SUDAN. Al Bashir, acusado de crimenes de guerra.


 

darfur_idps_children_sitting                                                                             Refugiados de Darfur 

Al Bashir, acusado de Crimenes de guerra. La República del Sudán es el país más grande de África, situado al noreste del continente. Su capital es Jartum. Limita con Egipto, el Mar Rojo,  Eritrea  y Etiopía,  Kenia y Uganda al sureste, la República Democrática del Congo y la República Centroafricana, Chad  y con Libia.

La orden de Marzo del 2009 del Tribunal Penal Internacional (TPI) para detener y juzgar al Presidente Sudanés Omar Al Bashir por crímenes de guerra, al que se le acusa de ser responsable de atrocidades y crímenes  perpetrados en Darfur durante los últimos seis años. Al-Bashir acusado por crímenes de guerra: dirigir ataques intencionados contra civiles y de saqueo. También fue acusado de cinco tipos de crímenes de lesa humanidad: asesinato, exterminio, desplazamiento forzado, tortura y violación.

La orden de arresto fue recibida con beneplácito por grupos humanitarios como un paso hacia la reivindicación de la justicia para las 300.000 personas que, según la ONU, han muerto y los casi tres millones que han huido de sus hogares por el conflicto en Darfur, de un total de siete millones de personas en la región. Observadores independientes destacaron que las tácticas de represión, que incluían las mutilaciones y asesinatos de no combatientes e incluso de niños, eran más afines a la limpieza étnica  y alertaron al mundo sobre el hecho de que cientos de miles de personas se encontraban imposibilitadas de recibir ayuda. En Darfur, la violación y demás formas de violencia sexual no son una consecuencia del conflicto o del comportamiento de tropas indisciplinadas, sino que los testimonios recogidos por Amnistía Internacional indican que se están utilizando como arma de guerra con el fin de humillar, castigar, controlar, atemorizar y desplazar a las mujeres y a sus comunidades.

Es muy difícil que esta orden judicial de la Haya, tenga efecto y llegue a ser ejecutada, al menos de inmediato, ya que el TPI no cuenta con ningún medio coercitivo ni policiaco para aplicarlo. Las organizaciones políticas de Sudán han rechazado la orden y protegen a su Presidente. El pronunciamiento criticado en Sudán y por organizaciones como la Unión Africana y la Liga Árabe, han acordado enviar una delegación conjunta a Nueva York para presionar el Consejo de Seguridad de la ONU a que posponga el proceso. La Unión Africana dijo tras reunirse este jueves que pedirá una postergación de la orden de arresto de la CPI contra Al-Bashir por un año.

Al Bashir, nacido en 1944 de religión musulmana, se formó como militar en Egipto, y participó en la guerra de Yom Kippur contra Israel en 1973. De regreso a su país, se integró a la fuerza armadas  y combatió a grupos rebeldes del sur. Cuando llegó a general, encabezó un golpe contra un gobierno que había llegado por el voto popular. Cerró el Parlamento, prohibió la actividad partidaria y censuró a los medios. Las Fuerzas Armadas bajo su mando pasaron a controlar todos los órganos del Estado. Aliado con el Frente Islámico Nacional de Sudán, inició un proceso de islamización del país, que tuvo gran acogida en el norte. Cesó el Consejo Revolucionario y asumió  el poder de la Presidencia. Cinco años después, un plebiscito le revalidó el cargo y en 1998 hubo cierta apertura política con una Constitución y nueva Asamblea Nacional, más en el 1999  de nuevo, hubo estado de emergencia y se cerraron las nuevas instituciones. Sus opositores dijeron que temía el ascenso político del Frente Islámico. Según Estados Unidos, Al Bashir ha protegido a terroristas, incluido el propio Osama Bin Laden, líder de la red Al Qaeda.

Desde 2003 Sudan mantiene un conflicto. En la región de Darfur conviven etnias negras africanas con población de origen árabe no reconocen como presidente a Al Bashir. La etnia africana más importante son los fur, de los que toma su nombre el territorio, pero hay varias etnias más, destacan los zaghawa y los masalit. Estas tribus negras se dedican a la agricultura, y comparten el territorio con varios grupos étnicos minoritarios de origen árabe, llegados a la zona posteriormente, conocidos como Baggara (literalmente, “los de las vacas”) y dedicadas al pastoreo nómada.  En la región de Darfur se ha llevado a cabo un exterminio de la población negra por los árabes yanyawid, un grupo de milicianos formados por miembros de las tribus de los Abbala (criadores de camellos) y los pueblos no Baggara, principalmente agricultores. El gobierno sudanés, aunque niega su apoyo a los yanyawid, les ha proporcionado armas y asistencia, y ha participado junto con ellos en varios ataques, no se trata de un conflicto entre musulmanes y no musulmanes. Esta guerra se produjo por las tensiones entre la población negra y la de origen árabe, a pesar de que ambas son mayoritariamente musulmanas.

Los conflictos interétnicos se deben a la lucha para obtener los escasos recursos de la zona, agudizados en los últimos decenios debido al considerable aumento demográfico y a las condiciones climáticas adversas. La llegada al poder en Sudán de un régimen militar de signo islamista alentó las esperanzas de las tribus árabes, y durante los años 90 tuvieron lugar varias guerras de dimensiones locales. Fue durante esta época cuando se organizaron los yanyawid, grupos árabes paramilitares, que lanzaron numerosos ataques contra las comunidades fur y masalit.

A comienzos del siglo XXI, se agudizaron aún más las tensiones interétnicas entre las poblaciones negra y árabe. Entre los primeros se extendió el sentimiento de que eran relegados por el gobierno. A comienzos de 2003, dos grupos de negros rebeldes el Movimiento Justicia e Igualdad (MJI) y el Movimiento de Liberación de Sudán (MLS), acusaron al gobierno sudanés de oprimir a la población negra en favor de los árabes y empezaron a atacar ciudades desguarnecidas porque las tropas estaban en otro frente. Los rebeldes vencieron en 34 de 38 enfrentamientos. Dado que el ejército había sido claramente derrotado, Sudan decidió basar el esfuerzo bélico en tres elementos: la inteligencia militar, la fuerza aérea y los yanyawid. Así empezó la guerra de Darfur.

En agosto de 2004, se acordó  un alto el fuego que nadie respetó, la Unión Africana envió tropas para supervisar el cumplimiento de los acuerdos. Esta fuerza militar, se iría incrementando hasta un total de 7.000 efectivos, desplegados en abril de 2005 en Darfur. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas votó la extensión del mandato de la Misión de Naciones Unidas y el 31 de Julio de 2007, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó por unanimidad el envío de 19.555 soldados y 6.432 policías a la región La fuerza multinacional, bautizada como UNAMID, complementando las tropas desplegadas por la Unión Africana. 

Ahora después de la Orden del TPI y la amenaza de Al Bashir, de expulsar a las ONGs, la  ONU teme por la vida de los sudaneses que  están atendidos por la Organización Humanitaria en Darfur. En un comunicado elaborado por la oficina de Ban Ki-moon indica que la decisión de expulsar a 13 organizaciones no gubernamentales “las operaciones de esas agencias son clave para mantener con vida a 4,7 millones de sudaneses que reciben ayuda en Darfur”.

El embajador de Sudán ante la ONU, declaró que el país “lidiaría de manera muy clara con cualquier organización que viole la hospitalidad de la nación”. El segundo representante permanente ante la Unión Africana, Akuei Bona Malwal, dijo a la BBC que se considera que las agencias “han llevado su labor más allá del permiso que se les extendió”. Algunos funcionarios del gobierno sudanés han acusado a las organizaciones humanitarias de usar la asistencia como un manto para encubrir una agenda política.

Parece justo que se castigue a el que asesina con la complicidad de militares y paramilitares. La reacción de la ONU tras seis años parece reacción tardía, aunque afortunada para eliminar a los monstruos contra la Humanidad.

No es comprensible que  los países musulmanes y la Unión Africana, encuentren que la decisión de la Haya es una amenaza para la paz, y califiquen la orden de maquinación neocolonialista.     O lo que es lo mismo: El mundo Islámico y Africano conceden permiso a Al Bashir, para seguir sus especial situación de guerra y castigo. 

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Un comentario en “SUDAN. Al Bashir, acusado de crimenes de guerra.

  1. QUE IMPACTANTE HA SIDO LA GUERRA DE SUDÁN, COMO ES POSIBLE QUE LAS GRANDES POTENCIAS PERMITAN QUE SIGAN MATANDO Y DESPLAZANDO A LAS PERSONAS,,POR UN HOMBRE COMO EL PRESIDENTE AL BASSIR. LEI EL LIBRO ¿QUÉ ES EL QUÉ? Y ME DEJO IMPACTADO DE TODAS LAS PENURIAS QUE HAN SUFRIDO LOS 4 MILLONES DE DESPLAZADOS, SIN CONTAR LOS MILES MUERTOS.

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