de pescado que la naturaleza de por si ofrece.

Dicho esto se despidió y continuo su camino, dejándome en un mar de confusiones, que me hizo mirar y examinar “mi pez” durante un rato, no soy experto, pero me parecio un animal sano, bello, hermoso y comestible.

Miré el cubo el pececillo estaba nadando feliz en su recinto, extrañado de lo pequeño que se le había vuelto el mundo, le arroje un poco de cebo y lo comió voraz, me pareció que me respondía a mi observación. Me considere culpable. Después de dudar me metí en el río con mi cubo y su prisionero, volqué despacio el cubo y el pez salió huyendo a refugiarse entre los huecos de las piedras.

Miré al anciano no estaba, sorprendido y desconcertado, estuve pensando si la visita había sido real o era producto de mi imaginación, de mi inconsciente que se liberaba para con las ideas de defensa a la Naturaleza que siempre me habían dominado.

Dudo en si soy un pescador ecológico, filosófico o simplemente romántico, de una cosa si estoy seguro que soy un pescador: Que no pesca pero soy un pescador feliz, y esto es lo mas hermoso que podia pasarme cada ocasión en que voy a visitar a los peces que nunca pesco.  

bueno-es-pequeno16                                                                                                    

 

4 comentarios en “PESCAR EN RIO

  1. Me da la impresión, que somos iguales en cuanto a pesca, yo también cuando no pesco digo que soy eclogico.

    Pero me lo paso muy bien.

    A seguir en la orilla.

  2. En mi familia no hay pescadores, por eso cuando os veo con vuestra caña pacientemente mirando el agua esperando que el pobre pececillo muerda el anzuelo, siempre me ha parecido una gran perdida de tiempo y no entendía que tal cosa fuera un deporte. Pero después de leer tu aportación veo que la pesca sirve para muchas cosas: disfrutar de la naturaleza, filosofar e incluso tener visiones amables ¿Pero es un deporte?

  3. Muchas veces he pensado que al mundo de los pescadores había dos tipo: los que tienen inclinaciones misógenas, los que viven en la inopia sobre el sufrimiento ajeno (es terrorífico pensar se llamara un deporte el “pescar” gallinas colgándolas del cuello) pero me equivoqué.
    He descubierto que existen los pescadores pensadores, que salen a pescar reflexiones sobre el mundo y no se las guardan en su cesta, las exponen y luchan por ellas.

  4. Como pescador de río te comento que no hay mayor felicidad que un “captura y suelta” (tras realizar una foto, si se desea inmortalizar el momento, a ese hermoso ser que nos ha hecho soltar adrenalina)… Es más, si defiendes la suelta cuando hay muchas capturas, con más razón habrá que realizarla cuando las capturas son escasas ya que demuestra ese hecho que esa especie está desapareciendo en ese río… Olvidemos el “captura y satén” si somos pescadores deportivos y no necesitamos la pesca como medio de supervivencia…. El pez no ha dado una buena alegría al dejarse ser capturado; ahora démosle otra oportunidad de seguir viviendo, reproduciéndose y creciendo. y que el año próximo sea nuestra captura aún mayor aunque se trate del mismo ejemplar.
    Me gusto mucho el artículo, amigo.

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