EL GRECO Y SU GRAN OBRA PICTORICA: el entierro del Conde de Orgaz


El Greco y su gran obra pictorica “El Entierro del Conde de Orgaz”,

EL GRECO, y su cuadro EL ENTIERRO DEL CONDE ORGAZ, expuesto en la Iglesia de Santo Tomé de Toledo (España)

El GRECO. Así llamaron los castellanos a un pintor que vino a Toledo, su nombre fue Doménikos Theotokópulos, nacido en Creta en el 1541, y siguiendo la idea de superación artística, marchó a Venecia y más tarde a Roma, donde conoció y estudio a los maestros del Renacimiento, aprendió la técnica del color de Tiziano y Tintorero,  Michelangelo le inspiro en la Piedad.

Su estilo se denomino Manierista, un arte que se caracteriza por la armonía donde la fantasía libre se ve transformada por una técnica que representa una espiritualidad, influenciados por una atmósfera mística acercándose a los sobrenatural, buscando una experiencia visual lejos de lo habitual. Algunos críticos afirmaron que era astigmático (defecto visual que deforma la imagen) o incluso le acuso de locura, ambas creencias son erróneas, la distorsión provocada era su estilo técnico.

El Greco era hombre refinado de gran educación, formación humanística, hablaba además del griego, latín, italiano y español, en su amistad con algunos españoles le informaron que el rey español Felipe II estaba reclutando pintores para El Escorial, un gran conjunto de palacios cercano a Madrid, y llegó con la esperanza de conseguir alguno de aquellos importantes encargos de la Corte. En 1577, llegó a la rica ciudad de Toledo, en plena efervescencia de actividad artística, donde pronto consiguió un formidable encargo “La Santísima Trinidad” para la Iglesia de Santo Domingo el Antiguo, hoy en Toledo existe un Museo del Greco con retratos de apóstoles  y el de “El Caballero de la Mano en el pecho” y  dos grandes obras, se pueden contemplar en Toledo de este artista: El Expolio expuesto en la Catedral y El entierro del Conde de Orgaz  en la Iglesia de Santo Tomé.

La gran obra del Greco fue El Entierro del Conde de Orgaz. No solo es la obra cumbre del pintor, sino la obra maestra de toda la pintura, realizada en plena madurez artística, representa el primer “retrato colectivo” del arte español. Esta realizado con una composición clásica.

La historia del cuadro incluye la historia del Señor de Orgaz, Gonzalo Ruiz de Toledo, hombre creyente, piadoso y benefactor de la parroquia, que cuando falleció en 1323, dejo una herencia que debían cumplir sus arrendatarios “péguese cada año, para el cura, ministro y pobres de la parroquia: Dos carneros, ocho pares de gallinas, dos pellejos de vino, dos cargas de leña y 800 maravedíes”. Pasados doscientos años sin que fuera pagada, el entonces párroco de la parroquia de Santo tomé, reclamo y tras ganar pleito le fue abonado ese importe, una cantidad importante debido a la acumulación de tiempo, con tal importe se encargo un cuadro y extraordinario al pintor El Greco, residente en la noble ciudad de Toledo.

El cuadro tiene unas dimensiones de 4,80 x 3,60 mts. y esta fechado en 1578, el párroco quiso perpetuar para todas las generaciones el caso prodigioso que ocurrió en el entierro del Conde de Orgaz, donde la leyenda cita que en la Iglesia de Santo Tomé, San Agustín y San Esteban bajaron del cielo para con sus manos transportar en cuerpo a la sepultura, y los sorprendidos asistentes escuchaban una voz que decía “Tal galardón recibe quien a Dios y a sus santos sirve”, el cuadro es una escenificación del extraordinario hecho que ocurrió en aquel lugar sagrado.

El acuerdo entre el párroco su mayordomo y un pintor feligrés de la parroquia llamado el Greco, fue comprometido en 1586, que se puntualizo de esta manera:

“en el lienzo se ha de pintar una procesión como el cura y los demás clérigos que estaban haciendo los oficios para enterrar a don Gonzalo Ruiz de Toledo, señor de la villa de Orgaz, y bajaron Santo Agustín y San Esteban, a enterrar el cuerpo de  este caballero, el uno teniéndole de la cabeza y el otro de los pies, echándoles en la sepultura y fingiendo alrededor mucha gente que estaba mirando, y encima de todo se ha de hacer un cielo abierto de gloria.

El trabajo duro un año, y en el pago hubo disputa, en aquella época no se fijaba precio, sino que acabada la obra se hacia una tasación por expertos que nombraban ambas partes, al no estar de acuerdo se pleiteo y al fin pagaron al pintor 1200 escudos, equivalente a 80.000 Euros actuales.

El cuadro describe en la parte superior el cielo, presidido por la figura de Jesús Resucitado, con blancas vestiduras, y bajo esta figura central esta la Virgen Maria, con vestidos rojo por participar en la Pasión de su hijo, y azul por la esperanza del cielo, la Virgen esta ayudando a elevar el alma del difunto, acogiéndole con cariño a quien llega al cielo.  A la izquierda de Cristo. San Pedro con las llaves, San Juan Bautista cubierto con piel de camello, San Pablo que porta la espada del martirio y Santiago el mayor, con vestidos de peregrino y la concha, detrás aparece Santo tomas patrón de la parroquia y los apóstoles, al lado del rey Felipe II, alrededor de la figura del Cristo, aparece un coro celestial y en la esquina derecha se encuentra Santa Maria Magdalena con los cabellos despeinados y San Sebastián con las flechas de su martirio, los bienaventurados que han alcanzado el cielo miran a <Jesús en actitud de adoración.  A la izquierda del cuadro en la parte celestial se encuentra el rey David con su arpa, Moisés con las tablas de la Ley y Noé con el arca.

Sosteniendo el cuerpo del caballero está San Agustín con vestiduras obispales, y San Esteban diacono y primer mártir de la iglesia católica, ambos en sus vestiduras llevan decoración con pasajes bíblicos, en la ceremonia está representado el párroco que encargo el cuadro y otros clérigos,  al otro lado fraile dominico, franciscano y agustino, y el Greco se incluyó mirando al espectador, así como su hijo un niño de diez años que indica al centro con el dedo. Entre la parte celestial y terrenal el alma del difunto, asciende ayudado por un ángel que lo guía, y como escoltando una serie de querubines. El centro lo ocupa el cuerpo del Señor, que con todo respeto se deposita en la tierra.

Los asistentes son nobles y letrados de la ciudad, que están pendiente de la ascensión del alma a los cielos, o que están pendientes de la mirada del pintor, y alguno quizás absorto en pensamientos, los caballeros con la cruz roja bordada en su chaquetilla negra pertenecen a la Orden de Santiago de monjes soldados.

Todo el cuadro está envuelto en antorchas que iluminan con el cuadro dando una impresión de realidad con un encanto especial, también los personajes desprenden luminosidad en la parte inferior del cuadro.

Visitando este grandioso cuadro en la Iglesia de Santo Tomé, suele suceder que algunas personas dicen haber percibido sensaciones…., como escuchar cantos gregorianos o percibir luces que se desplazan y perfumes de incienso, incluso algunas personas han entrado en éxtasis.

Si en tu visita no consigues estos fenómenos, tampoco te preocupes la mayoría no siente ninguna alteración extrasensorial. Siempre tendrás el glorioso premio de admirar una de las obras más importantes de la Historia del Arte, lo cual ya es de enorme privilegio.

Bueno es pequeño

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3 comentarios en “EL GRECO Y SU GRAN OBRA PICTORICA: el entierro del Conde de Orgaz

  1. Esta obra me ha conmovido profundamente. Es arte, producto de un espìritu sensible y a la vez bello y revelador de los misterios de la muerte y la relación del hombre con Dios.

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