La Festividad de los Mayos

Los Mayos”, es una fiesta popular de orígenes ancestrales. Fue una celebración de la primavera, que coincidía con el primer domingo de dicho mes. En la antigüedad poseía connotaciones rituales a la divinidad primaveral y a la naturaleza. Se celebra en muchos países y ciudades con variantes para la misma festividad.

Los orígenes de esta fiesta se remontan a las antiguas civilizaciones fenicias que exaltaban la primavera y los griegos manifestaban así su adoración a sus dioses en fiestas conmemorativas de exaltación de acontecimientos que para aquellos hombres tenían trascendencia, tales como los cambios de estaciones. Esas costumbres fueron asimiladas por nuevas civilizaciones prerromanas, como la celta cuya festividad  de Beltane marcaba el comienzo de la temporada verano pastoral cuando el ganado se llevaba hacia los pastos frescos de primavera en las montañas.

Esta tradición fue asimilada por los romanos en su adoración y culto a sus dioses y en honor de la llegada de la primavera y de las primeras flores del año, el día que corresponde con el actual primer día de mayo. Todo poblado romano tenía además de los dioses oficiales los propios autóctonos. En Hispania, se adoraba a la diosa Bona Dea, diosa de la fertilidad que se celebraba a la llegada de la primavera. Esta tradición sufrió variaciones con la llegada de los árabes a Castilla, como la manifestación en cantos o rondas a la persona amada. El cristianismo asimiló fiestas paganas que se profesaban con anterioridad a su implantación en fiestas religiosas, la mayoría de dichas fiestas paganas pasaron a ser fiestas en honor de  la Virgen Maria.

En algunos lugares de Castilla y la Mancha, la noche del 30 de abril las rondas salen a recorrer las calles y se detienen bajo las ventanas de las mozas, obsequiándolas con canciones amorosas: los mayos. Otros rituales propios de esta celebración son “plantar el mayo” un poste con flores en la plaza y hacer enramadas en las puertas de las muchachas.

Tradicionalmente la celebración de los mayos traía añadida una ceremonia de emparejamiento entre mozos y mozas solteros del pueblo; un emparejamiento que muchas veces no pasaba de ser un juego, pero que en ocasiones daba lugar a relaciones duraderas en una sociedad en la que las posibilidades de los jóvenes para relacionarse eran limitadas. La forma de relacionar chicos con chicas, variaba según las poblaciones las más habituales eran la subasta, en la que los mozos pujaban por la moza a cuya atención aspiraban, o el sorteo extrayendo de dos recipientes papeletas que previamente se han introducido con los nombres de todos los mozos y los de todas las mozas.

La tradición de los mayos está muy extendida en Castilla-La Mancha, voy a narrar con mi experiencia porque en mi juventud participe en dichas rondas de mayos e los pueblos, los mozos se reunían para organizarse y ensayar, aportaba cada mozo su guitarra, bandurria o laúd, un acordeonista era el máximo aporte profesional, gente con pandereta, morteros de bronce y botellas de anís  que tenia unos resaltes cuadrados que se les sacaba sonido con una cuchara, el ritmos era 1,2,3, golpe, el primer sábado de Mayo era el día elegido para que participaran el mayor numero de muchachos, que algunos estaban en la capital estudiando o trabajando. Unos responsables, tomaban nota de las muchachas a las que había que rondar, eran los solteros sin compromiso que aspiraban a que una joven se percibiera de su interés, los casados podían también pedir a los rondalla cantaras a sus esposas, amigos o familiares a las jóvenes, ninguna mocita del pueblo se quedaba sin que la rondaran.  Cuando una muchacha no tenía rondador se le asignaba uno de los mozos presentes o ausentes.

El sábado elegido los mozos se unían para una merienda cena, comiendo chuletas asadas con sarmientos, y chorizos todos regados por el tinto local y adobados como digestivo con aguardiente serrano. El grupo salía animado y se recorría el pueblo cantando en cada casa donde había mocitas, e incluso a las viudas, empezaba al apuntar la noche y duraba mientras el grupo resistía. Al día siguiente domingo se continuaba con la ronda, las madres de las rondadas daban una gratificación a los rondadores: con unas monedas, huevos, trozos de tocino, nueces y otros alimentos, o bien sacaban una botella de licor, aunque sobrados de alcohol ya estaban, existía un rondador que alumbraba el camino con un farol, ya que en la época la iluminación era muy escasa.

A mi los mozos me dedicaron a la hija del Alcalde del lugar, sin yo pedirlo, una joven no precisamente agraciada, por la que ningún mozo prestaba interés, mi sorpresa es que recibí una invitación de los padres, como para facilitarme el camino a un noviazgo, y tuve que aceptar, no todas las rondadas acababan en novias, era un divertimento de una noche donde los mozos se adueñaban de la ciudad.

EL MAYO MÁS CANTADO

Ya ha venido mayo

Bienvenido sea

Regando cañadas

Casando doncellas

Ya llega la noche

Sea enhorabuena

De cantarte mayo

Regalada prenda.

Tu pelo es madeja

De oro más fino

Que envidian los rayos

Del sol purpurino.

Estos tus dos ojos

Luceros del alba

Alumbran en el cielo

De mi esperanza.

Esas tus mejillas

Blancas, coloradas,

Son, niña, azucenas

Con rosas mezcladas

Esos tus dos labios

Son clavel partido

Que causan envidia

Al hermoso lirio.

Tu boca es chiquita

Graciosa y risueña

Con dientes menudos

Que parecen perlas.

Ese hoyo pequeño

Que hay en tu barbilla

Es la sepultura

Para el alma mía…

Mayos a la Santa Cruz

Pedimos permiso

Para cantar los mayos

Que sin tu licencia

No podemos cantarlos.

A la Santa Cruz

Los mayos cantamos

Con mucho fervor

En el mes de mayo.

En ti Cruz bendita

Por nuestros pecados

Clavaron a Cristo

Y le crucificaron.

A esta Cruz bendita

Debemos respeto

La llevamos todos

Sobre nuestro pecho.

En esta bendita Cruz

Se arrodilla una cristiana

A la una y a las dos

Y a las tres de la mañana.

Vete tú con Dios, Paloma,

Que alzas el vuelo a tu nido

Yo me quedo con la Cruz

Que Jesucristo ha querido.

Lucero del alba

De ti me despido

Y te pido ilumínanos

Siempre en tu camino.


TEOTIHUACÁN, LA RIQUEZA ARQUEOLOGICA RECORRE EUROPA.

MOCTEZUMA. Último Emperador Azteca, que logro un esplendor inaudito al  Imperio Azteca que se extendía desde el Pacifico hasta el golfo de México, vivió entre el 1502 y el 1520, su vida protagoniza  un mito del Siglo XVI. Moctezuma heredó un imperio, lo engrandeció, afirmó e hizo construir una ciudad con avanzada organización y técnica urbanística en su capital Tenochtitlán,  que llegó a tener 250.000 habitantes, un colosal centro de afirmación de poder y superioridad. De esta ciudad surgió la étnia Mexica, familia de los aztecas.

Quinientos años tras su muerte, la historia de este soberano continua fascinando por la majestuosidad, que alcanzo el imperio en sus dominios y con el extraordinario desarrollo cultural que alcanzo el imperio, y sus ceremoniales y ritos grandiosos, sus  construcciones siguen impresionando, en la época de su imperio impulso a la sofisticada cultura azteca llena de ritos y complicadas ceremonias.

Sus súbditos lo consideraban con poderes divinos semidivino, por ello le adoraban adjudicándole poderes o servir de intermediario de los grandes dioses, era gobernante supremo “huey tlatoani”.  Sus guerreros, vencedores de campañas militares expansionistas pertenecían a los caballeros jaguar y águila,  sus artesanos trabajaban el oro, la pedrería con turquesas, estatuas de cerámica y piedra,

La llegada de los españoles colonizadores, supuso la disolución de aquel imperio, y de tan elevada civilización mediante un choque de culturas, ambiciones y egoísmos que origino violencias y traiciones y que terminó con la vida del emperador. Hay unanimidad en que los invasores guiados por Hernán Cortes, fueron acogidos con cortesía y alojados en el palacio imperial y que es extraño el comportamiento sumiso de Moctezuma con los españoles conquistadores.   Se rumoreaba de traiciones.

La ciudad fue saqueada por los invasores, los nativos escondieron parte de los enormes tesoros aztecas, hoy aquellas riquezas arqueológicas, se encuentran en el Museo de Antropología e Historia de México donde se exhiben muy valiosas joyas de aquella cultura. Otras están repartidas por los museos de Estados Unidos, Inglaterra y España.

París exhibió las joyas de Teotihuacán, la misteriosa ‘Ciudad de los Dioses’

PARÍS (AFP) – Máscaras, esculturas de jaguares, frescos murales, ollas y joyas de Teotihuacán, la misteriosa “Ciudad de los Dioses”, viajaron al museo parisino del Quai de Branly provenientes de México, que las ha cedido para la primera gran exposición en Francia dedicada a Mesoamérica, abierta al público este Octubre de 2009.

Alrededor de 450 piezas – algunas de ellas recién encontradas en excavaciones efectuadas en la Pirámide de la Luna – son testimonio de la magnificencia de esta metrópoli precolombina, que irradió su influencia a toda Mesoamérica entre los siglos II y VII.

Redescubierta en el siglo XIX bajo una intensa vegetación, Teotihuacán, que en su momento de esplendor era mucho más grande que cualquier capital europea, sigue rodeada de misterio, revela la exposición que, atrajo a decenas de miles de visitantes.

“Teotihuacán, que tenía en el siglo V unos 250.000 habitantes, era sólo superada por las grandes ciudades en la India o China”, dijo a la AFP Miguel Baez Pérez, director del proyecto en el Instituto Nacional de Antropología (INAH). “Pero sigue siendo una gran incógnita”, subrayó el arqueológo mexicano.

El Museo del Quai Branly, consagrado a las artes y civilizaciones de Asia, América, África y Oceanía, destacó que el artífice de la muestra, titulada “Teotihuacán, la Ciudad de los Dioses”, fue el director del Museo Nacional de Antropología de México, Felipe Solís, quien falleció en abril pasado.

“Cuando el Quai Branly contactó a México hace más de dos años para proponerles una gran exposición sobre Mesoamérica, Solís nos dijo: ‘Tiene que ser sobre Teotihuacán'”, afirmó Stéphane Martin, presidente del museo, durante la presentación el lunes a la prensa de la muestra.

Báez Pérez hizo hincapié que Solís estimaba que era “imprescindible” organizar una gran exposición sobre Teotihuacán, la ciudad más imponente de la cultura precolombina mesoamericana, “por una sencilla razón: jamás se había hecho”.

Además, Teotihuacán – una inmensa y compleja zona arqueológica a unos 50 Km. de la capital mexicana, donde apenas se ha excavado hasta el momento un 10% del asentamiento – genera “más preguntas que realidades”, recalcó. “Desconocemos quiénes fueron sus pobladores originales, cuál era su sistema de gobierno, y qué pasó al final, por qué desaparecieron”, señaló Báez Pérez, indicando que hay varias hipótesis.

“Incluyen desde una rebelión interna hasta una invasión. Otros piensan que debieron emigrar a causa de la deforestación que ellos mismos provocaron en la zona. Se sabe que hubo un gran incendio, por el año 550 después de Cristo, pero no se sabe qué fue lo que lo provocó”.

“Casi todo sigue siendo un gran enigma, empezando por su nombre”, insistió, recordando que Teotihuacán – que se extiende sobre 22 km2 – no es su nombre original, sino que fue bautizada así más de ocho siglos después de su caída.

Los aztecas, deslumbrados por la magnificencia de sus pirámides y edificaciones, la nombraron Teotihuacán, que significa en lengua náhuatl “el lugar donde los hombres se hacen dioses”, explicó. “Era una ciudad espléndida, cosmopolita, multicultural, porque atraía gente de muchas regiones: de la costa y occidente de México, de Oaxaca, del área maya, en Guatemala”, dijo.

“Las excavaciones revelan que diferentes etnias vivieron mezcladas en completa armonía durante muchos siglos. Eso era muy raro, porque los grupos étnicos solían usar la fuerza para darle identidad a las ciudades”, señaló. Resaltó que casi todo está aún por descubrir en Teotihuacán, que fue consagrada Patrimonio de la Humanidad por UNESCO.

“Por ejemplo, todos los 450 objetos en la exposición provinieron de unos 15 conjuntos habitacionales. Nos quedan alrededor de unos 2.000 otros por trabajar”, explicó, señalando que algunas de las piezas presentadas en París no han salido nunca de México. Un hermoso mural multicolor exhibido en el museo parisino no ha sido visto nunca, ni siquiera en México, se ufanó una responsable del quai Branly.

La escenografía de la exposición, a cargo de Brendan Macfarlane y Dominique Jakob, es otra de las hazañas de esta muestra, porque toma en cuenta la magnificencia del sitio, el rigor de su diseño arquitectónico de la ciudad, la luz blanca que la rodeaba, las nubes, las montañas aledañas.

El coordinador del proyecto, Diego Sapiens, indicó que la exhibición – que antes de viajar a París se presentó en Monterrey y en México DF. – se exhibirá también en Zurich, Suiza, y en Berlín. “Viajará también a Roma, pero allí será más pequeña, sólo unas 200 piezas”, concluyó.

LOS AFORTUNADOS ENCUENTROS ARQUEOLOGICOS EN MÉXICO.

El monolito con la imagen de la diosa Tlaltecuhtli, fue desenterrado en México, en las excavaciones del Templo Mayor de la Ciudad de México tiene unas colosales medidas con 4,00 metros de alto y 3,57 mts de ancho y 38 cms de espesor (13`x12’x1,5”).  Se encuentra en restauración y que se encuentra actualmente en proceso de salvamento y restauración, antes de encontró en el mismo lugar la Piedra del Sol, también de enormes dimensiones.

Tlaltecuhtli era una deidad  entre los aztecas de la Mesoamérica antigua cuyas esculturas se han encontrado como correspondientes al periodo post-clásico “1200 – 1519 Tlaltecuhtli es conocido gracias a los manuscritos coloniales mexicanos en los que quedaron registrados las creencias y ceremoniales de los pueblos de México prehispánico y que se relatan en la historia de la cultura mexicana.

En los mitos de creación azteca, Tlaltecuhtli se describe como un monstruo marino que habitaba en los mares después del fin del Cuarto Sol, en la  personificación del caos previo a la creación del mundo.  A pesar de que su nombre es un pronombre masculino en el idioma náhuatl, las representaciones de  la muestran con características femeninas, y dibujada en acto de parto.

El descubrimiento tuvo lugar justo frente a las ruinas del Templo Mayor, cuando el equipo del arqueólogo Álvaro Barrera exploraba el predio que ocupó la Casa de las Ajaracas, los integrantes del Programa de Arqueología Urbana de la ciudad de México, detectaron un gran monolito, una impresionante lápida cuadrangular. La cara superior de este monumento, está esculpida en relieve, estucada parcialmente y policromada con rojo, ocre, blanco, azul y negro. Tras semanas de excavación, quedó expuesta la imagen de una divinidad méxica.

Al considerar los cánones propios de la plástica mexica, dedujeron los arqueólogos, que la escultura la representación de una divinidad, y con sus conocimientos dedujeron que se trataba de la figura de una diosa telúrica y nocturna. Creyendo se trataría de Tlaltecuhtli (“Señor/Señora de la Tierra”) que dio origen al cielo y al inframundo.


LA PRINCESA DE EBOLI. Mujer de Estado y gran amante.


Ana de Mendoza y la Cerda (1540-1592), era hija única de Diego de Mendoza, Príncipe de Mélito y nieto del Gran Cardenal Mendoza, y de Catalina de Silva, hermana de Conde de Cifuentes. Ana nació en Cifuentes y murió en Pastrana, por lo que puede considerarse propiamente como alcarreña. Una aristócrata española de las familias castellanas más poderosas de la época


Por su educación tuvo un carácter dominante y altivo. Pero también voluble, rebelde, apasionado,  y altivo como los antiguos Mendozas. Se la estimaba como una de las damas más hermosas de la corte española. Entre las teorías que se barajan sobre la pérdida de su ojo derecho, la más respaldada es la que asegura que la princesa fue dañada por la punta de un florete durante su infancia. En cualquier caso, su defecto no restaba belleza a su rostro; su carácter altivo y su amor por el lujo se convirtieron en su mejor etiqueta de presentación, y ejerció una gran influencia en la corte. Ciertamente alabaron su belleza, a pesar del parche que la adornaba. El caso es que cuando su boda se la describe como que la novia era “bonita aunque chiquita”. Su educación fue muy influida por la separación de sus padres, debidas al carácter mujeriego de Diego. Ana tomaría partido por su madre.


Fue casada muy joven en 1552 con Rui Gómes de Silva (1516-1573), noble portugués mucho mayor que ella. Rui había venido a Castilla acompañando a Isabel, futura esposa de Carlos V, y entró al servicio del futuro Felipe II ganándose su amistad, por lo que fue favorecido económica y políticamente siendo, Secretario y hombre de confianza de Felipe II. Al servicio de Rui entraría el aragonés Antonio Pérez.
Como la novia era muy joven, y la familia Mendoza muy poderosa, la novia permanecería unos años en casa de sus padres hasta la consumación del matrimonio. Desde la boda, el padre de Ana les cedió el título Condes de Mélito.  El matrimonio no se consumó hasta 1557. Ana y Rui vivieron una vida  estable y no se le conocen andanzas ni problemas.

Ana acompaña a su madre en 1557 a la Corte que en Valladolid tiene la princesa Regente Juana, y allí se producen escándalos entre su madre y su padre, el cual tuvo una hija ilegítima (que llamó María de Mendoza) y otra nueva amante después. Esto ocurría en el primer embarazo de Ana, que pasaba los días llorando no hacía más que padecer y llorar, aunque se dijo de ella “que tiene más seso que todos ellos”.

Tuvieron seis hijos vivos en los trece años de matrimonio. Rui, había logrado entretanto que su suegro fuera nombrado miembro y Presidente del Consejo de Italia en 1558 y virrey. Los puestos parece que se eligieron principalmente con el objetivo de alejar lo más posible a Diego de su hija, Rui compró a su suegro Éboli en el reino de Nápoles y  Felipe II le nombró Príncipe de Éboli en 1559. Luego compró las villas de Estremera y Valdeacerete, siendo nombrado Duque de Estremera, y para finalizar compró la villa de Pastrana (1569) siendo nombrado en 1572 por Felipe II Duque de Pastrana con Grandeza de España. Por tanto Ana fue la primera Princesa de Éboli y la primera Duquesa de Pastrana. Rui gastó en las compras el equivalente a cuatro años de la renta anual del Duque del Infantado.


En los cuatro años que restaron desde la compra de Pastrana hasta su muerte, mejoró y amplió los cultivos en Pastrana, trajo a moriscos que iniciaron allí una floreciente industria, logró una feria anual con privilegios especiales y fundó, con su esposa, la Iglesia Colegial de Pastrana y favoreció la fundación por Santa Teresa de Jesús de dos conventos Carmelitas en Pastrana en 1569.  Entorpeció los trabajos porque quería que se construyesen según sus dictados, provocando así numerosos conflictos con monjas, frailes, y sobre todo con  de las Carmelitas Descalzas.

Rui trato a Ana más como padre  que como marido, dando estabilidad a esta parte de su vida hasta su repentina muerte en 1573, se instaló la desconsolada Princesa en el convento que había fundado Santa Teresa en Pastrana tras llamarla para ello la propia princesa (“la princesa monja, la casa doy por deshecha!”, dijo la abadesa) logrando que las carmelitas huyeran de allí trasladándose el convento a Segovia en 1574. Ana mantuvo en el convento una vida rodeada de sirvientas que atendían sus gustos, poco acorde pues con el carácter riguroso que había impuesto Santa Teresa. . Allí tendría armarios para guardar sus lujosos vestidos y sus joyas, además de tener comunicación directa con la calle, pudiendo salir a voluntad. Cuando las monjas se marcharon y quedar sola, Ésta volvió de nuevo a su palacio de Madrid, no sin antes publicar una autobiografía tergiversada de Teresa, lo que produjo el alzamiento de escándalo de la Inquisición prohibió durante diez años.

Diego su padre viudo, se casó enseguida con Magdalena de Aragón, hija del Duque de Segorbe. Murió en 1578 dejando a su mujer embarazada, para susto de su hija Ana quien no perdió la herencia pues Magdalena tuvo una hija que murió a poco de nacer.

Volvió a la Corte madrileña por ello e intentó ascender rápido intentando preservar su herencia paterna e intereses. Tuvo gran habilidad en la intriga, heredada de su madre y de los Mendoza. La leyenda dice que fue la supuesta amante de Felipe II y de su Secretario Antonio Pérez a la vez. De Antonio parece ser que sí lo fuera. Antonio era seis años mayor que ella y no se sabe realmente si lo suyo fue simplemente una cuestión de amor, de política o de búsqueda de un apoyo que le faltaba desde que muriera su marido.


La leyenda de sus amores con Felipe II ha sido muy usada en la literatura. Cierto fue que Felipe II conoció  manejos políticos de Antonio  Pérez, con el rey de Portugal por medio de Escobedo, que fue muerto y atribuida su muerte a Antonio, el rey impulsó su caída. Ana fue arrestada con Antonio en 1579, desterrada por Felipe II a Pinto, Santorcaz y luego a Pastrana en 1581, donde morirá atendida por su hija menor Ana de Silva y tres criadas. En 1582 Felipe II despoja a Ana de la custodia de sus hijos y de la administración de sus bienes, y nombró un administrador de sus bienes y más adelante llevaría las cuentas su hijo Fray Pedro ante la ausencia de sus hermanos. Antonio Pérez se fugo a Aragón en 1590.

Felipe II mandó poner rejas en puestas y ventanas del palacio Ducal de Pastrana. La Princesa de asomaba una hora al día por la reja que daba a la Plaza, que se llama desde entonces Plaza de la Hora. No está tampoco muy claro el porqué de la mencionada actitud cruel de Felipe II para con Ana, quien en sus cartas llamaba “primo” al monarca y le pidiera en uno de ellos “que le protegiera como caballero”.

Ana favoreció en la herencia a su segundo hijo Diego frente al primogénito Rodrigo. La leyenda negra decía que el segundo Duque de Pastrana, era hijo de Felipe II. La Princesa de Éboli ha logrado captar el interés de españoles y extranjeros, hay novelas,  leyendas y artículos históricos sobre la misma, aunque faltan biografías, (la de Gaspar Muro data del siglo XIX.) Ana falleció en Pastrana en 1592,  allí esta enterrada con Rui en la Colegiata.

Comentarios;

La princesa de Ebolí,  fue una mujer valiente en el contexto de su época, acostumbrada a desenvolverse en el poder, influir en decisiones de estado y disfrutar su vida intima.  Ana de Mendoza era una feminista que disfrutó del sexo y era  requerida por los nobles de su tiempo. Felipe II,  se refería a ella como la hembra, su amante. La prisión fue una forma de hacerle purgar sus errores y ambiciones que consolidaron el mito, y la convirtieron en heroína.

Sus diferencias con Santa Teresa de Jesús, surgen que la ética cristiana posee una barrera moral y de censura imponiendo normas en las vidas y en la conciencia colectiva, ajenas que Ana no aceptó.  Se la considera una mujer femicentrista, que interpretó el mundo y las relaciones sociales centradas en el punto de vista femenino.

  1. 1. Mediante la valoración y posterior erradicación de las discriminaciones específicas femeninas, al tiempo que se ignoran las masculinas.
  2. 2. La potenciación de una la capacidad y  calidad de vida de la mujer en relación a la del hombre.
  3. 3. Favoreciendo la solución de cualquier conflicto de intereses entre los dos sexos, mediante posicionamientos habitualmente favorables a la parte femenina.

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TOTEM AMERINDIOS, símbolos religiosos y heráldicos.


Las sociedades primitivas amerindias, tienen creencias sobre quien es su guardián, los jóvenes indios americanos púberes, se retiran  en soledad y ayuno para recibir la purificación espiritual que percibirán por una visión en  la que se aparecerá un animal, que será el encargado de instruirle, y será su protector.

Estos animales son el tótem, y están relacionados con el clan, y por medio de una mitología, narra como llego a tal asociación el antepasado.  Los indios de la costa noroeste, celebran ceremonias, en la que toman parte objetos rituales, los animales guardianes y sus símbolos, son grabados en un mástil que se colocan en las fachadas de las viviendas. El Tótem es el centro del poder espiritual, usado por los guerreros para protegerse en las batallas.

Los amerindios fueron los primeras humanos  que habitaron las Américas miles de años hoy se llaman a sí mismos nativos americanos. En Canadá se llaman pueblos aborígenes o nativos, probablemente llegaron desde Asia por lo menos 15.000 años atrás. Los amerindios se dispersaron por toda América. Formando cientos de grupos, o tribus. Cada tribu adopto su propia cultura, incluyendo costumbres, creencias, manera de vida y lengua.

Los indios del noroeste en la costa del Pacifico en América del Norte utilizan el nombre del mito totémico, para dar nombre a un grupo, clan o tribu, son heráldicos con símbolos en la Naturaleza, con muchos diseños diferentes: Osos, aves,  ranas, peces, seres extraños considerados sobrenaturales que funcionan como los jefes y protectores de las familias. No es nunca humano, aunque en ocasiones estén representados con parecido humano, es frecuente en la parte superior del tótem el águila, como guardiana protectora contra los peligros que pueden acecharnos.

En los tiempos modernos, algunos individuos, que participan en la práctica de una religión tribal, han optado por un  espíritu animal, que tiene un significado especial para ellos, y puede referirse a esto como un tótem. Son creencias religiosas en general asociadas a  chamanes. Antropólogos como Émile Durkheim que concentraron su estudio sobre las sociedades primitivas identifican al grupo social de tribus, teoría de que toda expresión religiosa es intrínsecamente humana fundada en la relación a un grupo.

Si bien el numero de tótems, en Norteamérica son muy abundantes, los más antiguos  tienen al menos 10.000 años, otras civilizaciones también los utilizaron como en Australia,  y se han encontrado tótems cubiertos de oro y bronce en China meridional, que datan de más de 5.000 años. Algunos estudiosos han sugerido que la difusión de la cultura totémica de las antiguas poblaciones de Asia al resto del mundo, aunque otros  consideran que el totemismo surgieron por separado en numerosas culturas.

Los escudos de guerra en la Europa medieval utilizados por clanes aristocráticos, y por ciudades con animales y aves, tienen  consideración similar a los tótems de los amerindios. En Canadá hay varios parques con tótems protegidos de gran belleza, como los que se incluyen en esta pagina.

CARTAS FILOSÓFICAS de VOLTAIRE TERCERA CARTA: SOBRE LOS CUÁQUEROS

Habéis visto ya que los cuáqueros se remontan al tiempo de Jesucristo, que según ellos fue el primer cuáquero. Según ellos, la religión fue corrompida después de su muerte y quedó en esa corrupción alrededor de mil seiscientos años; pero hubo siempre algunos cuáqueros escondidos por el mundo que tenían a su cuidado conservar el fuego sagrado, apagado en el resto de la tierra, hasta que finalmente esa luz se propagó en Inglaterra en el año 1642.

En la época en que Gran Bretaña se desgarraba por las guerras civiles emprendidas por tres o cuatro sectas en nombre de Dios, un hombre llamado Georges Fox, del condado de Leicester, hijo de un obrero sedero, emprendió su predicación de verdadero apóstol tal como él la entendía, es decir, sin saber leer ni escribir. Era un joven de veinticinco años, de costumbres irreprochables y santamente loco. Vestía de cuero de pies a cabeza e iba de pueblo en pueblo vociferando contra las guerras y contra tos clérigos. Si hubiera predicado solamente contra las gentes de armas no hubiera tenido nada que temer; pero atacaba a las gentes de iglesia y lo metieron enseguida en la cárcel. Lo llevaron al juzgado de paz de Derby. Fox se presentó ante el juez con su gorro de cuero puesto. Un sargento le dio un golpe, diciéndole:

-Bribón, ¿no sabes que tienes que descubrirte delante del juez?

Fox, presentándole la otra mejilla, le rogó que le diera otra bofetada. Antes de interrogarlo, el juez quiso que prestara juramento.

-Amigo mío -dijo Fox-, has de saber que nunca tomo el nombre de Dios en vano.

El juez, al verse tutear por aquel hombre, ordenó que fuera llevado al hospicio de Derby y que se le azotara.

Georges Fox se dirigió al hospicio entonando alabanzas a Dios y allí fue cumplida rigurosamente la sentencia del juez. Los encargados de cumplir la sentencia se quedaron muy sorprendidos cuando Fox les rogó que, por el bien de sus almas, le propinaran algunos azotes más. Aquellos caballeros no se hicieron rogar y Fox recibió doble ración, de lo cual quedó muy agradecido. Luego les predicó. Al principio se rieron de él, luego le escucharon, y como el entusiasmo es contagioso muchos se convencieron y los que le habían azotado fueron sus primeros discípulos.

Cuando salió de la cárcel recorrió los campos acompañado de una docena de prosélitos, predicando siempre contra el clero y siendo azotado de cuando en cuando. Un día, cuando estaba en la picota, arengó al pueblo con tal entusiasmo que convirtió a una cincuentena, mientras que los demás se interesaron por él, por lo cual, mediante un gran tumulto, lo sacaron del lugar donde estaba, fueron en busca del pastor anglicano responsable de la condena y lo pusieron en la picota.

Su temeridad llegó a tal punto que convirtió a varios soldados de Cromwell, que dejaron las armas y se negaron a prestar juramento. Cromwell no quería ni oír hablar de una secta enemiga de la guerra, de la misma manera que el Papa Sixto Quinto opinaba mal de una secta. Cromwell utilizó su poder para perseguir a los recién llegados, con los cuales llenó las prisiones. Pero las persecuciones sólo sirven para aumentar el número de prosélitos; salían de la cárcel con sus creencias robustecidas y seguidos por sus guardianes, a los que habían convertido.

Pero he aquí lo que contribuyó más a ampliar la secta. Fox se creía inspirado. Por lo tanto, se sintió obligado a hablar de una manera distinta que los otros hombres y comenzó a temblar, a contorsionarse ya hacer muecas; retenía el aliento y lo expelía luego violentamente. Ni la sacerdotisa de Delfos lo hubiera hecho mejor. Poco tiempo tardó en acostumbrarse a la inspiración y enseguida se le hizo imposible hablar de otra manera. Fue ése el primer don que comunicó a sus discípulos, los cuales imitaron de buena fe todas las muecas del maestro; cuando estaban inspirados temblaban con todas sus fuerzas. De ahí les viene el hombre de «quakers» (cuáqueros), que quiere decir temblorosos. La gente baja se divertía imitándolos. Temblaban, hablaban nasalmente, se convulsionaban y se creían inspirados por el Espíritu Santo. Como les hacía falta algunos milagros, los hicieron.

El patriarca Fox dijo a un juez de paz, delante de una gran asamblea:

-Amigo, ten cuidado. Dios te castigará muy pronto por perseguir a los santos.

Aquel juez era un borracho que bebía diariamente una cantidad excesiva de mala cerveza y de aguardiente. Dos días después murió de apoplejía, justamente tras haber firmado la orden de prisión de algunos cuáqueros. Esta muerte repentina no fue atribuida a la intemperancia del juez, sino que todo el mundo vio en ella el resultado de las predicciones del santo varón. Este hecho hizo más cuáqueros de los que hubieren podido obtener mil sermones y otras tantas convulsiones. Cromwell, viendo aumentar su número día a día, trató de atraerlos a su partido; hizo ofrecerles dinero, pero se mostraron incorruptibles. Por cierto que Cromwell dijo en una ocasión que era la primera religión ha la que no había podido convencer por dinero.

Fueron varias veces perseguidos durante el reinado de Carlos II, no por su religión, sino por negarse a pagar sus diezmos al clero, por tratar de tú a los magistrados y no querer prestar el juramento exigido por las leyes.

Por último, Robert Barclay, escocés, presentó al rey su Apología de los cuáqueros, obra tan buena como podía serlo. La epístola de dedicatoria a Carlos II no contiene bajas adulaciones, sino audaces verdades y justos consejos.

«Has gustado -le dice a Carlos al final de la epístola- de la dulzura y de la amargura, de la prosperidad y de las mayores desgracias; has sido expulsado de los países donde habías reinado; has sentido sobre ti el peso de la opresión y sabes cuán despreciable es el opresor ante Dios y ante los hombres. Si después de tantas pruebas y bendiciones tu corazón se endureciera y olvidara al Dios que te recordó en tus desgracias, tu crimen sería mayor y más dura tu condena. Por tanto, en vez de oír a los aduladores de tu corte, escucha la voz de tu conciencia, que jamás te adulará. Tu fiel amigo y súbdito.- Barclay.»

Lo curioso es que esta carta, escrita a un rey por un oscuro desconocido, dio resultado y la persecución cesó.

Comentario:

Las religiones han intentado monopolizar las creencias de los pueblos, para así facilitar la posibilidad de conseguir prosélitos, y favorecerse de recibir impuestos obligados llamados diezmos ó de limosnas.

El clero secular añadió a su base de propiedades territoriales e inmuebles un recurso económico que representaba un porcentaje altísimo del excedente productivo: el  diezmo, que pasa de ser de cobro esporádico y voluntario a hacerse general en el siglo XII y formalmente obligatorio desde el IV Concilio Lateranense. Se distribuía en un principio en tres tercios: el pontifical (al obispo) el parroquial (al sacerdote) y el de fábrica (a la construcción y mantenimiento del edificio de la iglesia).

Unidos al poder tenían todas las facilidades de proselitismo, e inducían a guerras de religión, incluso las iglesias tenían sus propios ejércitos. La gran parte de las religiones  tienen el triste honor de imponerse mediante un camino de sangre vertida, con  martirios, o imposiciones dogmáticas o dictados de santones y jefes religiosos.



El Papa Bonifacio VIII y el Rey Francés Felipe IV el Hermoso: Enfrentados

Bonifaccio VIII prisionero

Cuando falleció su Santidad el Papa el Papa Nicolás IV, el año 1292,   se inicio en Perusa un cónclave para elegir un sucesor que ocupara el Santo Pontificado. Los electores, divididos en dos bandos los Colonna y los Orsini,  no llegaron a encender la fumata blanca y prolongaron su desacuerdo durante dos años sin lograr solución.

El Cardenal Benedicto  Gaetani se mantenía al margen, confiando en que tal vez fuese elegido como candidato tercero de compromiso, aunque desconfiaba de las posibilidades. Gaetani dijo a los Cardenales, haber recibido un mensaje que se atribuyó al Espritu Santo a través de un anciano eremita llamado Pedro Morone suplicando a los cardenales  que cesaran las disputas y diesen un Papa a la Iglesia que estaba sin mandatario tanto tiempo. El deán, con buen juicio decidió proponer a Morone que poseía fama de santidad.

El cardenal Pedro Colonna acompañado de otros religiosos de Perusa interesados en tener un Papa que dirigiera la Iglesia, marcharon durante semanas en el verano de 1294 para llegar a la montaña donde habitaba Morone. Allí tuvieron que ascender por escarpadas sendas  hasta la entrada a la cueva  cercada con ramas que impedían la entrada a los lobos que merodeaban en la noche, allí encontraron al que iba a ser nuevo pontífice. Este apareció demacrado y sucio. El grupo se hincó de rodillas frente a Pedro Monroe, al que llamaron “Santidad”,  este dio su consentimiento.

El nuevo Papa  tomo el nombre de Celestino V, que desaprobó el modo de vida libertino de los clérigos en Roma, por lo que decidió establecer su sede en Nápoles. Gaetani para ganarse la confianza del recién nombrado Papa, mandó construir en una de las inmensas habitaciones del Castello Nuovo, una celda de madera en la residencia papal.

Los Cardenales contemplarón preocupados de como el  Papa Celestino entregaba las posesiones de la Iglesia a monjes y pobres, anulo los banquetes que se ofrecían en los palacios papales, prefiriendo roer un mendrugo de pan y beber agua, entre oraciones. Vació las cuadras de esplendidos caballos y carruajes y viajaba a lomos de un asno como Jesús. Cambió sus atavíos pontificales por su áspero sayo de eremita. Convoco a los Cardenales, para pedirles que renunciaran a sus amantes y les dieran cobijo en conventos de monjas.

Preocupados por el inusual comportamiento de Celestino, los carcdenales decidieron  actuar para evitar que el nuevo Papa, lograra la ruina de la Iglesia y aboliera los privilegios de la corte que a ellos afectaba,  para resolverlo, nombraron a Benedicto Gaetani para que llevara a cabo acciones.

Cuenta la historia mezclada con leyendas que Gaetani perforó el muro de la celda del Papa y colocó un tubo como altavoz. A medianoche cuando el Papa dormía, Gaetani susurraba a través de su escondido tubo:  “Celestino, renuncia al puesto. Es una carga demasiado pesada para ti”. Esto lo repetía cada noche,  el eremita algo desajustado de mente al estar tanto tiempo aislado en su cueva, quedo convencido de haber escuchado la voz del Espíritu Santo, y decidió abdicar.

Gaetani reclamó el solio pontificio y fue elegido Papa en diciembre de 1294. Tomó el nombre de Bonifacio VIII, trasladó nuevamente la sede a Roma. Celestino V le dijo: ” Brincáis como un zorro sobre el trono, reinaréis como un león, moriréis como un perro”. Bonifacio temiendo que Morone pudiera reaparecer con fanáticas ideas, lo encerró en el castillo de Fumone, el eremita sin cuidados enfermo y falleció pocos meses después.

Bonifacio VIII era un hombre triste, alto, corpulento que se distinguía por la frialdad de su mirada. El cardenal de la curia Llanduff  dijo de él: “Todo él es lengua y ojos, lo restante es todo carroña”. Dicese que cuando estuvo muy enfermo el médico español que le salvó la vida se convertiría en la persona más odiada de Roma después del Papa.

Sus atuendos fastuosos venian de Oriente, y mostraba pieles y joyas. Celebraba la misa con fervor y derramando lágrimas. En el Jubileo del año 1300, sentado sobre trono portando la corona de Constantino, sostenia una espada y cantaba: “Soy pontífice, soy emperador”.

Mantuvo como concubinas a una mujer casada y a su hija, cuando fue envejeciendo se aficiono a otros pecados y amasar dinero. Un diplomático español comentó: “A este Papa sólo le preocupan tres cosas: una vida duradera, una existencia opulenta y una familia enriquecida a su alrededor”.

La familia de los Colonna tenía conocimiento de la forma ilegal que Bonifacio había utilizado con Morone y le acusaba de haber usurpado el trono y  sustraer tierras cercanas a Roma para darlas a su familia.

El Papa lanzó contra ellos una cruzada, los acusó de conjurarse con los franceses para derribarlo y envió columnas militares para que destruyeran las ciudadelas Colonna matando campesinos o esclavizandolos. Los dos cardenales Colonna solicitaron piedad al Papa, con sogas en sus cuellos y vistiendo los negros hábitos de penitente. Bonifacio les perdonó la vida y los expulsó del colegio cardenalicio.

La ciudad de Palestrina ofreció protección a los Colonna. Bonifacio enfurecido atacó Palestrina, donde hubo más de seis mil muertos, y la cuidad destruida, solo la catedral fue respetada, la tierra fue arada y se esparció sal en sus surcos para hacerla improductiva. Por esta acción, Dante  en sus pinturas dibujo a Bonifacio VIII en el infierno, cabeza abajo en las grietas de una roca.

En 1302, entre Bonifacio y el rey de Francia, Felipe el Hermoso, se inició disputa:

El rey estaba furioso con el pontífice porque este no había cumplido con su promesa de designarlo emperador, por lo que para contrariarle impuso fuertes  tributos al clero.

Bonifacio lanzo excomuniones contra cualquier clérigo que pagase la más mínima cantidad a un laico, fuera Rey o Emperador.

Felipe, en respuesta, había prohibido la exportación de oro y plata y también había encarcelado a un obispo.

Bonifacio redactó una nueva bula, en ella el Papa afirmó la absoluta supremacía del poder espiritual sobre el poder secular, y terminó por definir que es de absoluta necesidad para la salvación el estar sometido al Pontífice Romano.

Felipe declaró: “Bonifacio es un tirano, un hereje roído por el vicio  que gusta de los placer con hombres, y que por su maldad estaba enfermo de sífilis.

Un ayudante del rey comentó: “La espada del Papa está hecha simplemente de palabras; la de mi señor de acero.

Felipe preparaba una partida para raptar al Papa y juzgarlo. Que pospuso porque los flamencos atacaron su territorio.

Bonifacio se encontraba en su retiro favorito preparando una bula, que excomulgaba a Felipe y lo despojaba del trono.

En esas circunstancias un joven cruel y obstinado Nogaret, que era sobrino y hermano de los dos cardenales depuestos, estaba formando un grupo. El sábado 7 de octubre al amanecer, las puertas de Anagni fueron abiertas por un capitán traidor de la guardia pontificia. Ingresaron seiscientos caballeros y mil soldados a caballo. Las campanas de alarma resonaron. El palacio del Papa se hallaba en la cima de la colina y estaba bien fortificado y defendido. Bonifacio pidió una tregua. Recibió las condiciones: Debía reintegrar a los dos cardenales Colonna a su puesto,  renunciar al solio pontificio y rendirse. Para Bonifacio tales condiciones eran inaceptables.

Los invasores incendiaron los portones de la catedral para llegar al palacio que se hallaba detrás, los clérigos huyeron, la escolta pontificia se rindió. Los asaltantes llegaron a la sala de audiencias y encontraron a Bonifacio revestido con sus atuendos pontificales.  El jefe de las fuerzas, Sciarra se dirigió hacia el pontífice y lo abofeteó exigiendo la renuncia. Bonifacio dijo: He aquí mi cuello, he aquí mi cabeza. Cuando el soldado alzó la espada, irrumpió Nogaret gritando que el nombre del rey de Francia deseaba que el Papa fuese conducido a Lyón para ser depuesto ante un concilio ecuménico. Los soldados arrebataron a Bonifacio la tiara, anillos y ropas, y se dedicaron al pillaje de las estancias palaciegas y quedaron asombrados por tales tesoros.

Bonifacio repetía con monotonía el lamento de Job: “Dominus dedit, Dominus abstulit” (Dios me lo dio, Dios me lo quitó). El cronista informa fríamente: “El pontífice fue condicho a las mazmorras donde  pasó  malas noches en tinieblas mientras las ratas se paseaban por su cuerpo, el hambre y la sed, y  la proximidad de la muerte contribuyeron a desquiciarlo lloraba para que lo liberaran”.

Los habitantes de Anagni, sacaron al Papa de su mazmorra y lo condujeron al Palacio de Letrán en Roma, donde permaneció encerrado.  Dominado por arrepentimientos golpeaba su cabeza contra la pared y roía sin cesar sus brazos. A solas, sin ser amado por nadie murió como un perro, según profetizo Celestino. El rey Francés evitó que la Iglesia cometiera la indignidad de nombrar a Bonifacio: Papa Santo y mártir.


Doña Juana “la loca” hija de Isabel y Fernando, los Reyes Católicos.

Felipe el hermoso                    Doña Juana

La historia no ha sido condescendiente con Juana, la hija de , los  Reyes Catolicos. Su sobrenombre de Loca demuestra que no tuvo consideraciones.  Juana nació en Toledo el 6 de noviembre de 1479. Su parecido con su abuela paterna, doña Juana, motivó que cariñosamente, Isabel llamara a su hija “mi suegra”. Su educación estuvo marcada por la severidad, tanto de su madre como de sus maestros. Aprendió latín desde pequeña y se manifestó en Juana una vena mística que pretendió encauzar haciéndose monja. Sus padres tenían cuando cumplió 16 años concertaron su boda con el archiduque Felipe de Austria, hijo de Maximiliano I  y María de Borgoña, conocido por el sobrenombre de El Hermoso. El enlace entraba dentro de la política exterior de los Reyes Católicos, que buscaban alianzas de Estado. Felipe era apuesto, alto,  atleta que ejercitaba las artes de la caballeria y las armas, aunque los retratos de la época de tal personaje no acredita en verdad el sobrenombre del hermoso que tenia.

La boda se celebró en Lille el 21 de agosto de 1496, prematuramente, ya que ambos cónyuges sintieron una mutua atracción nada más verse, y los fogosos cónyuges deseaban consumar su unión de manera inmediata.

El matrimonio no cambió la actitud conquistadora de Felipe, acostumbrado a mantener relaciones sexuales con damas, lo que era habitual en la corte borgoñona, cuyos nobles  se dedicaban a la vida galante. A Felipe se le atribuian numerosas amantes, actitud que doña Juana no estaba dispuesta a permitir. Por aparecieron los celos y los enfrentamientos entre los esposos. Juana y Felipe tuvieron seis hijos.


El primer parto tuvo lugar el 15 de noviembre de 1498, naciendo una niña a la que se puso el nombre de Leonor. Según la opinión mas extendida, este embarazo fue el detonante para el cambio de actitud experimentado por Felipe, que vuelve a sus devaneos amorosos con las damas de la Corte. La princesa no reaccionó acorde con el proceder establecido por la sociedad en casos parecidos en aquella época,  en lugar de transigir con la situación – quizá pagando con la misma moneda – exigió fidelidad a su marido. El caballero no varió un ápice su comportamiento, y Dª Juana, presa de unos celos obsesivos, puso de su parte todo lo posible para retornar a las apasionadas relaciones y emprendiendo, una estrecha vigilancia al infiel compañero, lo que dio lugar a situaciones embarazosas. Como ejemplo de este comportamiento sorprendente se cita dos anécdotas reveladoras:
Agredió a una dama de compañía, cortándola el cabello con sus propias manos, por tener sospechas – parece ser que con total fundamento – de ser una de las furtivas amantes de Felipe.

El 24 de febrero de 1500 nace su segundo hijo, Carlos. Cuenta la tradición que el parto tuvo lugar en un retrete del palacio de Gante, debido a que acudiera a una fiesta para vigilar constantemente a su marido. No debe extrañar que ante tan insólita afectación, los cortesanos empezasen a sospechar del equilibrio anímico de la futura soberana, comenzando a tejerse la leyenda que la acompañaría en la posteridad.

Las crónicas señalan una mejora en las relaciones entre ambos cónyuges, se atribuye este acercamiento de D. Felipe a su ambición, ya que las circunstancias le colocan en disposición de reinar en España: D. Juan, hermano mayor de la princesa muere en 1497, un año más tarde corre igual suerte la siguiente hermana, Isabel y  el hijo de esta, el infante Miguel fallece en 1500. Los desgraciados sucesos convierten de forma automática a Juana en heredera de las coronas de Aragón y Castilla. Fruto de la nueva luna de miel es el tercer alumbramiento: en 1501 viene al mundo Isabel, que llegaría a ser reina de Dinamarca tras su matrimonio con Christian II.

Felipe, que ya era duque de Borgoña, de Luxemburgo, de Brabante, de Güeldres y Limburgo y conde de Tirol, Artois y Flandes, deseaba ampliar cuanto antes su poder, como rey consorte. A principio del año 1502 Juana y Felipe llegaron a Fuenterrabía para ser ser proclamados príncipes de Asturias, y Gerona, títulos tradicionales de los respectivos herederos de Castilla y Aragón.

El 10 de marzo de 1503 nacía en Alcalá de Henares el cuarto hijo del matrimonio: Fernanado.

Por el momento, las pretensiones de Felipe no podían ir más allá de lo conseguido, con lo que no considera necesario continuar en la, hasta cierto punto, austera corte de sus suegros. Alegando cierto desgobierno en sus estados partió hacia Flandes: Juana, aún en contra de su voluntad queda en España. La separación recrudece los celos, que se tornan obsesivos; la corte española comienza a hacerse eco de las habladurías procedentes de Flandes acerca de un serio desequilibrio. Los Reyes Católicos, pretextando su estado físico tras el reciente parto, insisten en mantener a Juana a su lado vigilando su evolución. Pero la voluntad de la princesa es firme, desea acudir al lado de su esposo y embarca con destino a Flandes. Para su desconsuelo, comprueba que sus temores no eran infundados

La reina de Castilla, Isabel I, fallece víctima de un cáncer en Medina del Campo en 1504. La nueva situación les obliga a retornar, aunque un nuevo embarazo retrasa la partida; a finales del año 1505 Juana alumbra a María, en la primavera de 1506, tras una breve estancia en Inglaterra, Juana y Felipe arriban a La Coruña.

El testamento de la reina Isabel deja como heredera de la Corona de Castilla a su hija Juana, mas una cláusula indica que, en caso de desequilibrio mental, la regencia sería encomendada al padre. D Fernando de Aragón. Disposición prudente, que fue semilla de enfrentamientos políticos, que agravaron el estado de Juana.

La nueva reina carece de avidez por el poder, para ser feliz sólo necesita la fidelidad de su esposo. Diferente es la actitud de Felipe, que ansía convertirse en rey, y D. Fernando, que pide la potestad, no en vano se ha dicho que fue modelo para “El Príncipe” de Maquiavelo. Ambos se enzarzan en disputa por presuntos derechos a ejercer la regencia que emanaban de la pretendida incapacidad de Juana.

D. Felipe juega las bazas como aspirantes al poder; mediante  promesas a la nobleza, y atrae a su bando a parte importante de sus miembros, D. Fernando se retira a Aragón, quedando como virtual Señor de Castilla.

La alegría dura poco a Dº Felipe, jugaba un partido de pelota en Burgos. Al terminar sudoroso, bebió agua helada; al día siguiente se sintió enfermo, nunca se repuso y el 25 de septiembre de 1507 fallecía. Se propalaron algunas especulaciones sobre la posibilidad de un envenenamiento, que la investigación histórica no ha podido corroborar.

El comportamiento de D. Juana tras el fallecimiento de su esposo constituye la mayor fuente de inspiración para todo tipo de leyendas macabras, muchas de ellas inciertas, pero que, con el paso de los años, contribuyeron a consolidar el personaje de “Dª Juana La Loca”.

En el momento de recibir la desgraciada noticia no derramó una sola lágrima; pero su rostro adquirió para siempre un rictus de desconsuelo. Su amado Felipe fue enterrado de manera provisional en Burgos, desde donde debía ser trasladado a la Capilla real de Granada, el lugar indicado por el protocolo. Una repentina epidemia aconsejo a la reina trasladarse a la Cartuja de Miraflores (Burgos), donde llevó consigo el féretro. Juana no dejó de acudir un solo día a la cripta; luego de almorzar en el monasterio, pedía a los monjes que abrieran el ataúd para acariciar a su marido. Le aterraba pensar que podrían llevar el cadáver de Felipe a Flandes, y queria comprobar que su cuerpo estaba allí.

El 20 de diciembre de ese año, con muy duro invierno castellano y la reina embarazada, comienza el traslado del cadáver hasta el panteón real de Granada, Un cortejo encabezado por la reina se trasladó hacia Granada, viajando siempre de noche y alojándose en lugares donde las mujeres no pudiesen tener contacto con el cortejo, lo que aumentó las noticias de la locura de doña Juana.

En el camino a Granada tuvo Juana su último alumbramiento deteniéndose la comitiva en Torquemada (Palencia), donde nacíó Catalina.

Tras el sepelio, la infortunada reina cayó en una gran depresión, D. Fernando, asume la regencia de Castilla. Para mayor control decide encerrar en 1509, a Juana en Tordesillas. En 1516 murió el rey, dejando el trono en manos de su nieto, e hijo de Juana, Carlos I de España quien se coronaría Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico con el nombre de Carlos V Alemania. La suerte de Juana no mejoró con el cambio de monarca; su hijo también estaba interesado en que figurase de manera oficial como incapaz, de lo contrario no sería él el Rey, con lo que mantuvo la reclusión de su madre. Allí permaneció el resto de su existencia, vestida siempre de negro y haciendo una vida retirada. Había días en que se la oía llorar llamando desconsolada a su esposo, incluso, algunos sostenían que se la escuchaba dialogar con él como si estuviera presente, todo ello contribuyó a acentuar su problema mental.

El 12 de abril de 1555 fallecía doña Juana, tras 46 años de reclusión, cubierto su cuerpo de llagas al negarse a ser aseada y cambiada de ropa. Quizá la pobre Juana tuviera una leve enfermedad mental, pero no se llevó a cabo un programa de recuperación adecuado al encerrarlart, aunque, para descargo de sus familiares, esto ha sido práctica común con la mayoría de los enfermos mentales hasta nuestros días.


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