EL OLIVO, ÁRBOL SAGRADO DEL MEDITERRRANEO


OLIVOS MILENARIOS

OLIVOS MILENARIOS

EL OLIVO es un árbol con hoja perenne, de lento crecimiento, hay ejemplares milenarios de más tienen un tronco grueso y retorcido, con protuberancias y medidas excepcionales que atestiguan su avanzada edad, ya que en condiciones favorables pueden superar los 10 m. de altura y los 8-10 m. de perímetro.

El olivo se caracteriza asimismo por su robustez, pues es un árbol resistente a las sequías y a temperaturas que oscilan sobre los 10º bajo cero. Su cultivo se extiende especialmente en las regiones de clima mediterráneo, así como en aquellas zonas que presentan una climatología de características similares, con una exposición solar prolongada. La producción de su fruto se inicia hacia el quinto año de vida, estabilizándose entre los 65 y 80 años, y decreciendo su rendimiento a partir de esta edad, aunque continua produciendo durante cientos de años.

Hace seis mil años eran los egipcios los que atribuían a la Diosa Isis, mujer de Osiris, que era el Dios supremo de su mitología, el mérito de enseñar a cultivar y utilizar este sagrado árbol.   En Egipto se empleaba el aceite para iluminar templos, o se utilizaba perfumado en baños, además se fabricaban coronas con ramas de olivo que se colocaban a las momias.

Los datos más antiguos sobre la procedencia del olivo, lo incluyen en la región  Mesopotámica, (los actuales Irán y Siria) hace cuatro mil años y desde esta área comenzó su expansión hasta Europa a través de fenicios y griegos. Asociado a la fundación de Grecia, el olivo ha tenido a lo largo de la historia una estrecha vinculación con el mundo sagrado.

Árboles que han estado en pie durante siglos y que producen la aceituna de donde proviene el delicioso aceite, uno de los símbolos de la cultura mediterránea. Con el imperio romano la difusión de su cultivo tuvo lugar en las costas de su imperio y los árabes extendieron su cultivo por Levante y Andalucía. Tradicionalmente el olivo ha sido considerado como un árbol sagrado, mitológico e incluso mágico. Se han encontrado vestigios de su veneración en pueblos como el egipcio, judío, griego, fenicio, romano y árabe, entre otros.

Se ha señalado a Grecia como el lugar donde se desarrollo su cultivo, precisamente en las colinas de Ática. Sin embargo, esta hipótesis se fundamenta en el mito sobre la fundación de Atenas y se debe contrastar con cierta evidencia arqueológica que parece confirmar la existencia de cultivos y del uso del aceite de oliva en lugares como Palestina, Siria, Líbano, Israel, Egipto y Asia Menor, antes de su ingreso a Europa.
En esta civilización, el olivo se consideraba también árbol de la fertilidad, por lo que las mujeres dormían sobre sus hojas y bajo su sombra cuando querían engendrar. Los romanos, por su parte, consideraban el “oleum” como un producto de belleza, ya que las clases altas lo utilizaban para el cuidado de la piel y el cabello. Y, en la cultura árabe su repercusión en la historia del olivo es tal que la propia palabra aceite proviene del término árabe “az-zait”, que significa “jugo de la oliva”.

En la actualidad, el olivo se sigue considerando como un símbolo de paz y de vida, en diversas culturas que han valorado sus cualidades y las distintas aplicaciones terapéuticas y gastronómicas, el aceite y la aceituna, su fruto es un elemento indispensable de nuestra gastronomía, constituyendo uno de los pilares en que se sustenta la dieta mediterránea.

En los juegos olímpicos de la antigua Grecia los atletas se embadurnaban con el aceite y una corona de olivos era la condecoración recibida por quienes alcanzaban la victoria. “Comemos pan y aceitunas juntos”, dicen los griegos para denotar una buena amistad. Los egipcios importaban el aceite de Creta y lo utilizaban en la elaboración de cosméticos. También se conocen desde la antigüedad sus efectos benéficos en la salud humana. Hipócrates, el padre de la medicina moderna, recomendaba el aceite de oliva para tratar enfermedades mentales y el fruto macerado para la úlcera.

El mito de la longevidad de los olivos, es cierto, de ello da fe Cayo Plinio II, más conocido como Plinio el viejo, naturalista y militar romano: escribió en el siglo I sobre un olivo sagrado en Grecia con más de mil seiscientos años de edad. Algunos sostienen que aún se encuentran en el jardín de Getsemaní, en la ciudad de Jerusalén, Oliver Rackham y Jennifer Moody citan un estudio científico, basado en el análisis de los anillos del tronco de un viejo olivo en la isla de Creta, el cual sugiere que este tiene una edad aproximada de dos mil años. Otro olivo, que se encuentra en el parque nacional Brijuni en Croacia, podría haber alcanzado ya una edad cercana a los mil seiscientos años, y aún produce unos treinta kilogramos de fruto al año.  En Castellón y Baleares se encuentran olivos milenarios.

Algunos estudios recientes han encontrado la presencia de antioxidantes en el aceite de oliva que ayudan a prevenir el desarrollo de enfermedades cardíacas, porque reducen la concentración de colesterol en las arterias. Otros asocian su consumo con una disminución en el riesgo de contraer ciertos tipos de cáncer y algunos más recomiendan incluirlo en la dieta de pacientes que estén recibiendo tratamiento por artritis reumática o hipertensión.

También en la Biblia y en el Corán se encuentran pasajes sobre esta planta a la que incluso se le ha conferido un carácter sagrado. En el Génesis, una paloma que ha sido liberada por Noé, regresa al arca portando una pequeña rama de olivo e informando así sobre el final del diluvio, la imagen de la paloma con la rama en el pico se ha convertido en un símbolo de paz, y es que, ciertamente, los olivos solo pueden crecer en un territorio libre de guerras y de desastres naturales, ya que pueden tardar varios años en crecer y en dar sus primeros frutos.

De madera de olivo se hacían en la antigüedad los cetros de los reyes, y era con su aceite con el que se ungía a los reyes y sacerdotes, y aún hoy, es utilizado el aceite de oliva en algunas ceremonias de las Iglesias Cristianas, como es el caso de los bautismos, la misa, la unción de enfermos o la ordenación de nuevos sacerdotes.

Los primeros indicios de la existencia de olivares en el actual territorio español coinciden con la ocupación romana, sin embargo, fueron los árabes quienes promovieron su cultivo, principalmente en Andalucía, durante la prolongada invasión. En efecto, la palabra “aceite” viene del árabe azzayt que significa “jugo de aceituna”

Bueno es pequeño

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