LOS FALSOS MÉDICOS.


 

Jan Sanders Van hemessen

Jan Sanders Van Hemessen

Extracción de la piedra de la locira "El Bosco"

Extracción de la piedra de la locira "El Bosco"

Jan Sanders Van Hemessen.

Jan Sanders Van Hemessen.

Sanadores ambulantes, curadores de  la Locura.

Siempre se ha mirado con fascinación el funcionamiento del estado mental, y como solamente lo conocemos superficialmente, ha estado durante siglos envuelto en el misterio, se le consideró recinto del alma, y a los enfermos mentales tanto poseídos del demonio como iluminados que percibían sensaciones celestiales, hoy estas suposiciones han sido superadas y quedan los testimonios de épocas donde la ciencia médica indagaba para conocer los procesos mentales que con el nacimiento de la psiquiatría y de la psicología, se han formulado interpretaciones y formas de curar ayudados por la farmacología.  

Se han encontrado cráneos humanos con trepanaciones realizadas de épocas neolíticas con al menos diez mil años, estas perforaciones se efectuaban para  facilitar la expulsión de supuestos espíritus malignos que se habían adueñado del enfermo y le causaban molestias. En algunos de estos cráneos las perforaciones se encuentras cerradas y calcificadas, lo que demuestra que había algunos pacientes que lograban sobrevivir a la operación.

En las antiguas civilizaciones en que se consideraba la locura como castigo divino, los afectados eran duramente tratados. La primera gran aportación es la de Hipócrates (460-370 a.C.), y más tarde Galeno (130-200) relacionaban que las enfermedades mentales con el cuerpo (no con el alma), describieron enfermedades con acierto, como la paranoia, la epilepsia, la manía, las fobias, la histeria, y el delirio.                                  .  
 
La medicina árabe si experimentó un florecimiento espectacular a lo largo de la época medieval, ya en el año 792 se fundó en Bagdad el primer hospital psiquiátrico de la historia. Se trataba a los enfermos mentales con el máximo cuidado y respeto, sometiéndoles a tratamientos con música, ejercicio, y relajación.

Durante la Edad Media, en Europa, la Iglesia excluyó la psiquiatría de la medicina, y se denomino demonología. Y los enfermos como seres endemoniados a los que se castigaba por sus pecados. En el año 1486 los Dominicos alemanes Johan Sprenger y Heinrich Kraemer publican el Malleus Maleficarum (El martillo de las brujas), obra por la que dio comienzo la cacería de brujas, donde se dio muerte a miles de personas. Aquella desafortunada publicación atribuye las enfermedades mentales al demonio. Miles de  enfermos mentales fueron asesinados, torturados, y quemados en hogueras para purificar sus almas.

Paracelso (1493-1541) escribe su obra titulada “Sobre enfermedades que privan de la razón”, el que expone las enfermedades mentales no tienen un origen divino, sino que se producen por causas naturales y fisiológicas, teoría que destruye las supersticiones de la Edad Media. Realizó una nueva clasificación de enfermedades mentales.

En la época medieval se habían extendido toda una serie tratamientos, absurdos e ineficaces. Una  creencia sin fundamento, era que en el cerebro se creaban depósitos minerales que convertidos en piedras causaban tumores que producían la demencia y otras enfermedades. Así fue como nació el mito de la piedra de la locura. Curanderos, charlatanes, ilusionistas y falsos cirujanos de toda Europa  salieron por las ciudades para extirpar dicha piedras que producían la locura a cambio de unas monedas.

La  ciencia médica tenia limitaciones, y los enfermos buscaban sistemas que permitieran dar ilusión de mejoría, recurriendo en su ignorancia a supercherías, y siendo engañadas por individuos de mala fe

Una practica muy extendida en toda Europa en la Edad Media, era la Extracción de la piedra de la locura, mediante cirugía y cortes con  bisturí se intervenía para “extraer” en apariencia porque todo era una triquiñuela, mediante parafernalia y discursos falsos atraía a las gentes que observaban como se sacaba la piedra que supuestamente estaba en el cerebro  del intervenido y que solo era la que el presunto cirujano llevaba oculta en su mano, actuaban los timadores en mercados y plazas públicas.  

Mediante un juego de ilusionista, se presentaba la piedra de la locura, que era depositada en la colección del sanador, y se exhibía para asombro y admiración general. La herida, se podía infectar, provocando la muerte del paciente, o podía sobrevivir, con su locura intacta, porque el remedio era ineficaz. Nada se podia reclamar porque el charlatán ya había huido lejos, con sus honorarios en el bolsillo, recorriendo los caminos que nunca llevaban a un destino determinado.

Los pintores de aquellas épocas reprodujeron en sus obras esta pantomima, la obra que se presenta, en esta diapositiva es una obra del Holandés EL BOSCO entre 1675 al 1480 (en su primera época)  formaba parte de una serie de grabados  burlescos de las practicas “paramédicas” que se realizaban en Europa, el original en tabla se encuentra en el Museo del Prado en Madrid.

En la obra aparece un falso doctor que lleva un  embudo en la cabeza (símbolo de comportamiento extraño), el caballero mayor y grueso está extrayendo un tulipán, su bolsa esta prendida con un puñal que simboliza robo con engaño,  la monja lleva sobre la cabeza un libro cerrado, como símbolo del saber encerrado en las bibliotecas de monasterios cerradas a los seglares, o quizás signifique un libro mágico de formulas cabalísticas para hacer conjuros, el fraile sostiene una jarra de vino, una posible acusación a aquellos  religiosos que producían vino y cerveza que probaban con largueza los productos que elaboraban. La leyenda que aparece escrita en el cuadro traducida dice: Maestro, extráigame la piedra, mi nombre es Lubber Das. (Lubber Das era un personaje holandes que representaba la estupidez. Viene a decir «mi nombre es tonto»

Esta obra supone una crítica social de un tono sarcástico exagerado y de una negatividad desoladora, es un paso más en la concepción moderna de la espiritualidad y en la crítica a ciertas liturgias superficiales que algunos sectores de la Iglesia impusieron a sus fieles en el aspecto de considerar a los enfermos mentales como personas endemoniadas. El tema era tan frecuente que varios autores, reflejaron el tema en sus creaciones, semejantes, quizás los autores intentaron hacer una caricatura divertida, los momentos en que la gente se sometía a tan absurdos tratamientos.  

Jan Sanders Van Hemessen (1500-1557), es uno de los precursores del cuadro flamenco de costumbres del siglo XVII. De una línea tremendamente realista, y dota a su obra de un dramatismo espectacular. Es una obra más cercana al público, en cuanto que utiliza una autenticidad cruel y desgarradora. Las expresiones de cirujano y paciente respectivamente consiguen hacernos a la idea de lo que suponía la tragedia. El cirujano aparece con expresión confiada y malévola, el paciente sin embargo aparece como un desgraciado que no sabe lo que le están haciendo, con un rostro lleno de desconcierto y de dolor.

Los enfermos podían tener solución a sus dolencias en la hoguera o sufrir el tormento y castigos contra el demonio que sufría en su cuerpo el paciente. Por ello la solución de extraer la piedra era un método de evitar males mayores. Independientemente de la admiración que alguien pueda sentir hacia estos pintores y sus obras, sus denuncian persisten a través del tiempo y hoy están vigentes.

La operación de la piedra no continúa hoy en día, más si existen gentes miserables que explotan la buena fe de las gentes. Los símbolos que reflejan los autores pueden ser perfectamente cambiados por referentes aplicados a las épocas. Solo tenemos que sustituir al cirujano charlatán de la plaza por los medios de comunicación, a los eclesiásticos sustituirlos por políticos que reciben regalos, porque de burlarse de la gente es su objetivo, o los periodistas que a los famosos les que “roban desnudos” o que venden sus “encuentros íntimos” para incluirlos en revistas “de sociedad”, o incluso reflejar las ofertas de clínicas privadas que ofrecen belleza y bienestar mediante innecesarios implantes y reducciones temporales, en  ocasiones con profesionales con titulo insuficiente, o la fabricación y venta  de productos como el tabaco con aditivos que  inducen al consumo para  que sus  promotores tengan beneficios.

No parece forma facil el acabar con estas situaciones. Siempre nos quedará la fuerza de la denuncia  y la esperanza de solución.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s